Archivo para la categoría ‘Nueva Política’

Riqueza + Empleo + Ambiente = Calidad de Vida y Sociedad de Bienestar

En este momento de crisis agropecuaria, la pandemia de la gripe porcina nos tiene que permitir hacer algunas reflexiones abordando las respuestas productivas desde un enfoque realista que vaya más allá de lo necesariamente fiscalista y que contenga simultáneamente las necesidades de rentabilidad, generación de empleo y cuidado del medio ambiente.

Naturalmente, desde la perspectiva polarizada en la cual cada uno nos colocamos en la defensa de nuestros intereses, aquí he planteado una situación que pone en conflicto a tres sectores: el patronal, el sindical y, visto como una supuesta amenaza para ambos por las mentes más estrechas, el deseo de cuidar el medio ambiente por una ciudadanía cada vez más comprometida con proteger la nave tierra para las futuras generaciones.

El enfoque de este artículo es local y regional, producto de un ejercicio constante que vengo realizando desde hace tiempo en el seno de la Coalición Cívica con miras a generar una propuesta de gobierno para la ciudad de Chajarí en el 2011(1); sin embargo, no podemos dejar de mirar atentamente los escenarios nacionales e internacionales que anuncian las reglas de juego en la que nos veremos inmersos en el futuro próximo.

Desde una perspectiva global, primero fueron las vacas locas, más adelante la gripe aviar y ahora la gripe porcina; sin lugar a dudas, y dejo en claro que esto no pretende ser un enjuiciamiento moral sino un ejercico para proponer debate y buscar soluciones, en los tres casos la situación es, en gran medida, debida a una forma de producir que no respeta la biología de los animales (hacinamiento, alimentación desnaturalizada, ciclos de actividad y descanso alterados). Podemos considerar que este enfoque apunta a una eficiencia productiva que maximiza la ganancia pero, a su vez, potencia crisis sanitarias, ambientales y atenta contra la calidad de vida. Ganamos en un aspecto y perdemos en otros.

Para los críticos del sector agropecuario, es importante que todos entendamos, que ese fenómeno llamado globalización, prácticamente deja las puertas cerradas al productor a la hora de plantearse otro enfoque. Desde este lugar, es el Estado el que debe intervenir decididamente con mecanismos correctivos que contemplen compensaciones realistas a quien protege la naturaleza, que utilice acertadamente los medios de información y formación para ayudar a trascender prejuicios que impiden acercarse a enfoques innovadores, así como la formación de equipos técnicos preparados para que se dediquen a investigar y promover alternativas que contemplen el estímulo emprendedor hermanado con la generación de riqueza genuina, la creación de empleo y el cuidado ambiental. Mientras el Estado siga improvisando, manejando únicamente la coyuntura y negando la realidad, la solución de una crisis será la semilla que despierte la siguiente.

Invito a que nos hagamos las siguientes preguntas:

* Todos estos millones dedicados a paliar la enfermedad, acaso, ¿no podrían haberse evitado si los hubiéramos invertido en la promoción ambiental y el combate decidido de la desnutrición?

* Si pretendemos que, tanto en el país como en la región, se preserven los montes, ¿cuando el Estado va a impulsar los mecanismos compensatorios al tenedor de la tierra, implementar un servicio de policía eficiente y difundir alternativas productivas simbióticas con los montes?

* La apuesta de Barack Obama que apunta a crear riqueza, empleo y protección ambiental con el estímulo de las energías alternativas, ¿no es un enfoque apropiado para nosotros y que deberíamos profundizar como estilo ejecutivo en todos los órdenes?

Decididamente considero que debemos abordar el desarrollo serio de un PLAN PRODUCTIVO para la región que involucre un enfoque RIQUEZA + EMPLEO + AMBIENTE (en lugar de lo que hoy subsiste RIQUEZA o EMPLEO o AMBIENTE) y que convoque a una Mancomunidad de Municipios para abordarlo sinérgicamente.

También, y este es un momento adecuado por la lejanía electoral y el enfermizo oportunismo que este periodo conlleva, las distintas partes (patronal, sindical, estatal, ambiental) debemos evolucionar hacia una madurez política y dejar de jugar el papel de victimas o victimarios, para abordar un trabajo que a todos nos abarque respetuosamente.

No hay otra forma. Cualquier mecanismo de un sector que excluya al otro, siempre será una victoria momentánea que terminará estallando en otra dolorosa crisis que volverá a inclinar la balanza para que el antiguo ganador sea el nuevo castigado.

Pablo de la Iglesia
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(1) para los lectores ajenos a la ciudad de Chajarí, en este punto refiero a mi aspiración al gobierno municipal en el 2011 cuando se celebren las próximas elecciones generales; en cualquier caso, entiendo que los desafíos de nuestra localidad, con matices, son los mismos que en cada ciudad y nación hoy se plantea la humanidad, siendo abordados responsablemente por unos o negados negligentemente por otros.

¿Es posible evitar la africanización de la Nación?


El estudio del IFPRI “Expropiación de tierras por parte de inversores extranjeros en países en desarrollo”, elaborado por Von Braun y Ruth Meinzen-Dick del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, ha calculado que unos 20 millones de hectáreas han sido compradas por gobiernos o corporaciones foráneas o están en operaciones de venta.

Esta tendencia se agravó durante el 2008 con la crisis alimentaria global y aceleró la apropiación por parte de países ricos que buscan garantizarse la seguridad alimentaria y el acceso al agua; así mismo se calcula que el 25% de las mismas se destinará a plantar con objeto de producir biocombustibles.

La mayor parte de las inversiones provienen de China, Corea del Sur, India y los estados del Golfo Pérsico o Arábigo, y el principal destino de las mismas es África y Latinoamérica en un grado menor pero igualmente llamativo.

Al igual que en Argentina, en estos países se está propiciando un genocidio de los pueblos aborígenes cuyo derecho consuetudinario a la propiedad no es reconocido ni por los compradores foráneos ni por sus propios gobiernos, quienes los expulsan, los matan o los abandonan a su suerte.

Sumamos a esto el control de los agroinsumos en manos de pocas corporaciones multinacionales, quienes también han sometido la independencia de los pequeños y medianos productores que ven reducida su rentabilidad a pesar del aumento de la producción; el trabajo del campo se ha vuelto cada vez más insalubre, más dañino con el medio ambiente y muy insatisfactorio para el que trabaja la tierra.

Cada vez son más los productores agropecuarios que, gracias a Dios, se disponen a escapar de esta trampa y se replantean su estrategia vital en mayor de una mejor calidad de vida, una actividad respetuosa con el medio ambiente, una promesa de rentabilidad razonable, sustentable y sostenible, y sin lugar a dudas, un futuro más previsible para sus hijos alejándose de este escenario nefasto que nos proponen las corporaciones transnacionales.

La crisis de los alimentos, los manotazos de ahogado de quienes poseen el capital y buscan protegerlo a costa de la soberanía de los pueblos más humildes o subadministrados, la crisis del campo y el escenario político intrascendente que hoy vivimos en Argentina, debería motivarnos a plantearnos un debate franco y sin restricciones acerca de que es lo que queremos para el futuro; es necesario alejarnos de la politiquería demagógica que todo lo reduce a las retenciones y retomar el camino de la cultura de la tierra como una alternativa viable hacia una nueva sociedad en la que el índice de desarrollo más importante sea la felicidad.

Por Pablo de la Iglesia
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Crisis Interior

En el 2001 Argentina se puso de pié contra un modelo de corrupción y desórden (que a muchos les gusta llamar desregulación) al grito de “que se vayan todos”.

2009, distintos ropajes, viejas metodologías y algunas caras renovadas por la cirugía.

No se fue nadie y llegó muy poco aire fresco… que ya no es fresco, ni es aire.

En Argentina prevalece el discurso subido de tono, la expresión vulgar y las antinomias que por momentos calientan demasiado el caldero.

Aquellos que están desde siempre y que son reconocidos como honestos, aún siguen sin tener su oportunidad.

Tenemos los gobiernos que supimos conseguir… Supimos muy poco, conseguimos seguir siendo una nación cangrejo, que va para atrás, que va contramano.

Nadie es respetado si no es respetable. Nuestras acciones individuales conjugan el verbo colectivo y eso no habla muy bien de la argentinidad.

Nos sabemos (o nos creemos) una nación de talentos individuales, aún así los resultados son muy pobres… y los pobres cada vez mas.

La violencia está por donde miremos: asaltos, secuestros, hambre, represión, cortes de calles y rutas… NI UN PASO SERA DADO HASTA QUE NO PACIFIQUEMOS EL PAIS… y la paz comienza en nuestros corazones.

No falló el capitalismo… ni el comunismo, ni las monarquías; falló el ser humano. No hay crisis capitalista, hay crisis moral, desconexión con la experiencia profunda que le da sentido a la vida. Aquí no hubo ni capitalismo ni socialismo, prevaleció el egoísmo; es lo que falló y va a volver a fallar… no importa que nombre le pongamos o que elocuente filosofía lo justifique.

Abocarnos al desarrollo humano, a reconocernos moralmente miserables como primer paso, a buscar la experiencia espiritual que nos devuelva el registro de UNIDAD y la capacidad de celebrar las diferencias.

Obama arrimó una esperanza en nuestros corazones. No es por su color, realmente sus ideas tampoco son re-evolucionarias, e intimamente sentimos que hay que darle tiempo para que prepare a la sociedad… Es porque habla pausado, porque inquiere antes de hacerlo; porque es educado y tiene conciencia cívica; porque es respetuoso de la libertad; porque no va con los botines para adelante, es humilde, acepta sus errores y corrije sin apego a sus ideas.

Nada nuevo en la teoría de lo que “debería ser”, revolucionario en los hechos.

Tiempo de crisis y grandes oportunidades. El miedo nos mantiene apegados a la crisis conocida en lugar de lanzarnos con entrega a la oportunidad por conocer. Realmente, no hay crisis afuera, eso es una ilusión que nos mantiene encadenados al piloto automático; hay crisis adentro… y la debemos resolver en profunda comunión con nosotros mismos.

Pablo de la Iglesia
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http://www.youtube.com/watch?v=aJhfTbMdFuM

Reconocimiento Internacional para la Fundación Por El Despertar

La Vida está en Nuestras Manos

La editorial francesa Hachette Education acaba de reconocer el valor educativo de nuestra campaña gráfica “La vida está en nuestras manos” y nos honra con la reproducción de la misma en los manuales escolares de español dirigido a los alumnos de “liceé” (15-16 años).

Dicha campañaa se ha difundido a lo largo del planeta, especialmente en los países hispanoparlantes a traves de las redes de voluntarios que imprimieron los afiches y los distribuyeron en sus barrios.

Estamos orgullosos de esta distinción y nos alienta a seguir trabajando por nuestra convicción acerca del respeto por el medio ambiente y la reverencia hacia la naturaleza como ejes de la transformación hacia un paradigma civilizatorio donde la calidad de vida y el goce de cada ser humano sean nuestra primer prioridad.

Economía Integral para una Nueva Civilización

Las corporaciones globalizadas y la especulación financiera siguen esforzándose por hacernos creer que la codicia y la competencia descarnada es el único camino viable; sin embargo, la crisis nos despertó y la prédica de la “economía global suicida”* ya no tiene cabida en los corazones de cada vez más millones de seres humanos despiertos que están decididos a dejar de ser usados como simples engranajes de un sistema.

Aquellos que se “dieron cuenta” pueden ver que es posible crear riqueza genuina y con un propósito de multiplicar la calidad de vida y el bienestar de TODOS; aquellas palabras tan frecuentemente pronunciadas en los ámbitos empresariales, “todos ganan”, hoy no sólo es posible, sino absolutamente imprescindible para la superviviencia de la humanidad.

UNIDAD es una definición que emergió como un gran movimiento espiritual heterogéneo, de alcance planetario y en todas las direcciones culturales; hoy se abre camino en los espacios políticos y económicos. Es muy significativo que el concierto previo a la asunción de Barak Obama tuviera este sello; el nuevo presidente, con sus gestos, nos llena de esperanza que el espíritu de la nueva civilización haya llegado a la política.

Desde un sentimiento de UNIDAD, lo cual va mucho más allá que un simple entendimiento racional, comenzamos a redescubrir que la política y la economía también pueden brindarnos la posibilidad de construir desde atributos de pertenencia a un planeta, a una especie o a una comunidad; estamos en un maravilloso punto de inflección en el cual tenemos que elegir entre hundirnos aferrados a los viejos paradigmas que solo prometen dinero y sufrimiento, o pegarnos un salto y tener la audacia de crear un mundo mejor basado en el desarrollo humano y la prosperidad integral.

La autosuficiencia y la integración, partiendo desde los espacios locales, es la visión que hoy emerge como la alternativa al desastre; no sólo promete ser la mejor herramienta para superar la crisis, sino la gran ventana a una nueva civilización donde la belleza, la comunión y la conexión espiritual, dejen atrás el limitado placer que brinda el amor al dinero, sustituyéndolo por la gracia que nos brinda el amor a la vida.

La gran oportunidad para contribuir comienza desde nuestro hogar, nuestros barrios y nuestras ciudades. Utilizar el poder de la comunidad unida por una visión para transformar la realidad, nos permite re-evolucionar nuestras vidas cooperativizando esfuerzos para capacitarnos en lo que hoy es verdaderamente importante: autosuficiencia alimentaria, agricultura sustentable, implementación de energías alternativas, monedas locales, educación digital, construcción bioclimática…

Darnos cuenta que, debido a nuestro apego a viejos paradigmas, estamos perdiendo tiempo tratando de aprender a navegar en un mar que se ha secado, tratando de resucitar a un muerto que ya está podrido… Lógicamente, descubrir cual es el punto de partida de nuestro viaje, puede ser una experiencia dolorosa porque acaba con nuestras viejas ilusiones, sin embargo, en pos de nuestra salud mental, individual y colectiva, lo mejor que podemos hacer es sumergirnos en la realidad tal como es.

A partir de aquí, y comenzando el viaje exactamente desde donde estamos, podemos empezar a construir economías integrales cuyo único propósito no sean los dividendos, sino también, y fundamentalmente, el impacto social y ambiental evolutivo de los diferentes emprendimientos.

Pablo de la Iglesia
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* término acuñado por David Korten

Petición por la Unidad – ¿De qué se trata?


UNA PETICIÓN POR UN DÍA DE LA UNIDAD – Probablemente sea la petición más importante que se haya hecho… hacia una Nueva Espiritualidad, una nueva humanidad, una nueva Tierra.

Humanity’s Team está recolectando 50,000 firmas para lograr que las Naciones Unidas declaren el Día de la Unidad. Un día que las personas , comunidades y naciones dediquen a la humanidad para celebrar, conversar y experimentar aquello en lo que nos parecemos, siempre reconociendo y respetando nuestra hermosa diversidad cultural. Un día para unirnos por el bien mayor de la Familia Humana.

El primer paso toma 30 segundos. Únete a miles de personas que ya han firmado la petición. En la medida en que recordemos quiénes y qué somos ese día en particular, pronto recordaremos quiénes y qué somos todos los días.

¡Y entonces haremos realidad el Cielo en la Tierra!

¡GRACIAS por unirte a nosotros!

Lee la petición (Declarando un Día de la Unidad)
http://humanitysteam.org/sai/oneness-petition/document-spanish

Firma la petición:
http://www.humanitysteam.org/es/onenessdaypetition

De oruga a mariposa

“¿Qué es lo que más necesitamos hacer para salvar nuestro mundo?”
“Lo que más necesitamos hacer es oír dentro de nosotros los sonidos de la Tierra llorando”

Thich Nhat Hanh

Con frecuencia hemos escuchado o leído que sabios y místicos sostienen que la humanidad está dormida.

Esta afirmación ha provocado que dedique muchas horas de contemplación con el fin de dejar que su significado profundo se vaya manifestando; como parte del mismo ejercicio quiero compartir contigo lo que este fue dejando.

Los seres humanos, conciente e inconcientemente, hemos destruido el equilibrio de nuestra Madre Tierra en una suerte de atentado contra nosotros mismos y el resto de las especies con las que convivimos; el suicidio es la consecuencia de una enfermedad, por lo que me permito aceptar que la humanidad está enferma.

Cuando decimos que la humanidad está dormida, podemos aventurar que se trata de nuestra imposibilidad de reconocer la enfermedad que padecemos, y esta falta de reconocimiento nos impide abordar las respuestas necesarias que erradiquen nuestro mal.

Despertar implica mirar de frente nuestras miserias y aceptarlas como parte de nuestra creación; preferimos permanecer dormidos por miedo al dolor que esto nos infligiría, pero de la misma forma que aquel que no quiere enamorarse para evitar el sufrimiento que esto podría causarle mediante un desengaño, en este viaje truncado la humanidad se pierde el éxtasis y la alegría expansivos a la que nos exponen nuestros sentidos completamente despiertos.

Abrir los ojos es aceptar que hemos creado formas de convivencia social autodestructivas, que nuestros sistemas económicos se han deshumanizado y su único propósito es sostenerse a sí mismos, que la política ha perdido de vista que su propósito es facilitar la felicidad de los pueblos, o que como individuos hemos perdido todo contacto con nuestra naturaleza espiritual y nos hemos convertido en simples máquinas cuyo propósito es sobrevivir, o acumular si somos más afortunados y estamos posicionados más alto en la escala social.

Enfrentarlo puede ser doloroso, pero necesariamente un estímulo creativo que pone en marcha nuestra capacidad de sanarnos como individuos y como especie; este viaje, igual que el de una oruga que se transforma en mariposa, pone en marcha las respuestas creativas que necesitamos para que nuestras sociedades recuperen el sentido y dejen de ser meros amontonamientos de individuos funcionales a un esquema meramente económico, para convertirnos en comunidades de individuos que se experimentan una unidad que brega por el bienestar común.

Podemos graficar este viaje como un parto con dolor, en definitiva un viaje sagrado que todos debemos asumir para que más allá de su experiencia aparezca la vida con toda su intensidad; el despertar de la humanidad no es ni más ni menos que un impulso evolutivo que late en nuestra especie y que puede acelerarse simplemente teniendo el valor de aceptar nuestra condición y dejar que la intrínseca creatividad humana nos impulse hacia los estados deseados de nuestro corazones mancomunados.

por Pablo de la Iglesia, Ph. D.
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Abrazar las Contradicciones

Si tu alegría se manifiesta extrema, la descubrirás con lágrimas en tus ojos.

Podemos comprender la luz únicamente en contraste con la oscuridad.

El exceso de calor siempre reclama frío, y viceversa.

La polarización de una experiencia, automáticamente nos arroja hacia el otro extremo en busca del equilibrio; así, por ejemplo, pasamos de la euforia a la tristeza sin motivo aparente.

Si nos definimos en un extremo vemos como en forma espontánea nuestras vivencias nos muestran destellos de la verdad opuesta.

En el pensamiento político, izquierda o derecha, la oscilación intensa hacia un lado o hacia el otro, desencadena procesos reaccionarios que pueden conllevar revoluciones violentas e involutivas.

La posibilidad de abrazar las contradicciones nos permite una comprensión amplia de la vida con sus manifestaciones plurales; la capacidad de ponernos en los zapatos del otro nos permite acercarnos al consenso donde otros solo ven conflicto.

Buda enseñó el camino del medio como alternativa para alcanzar la felicidad; quien conoce los extremos y los contempla sin prejuicios, puede mantener la serenidad transitando entre ambos.

Esta comprensión nos permite encarnar la sabiduría que trasciende el bien y el mal; la integración de polaridades, entendidas como fuerzas complementarias, nos permite dejar atrás la dualidad para que un paradigma de unidad capitalice nuestra percepción.

Esta es la forma que tiene la humanidad de dejar de reciclar los conflictos; independientemente de que lado estés, mientras no abraces las contradicciones, tu energía terminará disipándose en la hoguera que alimenta el sufrimiento humano.

por Pablo de la Iglesia, Ph. D.
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Despertar del Caminante

En el amanecer de una nueva civilización, nos vamos reencontrando con nuestra calidad de seres planetarios, frutos de la Madre Tierra; nos reconocemos en unidad con las plantas y los animales; apreciamos la vida en el agua, el fuego y el aire, reestableciendo los profundos lazos que con ellos habían estrechado nuestros ancestros.

La ciencia comienza a darle forma racional a estos conceptos, pero únicamente cobran vida revelándose en aquellos caminantes que lo hacen descalzos acariciando la piel de la Pachamama, elevan su espíritu al cielo y descubren todos los secretos que el sol, la luna y las estrellas tienen para susurrarle a su corazón.

Igual que nosotros buscamos el equilibrio, la Madre Tierra necesita reencontrar sus puntos de homeostasis; lo hace a través de erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis y otras manifestaciones que a los ojos de un ser dormido pueden parecer productos violentos de un organismo caprichoso.

Cuando dejamos de percibir a la naturaleza como un fenómeno externo y caemos en la cuenta que somos la naturaleza, cuando comprendemos que el ser humano es la corteza cerebral más evolucionada del planeta tierra, comenzamos a aceptar que podemos hacer mucho para tranquilizar sus reacciones ayudándole a reestablecer sus parámetros de salud.

Emerge como obvio que el cuidado del medio ambiente es una manifestación que satisface esta necesidad, sin embargo, a pesar de todo lo que sabemos respecto a su importancia, no podemos consagrar en la práctica nuestras mejores intenciones; esto sucede, simplemente, porque la tierra sigue siendo percibida como algo a dominar y explotar en función de un beneficio egoísta.

Cuando el ser humano comienza a relacionarse con las fuerzas inteligentes de la naturaleza, a asociarse con ellas entregándoles sus deseos, sus penas, en calidad de seres concientes de su cualidad divina, aquellas intenciones que no pudieron conjugarse racionalmente, se plasman espontáneamente sin esfuerzo alguno, gracias a la magia del amor y la unidad.


Pablo de la Iglesia
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A un paso del abismo, a un paso del florecimiento de una nueva civilización

Estamos ante una crisis global y sistémica. Esto quiere decir, en palabras sencillas, que nos compete a todos y que afecta los fundamentos básicos del universo de lo que entendemos por economía.

La toma de conciencia de la gravedad de la crisis apenas comienza a expresarse en la opinión pública y recién en los próximos meses iremos dimensionando su impacto para los próximos años; inevitablemente tendremos que aceptar aquello que se viene anticipando desde hace años y que los gurúes del capitalismo deshumanizado se niegan a aceptar y convalidar.

Los gobiernos, desesperados por ocultar la crisis o por paliar los efectos de un sistema cuyo control se ha ido de las manos, pecan de negación y eso les impide desarrollar programas de real contingencia que apunten a la autosuficiencia regional y al desarrollo de pequeños emprendimientos productivos que satisfagan las necesidades de las familias y sean generadores de riqueza genuina.

Retrospectivamente vemos como el neoliberalismo fue una excusa para que el estado intervenga a favor de los más poderosos; hoy, con otras palabras y con el mismo espíritu, se sigue obrando igual; esto es como proteger el desarrollo de un cáncer terminal.

Lo saludable sería dejar que se caigan todos los castillos de naipes de las burbujas financieras y las rentas de ciencia ficción para volver a los cauces de una economía real; en vez de gastar millones de millones protegiendo colapso de los poderosos parasitarios, deberíamos destinar esos recursos a promover los microemprendimientos, estimular las economías regionales, generar alternativas productivas sustentables, incentivar fuertemente las energías renovables de bajo impacto ambiental, y lo que es más importante, organizar a la comunidad para que funcione armónicamente en un contexto que se presenta tan caótico que en algunos lugares se están viendo desbordes violentos y niveles de inseguridad que delatan un estado de locura social. La política y la economía parece que niegan el gran despertar espiritual que se está produciendo en el mundo y que revitaliza sentimientos de unidad en los ciudadanos de a pié o estimula el renacimiento de los pueblos originarios con sus culturas pletóricas de integridad; ahí es donde hay que mirar porque hay muchas respuestas, no solo para salir del atolladero, sino también para transformar la sociedad hacia manifestaciones mucho más armónicas.

Aunque políticamente incorrectos, seamos honestos y contemplemos la remota posibilidad de que este plan económico global, cuyo propósito es reestimular rabiosamente el consumo, tuviera éxito absoluto, ¿cuáles serían las consecuencias? Profundización de la crisis medioambiental y energética.

Esto se llama, en código popular, desvestir a un muerto para vestir a otro; aunque lamentablemente, de consecuencias mucho peores porque su impacto será infinitamente más desestabilizador que esta crisis, que entonces nos parecerá un juego de niños.

¿Por qué salvar a un banco ineficiente, a sus directivos y grandes inversionistas que luego van a seguir promoviendo más de lo mismo, entre otras cosas, acumulación infinita sin sentido? ¿No es más lógico ver como destinamos esos recursos para ver como protegemos a los pequeños y medianos ahorristas que necesitan de ese dinero para su supervivencia y la expansión de sus economías en términos saludables?

¿Porqué destinar fondos públicos para salvar una aerolínea privada? ¿No es más razonable crear otra más eficiente, absorber a esos trabajadores y dejar que el mercado elimine a los empresarios ineficientes e ilegítimamente adinerados? Parece que esa ley se aplica para los trabajadores, para los pequeños emprendimientos… pero para los atracadores de guante blanco, las reglas de juego son totalmente distintas.

Si hay algo que nos dejó esta crisis como aprendizaje es descubrir la enorme capacidad de despliegue que tiene el estado para intervenir en la economía y ahora nos preguntamos, ¿dónde estaban todos esos recursos cuando hubo que intervenir por causas más nobles y más justas?

Ver la realidad tal como es nos abre la ventana a una gran oportunidad; una oportunidad que invierte la pirámide y otorga poder al individuo, a la familia, a los barrios y a los municipios; especialmente si cada uno de nosotros asume su responsabilidad y comprende que la calidad de vida es una consecuencia de la acción mancomunada de quienes compartimos un mismo espacio… el planeta tierra, por supuesto.

La nueva riqueza de las naciones se llama Desarrollo Humano y es ahora, más que nunca, que su cultivo cobra sentido para saber aprovechar el viaje que nos propone este escenario. Alguna vez escuché que es suficiente una generación educada para cambiar la realidad de un país; pues bien, hoy, educación debe definirse como la vivificación de la inteligencia emocional, sistemas educativos que promuevan la libertad de pensamiento del niño en lugar de su domesticación, reconocer que el propósito de la vida es la realización personal en lugar de la acumulación destinada a tapar los agujeros interiores que deja la insatisfacción por haber desperdiciado nuestra vida.

Esta crisis es un diamante sin pulir que, si nos animamos a darle rienda suelta a la creatividad, si dejamos que se exprese el sentimiento de espiritualidad práctica presente en cada uno y creamos una realidad adecuada a los tiempos sin dejarnos atrapar por los condicionamientos del pasado, nos encontraremos más pronto que tarde en medio de un nuevo renacimiento de la humanidad.

En oración para que esta Navidad se convierta para todos nosotros en un tiempo de profunda reflexión y nos permita transitar el 2009 dejando brillar toda nuestra luz interior y reconociéndonos permanentemente en el otro.

por Pablo de la Iglesia, Ph. D.
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