El Héroe – Capítulo XI
11
Rumbo a Edén
Harziful no entendía cómo Effeo podía haber ganado tanto terreno. Ambos iban hacia el mismo lugar, pero de alguna manera Effeo le llevaba una semana de ventaja. Además iba con dos extranjeros, uno de ellos con extrañas vestimentas y cabello dorado que no pasó inadvertido ante las miradas de quienes lo vieron. La caravana se quedó tres días en Uruk, durante los cuales Harziful y Lilith dieron lugar a su lujuria en casi todos los espacios públicos de la ciudad. Effeo y sus acompañantes habían permanecido durante cinco días alojados en palacio, y luego de eso se habían marchado hacia Edén dos días antes de que llegara la caravana de Asmodeo, nadie sabía con qué motivo. Una vez que la caravana terminó de reaprovisionarse, había llegado el momento de partir nuevamente.
El camino ya no era desierto. El terreno entre los ríos Tigris y Éufrates es fértil y en comparación con lo recorrido hasta agradable. La caravana pasó por Larsa y Umma antes de llegar a Lagash, donde se volvió a detener para reunirse con las tropas comandadas por los hermanos de Asmodeo quienes estaban listos para partir a la guerra.
-A partir de aquí el viaje ya no será pacífico –advirtió Asmodeo a Harziful-. Vamos rumbo a Edén a conquistar, y en pocos días nos encontraremos con el ejército de Adam que vendrá a nuestro encuentro. Puedes venir si quieres, y serás bienvenido, pero es mi deber alertarte.
-Mi amo va camino a Edén, no se con qué intenciones. Mi deber es acompañarlo. Seguiré con ustedes.
-¿Y qué hay si tu amo se une a nuestro enemigo? Deberás decidir con quién está tu lealtad.
-Eso siempre estuvo claro. Pero confío en el buen criterio de Effeo.
-Entonces así será. Partiremos al amanecer, Harziful.
Lagash era una ciudad considerablemente más pequeña que Uruk. Effeo y sus compañeros también habían pasado por allí. Muy cerca de ella se encontraba la unión de los ríos Eufrates, Tigris, Gihon y Pison, que confluían en un mismo curso de agua cuya trayectoria los llevaría hacia Edén. El camino seguía siendo fértil, pero recorrerlo ya no era lo mismo. Todos sabían que la batalla se encontraba esperando para caer sobre ellos, y que en cualquier momento se toparían con los temidos Egrégores. Las fuerzas de Asmodeo eran numerosas, pero no sabían cómo podían ser las de Adam. Durante los primeros dos días desde la partida de Lagash anduvieron con buen clima y en paz, pero a la noche las guardias eran más numerosas y Harziful y Lilith ya no copulaban. Era necesario tener todos los sentidos alerta.
El tercer día durante la mañana vieron a los jinetes negros cabalgar a su encuentro.
Llevaban sus espadas en la mano.
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uh… ahora se vienen los tiros, líos, patadas, molotovs, los piedrazos… buenísimo!