El Héroe – Capítulo II
2
El Viejo
Effeo se despertó con un fuerte dolor de cabeza. Estaba acostado sobre unas mantas en el interior de una cueva. Frente a el había un hombre de avanzada edad sentado delante de una hoguera. Al ver a Effeo despierto el hombre lo saludó.
-Buenas noches, te despertaste al final. Los ladrones se llevaron tu caballo y te dieron por muerto. O al menos te abandonaron en el desierto, que de alguna manera es lo mismo que matarte. Te lastimaste un poco, pero por suerte pude curarte. No fue tan difícil.
-¿Quién eres? –preguntó Effeo. Por algún motivo estaba tranquilo. El hombre le inspiraba confianza.
-Tuve más nombres de los que puedo recordar en realidad. Pero puedes llamarme Odil. Ese fue mi primer nombre, y el que tengo ganas de recordar en este momento.
-¿Has visto a Harziful? ¿Has visto al hombre que venía conmigo?
-No. Lo vi alejarse, pero no hacia donde fue. Reconozco que me interesó más salvarte la vida. Cuéntame, ¿quién eres y hacia dónde te diriges?
-Mi nombre es Effeo. Viví toda mi vida en una granja en Menfis. Ahora me dirijo a Uruk, a ver a mi padre.
-¿Tu padre vive en Uruk? He estado allí. En este momento voy a Babilim. ¿Cómo se llama él?
-Su nombre es Gilgamesh. Seguramente oíste sobre él.
-¿Gilgamesh es tu padre? Lo he conocido, sí, hace muchos años.
-¿Realmente has conocido a mi padre?
-Sí, si es que acaso lo es. En esa época era sólo un niño. Todavía no había realizado todas las hazañas que luego oí que realizó. Pero no creo que tú seas su hijo legítimo, ¿no es así? No estarías en Menfis. Hubieses vivido en Uruk toda tu vida.
-Es verdad. Habnna, mi madre, no era esposa de Gilgamesh. Pero ella murió sin contarme toda la historia. Voy en busca de la verdad.
-Ah, la verdad. ¿Y qué idea tienes de la verdad?
-Tengo muchas ideas. Pero sólo cuando lo encuentre sabré lo que realmente pasó.
-No, no. No me entendiste. Me refiero a la verdad en general. ¿Qué piensas que es aquello a lo que llamas verdad?
-¿Qué me quieres decir?
-Las cosas suceden. Pero suceden más allá de que nosotros las sepamos o no. Luego nosotros nos enteramos de lo que pasó. Nos las cuentan. Nos llegan las noticias. Pero nadie puede asegurarnos de que esas noticias sean certeras.
-¿Me dices que las noticias que llegan de otras ciudades son mentiras?
-Te estoy diciendo que podrían llegar a serlo. A veces esto ni siquiera es intencional. Tú sabes, primero algo sucede, hay actores y testigos. Después unos y otros cuentan aquello que sucedió. Pero hay intereses. Siempre. Por ejemplo, tu padre. Todos hemos oído las historias sobre tu padre. Pero al menos yo, las he oído de diferentes maneras. Algunos lo muestran como un héroe, el gran rey que fue en busca de la inmortalidad. Otros como un déspota. Dicen que aplicaba el derecho de pernada con sus súbditos. Si fuera cierto, podrías ser hijo de él tal como tu madre te dijo. En definitiva, nunca sabes cuál es la “verdad”. ¿Estás seguro de que la encontrarás cuando llegues a Uruk?
-En todo caso, es la única oportunidad que tengo de hacerlo.
-¿Y estás seguro de que quieres hacerlo? ¿Estás seguro de que quieres saberla?
-Es lo único que tengo.
-Bien, entonces descansa. Emprenderemos la marcha al amanecer.
Effeo no quería pero sintió que el cansancio comenzaba a vencerlo. No estaba tranquilo, pero no podía evitarlo. Su último pensamiento fue para Harziful. A la mañana retomaría la marcha con su nuevo compañero.
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Muy bueno!!!!!!!!!!!
Me parece que va a enfrentar un duro camino, al igual q los encuentros.Si hay tantas leyendas sobre el “padre”, habrá que ver a quiénes les molesta.Tendrá q marchar con cuidado.
Un beso, Caín.
Y lo de los mosquitos en mi post, te diste cuenta,ajaj!
Besote