Viernes a la noche, hospital.

hospital noche

Viernes a la noche. Urgencia. Hospital público de la Ciudad de Buenos Aires. Hay que operar de urgencia. Pero no hay anestesista. Entonces, habría que trasladar….pero no hay ambulancia del SAME.  Estamos en la Ciudad de Buenos Aires, pensé.
El enfermo de esta historia: un hombre diabético  de cuarenta y dos años, con diagnóstico  hepático dudoso, pero que se presume con desenlace quirúrgico.  Dos hijos adolescentes. Una buena esposa y sus dos hijos, lo acompañan y esperan el milagro, es decir que llegue la ambulancia. El mayor  tendrá cerca de…¿ diecisiete o dieciocho años?. Hoy no fué a bailar.  Irá a la secundaria en el mejor de los casos, y tendrá alguna expectativa, tal vez, con respecto a su viaje de egresados, inclusive con respecto a su futuro.  Yo, en su lugar, estaría preocupado. La hija menor, ¿tendrá trece, catorce? ¿Soñará con su fiesta de quince? No me parece, pero nunca se sabe.
Un enfermo deambula con su suero por el pasillo del hospital. Se lo ve muy dolorido. Seguramente sueña con que llegue rápido algún médico y le diga que ya está bien, que puede irse a su casa. Sin embargo está solo y no estoy segura de que alguien lo esté esperando.
Probablemente nadie sepa que está allí.
Mirarlo me hace daño porque entiendo  que le duele … y, sin embargo, no puedo ayudarlo.
Pero lo que más daño me hace es pensar, que afuera,  del otro lado del paredón que nos separa de la calle, hay un mundo de gente que no recuerda que  allí hay un hospital, que no sabe, además, que no hay anestesistas, que no hay ambulancias. Que nisiquiera supo al votar a Macri, que los hospitales públicos son responsabilidad de la Ciudad de Buenos Aires. Y que puedan seguir viviendo así, como si nada.
Como la canción de María Elena Walsh que decía: “Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo de gente que nunca vió el sol”. Auque nuestra artista estaba pensando en otra historia, todos sabemos que en aquella época, como ahora, a la mayoría no le interesaba
(ni le interesa ahora), saber que había (o que hay)  detrás del muro, o debajo del asfalto.
Es que nuestra subjetividad  siempre  se recorta sobre el olvido de los otros, supongo. Porque no hay memoria que puede procesar tanto dolor, tanto recuerdo.
Pero…¿será necesario tanto olvido?


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Hoteles Huesca

Espero que pronto nos conteis que paso en el hospital, porque las cosas que pasan en el hospitla no son buenas.

patriciamg

Hola! “Holeles Huesca”, claro que te cuento cuando quieras: básicamente: lo que hay en nuestra Ciudad de Buenos Aires es una tremenda desinversión, el vaciamiento de inversión en salud, educación, en todo lo que es público. Eso sí hay profesionales que dejan la vida allí, y claro que muchos pacientes también, algunos de ellos por falta de diferentes recursos: anestesista, como en este caso, por ejemplo, un respirador, en otros.
No sé como será en tu ciudad….
Gracias por pasar!

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