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Chau Salero!: Menos Sal, Más vida

De acuerdo a estudios realizados por especialistas, al tener la sal en la mesa, los comensales automáticamente ponemos  sal a la comida, aun sin probarla. Desde fines de mayo, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, tomó la medida de eliminar el salero de las mesas de restaurantes. Se podrá solicitar la sal al mozo, pero el hecho de que no esté en la mesa colaborará a  disminuir su  consumo y, por lo tanto, disminuir los riesgos de Hipertensión arterial con la consecuente disminución de riesgos cardíacos.

La hipertensión afecta a 1 de cada 3 argentinos y es una de las causantes más frecuentes de enfermedades y muertes cardiovasculares. Se estima que unos 3,7 millones de residentes de la provincia de Buenos Aires padecen hipertensión, y que la mitad de ellos lo ignora. En promedio, cada argentino consume 13 gramos de sal por día cuando según la OMS se debería consumir menos de 5 gramos diarios (1 cucharadita de sal).

¿Qué podemos hacer para consumir menos sal?

  • Leer las etiquetas al comprar y elegir aquellos alimentos con menos sodio.
  • Evitar agregar sal, ya sea en la mesa o en la preparación de la comida. Utilizar sal dietética o light y condimentar más con hierbas, cítricos, ajo, cebolla, pimienta, vino, caldos sin sal, etc.
  • Comer más frutas y verduras, más alimentos naturales y menos industrializados.
  • Escurrir y enjuagar los alimentos enlatados.
  • Evitar consumir alimentos muy salados (Quesos duros o saborizados, fiambres, embutidos, manteca, snacks, amasados de panadería y galletitas, caldos comerciales con sal, aderezos, comida pre-elaborada o fast-food, etc.)

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A continuación, brindamos una receta para elaborar un condimento sin sal para saborizar ensaladas y carnes blancas (pollo y pescado).

Condimento de hierbas al limón

Ingredientes:

  • 4 cucharadas de albahaca deshidratada
  • 3 cucharadas de orégano deshidratado
  • 1 cucharada de pimienta negra molida
  • 1 cucharada de cebolla desecada en escamas
  • ½ cucharada de ajo en polvo o deshidratado
  • ½ cucharada de ralladura de limón.

Simplemente debe unir los ingredientes,  conservar en un especiero y colocar en la mesa de su hogar para reemplazar el salero. Todos los condimentos se consiguen en dietéticas. Se puede guarda en la heladera con una duración de hasta 6 meses.

Por Lic. Mariana Patron Farias. Más información y recetas en www.nutricoach.com.ar

Budín de Merluza con Puré de calabaza, una comida para el corazón

(Cantidades del budín para 4 porciones)

INGREDIENTES

  • ½ kg Filet de Merluza
  • 4 claras de huevo
  • 1 huevo
  • ½ Aji morrón verde y ½ Ají Morrón rojo
  • 1 cebolla picada
  • ½ Kg Tomate
  • 1 cucharada de mayonesa light
  • Sal, laurel orégano, pimentón, tomillo a gusto
  • 300 g calabaza (1 ½ taza del vegetal cocido)

PREPARACION

Cortar pequeño todos los vegetales y cocinar en teflón con fritolin o caldo Light si es necesario. Agregar la merluza en trozos y cocinar.

Procesar todo sin que se deshaga demasiado. Batir las claras-huevo y mezclar con la preparación anterior. Salpimentar y depositar en un molde.

Cocinar a baño maría media hora. Desmoldar frío, porcionar el budín y servir con la mayonesa y el puré de calabaza

Hipertensión: bajar de peso, la medida más útil

La reducción del consumo de sal en la dieta de las personas a las que les han diagnosticado hipertensión (uno de cada tres argentinos adultos la padecen) es una de las medidas no farmacológicas más recomendadas por los médicos, ya que ha demostrado ser de gran utilidad para bajar la presión arterial.

¿Pero les habló el médico a esos pacientes sobre la importancia de sacarse de encima los kilos de más, mantener un peso saludable y optar por una alimentación rica en vegetales? Poner en práctica estos consejos ha demostrado tener un impacto aún más importante para el control de la presión arterial que dejar el salero de lado.

“Es cierto que la reducción del consumo de sal tiene un efecto positivo sobre la presión arterial, pero ese efecto no es tan grande como el que tienen bajar de peso y adoptar una dieta rica en frutas y verduras, y en la que los productos lácteos sean descremados”, comentó la doctora Suzanne Oparil, ex presidenta de la Asociación Americana del Corazón y de la Asociación Americana de Hipertensión de los Estados Unidos.

Mientras que la reducción del sodio permite bajar la presión arterial entre 2 y 8 mm/Hg, cada diez kilos que baja de peso una persona con hipertensión que está excedida redunda en una reducción de entre 5 y 20 mm/Hg (la presión considerada normal es de 80/120 mm/Hg). En cuanto a la adopción de una dieta como la mencionada por Oparil, su impacto es una caída de aproximadamente 8 a 14 mm/Hg (ver ilustración).

¿Por qué entonces tanto énfasis en indicar un menor consumo de sal cuando otras medidas pueden ser tanto o más beneficiosas?

“Adoptar una dieta más saludable demanda mucho más esfuerzo que reducir el consumo de sal, y siempre se ha buscado hacer llegar mensajes fáciles de adoptar a los pacientes -respondió la doctora Oparil-. Por otro lado, es cierto que reducir el consumo de sal es de gran importancia en hipertensos que tienen otras afecciones cardíacas o renales.”

Sin embargo, agregó Oparil, actual directora del Programa de Biología Vascular e Hipertensión de la Universidad de Alabama, Estados Unidos, “en el paciente hipertenso medio es mucho más importante bajar de peso, aun cuando no se alcance un peso corporal ideal”.

El sobrepeso y la obesidad, vale la pena recordar, no sólo son factores de riesgo para la hipertensión, sino que también incrementan las posibilidades de desarrollar diabetes y enfermedades vasculares que pueden finalmente desembocar en un infarto, un accidente cerebrovascular o en la enfermedad vascular periférica.

La dieta DASH Buena parte de las evidencias en favor de lo dicho por Oparil, que actualmente visita la Argentina para dar una serie de conferencias para expertos en hipertensión locales, provienen del llamado estudio DASH: Dietary Approaches to Stop Hypertension o, en castellano, Abordaje Dietario para Detener la Hipertensión.

Ese estudio, realizado por el Instituto del Corazón, el Pulmón y la Sangre de los Estados Unidos (Nhlbi, según sus siglas en inglés), demostró que adoptar una dieta basada en frutas y verduras, que incluya productos lácteos descremados, con una reducida presencia de grasas saturadas, es una gran aliada contra la hipertensión.

Ayuda a tratarla, pero también a prevenir su desarrollo.

Más allá de su énfasis en las frutas y los vegetales, la “dieta DASH” apunta a reducir el protagonismo de las carnes rojas, las grasas animales, los dulces y las bebidas azucaradas y a poner un mayor énfasis en los granos enteros, el pollo, el pescado y las nueces.

“De alguna forma, ese tipo de dieta presupone un bajo contenido de sal, ya que se basa en alimentos frescos, no procesados”, comentó el doctor Pablo Rodríguez, director del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial.

El mensaje es, según Oparil, “evitar la comida rápida”: aquella industrializada, “en la que el alto contenido de sal es empleado como conservante”.

Algunos cambios propuestos por el Nhlbi para cambiar gradualmente hacia una dieta DASH:

Si come una o dos porciones de vegetales al día, agregue una más en el almuerzo y otra en la cena.

Si no come fruta, comience incorporando una como postre o entre comidas.

Reduzca a la mitad su consumo actual de manteca o margarina.

Incremente gradualmente su consumo de productos lácteos descremados. Por ejemplo, reemplace las gaseosas por leche o yogur entre comidas.

“Estas medidas son útiles incluso en los pacientes que toman fármacos para la presión arterial, ya que podrán reducir la cantidad de medicamentos que deben tomar -agregó Oparil-. Sin embargo, debe quedar claro que en la mayoría de las personas no reemplazan el tratamiento farmacológico indicado por sus médicos.”

FUENTE: LA NACION http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1107475