En la cultura occidental el cuerpo, su representación y los medios en los que fue representado han ido modificándose a través del tiempo.
Con la modernidad el sujeto, inmerso en su cuerpo, asiste al desmembramiento, las metamorfosis y derivas de su identidad. En nuestros días el cuerpo se desdobla, se conforma como prótesis, aparato farmacéutico, quirúrgico, como máquina, red tecnológica, circuito electrónico y mediático, clon, cyborg.
Los artistas acompañaron estas transformaciones, cuestionando como el cuerpo es descrito y concebido, expresando su sentir, su conciliación, resistencia, desacuerdo o desgarro en las figuras humanas representadas a través de diferentes medios, incluso su propio cuerpo. Ahora, en sus ansias de expresarse atraviesan el gel de la pantalla para crear un nuevo cuerpo, un nuevo e-cuerpo en un nuevo hogar, el ciberespacio.
Con el advenimiento de Internet, surge una corriente de artistas que desarrollan específicamente su obra para y por el ciberespacio (obras que no tienen sentido de ser fuera de este nuevo hogar virtual), surgiendo así lo que se ha dado en llamar el net-art. La materia cede frente a la idea.
Con un cuerpo tecnológico e informático, el observador puede ir más allá de su propia frontera corporal con ayuda de prótesis ópticas, táctiles, auditivas, que lo introducirán en un ambiente tridimensional generado por la computadora. Puede atravesar el plasma, navegar a través de la red y perderse en los senderos de su laberinto virtual.
En este nuevo espacio relacional nuestro cuerpo, el cuerpo representado, se convierte en información, en la red somos seres informacionales. Pasa a formar parte de una comunidad textual virtual, ya no hay dimensión física. Su identidad se traduce ahora a través de un nick, un alias, un password. En la red, el cuerpo es la suma y la multiplicación de todos los textos en los que aparece. El cuerpo representado, su densidad, su color, su brillo u opacidad serán combinaciones adecuadas de ceros y unos.
Este nuevo cuerpo cuasi-inmaterializado dentro de la red, se halla transitando ahora por autopistas de información, navegando en un nuevo sistema de comunicaciones, en un nuevo sistema social, en un nuevo sistema de controles.
Cabría preguntarnos, si sería posible, la reconstrucción del cuerpo original representado si éste se expande en el espacio infinito de la red? El cuerpo representado disuelto en millones de fracciones, traducidas a millones de combinaciones de ceros y ceros, no podría leerse también como la desaparición de la materialidad o palpabilidad a que los artistas nos tenían acostumbrados con sus obras?
El cuerpo, el recipiente, el envase, yecto en este nuevo ciberespacio, nuevo cosmos; ¿habrá encontrado finalmente su representación más ajustada? ¿Estará còmodo en este nuevo espacio? ¿Paradójicamente, se sentirá cada vez más material? ¿o habrá descubierto en este espacio inaprensible su nueva esencia, su verdadero espìritu?…
Seguramente, el tiempo y la historia se esforzarán por dar una explicación…Tal vez, el cuerpo del artista presuma íntimamente la respuesta…
Ultimos Comentarios