DUELOS COLECTIVOS

DUELOS 2

Hacia el final de la marcha, desde  San Pedro y Mariano Acosta  hasta Rivadavia y  Candelaria… y de nuevo al punto de partida, eramos trescientas personas, muchas de ellas alumbrando con una luz de vela los afiches y las banderas donde se leían mensajes como “Pedro, nunca te olvideramos”  o “Pedro, para siempre en nuestro corazón”. (1)

Nunca había participado de una marcha de estas características. Es muy distinto marchar para reclamar un aumento de sueldo, o por un aumento de presupuesto educativo. Pero este tipo de marchas son muy diferentes. Por momentos uno no tenía muy claro que era lo que se estaba reclamando. Sólo que se estaba  participando de un gran duelo colectivo.

Nadie se movió al regresar al punto de partida. No podíamos. No sabíamos como se hacía para cerrar un proceso tan parecido a un velatorio multitudinario.

Cerrar las banderas fue lo mas triste. Yo sentía que era como una manera de cerrar su tumba y echar tierra sobre ella, por segunda vez.  Verlos a mi marido y a mi hijo cerrar una de ellas, la más grande, preparada en casa, fue una experiencia escalofriante. Mientras tanto, su papá y su novia lloraban sin consuelo, pero  rodeados de muchos abrazos que intentaban delimitar tanta angustia  y contener ese vacío, ese hoyo negro, en realidad, donde  uno siente que  van cayendo los vínculos que nos  sujetan a este mundo.

Es probable que cada uno de nosotros intentara  elaborar, además, sus otros duelos, particulares, inconclusos, en ese espacio colectivo, sin éxito, seguramente.

(1) Pedro Campos,  17 años,  alumno de quinto año, turno mañana, de  la Escuela Media Dr. Larroque del barrio de Floresta (CABA), muerto a causa de haber sido atropellado y abandonado en la vía pública el día 5 de Noviembre del 2011. Hasta la fecha, sus familiares, amigos y compañeros, llevan realizadas tres marchas. La última de ellas fue el día jueves 17 de Noviembre.


Ciudad de Buenos Aires, 19 de Noviembre del 2011.

Viernes a la noche, hospital.

hospital noche

Viernes a la noche. Urgencia. Hospital público de la Ciudad de Buenos Aires. Hay que operar de urgencia. Pero no hay anestesista. Entonces, habría que trasladar….pero no hay ambulancia del SAME.  Estamos en la Ciudad de Buenos Aires, pensé.
El enfermo de esta historia: un hombre diabético  de cuarenta y dos años, con diagnóstico  hepático dudoso, pero que se presume con desenlace quirúrgico.  Dos hijos adolescentes. Una buena esposa y sus dos hijos, lo acompañan y esperan el milagro, es decir que llegue la ambulancia. El mayor  tendrá cerca de…¿ diecisiete o dieciocho años?. Hoy no fué a bailar.  Irá a la secundaria en el mejor de los casos, y tendrá alguna expectativa, tal vez, con respecto a su viaje de egresados, inclusive con respecto a su futuro.  Yo, en su lugar, estaría preocupado. La hija menor, ¿tendrá trece, catorce? ¿Soñará con su fiesta de quince? No me parece, pero nunca se sabe.
Un enfermo deambula con su suero por el pasillo del hospital. Se lo ve muy dolorido. Seguramente sueña con que llegue rápido algún médico y le diga que ya está bien, que puede irse a su casa. Sin embargo está solo y no estoy segura de que alguien lo esté esperando.
Probablemente nadie sepa que está allí.
Mirarlo me hace daño porque entiendo  que le duele … y, sin embargo, no puedo ayudarlo.
Pero lo que más daño me hace es pensar, que afuera,  del otro lado del paredón que nos separa de la calle, hay un mundo de gente que no recuerda que  allí hay un hospital, que no sabe, además, que no hay anestesistas, que no hay ambulancias. Que nisiquiera supo al votar a Macri, que los hospitales públicos son responsabilidad de la Ciudad de Buenos Aires. Y que puedan seguir viviendo así, como si nada.
Como la canción de María Elena Walsh que decía: “Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo de gente que nunca vió el sol”. Auque nuestra artista estaba pensando en otra historia, todos sabemos que en aquella época, como ahora, a la mayoría no le interesaba
(ni le interesa ahora), saber que había (o que hay)  detrás del muro, o debajo del asfalto.
Es que nuestra subjetividad  siempre  se recorta sobre el olvido de los otros, supongo. Porque no hay memoria que puede procesar tanto dolor, tanto recuerdo.
Pero…¿será necesario tanto olvido?

EL NUEVO CIUDADANO

Parece que está predominando un nuevo perfil de ciudadano: aquel que prefiere el discurso técnico al político, este tiene la ventaja de que le permite consumirlo rápidamente y asimilarlo a su mundo cotidiano. Que descienda del mundo mediático lo transforma casi en un vecino mas. Es el discurso de cuántos km de vereda hay que hacer (Mauricio Macri), o el de que “todos tenemos derecho a ser felices” (Miguel Del Sel). El inconveniente principal de este discurso, es que la ideología aparece disimulada y ocultada. Desocultarla es la tarea del militante o de todo ciudadano paciente que no se resigne a soportar cuatro años más de gestión PRO y no haya perdido las esperanzas.

(este pequeño post está copiado de mi facebook, copio y pego su enlace para los que quieras participar de las discusiones que allí comenzaron)

http://www.facebook.com/notes/patricia-guarino/el-nuevo-ciudadano/241200279235443

Decepción Ciudad

El 47% de los ciudadanos votó por: menos inversión en salud, menos inversión en educación, menos inversión en política habitacional, pero era de esperarse: porque para ese cuarenta y siete  por ciento, no vale la pena invertir en salud (si total a los hospitales sólo van  los “negros” o  los “b…”), ¿y para qué en educación? “porque si las escuelas públicas están llena de n….” y menos pensar en viviendas para todos. “porque si no tengo casa yo que trabajé toda la vida…”

Por otro  lado, el 47% de los ciudadanos cree cuando TN  les dice que Macri inaugura escuelas u hospitales, pero no se imagina que esos hospitales no tienen médicos en el servicio de guardia o que a esas escuelas les falta gas o no se puede encender las computadoras porque el cableado de luz está mal hecho. Auque si lo supieran, claro que eso no les importaría, porque eso no les incumbe.

El 47% de los vecinos de la Ciudad asiente con placer  (y xenofobia a medias sublimada) cuando Macri dice que hay que controlar la inmigración, olvidando que la mayoría de nuestros padres también lo fueron. Casi la mitad de nuestros vecinos pide “mano dura” contra la delincuencia, y, paralelamente, y haciendo abuso del doble discurso que caracteriza a la clase media, compra celulares robados. Porque ellos son vivos, claro. Es que, claro, con tanta agua oxigenada no se puede pensar (perdón a las rubias que sí piensan)… y además lo único que importa  verdaderamente es que los baches de las calles no  arruinen el cero kilómetro.

Porque eso sí, parece que los baches los arregló. Chicos, resignémonos, lleven sus frazadas a la escuela.

Psicopatología de la vida cotidiana (familiar)

 

 

 

…Cuando tu  hijo adolescente  te pide:

Que al menos hoy no te intoxiques.

Que al menos hoy no lo eches de su casa y lo amenaces otra vez con emanciparlo,

Que no uses su ropa…porque le das verguenza.

Que al menos puedas parecer un adulto delante de sus amigos.

 Que le garantices unas monedas para mañana, para poder ir a la escuela, que, otra vez no te deprimas.

Que al menos hoy te banques la vida sin tomar antidepresivos… o alcohol.

 Que dejes de chatear (un rato) para prepararle la comida o que te enteres que ya no hay leche, por ejemplo.

O cuando no te lo pide, porque sabe que no soportarías la más sutil sugerencia critica

Y sólo te da una suave palmada en el hombro y te dice que te quiere mucho,

Y comieza a mirarte de una manera diferente…ojalá pudieras notarlo.

No es él, sos vos.

Tal vez puedas pedir ayuda.

Internet. Según navegamos.


Con el tiempo, y después de un tiempo ya muy largo de utilizar Internet,  puedo ver que no todos utilizamos este  gran servicio y progreso social para asuntos similares.

Las diferencias, obviamente corresponden a la franja de edad, educación y todas las variables socioculturales que se les ocurra.

Están los que la utilizan para trabajar, estudiar, buscar información.

Los que se contactan con amigos. Los que buscan amigos. Los que espían lo que hacen sus  amigos.

Los que muestran los que tienen a los demás. Las vacaciones costosas que realizan con su familia. El auto nuevo que compraron. El perro nuevo, obvio, de raza, que les salió carísimo.

Y acá entramos  en un terreno delicado. Las psicopatologías de la vida cotidiana y su relación con la red.

Hay quienes solamente utilizan Internet para hostigar a los demás, investigar la vida privada de sus amigos, de sus ex amigos, de sus ex…o buscar histéricamente personas a las que “enamorar”. Buscar obsesivamente información que luego utilizan para infestar los correos privados de sus desgraciados contactos con noticias de dudosas fuentes.

Por otro lado,  los Estados Nacionales, las redes de espionaje,  pueden interceptar el perfil completo de cualquier ignoto ciudadano del mundo, a través de su perfil público en las redes sociales, o  por medio de sus “privados” emails.

O sea que Internet lejos de mejorar o empeorar nuestras vidas, nos hace de “espejo” que refleja lo que somos y como nos vinculamos con el entorno. Y como la sociedad global se vincula con nosotros, claro.

Bastaría saber como usan Internet tus amigos, tus hijos, o tu novio/a para saber realmente que clase de psicopatología padecen. Qué información buscan los Estados Nacionales y para qué, nos aportaría importantes datos acerca de  los proyectos oficiales y “paraoficiales”.  Un Gran Hermano  Glogal, que George Orwell (1)  sólo pudo imaginar con grandes limitaciones. Ni siquiera fue necesaria una dictadura para controlarnos.  Nosotros solos encendemos la Pc.

Hay quienes, por otro lado, seres paranoicos, que ven en el mundo tan solo un espejo que los refleja.

Entonces si  me vieran a mí en Internet, en un  locutorio escribiendo esto, supondrían que soy una mujer casada mandándole un  email  a su amante.

Testifiquen que no es así. Salgan en mi defensa

Y respondan a este post

Saludos!

(1) 1984 sitúa su acción en un Estado totalitario. Como explica O’Brien, el astuto y misterioso miembro de la dirección del partido dominante. La vigilancia despiadada de este Superestado  totalitario ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone.

www.lecturalia.com/libro/882/1984España -

DÍA DE LA MUJER, VIOLENCIA DE GÉNERO Y UN NUEVO ARQUETIPO?

(Artwork David Palladini)

El cristianismo purificó con fuego el pecado de los impuros. Una llama que no es de amor, sino de pura destrucción. Pero hoy el fuego para las mujeres es algo más. Esta compleja conducta que se repite, como un síntoma que los investigadores sociales tendrán que desentrañar, ha dado lugar a un nuevo arquetipo. Desde ahora cuando tengamos una discusión con nuestra pareja, y haya una botella de alcohol cerca nuestro, y auque nuestra relación no sea violenta, tendremos algo más de que preocuparnos, tal vez ocultemos la botella, por las dudas.

 

Es un proceso abierto y tendremos que ver que predomina: nuestro antiguo y renovado horror al fuego (de alguna manera las mujeres siempre fuimos brujas, curanderas,etc.) donde hay un hombre que hace cumplir su ley, o el de una sociedad que juzga y castiga el feminicidio. De ello depende de que un nuevo arquetipo (uno horroroso y ominoso) se instale en nuestro inconciente  colectivo para siempre.

Porque un aparato psíquico sano también es una conquista social.


ADOLESCENCIA Y ALCOHOL, una reflexión sin pretensiones

adoles2

Si alguna vez dejaramos hablar a los protagonistas, tal vez podríamos escuchar algo.

Domingo a la mañana, un adolescente de diecisiete años “carga”  a su amiga  de dieciséis hasta su su casa, es decir no hasta la casa de su amiga. Porque su mamá, como tantas veces, piensa que su hija  duerme plácidamente en la casa de alguna amiga.

La adolescente, después de vomitar en el viaje a casa, descansará hasta el mediodía, hora en que llegará a su casa, como si nada.


¿Por que tomarán tanto, me pregunto?.  Barriendo todas las teorías psicológicas y los inservibles manuales de autoayuda, estos chicos ni siquiera son adictos,como probablemente lo sean algunos de sus padres. No están estresados. No perdieron su trabajo y no van a repetir de año.


Simplemente están aburridos y necesitan desinhibirse lo suficiente como para bailar un poco más. O solamente están aburridos y necesitan emociones “fuertes”.

Podrían hacer turismo aventura. Tirarse de un paracaídas. Pero es muy caro y auque no lo fuera, hacerlo , de todas maneras, no está al alcance de cualquiera.

Podrían vivir más lentamente y asombrarse de como su hermanita aprende a leer. O pensar en un cambio social. Pero eso ya lo hicieron sus padres.

Por las mismas razones, probablemente, crece, la tasa de suicidio juvenil en el mundo.

Están aburridos, ya  no tienen nada que hacer, sienten que lo saben y lo vivieron todo, demasiado pronto.

Un aburrimiento social, del que se puede hablar mucho y escribir mucho más, claro está.

No yo y no ahora.

Un millón de años tardó el hombre en avanzar desde la tecnología de la piedra tallada a la piedra pulida.

Lo último en celulares, en unos meses, será  tecnología obsoleta.

Pero los amigos, por suerte,  siguen siendo imprescindibles.

Este post es un  homenaje a un buen amigo que cargó con su amiga “quebrada”, aún  a riesgo de que le arruinara su camisa prestada.


Las reflexiones de CNN y la violencia contra la mujer

El arte de David Palladini

Al pasar, haciendo zapping, sin demasiado interés en la programación, escucho  a un periodista de la CNN en español, anunciando un anticipo “picante” de un programa donde se habla de las “estrellas” de Holywood.

Era algo así como: “Llegó a la cumbre de su carrera mostrando todo, y ahora protesta porque muestran algo que no quería mostrar”.

Presumo que se refiere a que comenzó su profesión con un desnudo y ahora algún fotógrafo publicó una foto que ella hubiera preferido que no le sacaran.

La reflexión del entendido es algo así como:  ¿Con qué derecho? ¿Por que antes sí y ahora no?

La sencilla respuesta, es porque antes eligió hacerlo y ahora no.

Dueños  (los hombres, y las mujeres que piensan como hombres) de nuestros cuerpos y de nuestras voluntades, las mujeres, aún las más promiscuas, tenemos derecho a decir que no (o que sí) de vez en cuando.

Recuerdo el comentario, triste, de una joven  madre, pobre, claro,  relatando su experiencia de parto en una sala de espera en un hospital público, por supuesto.

“Si antes quisiste…. ahora bancátela”, le habría dicho la obstetra.

Otra vez, un profesional, utilizando el sentido común, como una espada contra la humanidad, y contra el género femenino,  en éste caso.

Es el mismo razonamiento que lo lleva al hombre a purificar a su presumida mujer impura, con fuego.

(”Si antes te gustó: mirar, hablar por teléfono, chatear…ahora…”)

Y aquí recuerdo a Jung, quien alguna vez explicó que el camino de nuestro entendimiento no nos conduce en línea recta hacia adelante, más bien se trata de un círculo, o de un mandala,  una composición, una espiral…

El inconciente colectivo, si existiera algo semejante, nos conduce, guiado por la noble tarea de los medios de comunicación,  de nuestros maestros, de nuestros padres, de  nuestros médicos ( y etc.)  hacia la reproducción de una lógica ordinaria,

previsible y que nos anticipa la repetición de los mismos hechos, todos los días.

Ojalá pudiéramos hacer algo antes de que nuestas niñas se transformen en mujeres.

LOS NOVENTA Y LAS RELACIONES SOCIALES, ¿QUÉ CAMBIÓ?


Alguna vez fuimos solidarios, alguna vez creímos en la amistad, en la educación pública, en compartir sueños y secretos. El psicoanálisis nos trajo la escucha inteligente.

Entonces escuchar al otro no era sólo importante, sino también imprescindible,

auque la dictadura militar socavó las relaciones sociales y se llevó mucha gente valiosa,

no obstante, algo del entramado social se preservó en una militancia, que debilitada, resurgió en los ochenta.

Pero llegaron los noventa…el capitalismo salvaje, la muerte (?) de las ideologías, el posmodernismo con su relativismo extremo y su falta de compromiso en los valores humanos.

Los noventa transformaron a muchos militantes sociales en empleados de tiempo completo, algunas veces, y en ejecutivos de lujo, otras.

Las relaciones sociales se volvieron especuladoras, como la Bolsa. Se valoraba obtener ventaja del otro. Para escuchar no había tiempo.

Las escuelas, privadas, en empresas competitivas, con programas diseñados para cautivar a los clientes.

Las públicas, se abandonaron a su suerte, que no fué buena.

Los docentes, en entrenadores eficientes en la búsqueda de objetivos. Y las relaciones de pareja no corrieron mejor suerte. Se evalúa no la afinidad, sino la conveniencia.

Las parejas no se comprometen. Cierran acuerdos. Y los lazos son efímeros. El otro es el otro. Lo importante es lo que me pasa a mí.

El psicoanálisis, mientras tanto, pierde terreno frente a las terapias breves, de autoayuda. Lo importante es fortalecer al Yo, y rápido. Buscar el centro. En uno mismo.

Mientras se borra el contexto y se lo cambia mágicamente a voluntad, se publica, ya en el 2004, “El Secreto”, de Rhonda Byrn. El universo responde a nuestro deseo.

Las mujeres, separadas, no quieren envejecer y se parecen a sus hijas adolescentes que las miran espantadas. Sus hijas adolescentes no tienen novio. Tienen un “estamos en algo”, mientras están.

Mientras tanto, el sufrimiento por no saber consolidar lazos, una necesidad muy humana, persiste atravesando generaciones, y nos enfermamos: nosotros y nuestros hijos.

Auque no sepamos ya como, necesitamos al otro presente, auque nos hayamos convertido en un mal negocio y no califiquemos positivamente en Bolsa.

Un café, dejó de ser un café para muchos, los amigos dejaron de ser amigos. Menos para mí, que auque estoy grande y viví los noventa, despierta y militando, me negué a adaptarme, no me aggiorné y quedé fuera de juego.

Auque en este juego, y casi sin querer, preservé mis lazos primordiales y mi pareja.

Hoy, me parece, resurge una nueva militancia. Con ella tal vez, aquel entramado social, logre entretejerse nuevamente. Quien sabe que pase con nosotros, con las relaciones entre hombres y mujeres….

Resurge con fuerza el voluntariado, las corrientes y los movimientos sociales se hacen presentes y desarrollan programas tan interesantes como los bachilleratos sociales, entre otros. (Ver video)

O sea, si no logré adaptarme hasta ahora, tal vez, ya no importa.

Confío en que el tiempo, los volverá inadaptados a ellos.