Pinturitas para enamorar
| Escrito por Lic. Marta Juarez -Antropóloga para Norte del Bermejo: www.nortedelbermejo.com.ar | |
| viernes, 22 de junio de 2007 | |
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La pintura para el amor era de color ROJO con la cual tanto hombres como mujeres se hacían en la cara prolijos círculos, figura que no es casual ya que al Amor, a la pareja está indisolublemente asociada la reproducción y con ello la rueda eterna de la vida. El rojo pareciera ser un color universal para expresar las emociones de alegría entusiasta y comunicativa. Es el más excitante de los colores significando entre otras cosas emoción, acción, fuego, pasión. También y desde otro plano simboliza agresividad, peligro, excitación, sangre, pero indudablemente y tal vez unido a la sangre llama la atención, cierta connotación sexual que transmite. Los budistas lo relacionan con la actividad, la creatividad y Este color lo extraían de pinturas que hacían de frutos, flores y semillas de plantas muy especiales. Para la guerra también usaban las pinturas. Los hombres tiznaban su cara y su cuerpo con manchas negras, de carbón y ceniza, imitando las manchas del tigre; con lo cual se apropiaban del espíritu del animal, de su bravura a la vez que con ello se hacía una demostración de gran enojo y coraje. La danza era otro elemento fundamental en esta arqueología del amor. Para el tiempo de la “algarrobeada”, es decir cuando el canto de los coyuyos maduraba la algarroba, era el tiempo del amor. Con estos frutos se hacían la bebida en un recipiente hecho del tronco de un yuchán ahuecado, preparado especialmente para fermentar El calzado frecuente eran las sandalias de cuero de anta, siguiendo la morfología de las ojotas andinas. En situaciones especiales se utilizaban también ropas especiales; en las campañas de pesca los pescadores se cubren solamente con un taparrabo consistente en un cordón de fibras vegetales que, atado a la cintura, sirve de sostén a un trozo de tela que cubre los genitales. Se usan también en la guerra, en la que el atavío lo completan algunas corazas de cuero y variados cubrecabezas: una banda de lana tejida ornada con mostacilla, conchillas y plumas de suri, gorros de cuero de tigre, etc., son las insignias que los guerreros valerosos llevan a la batalla. |
Los grupos aborígenes del chaco salteño en general –wichis matacos, chorotes, tobas, entre otros – como toda cultura en general tenían una costumbre muy particular a la hora de enamorar.
Otra señal distintiva eran