Cabo IV

El Cabo de Cuarto estaba haciendo su recorrida por los puestos de guardia como cada hora. Eran casi las dos de la mañana, faltaba un rato para que lo relevara el Sargento de Cuarto y él se pudiera ir a dormir. Después, dos horitas más entre las seis y las ocho, el relevo y la licencia de verano, un mes entero sin uniformes, sin armas, sin sargentos, tenientes ni capitanes, sin guardias, sin ordene mi, sin carrera mar, y por sobre todo sin nada que le recordara su puta decisión de hacerse voluntario del Ejército Argentino. OK, a fuerza de aguante, subordinación y valor, se había hecho un lugar bastante cómodo en la Compañía. Era el hombre de confianza del encargado, el capitán lo tenía en un concepto bastante alto, pasaba la mayor parte del día metido adentro del detall manejando listados de personal, órdenes del día del Regimiento, partes diarios de la Compañía, y así lograba evitar la parte más jodida de la vida de un soldado de Infantería, que eran el entrenamiento y el orden cerrado. Por supuesto que de lo peor no zafaba, había comido cardos en Campo de Mayo como el mejor, en Arana se había metido hasta el cuello en agua podrida una noche de dos grados centígrados y después se había bancado el uniforme mojado y mugriento hasta el día siguiente.

También estaba el otro extremo. Al ser Patricios un regimiento histórico, más de una vez se tenía que calzar el uniforme de Paquito y salir a desfilar así, con botas y galera en días de calor insoportable, con el sudor inundándole el cuerpo y la cabeza estallándole dentro de ese pequeño horno que era la bendita galera. Y gracias que los cuadros no les pegaban esos bailes que habían hecho famosos a los Oficiales y Suboficiales de la fuerza, lo de Carrasco estaba fresco aún y ninguno quería arriesgarse a hacer algo que le jodiera la carrera. Carrasco. Pensar que era por él que el Cabo de Cuarto estaba ahí esa noche. Carrasco y él eran de la misma clase, la ’75, y fue porque Carrasco apareció muerto en un regimiento de Zapala que la ’75 fue la última que se bancó el Servicio Militar Obligatorio, legado mayor de Don Pablo Ricchieri. Y después, cuando se creó el Servicio Militar Voluntario y el laburo empezaba a escasear en la calle, quedarse pareció una buena opción. Tenía un sueldo, los cuadros no lo jodían demasiado porque ya lo conocían, tenía un lugar en el detall. Sin embargo, las cosas estaban empezando a cambiar. Por un lado, los voluntarios que él había recibido tenían casi un año de instrucción y ya no eran tan nuevos, lo que le hacía perder cierta ventaja estratégica. Por otro, los cuadros iban cambiando, y aunque él mantenía su lugar de privilegio, los nuevos oficiales y suboficiales lo trataban como a uno más del montón. Por último, pero en primer lugar, ya tenía las bolas llenas de jugar a los soldaditos.

Dos de la mañana. Hora del relevo de la guardia. Despertar a todos los que están durmiendo, mate cocido y afuera. Fusil en alto, quitar cargador, corredera hacia atrás, comprobar que no haya munición en la recámara, quitar seguro, soltar corredera, colocar seguro, colocar cargador, abajo fusil. Uno por uno fue llevando a los cuatro soldados por los distintos puestos de guardia y relevando a los que estaban apostados por los recién levantados. Yendo del Puesto Flores al Puesto Rondín se miró la ropa. Llevaba un uniforme verde oliva, borceguíes, un correaje para sostener dos portacargadores con dos cargadores de veinte proyectiles cada uno y boina. Se preguntó qué carajos tenía que ver esa ropa con él. Qué mierda hacía así vestido. Menos mal que a la mañana empezaba su licencia. Cuándo levantó al último soldado del Puesto Santa Fe volvió a la Guardia Central y se dispuso a hacer nuevamente la comprobación de armamento. Era algo que ya hacía de memoria, pura rutina. Fusil arriba, tirar la corredera hacia atrás, comprobar que no haya munición en la recámara, quitar seguro, soltar corredera…

Sonó un disparo.

Se había olvidado de sacar el cargador.

El disparo pegó contra la cornisa del primer piso y milagrosamente no rebotó ni lastimó a nadie. Él por supuesto debió comerse unos cuantos cagues a pedos (del Jefe de Guardia, del Oficial de Servicio, de su Capitán y hasta del Jefe de Regimiento) y dos semanas de arresto que fueron por supuesto dos semanas menos de vacaciones. Sin embargo, y a pesar de todo esto, él se sentía bien. Si de algo había servido su imperdonable error era que le había mostrado cuál era el camino a tomar. Al volver de la licencia el Cabo de Cuarto pidió la baja de las filas del Ejército.

En dos semanas volvía a ser civil.



Boomp3.com


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gloriallopiz
23 Septiembre 2008, 19:30, Reportar este Comentario gloriallopiz dijo

Que buena historia, que bien contada, que buena esta canción!
Que lindo, que placer.
Besote, amigui
glo

danna
23 Septiembre 2008, 22:08, Reportar este Comentario danna dijo

Muy bien contado….
La verdad pensé que se había dado un tiro….
respiré cuando no fue así…

Me tiene mal acostumbrada a esos giros…
finales que me dejna boquiabierta !!

Besos

tipocualquiera
23 Septiembre 2008, 22:58, Reportar este Comentario tipocualquiera dijo

Que lo tiró che, muy sentido tu relato, loco, que bueno es darse cuenta a tiempo y tomar esa decision que nos libera…
Un fuerte abrazo, amigo.

clari
23 Septiembre 2008, 23:56, Reportar este Comentario clari dijo

cain! usted sabe, que mas que su comentariasta estrella (si me lo digo a mi misma) soy su fan y una de sus primeras seguidoras, siempre me sorprende, besotes!

24 Septiembre 2008, 00:11, Reportar este Comentario linda dijo

Caín, sabes que me hacés acordar a alguien con tus relatos, no???? Sabés a quien me refiero… JC… es un honor tener algo de ese estilo tan particular, esa capacidad de narración, si hasta imagino esos ojos duros y penetrantes clavados en el teclado y analizando luego cuidadosamente el texto… con un gesto serio, compenetrado, eligiendo la canción… todo en un ambiente especial, muy íntimo y muy tuyo, aunque no necesariamente el espacio lo sea, el ambiente es propio, es parte de vos… Y vos, con ese aire de aquellos que disfrutan de la escritura, que la honran y que hacen que otros también se enamoren de las letras. Besos.

Anónimo
24 Septiembre 2008, 00:45, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Y lo bien que hizo!
Besos!

gabi-
24 Septiembre 2008, 01:01, Reportar este Comentario gabi- dijo

Me hizo pensar en que es feo jugar a ser soldadito, y no ser reconocido. Lo bueno es que hizo lo que quería: abrirse la puerta para ser civil y reencontrarse con él, no?
Besotes Caín!!

Ale
24 Septiembre 2008, 01:16, Reportar este Comentario Ale dijo

Si ellos son la Patria, yo soy extranjera!
Muy buen relato… besos….

eugemartinucci
24 Septiembre 2008, 09:25, Reportar este Comentario eugemartinucci dijo

muy bueno, morocho,
like always!

SEBASjefe
24 Septiembre 2008, 09:51, Reportar este Comentario sebasjefe dijo

bien contada la forma en que a veces se hacen mala elecciones y a veces se puede retroceder y volver a la normalidad…no??

AMIGO CAIN

ABRAZO

SEBASjefe

byb
24 Septiembre 2008, 10:12, Reportar este Comentario byb dijo

Cain. Que buena historia, y cuantas veces vamos por la vida con nuestra rutina y llega un dia en el cual nuestra cabeza hace click y decimos: Esto no es para mi¡ ó esto no es lo que quiero para mí¡
Excelente!!! Besos

24 Septiembre 2008, 10:17, Reportar este Comentario morticia dijo

Muy bueno, me gusto mucho, te mando un beso frío, para que esta primavera no pase tanto calor. Bye Bye

M. J. Howlin
24 Septiembre 2008, 10:48, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Muchas Gracias Gloria! Me siento más que identificado con esta canción!
Viste Dann@? Soy imprevisible hasta cuando me tratan de prever!
Tipo, creo que todos tenemos derecho a equivocarnos. Lo bueno es darse cuenta y corregirlo.
Clari: Pucha, se la extrañaba!
Y vos sabés, Linda, que ya nada que puedas llegar a decirme logrará lo que las palabras que acabo de leer. Es como si a un futbolista lo compares con Maradona, o a un conquistador con Alejandro. Pero yo escribo, y como él nadie.
Lils: Si!!! Por favor!!!!
Gabi: Se trató más que nada de animarse. Y sí, lo logró, aunque la búsqueda de uno mismo nunca termina, creo.
Ale: Yo formé parte de un ejército loco, tenía 20 años y el pelo muy corto. Pero, mi amiga, hubo una confusión, porque para ellos el loco era yo.
Muchas gracias Rubia, usté cortita y al pie, like always!
No sé si volver a la normalidad, Sebas, y tampoco estoy seguro que que sea “volver”, pero sí corregir el rumbo, salirse de algo que no es lo que uno quiere en todo caso…
ByB: Por suerte las veces que me ha pasado tuve el valor necesario para generar un cambio. Lamentablemente, hay gente que teme tanto el cambio que prefiere persistir con sus insatisfactorias rutinas.
Otro Beso frío para vos Morticia, aprovechemos que no está tan fresquito ya!

Para, todos, besos, abrazos, saludos, guiños, codazos complices y lo que vaya correspondiendo. Cada uno agarre el que mejor le parezca. Como en una piñata, vio?

Anila Rin

ja jjá Caín aquí estoy!!! vine para leerte. Si conoceré de cabos y tenientes y jefes pitos y flautas.
Yo nací y me criíe en Monte Caseros, ( Ctes) ahí esta el regimiento de infantería 11 ( creo, ya ni me acuerdo el número)
Y vivía en la calle que iba camino al regimiento. así que veía pasar todos los días los soldaditos caminando y los tenientes y jefes en los autos del regimiento.
Yo viví toda esa época de malvinas con mucha adrenalina, era chica, pero mas o menos entendía. Mi pueblo después se hizo famoso cuando Aldo Rico tomó el regimiento. te acordarás…
:) Muy buena historia, un beso y gracias x tu visita

M. J. Howlin
24 Septiembre 2008, 14:36, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Anila! Muchas gracias por pasar! Claro que me acuerdo de esa fatídica semana santa del 87 cuando la historia de la democracia en el pais dio un vuelco. Yo por entonces tenia solo doce años, pero lo recuerdo bien. Creo que Alfonso perdió una oportunidad unica en ese momento, pero bueno, hay que ver que fue lo que pasó en realidad…
Te mando un beso, nos leemos!

sabrivar
24 Septiembre 2008, 16:33, Reportar este Comentario sabrivar dijo

Tu narración como siempre fantástica y de muy buen gusto! La mayoría de las veces, no siempre, las buenas decisiones son por resabios de malas experiencias. Cariños

M. J. Howlin
24 Septiembre 2008, 17:25, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Muchas gracias Sabri. Las malas experiencias enseñan, quevacer…

gabi-
25 Septiembre 2008, 01:24, Reportar este Comentario gabi- dijo

No se termina nunca la búsqueda hacia uno mismo, porque creo que siempre aparece algo q nos moviliza y nos hace conocernos más. Qué cosa che! Vienen duros los post, las respuestas….Mucho pensar, y me desvelo…buuu….
Un beso grande!

M. J. Howlin
25 Septiembre 2008, 02:03, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

La búsqueda de uno mismo termina cuando uno se encuentra… en un cajón de pino, me parece…
Besos, Gabi!

26 Septiembre 2008, 20:07, Reportar este Comentario flafla dijo

amigo!! EXELENTE!! y sui lo mas grande!!!! besoteeee

M. J. Howlin
26 Septiembre 2008, 20:17, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Fla:este tema me puede…

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