Junio 2, 2011 | Por patriciamg | Claves: adicción, adolescencia, alcohol, internet, intoxicación | # Enlace permanente |

…Cuando tu hijo adolescente te pide:
Que al menos hoy no te intoxiques.
Que al menos hoy no lo eches de su casa y lo amenaces otra vez con emanciparlo,
Que no uses su ropa…porque le das verguenza.
Que al menos puedas parecer un adulto delante de sus amigos.
Que le garantices unas monedas para mañana, para poder ir a la escuela, que, otra vez no te deprimas.
Que al menos hoy te banques la vida sin tomar antidepresivos… o alcohol.
Que dejes de chatear (un rato) para prepararle la comida o que te enteres que ya no hay leche, por ejemplo.
O cuando no te lo pide, porque sabe que no soportarías la más sutil sugerencia critica
Y sólo te da una suave palmada en el hombro y te dice que te quiere mucho,
Y comieza a mirarte de una manera diferente…ojalá pudieras notarlo.
No es él, sos vos.
Tal vez puedas pedir ayuda.
Sí . . . sos vos. Buenísimo, Patricia. Uno tiene tan internalizada la función paterna que un poco se estremece al leer tu escrito, porque también lee la desprotección en la que pone al hijo en cuestión. Pero también entiende que quizás “el muerto se asuste del degollado”, y me lleva a una autocrítica de pensar en qué cosas uno emite mensajes “automáticos” a su hijos, y que será lo que reciben . . .
El cierre es el que debe ser: “pedir ayuda”. Para eso vivimos en un mundo, no?
Saludos y felicitaciones