Pentagrama – Sol
Sol
-¿Te parece? –preguntó Francisco.
-Ponga. Esta mano y ganamos, asegurá la primera –contestó Rodolfo.
Francisco apoyó el ancho bueno sobre la mesa. Juan miró a Tulio.
-¿Tanto?
Por toda respuesta Tulio dejó caer los párpados al tiempo que negaba con la cabeza.
-Vamo con cuidado. Estos dos están cargados.
Juan apoyó el cuatro de copas y se quedó callado. Rodolfo preguntó:
-¿Para el tanto cómo andamos?
-Maso pero no perdemos nada.
-Envido, entonces.
-No se quiere –contestó Juan.
Rodolfo soltó un rey y Francisco gritó.
-Bueno, truco, entonces.
-Y, ya no queda otra. Queremos.
-Quiero retruco –subió la apuesta Tulio-. Y si ganamos, ganamos.
-Quiero –contestó Francisco antes de dejar en la mesa un tres.
Juan puso una sota y dijo:
-Voy a esa.
Rodolfo miró fijo a Francisco y dejó en la mesa el siete de copas. Tulio tiró el siete de oros.
-Saltó –dijo Francisco.
Acto seguido Tulio puso un triste cuatro de espadas.
-Estamos en tus manos, Juan.
-Quiero vale cuatro –gritó Francisco.
-¿Y qué querés –preguntó Juan-, que te diga que no? Quiero.
Francisco tiró un tres. Triunfal, Juan puso el siete de espadas que atesoraba entre sus manos.
-¡Bueno, se acabó la joda, incendio en Paseo Colón y Carlos Calvo!
De inmediato todos se levantaron y corrieron a ponerse los uniformes. En segundos alistaron el autobomba y salieron rumbo al siniestro a toda velocidad con Tulio al volante.
En la mesa quedó el ancho de bastos que marcaba el triunfo de Rodolfo y Francisco.
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Nunca pude aprender a jugar al truco. Ni aprenderé jamás.