Pibes Chorros
En la actualidad es muy común escuchar hablar de los “pibes chorros”. Pero, ¿a qué nos referimos con esta frase? ¿Estamos discriminando? ¿Ser humilde es ser pibe chorro? ¿Todos los delincuentes son pibes chorros? ¿Quiénes son realmente estos individuos? ¿Qué tienen que ver la desocupación y la familia?
Estas y otras, son las preguntas que me ayudaron para realizar este trabajo.
La generación de jóvenes conocida como pibes chorros son casi todos niños de origen humilde, nacidos en los 80´ y que llegaron a la adolescencia en los 90´.
Aunque resulte raro hoy en día, Argentina fue un país caracterizado por una baja desocupación, y fue precisamente a partir de 1980 donde se vuelve algo habitual.
Esta generación se crió en un clima familiar donde el padre, jefe de familia, ya no tenía un empleo fijo. Dicho de otra forma, son chicos que no vieron a sus padres trabajar, provocando que creen un sistema de valores y creencias ajenos al esfuerzo laboral.
El empleo actúa como profundo regulador de nuestras vidas. Estableciendo proyectos de vida en relación al trabajo. Si perdemos el Norte, muy probablemente estemos a la deriva.
Los ingresos en sus hogares ya no alcanzaban. Las madres y hermanos tuvieron que salir a buscar el pan de cada día. En consecuencia estos niños quedaron al “cuidado de la calle”. La “esquina” se volvió algo habitual. Estos grupos comienzan a integrarlos y a esperar cosas de ellos, como dice una máxima de la sociología, el individuo se transforma en lo que el grupo de personas más cercano espera de él. ¿Qué espera la calle de ellos? …
En los 90´ estos jóvenes llegaron a la adolescencia y se encontraron con un panorama sombrío: mientras su grupo social estaba en constante caída, otros accedían a altos niveles de consumo y confort.
En este punto es importante citar al sociólogo norteamericano Robert Merton, quien dice: “lo que produce delitos es la diferencia entre las expectativas que genera la sociedad y las posibilidades reales de alcanzarlas”. En sociedades tradicionalmente pobres, la miseria no provoca delitos, ya que no conocen ni aspiran a otro nivel de vida.
Aquí se promueven metas comunes de consumo y bienestar para el conjunto de la población. Quién no se pregunto cómo un cartonero tiene un celular de 1500$, no estoy diciendo que no se lo pueda comprar, lo que si quiero es mostrar la igualdad en las metas de consumo entre personas de diferentes niveles socio-económicos.
Se puede ver en este fenómeno que privación material y resentimiento van de la mano. Los jóvenes perciben la situación a la que se ven expuestos ellos y sus familias como profundamente injustas. En la mirada de estos jóvenes hay formas de consumo que consideran básicas y legitimas. Es común escuchar decir “si ese tiene algo porque no lo puedo tener yo”. No entienden ni consideran valido que las personan disfruten los frutos de su trabajo.
La educación dejó de ser un “trampolín” para comenzar a ser un “paracaídas”. La década del 90´ se caracterizó por la ausencia de empleo. Ya no importaba el grado de educación, era común ver por ejemplo, a un arquitecto trabajando de taxista. Lo que quiero decir con esto, es que la educación abandonó su rol como un medio para alcanzar el bienestar económico, sino que básicamente “no aseguraba nada” o peor, “era lo mismo”.
Cuando la familia y los compañeros de la escuela o del trabajo dejan de ser el lugar de integración principal de un joven, otros ámbitos los sustituyen: “la calle”.
Ahora relacionemos desocupación con valores: una persona criada con los valores del trabajo, familia y honestidad, difícilmente pierda su empleo y salga a robar.
Entonces, esta generación es el resultado de una proceso histórico donde un sector quedo excluido del mercado laboral. La escuela y la familia ya no cumplieron con su rol de apoyo e integración social. Se identificaron con un grupo de pares con valores propios, y vivencias similares. Pero la experiencia de haber tenido al alcance de la mano ciertos niveles de consumo los motivo a recuperarlo, llegando al delito.
La planificación y la proyección de un futuro esperado ligado directamente a un trabajo fue dejada de lado. Solo importaba el día a día.
Lejos quedo la idea “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, algunos se quedaron en la calle….

Con todo respeto, pero no tolero que venga un pibe de estos, totalmente falopeado, a matar a alguien que tiene algo más que hacer con su vida. Ellos no tienen vida, sus valores son basura y además son carne de cañón para cualquier narcotraficante. No tienen recuperación, porque gente como sus padres votaron a los gobiernos que hundieron al pais, y es un circulo vicioso. Lo lamento pero no coincidimos para nada.
Lo que llamás educacion se reduce a la escuela, que es lo unico que tienen, pero como su inteligencia es limitada, no se puede con ellos. Resultado: les pegan a los docentes.
Es lamentable pero asi es.