Pais (tu pais, mi pais)

Juanito dormido de la coleccion Juanito Laguna de Berni

Juanito dormido de la coleccion Juanito Laguna de Berni

En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un Pueblo feliz. Arturo Jauretche

Ya no es tu país, es de extranjeros
los que pueden pagar por cada cosa
la pobreza, la miseria es espantosa
y tan magro el salario del obrero

Exclusión, marginados del sistema
eso es niños y ancianos con dolor
impudicia, desidia sin rubor
es asunto esencial, es el gran tema

Barriguitas vacías, mil carencias
ese mundo ajeno al poderoso
mil discursos que lucen mentirosos
ya se ostenta el lujo y la opulencia

Y palabras, montones de argumentos
es ausencia de justicia y equidad
la avaricia, la falta de piedad
a su tiempo ya sabrán del escarmiento

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el ángel y la mano de Dios

angel

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La fe no es comprobable. Se tiene o no se tiene y si bien carece de sentido discutir sobre motivos y razones, a veces adquiere gran importancia aún para aquellos más incrédulos, que terminan poniéndose en manos de los que ejercen con fervor sus creencias.
Así Raúl, que cruzaba la calle para no pasar por la vereda de ningún templo, acosado por un insomnio invencible y fuertes dolores de cabeza que comenzaban apenas lograba dormirse, acudió a Marisa, dama formada en la fe, estricta en el cumplimiento de sus deberes religiosos, austera, fiel consejera y gran amiga para ver si ella podía hacer algo.
Luego de escuchar atentamente el problema de Raúl. Marisa le dijo:
- Aunque no creas, pedí con todas tus fuerzas que el Hacedor de todas las cosas te dé la paz que tanto necesitas. Sos un buen tipo y Él te va a escuchar.
Esperanzado, Raúl se acostó en su cama esa noche tratando de relajarse y clamando por el fin de sus aflicciones nocturnas.
Por la mañana, echó una mirada al reloj y una sonrisa se dibujó en sus labios: había conseguido su objetivo. Marisa era una genia. Trató de estirarse pero sus pies chocaban con algo; prendió la luz y mientras pasaba sus dedos por los ojos para ver bien escuchó una voz que le decía:
- ¿Y, amigo? ¿Cómo pasó la noche? ¿Descansó? ¿Ningún delegado de Satán vino a molestarlo?
Raúl, asombrado, miró a su alrededor y se vio rodeado por dos ángeles rubios de ojos celestes y piel y alas blancas, y un tercer ángel absolutamente negro con ojos verdes como el mar.
- Perdón, pero ¿quiénes son ustedes?
- Nosotros somos la patrulla celeste y blanca K-120 de rescate a las buenas personas perturbadas por los demonios.
- ¿Y desde cuándo están en mi cama?
- Apenas se durmió, Raúl. La persona que clamó por usted es muy considerada por el Supremo, que rápidamente nos encargó esta misión.
- ¿Y qué sucedió? ¿Por qué pude dormir tan bien?
- Nada de importancia. Dejamos fuera de combate a un par de principiantes de la mala noche y misión cumplida.
- ¿Y no volverán?
- No, el trabajo tiene seis meses de garantía. Cualquier problema llame a este número y la patrulla celeste y blanca K-120 vendrá en su auxilio.
- Cuánto le agradezco. No se vayan, los invito con unos mates con facturas.
- ¡Bárbaro!, exclamo el ángel negro. ¡Cuánto hace que no como facturas!
Raúl fue a comprar facturas y al volver, entre mate y mate los ángeles comentaban.
- Mi nombre es Miguel -dijo el ángel negro-, mis compañeros son Jorge y Eduardo. A pesar que nos falta momentáneamente un integrante somos un buen equipo.
- ¿Tienen mucho trabajo? -preguntó Raúl.
- Habitualmente sí pero hoy es un día excepcional porque juega Argentina y nadie, ni siquiera los mandatarios del mal, quieren perderse a Messi -dijo Miguel.
- Hablando de Argentina, ¿no quieren quedarse a ver el partido?
Los ángeles se miraron y asintieron unánimemente. Así, al mediodía, mientras miraban el partido, comieron unos fideos con un buen vino y Argentina a la cancha. Los ángeles se entusiasmaron y no dejaban de aplaudir cada acción de Messi. Era el único tema de la charla durante el partido. ¡Vamos pulga! ¡Bien petiso!, Messi, Messi y Messi. Gritaron los goles y terminado el partido se aprestaron a marchar.
Raúl fue a buscar unos libros de poesía para regalarles y cuando bajó las escaleras, los tres ángeles aparecían abrazados en el living de su casa, con Messi que se quitaba la camiseta con que había jugado el partido y se la obsequiaba a sus angelicales amigos.
- ¡Si, Messi en mi casa! abrazando a cada uno de los ángeles. Me da la mano, atraviesa la pantalla del televisor, retornando al estadio en Sudáfrica. Desde el césped del campo de juego, con el torso desnudo, nos saluda con la mano derecha extendida. Me estoy volviendo loco –pensó-, esto es un delirio.
- Ningún delirio, todo está bien -dijo Miguel mientras se aprestaba a volar con sus dos compañeros despegando desde la ventana del departamento-. La pulga es el cuarto integrante de la patrulla, toda las noches auxilia junto a nosotros a los vulnerables de esta tierra. Este mundial es una excepción tiene, digamos… licencia. La mano de Dios, que como todos saben es argentino, así lo dispuso y el ángel Diego, nuestro mayor orgullo, llevará a la selección al título de campeón.
¡VAMOS ARGENTINA TODAVIA! gritaron los tres ángeles, antes de lanzarse y volar raudamente hacia el lucero.

Aristocrático pudor

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Global Bridge

Enero en Buenos Aires. Un calor agobiante. A las 18 hs la temperatura llegaba a los 40 grados, los canalleros que salían de las oficinas acalorados, transpirados, abrumados, con la corbata colgando de los hombros, buscando una confitería donde sentarse y tomar algo fresco.
Las damas impecables, hermosas todas ellas, con blusas y remeras insinuantes, polleras minúsculas y zapatos con tacos agujas desafiando las trampas  colocadas por la municipalidad de la Ciudad Autónoma en la acera del tradicional paseo de la calle Florida.
Juan precoz jubilado, con un pantalón liviano, sandalias, una remera fuera del  pantalón, observaba ambiciosamente a las bellas mujeres que no dejaban de fluir.
Una muchacha joven, de cabellos rubios largos, ojos como el cielo, cadencia infartarte lo despertó de la rutina de miradas y piropos. Pegó un salto y se puso junto a ella y le dice
- ¿Me permite, señorita?
- Retírese Sr. no me moleste.
- Ruego que me permita dos palabras, señorita.
- Señor váyase, no me moleste.
- Por favor, es muy importante.
- Sí, señor, es importante que yo pueda llegar a la casa de mi amiga Milagros.
- Si usted no me deja hablarle, realmente va a ser un milagro que llegue a la casa de su amiga.
- Mire, usted es un viejo groncho y caradura.
- Srta., si soy viejo y no debería estar siguiéndola para decirle dos palabras.
- No lo haga, retírese.
- Por favor Srta., escúcheme.
- No señor. A Julieta Sol de los Andes Beili, nadie le dice cosas por la calle sin recibir su merecido.
- Pero señorita Sol de los Andes, lo que tengo que decirle es muy importante para usted.
- Ya va a ver, El padre de mi amiga Milagros Cuesta del Lolog Bronc, tiene todo el poder, usted pagará caro este atrevimiento.
- No señorita la que pagará es usted si no se detiene y sus aristocráticos oídos no escuchan mis palabras.
- ¿Y por qué voy a pagar yo? Eh ¡Porqué?
- Porque está a punto de…
- De nada, ya me cansé, explíquele al policía. ¡Agente!¡Agente!
Prestamente el agente del orden se acerca y luego de hacerle la venia a la hermosa pregunta:
- ¿En que la puedo ayudar?, señorita.
- Mire agente, yo soy Julieta Sol de los Andes Beili, volé a Baires a visitar a mi amiga Milagros Cuesta del Lolog Bronc, y mientras caminaba hacia su residencia, este señor no ha dejado de seguirme y molestarme.
- ¡Eso es cierto? pregunta el policía a Juan.
- Es cierto que la seguí, dice Juan, pero sólo para decirle un par de cosas importantes para ella.
- ¡Señor le ordeno que se retire ya mismo o lo voy a tener que llevar a la seccional.
- Pero agente es importante, dijo Juan desoyendo la orden impartida por la autoridad policial
- Acompáñeme. Usted se ha desacatado a la autoridad, dice el agente mientras esposa a Juan.
- En plena situación de arresto Juan grita desesperado:
- ¡Sol de los andes! ¡Se te rajo la pollera en toda la parte de atrás y olvidaste la ropa interior! ¡Hace cuadras que andás taconeando con tu aristocrático pudor al aire!

Soldado

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Si practicas la equidad, aunque mueras no perecerás. Lao Tse

Y no habré de claudicar pues soy soldado
combatiente por la paz y la justicia
mi enemigo la soberbia y la malicia
el truhán ladino y solapado

Prepotente que abunda en todos lados
el que juega con la vida de inocentes
pura muerte y dolor hay en su mente
sólo deja paisajes desolados

No le importa ni llantos ni tristezas
destruir es toda su ambición
siempre encuentra adecuada la ocasión
de hacer trizas mil sueños y certezas

Estos versos serán su contrincante
y dirán del horror, la felonía
obstinado bastión de cada día
que no aceptan un mundo delirante

Ningo

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La salida

Despacharme Asi …
diventare_psicologo
Juan era un buen psicólogo, concentrado, estudioso, honesto, rápido para dar con la causa del conflicto que atormentaba a sus pacientes, de terapias rápidas y eficaces.
No obstante ello, su impaciencia y la incontinencia verbal, agresiva, odiosa, insoportable con los tipos que por algún motivo le molestaban eran graves fallas de su manera de ser que no lograba resolver.

Muchos pacientes perdió  por el mal genio y a pesar de su excelencia profesional su futuro en tal sentido no era auspicioso.
Lo sabía, se analizaba, trataba de superar el problema. Había cambiado varios colegas. Inevitablemente era rechazado a la segunda entrevista sin ninguna diplomacia.
Aunque todos le habían dado el mismo consejo. Que cambiara de trabajo, era demasiado explosivo y un día terminaría mal.
No obstante todo ello Juan seguía adelante. Atendía todos los días en su consultorio particular y en aquellos casos en que lograba que su paciente no huyera había tenido éxitos notables.
Ese jueves Juan llegó al consultorio molesto,  inquieto, su peor genio se ponía de manifiesto.
Recibió las fichas de los pacientes diarios de manos de su secretaria a la que sin motivo alguno el conmovió con una mirada de asesino serial.
Las 17 horas era el momento para los gritos
- ¡Bobin! ¡Pablo Bobin! ¡Bobiiiiiiin!, gritaba enloquecido mientras su paciente trataba de hacerlo callar que allí estaba
- Aquí estoy, Dr., soy Bobin
- ¡Licenciado! Bobin, ¡Licenciado! ¡No lo olvidé Bobin!
- Si doctor…digo licenciado.
- ¡Pase, Bobin! ¡Siéntese, Bobin!
-Sí, sí, si doc., licenciado
-¿Qué le pasa mi buen Bobin? ¿Qué diablos le pasa?
- Y mire…No sé, en verdad no sé
- ¡Cómo no  sabe! ¡Cómo no sabe! ¡Vino porque no tenía a quien molestar a las cinco de la tarde y me eligió a mí!
- No, licenciado, no. Yo estoy muy triste.
-¡Miren al señor! ¡Está muy triste! ¡Pedazo de….grandulón! ¿No le parece que ya está mayorcito para andar llorando por los rincones?
- No, doc. …  licenciado. Estoy triste de acá, del pecho. Se me caen las lágrimas, no me quiero levantar  por las mañanas.
- ¿Sabe Bobín? ¡Usted me tiene de acaaaaa! -grita Juan mientras groseramente toma con las dos manos sus genitales- porque gimotea, hace pucheros ¡Y no me dice nada!
- Sí, le dije licenciado. Estoy triste, amargado, no quiero vivir más, me voy a matar.
- ¡Buena idea! ¡Buena idea! -repite Juan
- ¿Buena idea que me mate? -pregunta Bobin
- Y, es una salida, la muerte a veces es una buena salida cuando la angustia y el sufrimiento son  insoportables.
- Y yo ya lo  intenté. Pero me arrepentí porque para los católicos como soy yo es un pecado mortal.
- ¡Pecado mortal, pecado mortal! ¡Eso es cosa de chicos! Cuentos del catecismo. Usted ya es un hombre grande, Bobín.
- Pero quizás pueda llegar a una solución sin partir de este mundo. Quizás pueda quebrar esta soledad insoportable.
- No creo. Usted ya es viejo, feo, desagradable. No creo.
- No soy tan viejo. Tengo cuarenta y cinco años.
- ¡Cuarenta y cinco años! ¡Esta hecho, mierda Bobín! ¡Yo no le daba menos de setenta!
- Y, la vida dura. Siempre en el mar. Ninguna alegría.
- Ninguna alegría significa que nunca estuvo con una mujer.
- No, nunca. He intentado pero él no quiere saber nada
- ¿Quién es él?
- Él -dice Bobín señalando el pene.
-¡Ah, impotente también! Viejo, feo, desagradable e ¡impotente! Lo lamento, Bobín, no tiene cura. Definitivamente yo no puedo ayudarlo.
- Entonces sólo me queda matarme.
- Y…si Bobín. Sólo eso. Para qué quiere seguir en esa vida de mierda. Mátese. Hágame caso.
- ¿Cómo hago? -pregunta Bobín
- ¡Cómo como hace! ¡Usted es un total imbécil!  Qué se yo. ¡Tírese debajo del primer colectivo que pase!
- Bueno, Licenciado, gracias por todo. ¿Cuánto le debo?
- Mi secretaria le cobra, un gusto Bobín. – ¡Pérez! ¡Jorge Pérez!
- Sí, soy Pérez
- Pase, siéntese y espéreme un momento.  Enseguida vuelvo.
Juan va a la cocina, se sirve un café cuando un ruido de frenadas y un impacto contra el edificio conmueven a los pacientes y a la secretaria, que corren hacia la calle.
Un grito agudo y sostenido de la ayudante del psicólogo era la ruidosa y elocuente demostración de espanto de la bella empleada al ver al pobre Bobín sin vida atrapado entre el muro del edificio y el frente del colectivo 155.
-¡Se mató! ¡Se mató! ¡Se mató su paciente doctor! – entró gritando la secretaria.
- ¡Licenciado!, señorita ¡Licenciado! –Le corrige Juan con gesto severo, a la vez que, con la mirada perdida afirma doliente -Lamentable, realmente lamentable, el pobre Bobín padecía de una severa depresión. A veces los mejores esfuerzos profesionales se topan con los peores fracasos.
Cerró la puerta del consultorio y dirigiéndose a su paciente, inmutable dijo
-  Bueno, dígame, Pérez, ¿En qué puedo ayudarlo?

Cuento publicado en El Legendario de la ciudad de San Martin de los Andes

Como se debe

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Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará. Aristóteles

Sin duda te han de hostigar
por cumplir como se debe
seguirás porque tu puedes
no te habrán doblegar

Quizás te cueste muy caro
es el precio de vivir
la máquina de impedir
presionará con descaro

La honestidad no se vende
es un bien no negociable
decisión inapelable
lamento si no se entiende

Obsecuentes y adulones
tu brazo querrán torcer
mas nunca vas a ceder
bien puesto los pantalones

No digas (a CFK)

Imagen de H. Sabat

Imagen de H. Sabat

La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella. José Marti

Y de La Patria no digas
porque nada es realidad
una burla a la verdad
promesas que son mentiras

No hay salud ni educación
los jóvenes sin futuro
presente que luce duro
y cenizas la ilusión

Ese sueño de trabajo
los niños y la tibieza
intenso frío, tristeza
destino de los de abajo

Es riqueza en pocas manos
el reino de la injusticia
insolente la impudicia
no sabes de tus hermanos

Ningo

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Donde ir

rene magritte

rene magritte

Nadie puede escapar si no tiene donde ir. Marcos se encontró esa frase en la primera página de una novela que había comprado justamente para eso, para intentar escapar a la soledad que lo estaba llevando de la mano de una inmensa depresión terminal a la tumba más cercana.
Cierto absolutamente cierto, hacia meses que Marcos estaba buscando donde ir. El refugio que creía haber encontrado se había transformado en una cárcel con condiciones  cada vez más rigurosas El gran entusiasmo de los primeros días se fue desdibujando con el tiempo y hoy el pintoresco pueblo junto al imponente lago era sólo una bella escenografía vacía de contenido.
La vida había perdido sentido y cuando eso sucede aparece la tentación de acortar el camino hacia el final. Ahorrar tiempo, angustia y sufrimiento.
No estaba dispuesto a rendirse, intentó una salida a través de la escritura y la lectura. Así la compra de la mentada novela donde se topó con esa frase que describía con tanta exactitud su situación, su soledad de soledades, esa que de tanta ausencia le provocaba intensos dolores en el pecho, que muchas veces harto del silencio y la marginación la imaginaba un infarto masivo.
Si bien no importaba el motivo que lo había puesto en esa situación, a los sesenta y tres años, una y otra vez repasaba su trajinada vida para intentar de hallar la clave, el error, la gran decisión equivocada, siempre sin resultado. Luchó, trabajó, fue un buen padre y esposo, amigo de fierro, pero todo su capital afectivo se fue escurriendo entre sus dedos.
Sin darse cuenta fue perdiendo familia, amigos, trabajo, un algo o un otro que lo contuviera.
La sensación de estar en un gran espacio vacío, sin nada de donde asirse, con los pies en el aire, era cada vez mas frecuente. Evitaba salir, sentía que a la gente le molestaba su presencia, su palabra, su historia, su estar en el  mundo.
Toda su vida le parecía varías vidas, donde distintos sujetos que siempre eran él representaban diferentes roles.
Cuanto camino recorrido, ciego, sin pensar en el tramo final que descontaba, disfrutando de cotidianos asados en su vieja casa de Lanús, la de sus abuelos, la de su padre, la que un día él había comprado ante el inminente remate, rodeado de sus tres hijos con sus nueras, sus nietos, su esposa, sus amigos de siempre.
El tablero de la vida movió las piezas caprichosamente y ese fin de fiesta tan anhelado fue – para no dar detalles – una gran desgracia.
Sus mejores amigos habían muerto, el no había tenido ese destino. El estaba ahí esquivando las piedras de la hostil realidad cada vez con más dificultad y menos ganas.
Ese sábado decidió salir de la jaula. El pueblo vacío y gris no ayudaba para poner un poco de ánimo a esta acción temeraria. Su paso lerdo se hizo dubitativo, tembloroso. Tenía miedo. Esa maldita sensación de no tener de donde agarrarse. Decidió subirse al auto y dar unas vueltas, nadie por aquí, nadie por allá.
Súbitamente el mundo se cayó sobre sus hombros. Se instaló en la mesa de costumbre, de  su parrilla de siempre. Pidió el mejor vino que podía pagar, un poco de carne, una ensalada, el café y el licor que tan mal le hacía y no quería evitar.
Entero, sin mellas en su físico o en su mente se subió al auto, tomó la cuesta que lo llevaba a la playa del remanso. Bajó hasta la arena, caminó unos metros enfrentó el lago y un grito desgarrador, profundo, tremendo fue expresión de su bronca por esta situación desgraciada sin salida, sin solución
Tomó el camino de regreso a gran velocidad. En la pendiente más pronunciada puso rumbo hacia el vacío que invitaba a la zambullida final en el enorme charco azul. Apretó los frenos unos centímetros antes del borde. Transpirado, con el corazón latiendo a mil lloró como nunca lo había hecho, estuvo largo rato en esa posición, con la mirada perdida en algún punto lejano, la mente en  blanco.
La conmoción se fue retirando paulatinamente sin pedir permiso. Volvió a la ruta, a marcha lenta llegó a su casa, bajó del auto, se sacó el abrigo, el sillón del living lo acogió tibiamente; en un instante se durmió profundamente.
En sus sueños de esa noche sus tres hijos, bien purretes, lo saludaban desde la calesita de mil luces y una sonrisa se dibujaba en su rostro joven.-

Al Lado

  libros_manzana- Buen día señor
- Buen día señora
- Tendría por casualidad “Sur” de Borges
- No señora. Se ha equivocado. La librería queda al lado
- ¿Y Casa Tomada de Cortázar?
- Le repito señora. La librería es al lado. Esto es una verdulería
- ¡Ah! Disculpe. Soy tan despistada.  Buenas tardes
- Buenas tardes señora
- Buenas tardes señorita
- Me podría vender media docena de bananas, una docena de manzanas y seis naranjas
- No señora. Esta es una librería. La verdulería funciona en el local de al lado
- Justamente señorita. Vine al local de al lado, tal como me dijo el amable y muy buen mozo señor que me atendió  y me dijo que lo que buscaba lo encontraría al lado
- ¿Y qué le pidió al señor buen mozo?
- ¡Muy Buen mozo! Alto, morocho ojos azules, pinta bien de hombre como los de antes, no como lo maricas de ahora, con aritos, rulos y labios pintados.
- ¿Pero qué le pidió?
-Le pedí “Sur” de Borges” y “Casa Tomada” de Cortázar
- Esos libros los tenemos aquí
- No puede ser. Me mintió el señor buen mozo.
- No el señor buen mozo le indicó bien
- Pero dígame al lado los tienen
- No los tenemos aquí
- El me dijo al lado. Entonces me mintió. Ya va a ver ese sinvergüenza.
- No señora espere.  Al lado de al lado es aquí, aquí tenemos los libros que usted busca. Muy buena editorial y a excelente precio.
- No el señor buen mozo me mintió. Aquí no es al lado.  Aquí es aquí y el señor me dijo al lado. Yo no quiero comprar aquí, quiero comprar al lado.
-Señora usted no quiere comprar  nada
- No señorita. Yo quiero comprar pero en el lugar que me indicaron. Yo me confié en el señor buen mozo. El me mandó al lado y ahora resulta que Ud. quiere convencerme que al lado es aquí
- Bueno señora como usted diga
- ¿Y dónde queda al lado?
- Uno a la derecha y otro a la izquierda de aquí.
- Ve que se está burlando de mí. Como va a haber dos al lado. El señor buen mozo me dijo de un sólo al lado
- Porque el local del señor buen mozo queda en la esquina. Nosotros tenemos al lado hacia la esquina, la verdulería, y a la izquierda y al lado la carnicería
-  Ud. me ve cara de hambre y me manda a la carnicería
- No señora. Le digo los dos al lado que hay de aquí
- Pero me ha hecho dudar. Tantos años encima. ¿Que vine a comprar?
- Ud. me dijo Sur y Casa Tomada
- Eso, yo vivo en el Sur, en Lanús, en la calle Del Valle Iberlucea 3861
- ¿y?
- Y la casa está tomada por intrusos
- ¿Y?
- Y adentro quedó la heladera con la carne. Estoy viviendo por ahora con mi hermana y tengo que comprar la comida
- ¿Y qué tiene que comprar?
- Un kilogramo de costeletas, medio kilogramo de carne picada y dos morcillas. ¡Por la sangre vio!   ¿Dónde queda la carnicería?
- Al lado señora
- Gracias señorita

Ilusión de año nuevo

¡Ah! ¡Ser como un niño el día de Año Nuevo. Kobayashi Issa

Es deseo esperanzado
que se acabe la malicia
se termine la injusticia
el terror desenfrenado

Y que reine la cordura
el trato considerado
la soberbia sea pasado
se difunda la ternura

Que el otro sea tu hermano
que pueda contar contigo
y que te sepa su amigo
que siempre estará tu mano

Es pretendida ilusión
para el año por venir
que el hombre logre exhibir
que es bueno su corazón


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