El Héroe – Capítulo X
10
Génesis
Luego de la entrevista con Gilgamesh, Effeo se reunió con sus compañeros de viaje, a quienes por orden del rey se les permitió entrar a palacio. Effeo les informó entonces que era el momento de decidir el camino a seguir por cada uno. Effeo continuaría rumbo a Edén. Odil se dirigía a Babilim. Y Oscar debería decidir con cuál de los dos permanecería. De manera que Effeo les contó brevemente sobre lo que se había hablado en la sala del trono.
-¿Edén? –el asombro de Oscar era evidente- Ah, entiendo. Esto no es un sueño. Yo me morí. Y en vez de irme derecho al cielo o al infierno, tengo que peregrinar hasta el Edén. En cierto modo, depende de lo que haga me estaré ganando el Paraíso, ¿no?
-Oscar, a veces verdaderamente no entiendo nada de lo que me quieres decir –dijo Odil contrariado.
-Yo creo que nuestro problema pasa por la falta de comunicación. En viaje en el desierto se complica, pero a lo mejor en adelante pueda pasarles alguna información que les sea de mucha utilidad.
-¿A qué te refieres?
-El mito fundacional de la especie humana, en la sociedad de la que provengo, se basa en la historia de Adán y Eva en el Paraíso. Paraíso, o Edén, depende de la versión. Yahvéh, el único Dios de una sociedad monoteísta, crea el Universo en seis días, y descansa el séptimo. En el sexto día Yahvéh crea al hombre con arcilla. Hombre, o Adán. Luego de una costilla de Adán Yahvéh crea a Eva, la mujer. Los ubica en el Jardín del Edén, un lugar donde no les faltaría nada para su bienestar. Ellos están desnudos, pero no les da vergüenza. Lo único que Yahvéh les prohibió fue que comieran del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Entonces una serpiente tentó a Eva, la mujer, a incitar a Adán a comer del fruto. Yahvéh, enfurecido, expulsó a ambos del Edén, y los condenó a ser mortales y a tener que trabajar para ganarse su subsistencia.
Odil y Effeo lo miraron asombrados. Ambos querían decir miles de cosas, pero ninguna palabra salía de sus bocas.
-Eso no es todo –prosiguió Oscar-. Un descendiente de Adán llamado Noé, igual que el borracho que vimos en la calle, recibe de Yahvéh la orden de construir un arca de madera porque él se disponía a inundar todo el mundo y sólo él y su familia serían salvados. Yo le dije al borracho que construyera ese arca. La inundación se produciría durante el Diluvio Universal, es decir, una tormenta que duró 40 días y 40 noches.
Odil y Effeo continuaban callados.
-Y si quieren hilar un poco más fino, en el lugar en donde se supone que está Edén hay en mi época una entrada de agua salada llamada Gólfo Pérsico. Entonces yo me pregunto, ¿qué pasa si el mito del Diluvio Universal se refiere a una inundación que de algún modo dejó a Edén bajo las aguas? Eso me recordaría también el mito de la Atlántida, la ciudad hundida bajo las aguas del mar.
Ahora las cosas empezaban a cerrar. Effeo tuvo la plena convicción de que lo que sea que fuese a ocurrir en adelante, sus acciones podrían tener repercusión en el futuro.
-De todos modos –habló por fin Odil-, la historia habrá sido ciertamente tergiversada. Todos sabemos que Adam y Eva no son los primeros hombres…
-Sí, todas las historias que se remontan a estas épocas y llegan hasta nuestra civilización, han sido manipuladas por cada sociedad (y cada religión) que se apropió de ellas. En el caso del catolicismo se usa para establecer que el ser humano es pecador en esencia y que por eso debe recibir un castigo que se extienda a toda su descendencia.
-O sea, que en proyección tenemos el futuro de la Humanidad en nuestras manos –razonó Odil-. Creo que todavía no iré a Babilim después de todo.
Esta vez fue a Oscar el que le tocó quedarse callado. Esa era una posibilidad que no se le había pasado por la cabeza.
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Cain, la cabra pa’l monte tira, dicen. Usté siempre anda queriendo volver a su hogar.
Dominás muy bien estos temas de la historia, me encanta como va esto, cada vez más jugoso.