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Febrero 11, 2009 | Por poreldespertar | Claves: capitalismo, crisis, obama, socialismo, unidad | # Enlace permanente
En el 2001 Argentina se puso de pié contra un modelo de corrupción y desórden (que a muchos les gusta llamar desregulación) al grito de “que se vayan todos”.
2009, distintos ropajes, viejas metodologías y algunas caras renovadas por la cirugía.
No se fue nadie y llegó muy poco aire fresco… que ya no es fresco, ni es aire.
En Argentina prevalece el discurso subido de tono, la expresión vulgar y las antinomias que por momentos calientan demasiado el caldero.
Aquellos que están desde siempre y que son reconocidos como honestos, aún siguen sin tener su oportunidad.
Tenemos los gobiernos que supimos conseguir… Supimos muy poco, conseguimos seguir siendo una nación cangrejo, que va para atrás, que va contramano.
Nadie es respetado si no es respetable. Nuestras acciones individuales conjugan el verbo colectivo y eso no habla muy bien de la argentinidad.
Nos sabemos (o nos creemos) una nación de talentos individuales, aún así los resultados son muy pobres… y los pobres cada vez mas.
La violencia está por donde miremos: asaltos, secuestros, hambre, represión, cortes de calles y rutas… NI UN PASO SERA DADO HASTA QUE NO PACIFIQUEMOS EL PAIS… y la paz comienza en nuestros corazones.
No falló el capitalismo… ni el comunismo, ni las monarquías; falló el ser humano. No hay crisis capitalista, hay crisis moral, desconexión con la experiencia profunda que le da sentido a la vida. Aquí no hubo ni capitalismo ni socialismo, prevaleció el egoísmo; es lo que falló y va a volver a fallar… no importa que nombre le pongamos o que elocuente filosofía lo justifique.
Abocarnos al desarrollo humano, a reconocernos moralmente miserables como primer paso, a buscar la experiencia espiritual que nos devuelva el registro de UNIDAD y la capacidad de celebrar las diferencias.
Obama arrimó una esperanza en nuestros corazones. No es por su color, realmente sus ideas tampoco son re-evolucionarias, e intimamente sentimos que hay que darle tiempo para que prepare a la sociedad… Es porque habla pausado, porque inquiere antes de hacerlo; porque es educado y tiene conciencia cívica; porque es respetuoso de la libertad; porque no va con los botines para adelante, es humilde, acepta sus errores y corrije sin apego a sus ideas.
Nada nuevo en la teoría de lo que “debería ser”, revolucionario en los hechos.
Tiempo de crisis y grandes oportunidades. El miedo nos mantiene apegados a la crisis conocida en lugar de lanzarnos con entrega a la oportunidad por conocer. Realmente, no hay crisis afuera, eso es una ilusión que nos mantiene encadenados al piloto automático; hay crisis adentro… y la debemos resolver en profunda comunión con nosotros mismos.
Pablo de la Iglesia
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Enero 30, 2009 | Por poreldespertar | Claves: economía, integral, unidad | # Enlace permanente
Las corporaciones globalizadas y la especulación financiera siguen esforzándose por hacernos creer que la codicia y la competencia descarnada es el único camino viable; sin embargo, la crisis nos despertó y la prédica de la “economía global suicida”* ya no tiene cabida en los corazones de cada vez más millones de seres humanos despiertos que están decididos a dejar de ser usados como simples engranajes de un sistema.
Aquellos que se “dieron cuenta” pueden ver que es posible crear riqueza genuina y con un propósito de multiplicar la calidad de vida y el bienestar de TODOS; aquellas palabras tan frecuentemente pronunciadas en los ámbitos empresariales, “todos ganan”, hoy no sólo es posible, sino absolutamente imprescindible para la superviviencia de la humanidad.
UNIDAD es una definición que emergió como un gran movimiento espiritual heterogéneo, de alcance planetario y en todas las direcciones culturales; hoy se abre camino en los espacios políticos y económicos. Es muy significativo que el concierto previo a la asunción de Barak Obama tuviera este sello; el nuevo presidente, con sus gestos, nos llena de esperanza que el espíritu de la nueva civilización haya llegado a la política.
Desde un sentimiento de UNIDAD, lo cual va mucho más allá que un simple entendimiento racional, comenzamos a redescubrir que la política y la economía también pueden brindarnos la posibilidad de construir desde atributos de pertenencia a un planeta, a una especie o a una comunidad; estamos en un maravilloso punto de inflección en el cual tenemos que elegir entre hundirnos aferrados a los viejos paradigmas que solo prometen dinero y sufrimiento, o pegarnos un salto y tener la audacia de crear un mundo mejor basado en el desarrollo humano y la prosperidad integral.
La autosuficiencia y la integración, partiendo desde los espacios locales, es la visión que hoy emerge como la alternativa al desastre; no sólo promete ser la mejor herramienta para superar la crisis, sino la gran ventana a una nueva civilización donde la belleza, la comunión y la conexión espiritual, dejen atrás el limitado placer que brinda el amor al dinero, sustituyéndolo por la gracia que nos brinda el amor a la vida.
La gran oportunidad para contribuir comienza desde nuestro hogar, nuestros barrios y nuestras ciudades. Utilizar el poder de la comunidad unida por una visión para transformar la realidad, nos permite re-evolucionar nuestras vidas cooperativizando esfuerzos para capacitarnos en lo que hoy es verdaderamente importante: autosuficiencia alimentaria, agricultura sustentable, implementación de energías alternativas, monedas locales, educación digital, construcción bioclimática…
Darnos cuenta que, debido a nuestro apego a viejos paradigmas, estamos perdiendo tiempo tratando de aprender a navegar en un mar que se ha secado, tratando de resucitar a un muerto que ya está podrido… Lógicamente, descubrir cual es el punto de partida de nuestro viaje, puede ser una experiencia dolorosa porque acaba con nuestras viejas ilusiones, sin embargo, en pos de nuestra salud mental, individual y colectiva, lo mejor que podemos hacer es sumergirnos en la realidad tal como es.
A partir de aquí, y comenzando el viaje exactamente desde donde estamos, podemos empezar a construir economías integrales cuyo único propósito no sean los dividendos, sino también, y fundamentalmente, el impacto social y ambiental evolutivo de los diferentes emprendimientos.
Pablo de la Iglesia
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* término acuñado por David Korten
Diciembre 10, 2008 | Por poreldespertar | Claves: crisis, económica, unidad | # Enlace permanente
La crisis económica mundial encuentra como respuesta de los grandes actores un intento de refundar el capitalismo, inyectando en el mercado exhorbitantes cantidades de dinero de los contribuyentes para subvencionar a los bancos, a la industria automotor y al consumo.
La falta de liderazgo de la clase política para brindar respuesta a una crisis sistémica nos pone de cara a nuestra imposibilidad de brindar otra cosa que no sea más de lo mismo; la misma lógica que nos condujo a esta situación, es la que se promueve para salir adelante, pero redoblando las apuestas.
La locura de subvencionar a los bancos enfermos por sus propias insanías, es como darle de comer a un cáncer terminal; cuando el planeta está que arde por la contaminación y el calentamiento global, promovemos la producción de automóviles ineficientes; el consumo de cosas inútiles se defiende a capa y espada para que en estas fiestas no le falten veinticinco regalos a los niños bien del planeta, y ante la falta de dinero, le damos la bienvenida con beneficios fiscales venga de donde venga.
Esta es una realidad que no queremos ver y en tanto estamos imposibilitados de aprovechar esta oportunidad de reorientar la economía hacia formas más austeras, armoniosas y que nos permitan recuperar la paz que el consumismo nos robó sin que nos diéramos cuenta.
El primer paso debe ser un acto de conciencia y ver que EL CONSUMISMO NOS CONSUME.
Si tenemos el coraje de aceptarlo y comprender que, según como vivimos y consumimos, también somos parte del problema o de la solución, podemos cambiar nuestro comportamiento. Porque, quienes podemos elegir, no optamos por disminuir gastos superfluos, abrir menos horas nuestros negocios, reducir la estructura de costos, limitar el consumo de energía a la mitad (y por ende contaminar la mitad) y optar por esas horas libres para hacer cosas que nos llenen el alma como aprender a meditar, hacer yoga, ir de paseo con la familia o practicar algún deporte.
Naturalmente, cuando uno descubre algo bueno, desea compartirlo y por ello le comenté a muchas personas que tal vez podían hacer lo mismo y de esa manera convertirnos en parte de una marea de cambio que simultáneamente nos permita sanar el planeta y tener más calidad de vida. La mayoría de las personas me miraron como si fuera un extraterrestre que se olvidó de tomar el Ritalin.
Escuchamos con frecuencia estas palabras pronunciadas con orgullo en la boca de quien ostenta grandes sumas de dinero en su haber: “Trabajo de sol a sol, de Domingo a Domingo”… ¡Eso no es motivo de vanagloria, eso es un pecado capital llamado codicia! Una enfermedad mental que afecta a nuestra sociedad y debe ser abordada seriamente. Por supuesto diferente sería el caso de aquel padre excluido, que tiene poco porque este otro tiene demasiado, y necesita hacerlo para darle un mínimo de dignidad a sus hijos… pero ese es otro cantar en el cual también desafinamos fiero.
Podemos ver el problema, pero lo hacemos como si fuera algo que ocurre fuera y lejos de nosotros. Si el mundo está que arde, si el planeta no soporta más explotación, si nuestro consumo no se puede sostener, si los agroquímicos están trastornando nuestros genes, si los medicamentos de la industria farmacéutica nos enferman, ¿Por qué la mayoría de nosotros ve una crisis cuando todo eso se cae y salimos desesperados a pedirle al gobierno que haga algo para que todo siga igual?
Cambiar las cosas no está al alcance de la instauración de un determinado proceso ideológico como modus operandi de una sociedad; hay quien piensa que necesitamos más libertad de mercado, otros más regulaciones… En realidad necesitamos un gran despertar que nos permita comprender que la única forma de satisfacer la realización del individuo es hacerlo con la sociedad toda; debemos descubrir que nuestros viejos parámetros de satisfacción están caducos y hay formas de realización mucho más evolutivas e integradoras. No las encontraremos por la vía del conocimiento como instrumento prevalente, sino por la de la emoción y un sentimiento de Unidad; este es el tiempo para tomar decisiones basadas en el corazón.
por Pablo de la Iglesia
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