El Héroe – Capítulo XVI
16
Los Hermanos
-Higos –decía Oscar-. Siglos de opresión por un kilo y medio de higos.
-¿Y qué esperabas que fueran? –preguntó Odil.
-Manzanas, por supuesto.
-Mi amigo, no hay manzanas en este lado del mundo.
Effeo volvió a ocupar su lugar alrededor de la hoguera. Ellos tres, Harziful, Lilith y Asmodeo llevaban varias horas hablando, compartiendo sus distintas aventuras. Era un día de sorpresas y emociones. En primer lugar por el emotivo reencuentro de Effeo y Harziful, coronado con un sentido abrazo. Luego por la noticia de que Odil y Lilith eran viejos conocidos. Después por las novedades traidas del Estrecho de Ormuz, durante las cuales Lilith se mostró bastante interesada en el relato de Oscar sobre el glaciar. Así tocaron todos los temas y se enteraron de los planes de los otros. Una vez que hubieron terminado, era hora de tomar una decisión.
-¿Qué harás, entonces, Effeo? –Preguntó Lilith- ¿Volverás a Uruk junto con tu padre o nos acompañarás hacía la conquista de Edén?
-Es tu guerra, no la mía, Lilith. Además ya sabes que esta región corre peligro de inundarse. Volveremos a Uruk.
-¿Y tu, Harziful? ¿Qué harás?
Harziful miró a Effeo. Sus ojos denotaban una expresión de despedida.
-Effeo, lo siento, pero he encontrado mi lugar, y entiendo que tu el tuyo. Me quedaré con Lilith.
Effeo observó a su antiguo criado. Habían recorrido poco camino juntos, pero fue su capricho de viajar a Uruk lo que había traído a ambos hasta este lugar. No iba a abandonarlo.
-No volveré a separarme de ti, Harziful. Iré contigo a la conquista de Edén.
-Pero Effeo –intervino Odil-, sabes bien que es muy probable que este lugar termine sumergido…
-Lo sé. Pero Harziful me ha acompañado durante toda mi vida. Si debo morir a su lado lo haré, pero no lo dejaré de nuevo.
Los ojos de Harziful se empañaron de emoción. Los de Odil también, pero era tristeza lo que había en ellos.
-Así será, entonces. Yo también te acompañaré.
Más tarde, Odil se acercó a Oscar en privado.
-Tú no vendrás a Edén con nosotros –le dijo.
Oscar se sintió aliviado. Lo había tomado cariño a los otros dos, pero la idea de pelear en batalla no era de su agrado. Odil se dio cuenta.
-No eres un soldado, y ni siquiera deberías estar aquí. Lamento dejarte solo en este lugar que no conoces, pero así será más fácil que permanezcas con vida. Yo debo acompañar a Effeo porque si el glaciar se rompe soy el único que puede sacarlo con vida. Pero tú no tienes obligación de venir. Cuando partamos a Edén será el momento de que te vayas. Arreglaré que te den un caballo y provisiones y si recuerdas como ir en pocos días llegarás a Lagash, y de allí podrás ir a Uruk o a donde quieras.
-Por favor, cuando vuelvan, traten de contactarme.
-Será difícil si no sabemos hacia dónde irás, pero prometo preguntar por ti en cada ciudad a la que arribe.
Oscar le dio un abrazo al viejo. Odil, una vez más, no alcanzó a entenderlo.
- 14 Comentarios
- 10 votos
- Reportar este Posteo


Odil se dió cuenta de la cara de cagazo que tenía Oscar, quiso decir el autor…