Copernico’s Bar – El Globito

Lito es algo así como el patriarca del boliche. Su lugar es atrás, en la cocina, pero allá es amo y señor de todo y de todos. Hace rato pasó el medio siglo, y nos consta a todos que ha vivido cosas que a todos nosotros nos dejarían con la boca abierta. Tiene una ex mujer y dos hijos bastante grandes. Cada tanto alguno de los dos viene a visitarlo. Hace un tiempito vino el mayor. Tenía una cara digna de un severo caso de úlcera duodenal, más o menos como Enrique Iglesias cuando canta. Lito largó el delantal y se fue a hablar con él a una mesa.
-¿Qué pasa, Pichón?
-Está todo mal, viejo. Las cosas son un desastre.
-¿Pero te pasó algo para que me digas eso?
-Me pasó de todo, tengo un mes de mierda. Ahora vengo de quedarme sin laburo, pero es la frutilla de la torta nomás. Hace menos de una semana me peleé con Romina, la operación de mamá, del banco que no paran de llamarme para que pague deudas que ahora no tengo idea de cómo voy a cancelar, me van a meter en Veraz, te juro que estoy desesperado…
-Ay, ay ay. ¡Marcelo, traeme un tinto por favor! ¿Te das cuenta, Pablo? Estas son las cosas que tengo que vivir por criar un bostero…
-¿?
-Hace un par de años atrás estabas orgulloso porque habías terminado tu carrera, te habías comprado el 0 km., conseguiste un excelente laburo, eras feliz con tu novia y estabas lleno de planes para el futuro, ¿te acordás?
-Sí, viejo, pero las cosas cambiaron…
-Ahí está el tema. Cuando naciste yo te compré el enterito de Huracán. En paño lenci, te quedaba divino. Pero tu madre decía que no ibas a ser de ese club de perdedores y no sé cuantas mierdas más. Y te hizo de Boca. No nos separamos por eso, pero igualmente es causal de divorcio. La cuestión es que vos, bien mamero que resultaste, adoptaste enseguida la azul y oro. Y ser de Boca es lindo, ganás copas, te arreglan partidos, jugás la Libertadores… pero no siempre es así…
-No entiendo lo que me querés decir, viejo…
-Está clarito, Pablín. Los de Boca están acostumbrados al éxito. Dicen que su club es el más grande, y a lo mejor tengan razón. Se cansan de contar campeonatos, están llenos de guita, tienen jugadores de sobra y los venden a precios obscenos. Pero cuando les viene la mala racha, ahí no saben qué carajo hacer…
-…
-Claro, date cuenta. Boca tiene que salir campeón. Si pierde el Superclásico, es una tragedia. Si termina el torneo segundo, vuela el técnico. Los hinchas no tienen margen de tolerancia. Son caprichosos, no bancan al equipo en las malas. No son capaces de asumir la frustración de perder, y es entonces cuando entran a buscar culpables y empiezan a volar cabezas. Para los hinchas del Globo las cosas son distintas. Sabemos que nuestro club desde hace años está dirigido por ladrones, que no hay guita para poner a un DT como la gente, y que apenas aparece un pibe que la mueve lo venden al mejor postor. Vemos los campeonatos de afuera, y estamos resignados a nunca ganar nada. Nos reímos de nuestra desgracia. Puteamos, por supuesto, puteamos como los mejores, pero sabemos que no es mucho lo que logramos con nuestras puteadas. Y a veces hasta nos vamos a la B.
-¿Y a vos te gusta vivir así, viejo?
-No, claro que no. Lo que me gusta es lo otro. Lo que me gusta es que cuando estamos en la B lo único que queda es remarla. Arremangarse y bancarnos entre todos para salir del pozo. Y entonces el Globito se pone los lompas y nos da la primera alegría: el ascenso. Y cómo se disfruta ese ascenso… Ustedes los bosteros no tienen idea de lo que es gritar el gol del ascenso, ese que te dice “Sí, carajo, nos vamos de la B para nunca más volver”. Y capaz que algún día volvemos, pero en ese momento ni lo pensamos. Y entonces jugamos de nuevo el torneo de Primera. Y nos encontramos con los cuervos. Y capaz que le metemos dos pepas a los cuervos y es como si acabáramos ahí mismo, mirá, no te das una idea. Y a veces, sólo a veces, nos damos cuenta de que el Globo está haciendo una campaña de puta madre. De que son más las victorias que los empates o las derrotas. De que la punta, carajo, la punta no está tan lejos. Y quién te dice, el Globo te da una sorpresa y te sale campeón, como en el ’73. Y entonces, cuando ves campeón a ese equipo que te cansaste de bancar en las malas, recién entonces sabés lo que es la felicidad. Pero vos sos bostero, y no vas a entender nunca de lo que te hablo. Tenés razón, nene, tenés un mes de mierda y estás bien jodido. Lo mejor que podés hacer es pegarte un tiro, me parece.
Lito se levantó y lo dejó a Pablo sentado en la mesa, con la botella de vino por la mitad. Pablo se quedó sentado un rato y después se levantó. Se fue sin saludar a nadie.
De esto hace varios meses ya. Ayer lo vimos de nuevo a Pablo. Llegó en un coche nuevo, un Megane 2007. Se lo veía feliz. Lo sacó al padre de la cocina y juntos se pusieron a ver Huracán-River en la pantalla gigante. Gritaron cada uno de los cuatro goles como si se fuera el alma con cada grito, y al terminar se abrazaron fervorosamente.
En el antebrazo izquierdo, Pablo se había tatuado un Globo.
(Al gran pueblo quemero, salud)
- 17 Comentarios
- 10 votos
- Reportar este Posteo


Salud! (de una pincha no fanática del fútbol)