El Héroe – Capítulo XIV
14
Hielo
Al día siguiente de salir desde Uruk, Effeo, Oscar y Odil llegaron a Lagash. Permanecieron allí tres días recluídos en el cuarto de una posada. Durante ese tiempo Oscar les contó todo aquello que les podía ser de utilidad, y asimismo escuchó las historias de los otros dos en su camino a Edén. En esos días generaron lazos y reforzaron su camaradería. Luego volvieron a partir en el mayor de los secretos.
El camino hacia lo que alguna vez sería el Estrecho de Ormuz resultó lento. Odil generaba pequeños ojales de corta distancia, no más grandes que una moneda, y recién luego de mirar a través de ellos los ampliaba hasta permitirles pasar. Effeo le preguntó por qué actuaba de esa manera.
-Un ojal es un agujero entre dos planos del espacio –respondió Odil-. Si uno conoce bien el lugar al que se dirige lo puede abrir sin riesgos. Pero si uno no lo conoce puede obtener resultados inesperados. En este caso, es posible que el mar aparezca delante de nosotros y no lo podamos contener. Es por eso que antes de abrirlo me fijo qué hay del otro lado, para poder cerrarlo a tiempo si hace falta. Si acaso el agua va a cubrir el suelo por el que caminamos, quiero que sea algo hecho intencionalmente y no por accidente.
Los compañeros siguieron avanzando. A la mañana del segundo día Odil se encontró con hielo.
-¿Hielo? –preguntó Oscar.
-Hielo. Hace mucho tiempo que no lo veía. Vamos a ver de qué se trata.
Lo que hallaron al atravesar el ojal los llenó de asombro. Estaban en un glaciar.
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-Claro –razonó Oscar-. Debemos estar hace bastante más tiempo del que pensaba. No pasó mucho desde la última glaciación. Este glaciar tapona la salida del Éufrates al Océano Índico. Pero las tierras de Edén están 30 metros por debajo del nivel del mar. Si algo, cualquier cosa, saca este glaciar del medio, el océano va a entrar por el Estrecho de Ormuz y va a inundar toda la región. Empezando por Edén.
-¿Y qué podría ser que pase? –preguntó Odil.
-No tengo la menor idea. Capaz que vos sabés mejor que yo.
-No lo sé, si es por la magia pueden ser muchas cosas. Un ojal gigantesco, una bola de fuego, no podría decírtelo. No se me ocurriría la manera de provocar semejante destrucción.
-Lo importante –dijo Effeo- es que pudimos comprobar que las palabras de Oscar pueden ser ciertas. Es posible que Edén quede bajo el agua.
-Sí, es posible.
-Entonces debemos volver cuanto antes y obtener esos frutos. Puede ser hoy o dentro de varios años, pero lo más probable es que Edén desaparezca.
Odil lo miró con gesto serio. Oscar, como aprobando sus palabras.
La última etapa del viaje comenzaba.
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Decime que a esto le quedan muchísimos capítulos más. Decíme!
jajaja
salutes!!!
PD: tengo nuevo blog, y en el viejo hice limpieza de “chat”. Digo nomás. Aviso.