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Julio 3, 2009 | Por poreldespertar | Claves: coalicion civica, crisis agropecuaria, gripe aviar, gripe porcina, pablo de la iglesia, vacas locas | # Enlace permanente
En este momento de crisis agropecuaria, la pandemia de la gripe porcina nos tiene que permitir hacer algunas reflexiones abordando las respuestas productivas desde un enfoque realista que vaya más allá de lo necesariamente fiscalista y que contenga simultáneamente las necesidades de rentabilidad, generación de empleo y cuidado del medio ambiente.
Naturalmente, desde la perspectiva polarizada en la cual cada uno nos colocamos en la defensa de nuestros intereses, aquí he planteado una situación que pone en conflicto a tres sectores: el patronal, el sindical y, visto como una supuesta amenaza para ambos por las mentes más estrechas, el deseo de cuidar el medio ambiente por una ciudadanía cada vez más comprometida con proteger la nave tierra para las futuras generaciones.
El enfoque de este artículo es local y regional, producto de un ejercicio constante que vengo realizando desde hace tiempo en el seno de la Coalición Cívica con miras a generar una propuesta de gobierno para la ciudad de Chajarí en el 2011(1); sin embargo, no podemos dejar de mirar atentamente los escenarios nacionales e internacionales que anuncian las reglas de juego en la que nos veremos inmersos en el futuro próximo.
Desde una perspectiva global, primero fueron las vacas locas, más adelante la gripe aviar y ahora la gripe porcina; sin lugar a dudas, y dejo en claro que esto no pretende ser un enjuiciamiento moral sino un ejercico para proponer debate y buscar soluciones, en los tres casos la situación es, en gran medida, debida a una forma de producir que no respeta la biología de los animales (hacinamiento, alimentación desnaturalizada, ciclos de actividad y descanso alterados). Podemos considerar que este enfoque apunta a una eficiencia productiva que maximiza la ganancia pero, a su vez, potencia crisis sanitarias, ambientales y atenta contra la calidad de vida. Ganamos en un aspecto y perdemos en otros.
Para los críticos del sector agropecuario, es importante que todos entendamos, que ese fenómeno llamado globalización, prácticamente deja las puertas cerradas al productor a la hora de plantearse otro enfoque. Desde este lugar, es el Estado el que debe intervenir decididamente con mecanismos correctivos que contemplen compensaciones realistas a quien protege la naturaleza, que utilice acertadamente los medios de información y formación para ayudar a trascender prejuicios que impiden acercarse a enfoques innovadores, así como la formación de equipos técnicos preparados para que se dediquen a investigar y promover alternativas que contemplen el estímulo emprendedor hermanado con la generación de riqueza genuina, la creación de empleo y el cuidado ambiental. Mientras el Estado siga improvisando, manejando únicamente la coyuntura y negando la realidad, la solución de una crisis será la semilla que despierte la siguiente.
Invito a que nos hagamos las siguientes preguntas:
* Todos estos millones dedicados a paliar la enfermedad, acaso, ¿no podrían haberse evitado si los hubiéramos invertido en la promoción ambiental y el combate decidido de la desnutrición?
* Si pretendemos que, tanto en el país como en la región, se preserven los montes, ¿cuando el Estado va a impulsar los mecanismos compensatorios al tenedor de la tierra, implementar un servicio de policía eficiente y difundir alternativas productivas simbióticas con los montes?
* La apuesta de Barack Obama que apunta a crear riqueza, empleo y protección ambiental con el estímulo de las energías alternativas, ¿no es un enfoque apropiado para nosotros y que deberíamos profundizar como estilo ejecutivo en todos los órdenes?
Decididamente considero que debemos abordar el desarrollo serio de un PLAN PRODUCTIVO para la región que involucre un enfoque RIQUEZA + EMPLEO + AMBIENTE (en lugar de lo que hoy subsiste RIQUEZA o EMPLEO o AMBIENTE) y que convoque a una Mancomunidad de Municipios para abordarlo sinérgicamente.
También, y este es un momento adecuado por la lejanía electoral y el enfermizo oportunismo que este periodo conlleva, las distintas partes (patronal, sindical, estatal, ambiental) debemos evolucionar hacia una madurez política y dejar de jugar el papel de victimas o victimarios, para abordar un trabajo que a todos nos abarque respetuosamente.
No hay otra forma. Cualquier mecanismo de un sector que excluya al otro, siempre será una victoria momentánea que terminará estallando en otra dolorosa crisis que volverá a inclinar la balanza para que el antiguo ganador sea el nuevo castigado.
Pablo de la Iglesia
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(1) para los lectores ajenos a la ciudad de Chajarí, en este punto refiero a mi aspiración al gobierno municipal en el 2011 cuando se celebren las próximas elecciones generales; en cualquier caso, entiendo que los desafíos de nuestra localidad, con matices, son los mismos que en cada ciudad y nación hoy se plantea la humanidad, siendo abordados responsablemente por unos o negados negligentemente por otros.
Mayo 6, 2009 | Por poreldespertar | Claves: ambiente, crisis, financiera, medio, multinacionales, street, wall | # Enlace permanente
El estudio del IFPRI “Expropiación de tierras por parte de inversores extranjeros en países en desarrollo”, elaborado por Von Braun y Ruth Meinzen-Dick del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, ha calculado que unos 20 millones de hectáreas han sido compradas por gobiernos o corporaciones foráneas o están en operaciones de venta.
Esta tendencia se agravó durante el 2008 con la crisis alimentaria global y aceleró la apropiación por parte de países ricos que buscan garantizarse la seguridad alimentaria y el acceso al agua; así mismo se calcula que el 25% de las mismas se destinará a plantar con objeto de producir biocombustibles.
La mayor parte de las inversiones provienen de China, Corea del Sur, India y los estados del Golfo Pérsico o Arábigo, y el principal destino de las mismas es África y Latinoamérica en un grado menor pero igualmente llamativo.
Al igual que en Argentina, en estos países se está propiciando un genocidio de los pueblos aborígenes cuyo derecho consuetudinario a la propiedad no es reconocido ni por los compradores foráneos ni por sus propios gobiernos, quienes los expulsan, los matan o los abandonan a su suerte.
Sumamos a esto el control de los agroinsumos en manos de pocas corporaciones multinacionales, quienes también han sometido la independencia de los pequeños y medianos productores que ven reducida su rentabilidad a pesar del aumento de la producción; el trabajo del campo se ha vuelto cada vez más insalubre, más dañino con el medio ambiente y muy insatisfactorio para el que trabaja la tierra.
Cada vez son más los productores agropecuarios que, gracias a Dios, se disponen a escapar de esta trampa y se replantean su estrategia vital en mayor de una mejor calidad de vida, una actividad respetuosa con el medio ambiente, una promesa de rentabilidad razonable, sustentable y sostenible, y sin lugar a dudas, un futuro más previsible para sus hijos alejándose de este escenario nefasto que nos proponen las corporaciones transnacionales.
La crisis de los alimentos, los manotazos de ahogado de quienes poseen el capital y buscan protegerlo a costa de la soberanía de los pueblos más humildes o subadministrados, la crisis del campo y el escenario político intrascendente que hoy vivimos en Argentina, debería motivarnos a plantearnos un debate franco y sin restricciones acerca de que es lo que queremos para el futuro; es necesario alejarnos de la politiquería demagógica que todo lo reduce a las retenciones y retomar el camino de la cultura de la tierra como una alternativa viable hacia una nueva sociedad en la que el índice de desarrollo más importante sea la felicidad.
Por Pablo de la Iglesia
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Enero 30, 2009 | Por poreldespertar | Claves: economía, integral, unidad | # Enlace permanente
Las corporaciones globalizadas y la especulación financiera siguen esforzándose por hacernos creer que la codicia y la competencia descarnada es el único camino viable; sin embargo, la crisis nos despertó y la prédica de la “economía global suicida”* ya no tiene cabida en los corazones de cada vez más millones de seres humanos despiertos que están decididos a dejar de ser usados como simples engranajes de un sistema.
Aquellos que se “dieron cuenta” pueden ver que es posible crear riqueza genuina y con un propósito de multiplicar la calidad de vida y el bienestar de TODOS; aquellas palabras tan frecuentemente pronunciadas en los ámbitos empresariales, “todos ganan”, hoy no sólo es posible, sino absolutamente imprescindible para la superviviencia de la humanidad.
UNIDAD es una definición que emergió como un gran movimiento espiritual heterogéneo, de alcance planetario y en todas las direcciones culturales; hoy se abre camino en los espacios políticos y económicos. Es muy significativo que el concierto previo a la asunción de Barak Obama tuviera este sello; el nuevo presidente, con sus gestos, nos llena de esperanza que el espíritu de la nueva civilización haya llegado a la política.
Desde un sentimiento de UNIDAD, lo cual va mucho más allá que un simple entendimiento racional, comenzamos a redescubrir que la política y la economía también pueden brindarnos la posibilidad de construir desde atributos de pertenencia a un planeta, a una especie o a una comunidad; estamos en un maravilloso punto de inflección en el cual tenemos que elegir entre hundirnos aferrados a los viejos paradigmas que solo prometen dinero y sufrimiento, o pegarnos un salto y tener la audacia de crear un mundo mejor basado en el desarrollo humano y la prosperidad integral.
La autosuficiencia y la integración, partiendo desde los espacios locales, es la visión que hoy emerge como la alternativa al desastre; no sólo promete ser la mejor herramienta para superar la crisis, sino la gran ventana a una nueva civilización donde la belleza, la comunión y la conexión espiritual, dejen atrás el limitado placer que brinda el amor al dinero, sustituyéndolo por la gracia que nos brinda el amor a la vida.
La gran oportunidad para contribuir comienza desde nuestro hogar, nuestros barrios y nuestras ciudades. Utilizar el poder de la comunidad unida por una visión para transformar la realidad, nos permite re-evolucionar nuestras vidas cooperativizando esfuerzos para capacitarnos en lo que hoy es verdaderamente importante: autosuficiencia alimentaria, agricultura sustentable, implementación de energías alternativas, monedas locales, educación digital, construcción bioclimática…
Darnos cuenta que, debido a nuestro apego a viejos paradigmas, estamos perdiendo tiempo tratando de aprender a navegar en un mar que se ha secado, tratando de resucitar a un muerto que ya está podrido… Lógicamente, descubrir cual es el punto de partida de nuestro viaje, puede ser una experiencia dolorosa porque acaba con nuestras viejas ilusiones, sin embargo, en pos de nuestra salud mental, individual y colectiva, lo mejor que podemos hacer es sumergirnos en la realidad tal como es.
A partir de aquí, y comenzando el viaje exactamente desde donde estamos, podemos empezar a construir economías integrales cuyo único propósito no sean los dividendos, sino también, y fundamentalmente, el impacto social y ambiental evolutivo de los diferentes emprendimientos.
Pablo de la Iglesia
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* término acuñado por David Korten
Octubre 14, 2008 | Por poreldespertar | Claves: cambio climático, crisis energética, gorbachov | # Enlace permanente
Mijaíl Gorbachov, presidente de la ex Unión Soviética entre 1985 y 1991 y premio Nobel de la Paz, alertó sobre el peligro de permitir que la crisis financiera mundial y otras emergencias acaparen la atención de la prensa dejando a un lado el problema del recalentamiento planetario.
“Esta tormenta financiera, que afectará duramente a la economía real, era absolutamente predecible, y es sólo un aspecto de una crisis más amplia en todos los actuales sistemas de desarrollo”, dijo Gorbachov a IPS. “De hecho, hay crisis simultáneas conectadas que emergen rápidamente. Estas tienen que ver con la energía, el agua, la alimentación, la demografía, el cambio climático y la devastación de los ecosistemas”, añadió.
La idea de un crecimiento ilimitado ha demostrado ser ilusoria porque los recursos de la tierra están restringidos y se están agotando, afirmó. “Hay dos formas de tratar el tema: no mencionar la verdad y posponer decisiones impopulares, o comenzar a decirle a la gente la verdad y trabajar juntos por un cambio, mientras aún haya tiempo, sostuvo.
“Es difícil incluso hablar de ecología en este preocupante escenario, pero debemos hablarle a las personas, porque este terremoto no va pasar, y la sociedad debe estar involucrada en el proceso de resolución”, afirmó Gorbachov. “Para hacer eso, necesitamos un mayor nivel de independencia y de democracia dentro de los medios cuando le explican a las personas lo que está pasando”, agregó.
“Algunas industrias están dispuestas a pagar para silenciar la verdad, y es por eso que es tiempo de una glásnot mundial”, afirmó.
La glásnot (transparencia) fue la política llevada a cabo por Gorbachov para lograr una mayor apertura en la ahora disuelta Unión Soviética –incluyendo a los medios de prensa que estaban bajo el férreo control del Partido Comunista– y para educar a la población sobre su responsabilidades sociales y políticas.
Según Gorbachov, sin buena información “no hay conciencia social, y es muy difícil encontrar soluciones a las amenazantes crisis globales”. El tema estuvo sobre la mesa en una reunión internacional de dos días organizada por el Foro Político Mundial, grupo intelectual global fundado por Gorbachov para seguir de cerca el proceso de globalización, en cooperación con la nororiental provincia italiana de Venecia.
Expertos y profesionales de los medios de todo el mundo discutieron el papel de la prensa a la hora de informar a la opinión pública sobre estos temas.
El encuentro, celebrado en Venecia el 10 y el 11 de este mes, se hizo un llamado a los medios internacionales para contribuir a la comprensión pública del problema del cambio climático.
“El tiempo corre. La vía más eficiente de vencer los urgentes problemas ambientales que afronta nuestro planeta es la transparencia, y los medios tienen un papel vital”, dijo Gorbachov.
El periodismo debe “discernir los hechos esenciales del cambio climático y explicárselos a su audiencia”, coincidieron los expertos en una declaración al final del encuentro.
El debate apuntó a la responsabilidad central de los medios en reclamar la verdad sobre el cambio climático. “A través del reportaje investigativo, las organizaciones de noticias deberían ser participantes activas en el debate sobre el recalentamiento planetario, más que ser simples espectadores, y presionar a los políticos y a los científicos para que informen al público los hechos como los conocen”, añade el texto.
Los expertos dijeron que los periodistas deberían ir más allá de las noticias de último minuto y dedicarse a informar sobre el cambio climático como un proceso con “un pasado, un presente y una proyección a futuro”.
También subrayaron que el recalentamiento planetario es por lo general menos atendido por los medios en comparación con asuntos económicos y políticos. “Pero la economía y el ambiente no son temas opuestos, y pueden llevar a una solución en que ganen todos. Esto es algo que el mundo está comenzando a entender”, dijo Martin Lees, secretario general del Club de Roma, centro de estudios mundial sobre temas políticos internacionales.
“También, las industrias comienzan a darse cuenta de que no tienen menos ganancias si respetan el ambiente. El Consejo de Negocios por el Desarrollo Sostenible ya elaboró una lista de las industrias que se desempeñan correctamente”, afirmó.
“Sabemos que la humanidad usa 125 por ciento de los recursos biológicos del planeta. Ahora, el tema en el que habría que profundizar es cuál es el impacto del cambio climático en los recursos, y nosotros sabemos que si las temperaturas aumentan 0,1 grados en una década, 15 por ciento de las especies serán afectadas, por lo cual los informes de prensa deberían señalar que la velocidad del cambio (climático) es tan importante como su impacto”, agregó.
Según los expertos, la información a fondo puede provocar una respuesta pública fuerte y rápida.
“Comenzando en (la conferencia internacional sobre cambio climático en la isla indonesia de) Bali, éste ha sido un año de grandes promesas”, dijo a IPS la parlamentaria alemana Rebecca Harms, vicepresidenta del Comité Provisional sobre Cambio Climático del Parlamento Europeo.
“Pero, dentro de las instituciones europeas, el problema es que hay una brecha tremenda entre los anuncios y la voluntad política”, agregó.
Consultada sobre el potencial papel de apoyo de los medios, la parlamentaria respondió: “Realmente necesitamos periodistas que sean capaces de traducir estos difíciles procesos en un lenguaje que la población pueda entender. No es fácil explicar por qué hay críticas si los gobiernos afirman que hubo un gran éxito”.
“Desde mi punto de vista, sería muy bueno si podemos combinar el debate sobre las metas del clima con las de seguridad energética y seguridad del suministro”, indicó.
“Debido a los altos precios de la energía y el problema de que los recursos energéticos están disponibles sólo en ciertas regiones del mundo, las personas ya han entendido que esto puede afectar su propia vida y que reducir el consumo y asegurar la eficiencia en todas las áreas es la clave de una estrategia para mejorar la política energética, y que también es beneficiosa para el clima”, sostuvo.
“Estoy segura de que las personas aceptarán reducir su propio consumo de energía, y esto ayudará mucho, particularmente ante la crisis financiera”, dijo.
Por Sabina Zaccaro (IPS)
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=90094
Julio 6, 2008 | Por poreldespertar | # Enlace permanente
Los especialistas nos advierten a diario que cientos de miles de personas más de las que actualmente lo sufren, padecerán hambre si los precios de los alimentos continúan subiendo.
Incluso la hipótesis de conflictos bélicos por esta causa está en la mesa de muchos estrategas, especialmente en la de aquellos que responden a intereses de países que resuelven sus necesidades a los tiros y lejos de la negociación; en varias naciones, como Haití, Filipinas o Egipto, ya se han manifestado las masas provocando disturbios con su justo reclamo de alimentos.
El aumento del precio de los alimentos en el mundo en los últimos meses se debe básicamente a tres factores:
- incremento generalizado en la demanda.
- perjuicios productivos por factores climáticos.
- mayor uso de tierras para cultivos destinados a producir combustible para el transporte.
En los últimos meses los precios de los alimentos no han parado de subir, registrando el mayor aumento en los últimos veinte años. Por ejemplo, el trigo lo hizo en un 130% entre Marzo del 2007 y el mismo mes del 2008; para el mismo periodo, la soja subió un 87%, el arroz un 74% y el maíz un 31%. Los aceites vegetales aumentaron un 60% en el 2007 y los lácteos un 80%.
En forma simultánea, el aumento del combustible dispara los costos de producción, generando un círculo vicioso que no se sabe como y con que consecuencias va a terminar. Lo que sí es cierto es que los productores de los países pobres, como la Argentina, están viviendo sus Agosto y presionan por exportar su producción a los países ricos; esto genera fuertes ingresos a las arcas del Estado vía retenciones, pero pone en riesgo la mesa de los ciudadanos.
En un mundo donde no faltan alimentos, la solución parece ser aumentar la producción de los mismos; los economistas sostienen que esto generará un derrame a favor de los más pobres. El problema de este enfoque es que para ello necesitamos ampliar la frontera agropecuaria en países donde los controles y las regulaciones no funcionan promoviendo un crecimiento ordenado, lo cual condena a los mismos a cambiar una crisis alimentaria -en el caso que la apuesta salga bien- por otra ambiental y, con seguridad, energética.
Por ejemplo, durante el 2007, en El Salvador, el aumento de precios en el mercado mundial provocó un 50% de merma en el poder adquisitivo en las zonas rurales, paradójicamente allí donde los alimentos se producen; estas variables se mantienen más o menos constantes en los países de América Latina.
Para evitar en el futuro crisis políticas como la que está viviendo la Argentina, al menos en los años cercanos, una política de retenciones va a ser insuficiente, sea que estas disminuyan procurando un aumento productivo o aumenten con el supuesto objetivo de contener los precios internos. Es imprescindible ponerse manos a la obra para que las comunidades locales dispongan mecanismos que estimulen la autosuficiencia regional; es decir, iniciativas como la huerta orgánica o micro emprendimientos a pequeña escala que garanticen un mínimo de abastecimiento a los mercados locales, deben ser revalorizados por su impacto directo en la calidad de vida de los vecinos, la generación de empleos -especialmente en aquellos sectores a los cuales el populismo diezmó su dignidad con vergonzantes planes sociales- y el impulso que pueden brindar a la soberanía alimentaria.
Por otra parte, el consumo de los alimentos producidos en la región reduce el impacto ambiental y los costos de transporte, disminuyendo así la presión sobre el sistema energético nacional. Por supuesto, esto debe potenciarse con estímulos legales que faciliten la promoción de energías renovables. En este sentido es imprescindible que desde el estado se realice un esfuerzo en materia de investigación para determinar claramente cuales son las alternativas que mejor relación costo – beneficio tienen a diferentes escalas y difundir ampliamente el know how a través de universidades, asociaciones profesionales, cámaras de la construcción y personal técnico de las provincias y municipios.
Tenemos que aceptar que actualmente hay un modelo de producción a gran escala que no puede brindar soluciones a todos los problemas de la gente, aunque legítimamente reclama condiciones de competitividad para seguir teniendo estímulos necesarios para su subsistencia; tal vez muchas de sus características deban ser revisadas, pero necesariamente debe hacerse desde el conocimiento profundo de las necesidades del sector y buscando ensamblarlo en forma equilibrada con las necesidades del país. En lugar de decisiones apresuradas y a los ponchazos, necesitamos diálogo, consenso y pensamiento estratégico.
Sin embargo, es preciso que el estado atenúe su voracidad recaudatoria por un momento y genere las condiciones para la producción a pequeña escala, que si bien no genera los fuertes ingresos de la anterior, soluciona los problemas de los que menos tienen en los barrios, las comunidades rurales y las ciudades pequeñas. Postergar estas iniciativas es una hipocresía genocida.
Pablo de la Iglesia
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Julio 5, 2008 | Por poreldespertar | # Enlace permanente
por Pablo de la Iglesia
Recientemente, cinco premios Nobel en Economía y un equipo de expertos, se han reunido en Dinamarca para emitir un documento titulado Consenso de Copenhague (CCC); esta iniciativa presenta un enfoque innovador en el cual queda manifiesto que la solución a los problemas del mundo no pasa únicamente por disponer millones, sino más bien dependen de una adecuada iniciativa política, un poco de creatividad y buena predisposición.
La observación a priori que plantea el desafío del CCC es que habitualmente las políticas que se proponen para solucionar los problemas que afectan a la humanidad dependen de presupuestos inalcanzables y objetivos tan distantes que hacen su cumplimiento imposible o no resultan lo suficientemente estimulantes como para implicar la voluntad de las naciones.
El propósito de este panel de expertos internacionales ha sido brindar una visión alternativa y pragmática sobre las potenciales soluciones transformadoras que según su entendimiento tienen mejor relación de costo-beneficio y un efecto transformador evidente en el corto plazo.
Aunque el CCC tiene críticos que consideran que brinda un planteamiento excesivamente economicista y focaliza sobre aspectos micro de la complejidad social del planeta, entiendo que es posible extraer muchas enseñanzas de este esfuerzo de un grupo de intelectuales brillantes por sumar alternativas que nos ayuden a superar la crisis global.
Los temas que abordó el Consenso de Copenhague son los siguientes:
· Contaminación del aire
· Subsidios y barreras comerciales
· Enfermedades
· Saneamiento
· Calentamiento global
· Terrorismo
· Conflictos armados
· Malnutrición y hambre
· Educación
· Mujer y desarrollo
De todos los enfoques abordados, hoy quisiera centrarme en la respuesta al hambre y la desnutrición, y como este puede resultarnos inspirador para su aplicación en nuestro país; definitivamente sostengo que lo expuesto no representa una solución definitiva, es obvio pero vale la pena aclararlo, pero si un punto que debe ser abordado en forma urgente en Argentina.
A veces uno encuentra que enfrentamos problemas descomunales, y este es uno de ellos, que resultan abrumadores, tanto en el mundo como en nuestro país; sin embargo la respuesta comienza con un primer paso, y en este caso según estos expertos, extremadamente sencillo. Para combatir la malnutrición en todo el mundo se sugiere comenzar con un suplemento que aporte micronutrientes, específicamente Vitamina A y Zinc; según el Consenso de Copenhague, por cada dólar invertido se genera un beneficio de diecisiete; yo agregaría: “y se evitan un montón de enfermedades que generan sufrimiento real en personas de carne y hueso”.
Ya estoy escuchando las voces críticas que sostienen que esto es insuficiente y no contempla la dignidad de una persona que necesita sentarse a una mesa y disponer de un buen plato de comida, sin embargo es un buen comienzo, soluciona parte del problema y alivia rápidamente parte del dolor de quienes sufren este flagelo; luego quedará el debate que mejore la iniciativa, pero que este no impida dar un paso en la dirección adecuada. Pienso que los nutrientes, los mencionados y muchos más, podrían administrarse en un polvo para preparar sopa o una merienda; una forma práctica, sencilla, económica y eficaz que no debería faltar como recurso en todas las escuelas, hospitales y comedores asistenciales.
Es importante que tengamos claro que hablo de nutrición como parte de un enfoque integral que solucione el problema en Argentina y limitándome a seguir la inspiración brindada por el pensamiento de estos expertos. También tenemos que destacar que nuestros planes sociales tan sólo aportan alimentación, es decir, llenan la panza pero no nutren, a menos que alguien considere que el azúcar blanco, la harina refinada o la soja transgénica cruda (que llega a muchos comedores que no disponen suficiente gas para cocinarla adecuadamente) suma nutrientes valiosos para el crecimiento adecuado de nuestros niños.
Tenemos que superar la idea retrógrada que más alimentos solucionan el problema. En realidad, más alimentos, en un contexto pobre en educación para la salud como el que hoy padece nuestro país, crean más problemas; los flagelos a la salud en el mundo desarrollado son las patologías cardiovasculares, la diabetes y el cáncer, todas estrechamente vinculadas al consumo excesivo de alimentos sin valor nutricional; más alimentos pueden satisfacer nuestra gula y permitir consagrarnos a interminables orgías alimenticias, pero no alivian la desnutrición ni mejoran estadísticamente nuestros indicadores de salud. Necesitamos mejores alimentos que aporten valor nutricional; un recurso del cual tendríamos que procurar con todas nuestras fuerzas que los pobres no prescindan.
Puedo ver que, ante la lectura de lo aquí expuesto, parte de la dirigencia responsable de nuestro país puede tener tema para criticar, debatir, filosofar y procurar consenso durante dos décadas y media más, pero la realidad es que en veinticinco años de democracia no hemos tenido una sola iniciativa aceptable que prospere para acabar con este flagelo.
Es impostergable que dejemos de regocijarnos en la masturbación de nuestra mente colectiva y comencemos a dar soluciones, paso a paso, una a una, en forma coherente y sostenida, a un problema que debería avergonzarnos a todos, gobierno y oposición, empresas y productores agropecuarios, ciudadanos comunes y de la nobleza criolla privilegiada; seguiremos siendo un país impresentable mientras sigamos hablando de producir alimentos para trescientos o cuatrocientos millones, mientras nos regocijamos con los ingresos que esto genera para el país y no podemos secar las lagrimas de quince millones de argentinos mal alimentados y desnutridos de los cuales nos gusta hablar pero en cuyos zapatos somos incapaces de ponernos por tan solo un momento.
Pablo de la Iglesia
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