Punk (Capítulo XIII, segunda parte)

Cecilia estaba arrodillada en un pequeño claro unos cinco metros adelante. Su mochila yacía delante de ella. Lloraba desconsolada con su cara detrás de sus manos. Ignacio iba a acercarse, pero decidió esperar y se agazapó detrás de un árbol. Entonces vio al soldado que se acercaba a ella con la pistola en alto dirigida a su cabeza. Sin hacer ruido Ignacio aprestó su fusil. El soldado le ordenó ponerse de pie, pero ella siguió llorando como si no lo hubiese escuchado. El soldado amenazó con disparar si no obedecía. Nacho sabía que era un bluff: no iba a revelar su posición por un asunto manejable como una niña llorando. De a poco el soldado se fue acercando. En menos de un segundo Cecilia saltó hacia delante, lo desarmó, lo tiró al suelo y estrelló su nuca contra una raíz de alerce. Luego giró su cabeza hacia Ignacio y dijo, con toda naturalidad:

-¿Y a vos cómo te fue?

-Recién me encargué de una patrulla que venia por aquel lado –señaló en esa dirección-. No bajes la guardia que vienen por parejas.

-Ya sé –contestó ella-, al compañero de éste lo liquidé hace un par de minutos. Ya bajé a los cuatro que me correspondían, pero todavía hay que seguir buscando. Mamá debe haber entrado al perímetro, pero Sofía recién lo estará haciendo ahora, y Fernando todavía debe estar rodeando el cerco. Hay que darles tiempo y distraerlos todo lo que podamos. El cuartel de Abraxas está al noroeste de nuestra posición, unos doscientos metros. Tendríamos que avanzar hacia el noreste, así nos sacamos unos cuantos de encima y les aliviamos el trabajo a los demás. Atacar nosotros solos el cuartel sería suicidio.

Nacho la miró. En esa joven decidida costaba reconocer a la adolescente llorona de un momento atrás. Sobre ella brillaba el aura marrón de Orgal, y eso explicaba su actitud. Cecilia comenzó a desvestirse.

-Sacale la ropa –dijo-. Antes no me cambié porque con este cuerpo nadie me iba a creer un soldado, pero éste es más petiso. Juntos vamos a parecer una patrulla.

El que miró los pequeños pechos de la adolescente no fue Orsis, claro, sino Ignacio. Pero lo que más lo atraía no era la desnudez de la niña, que ya se volvía a ocultar bajo el negro uniforme del soldado, sino la firme actitud que demostraba. Cecilia acababa de perder a su padre y a todo aquello que conformaba su vida, y aún así había logrado acallar sus emociones y poner en la misión su prioridad. No actuaba como alguien sometido a un shock emocional, y aunque la influencia de Orgal era clave, Nacho no podía creer que fuera suficiente. El esfuerzo era todo de ella, y él así lo valoraba.

De modo que reanudaron su camino, esta vez con rumbo Noreste. Pronto se encontrarían con Cristina, pero antes los esperaba otra patrulla. No los tomaron por sorpresa: a través de sendos auriculares podían monitorear muy bien las comunicaciones de Abraxas. Ceci preguntó si llevándolos no revelarían su posición, pero Nacho le dijo que no creía que su posición fuera un secreto. Ceci asintió y entonces vieron a las dos figuras de negro que se acercaban. Aún no habían sido descubiertos: mantuvieron su posición y se quedaron inmóviles mientras los otros se ponían a distancia de contacto. El ataque fue rápido e higiénico, Ceci se encargó del de la derecha mientras Nacho le quebraba el cuello al que venía por la izquierda. Una vez superado el conflicto de apagar una vida, tenía una sensación extraña y hasta placentera el forzar el cuello de un soldado y sentir el ruido seco de las vértebras separándose. Era el recuerdo del depredador, que había sobrevivido hasta Orsis, y en Orsis hasta él. El acecho de la presa, la estrategia para atraparla, el imperceptible aroma de la muerte cuando entra en el cuerpo, expulsando a la vida y reclamando su propiedad como alimento para los siguientes escalones de la naturaleza. Nacho se preguntó en qué se estaba convirtiendo. La respuesta llegó casi como una obviedad: se estaba convirtiendo en lo que era, lo que siempre había sido, a menos hasta la que ola civilizadora aplacó sus instintos y puesto a dormir a la fiera que vivía dentro suyo. Ahora Orsis estaba despierto, al igual que los demás hijos de Otaru, y la batalla para la que se prepararon durante quinientos siglos ya se estaba librando. El encuentro con Cristina lo sacó de sus meditaciones, y su parte civilizada se obligó a ocultar delante de la madre la atracción que comenzaba a sentir por la hija. Cristina informó que ya se había encargado de otra patrulla, con lo que el conteo de enemigos caídos ascendía a diez. Todo resultaba demasiado fácil: era natural que sintieran aprehensión. Como fuese, no quedaba alternativa que seguir camino, lleve éste adonde lleve. Para eliminar al once y al doce volvieron a servirse de la aparente fragilidad de Ceci, aunque esta vez los soldados no llegaron a más de dos metros de ella cuando Nacho y Cristina pusieron fin a sus vidas. A esta altura Nacho estaba cebado, y matar enemigos era todo lo que lo ocupaba. Vio el mismo sentimiento en los ojos de Cecilia, en los que se podía leer la decepción por presenciar la ejecución de afuera, y comprendió que tal vez era por la cantidad de emociones compartidas en el poco tiempo que pasaron juntos, pero no había dudas de que se estaba enamorando de la chica. Su lado cristiano occidental no tardó en cuestionar su atrevimiento, pero pronto su herencia de siglos le hizo ver que no había nada de malo en desear a una joven mujer en plena pubertad, por más que la ley escrita por los hombres dictaminara de modo arbitrario que aún era menor de edad. Orsis le recordó que a lo largo de los siglos había visto niños y niñas de esa edad morir en combate, dar a luz, casarse por amor y por conveniencia, guiar multitudes y caer bajo el hierro o el fuego de la Inquisición. Tal vez el siglo XXI fuese más “civilizado” que los anteriores, pero ellos no eran criaturas de este siglo. Quizás Cecilia tuviera la cáscara de una adolescente de 14 años, pero Ignacio sabía que por dentro tenía no ya la madurez de una mujer adulta, sino el temple y el valor de un guerrero que llevaba siglos viajando para llegar a este momento que ahora los ocupaba.

De manera que otra vez estaba en el camino. La marcha había sido lenta. El silencio jugaba contra la velocidad, y la prioridad del grupo no era llegar rápido sino eliminar a la todos los enemigos que hallaran a su paso. Ya era mediodía, y la quietud era sospechosa. Dos veces habían llamado por el handy del soldado, y luego el silencio invadió el aire, así que se deshicieron de él. Tenían la certeza de dirigirse hacia una trampa, pero se habían propuesto no caer sin hacer el mayor daño posible.

Unos quinientos metros más adelante estaba Sofía. Origo era paranoico y desconfiado por naturaleza, era parte de su tarea, así que cuando vio a Orsis, Orson y Orgal juntos tomó el mando y los dividió en parejas. Seguirían juntos la marcha, pero con una distancia de quince metros entre equipos. Lo acertado de la decisión pronto se hizo notar. Luego de algunos minutos de marcha cayó sobre ellos una patrulla de bastante más que dos soldados. No llegaron a tomarlos por sorpresa, pero casi. Sofía, que iba con Ignacio por la Izquierda, dio la orden de detenerse y cubrirse tras los árboles justo antes de recibir la primera ráfaga de disparos. El ataque vino en simultáneo desde tres direcciones; ellos, como un plan elaborado siglos atrás, no contestaron de inmediato. Estaban sitiados y en inferioridad de número, pero eso podía darse vuelta. Sofía hizo una prueba: le pidió a Ignacio algo que se pudiera usar de señuelo. Ignacio revolvió un poco en su mochila y le tendió una gorra de béisbol azul con el logo de los New Yorkers. Deja Vú, pensó Sofía. Cipayo, le dijo con una sonrisa. Asomó la gorra y en seguida se escuchó el disparo. Sofía midió el ángulo y la trayectoria, tomo su pistola con las dos manos, quitó el seguro y apretó el gatillo una sola vez. Luego se escuchó el cuerpo caer al suelo. Cuando volvió a asomar la gorra no hubo respuesta. Entonces Sofía comenzó a quitarse una media.

-¿Qué hacés? –preguntó Ignacio.

-Pido tregua –contestó ella.

Ignacio tuvo el impulso de preguntarle si se había vuelto loca, pero se contuvo. Era Origo quien estaba a cargo, y sus decisiones eran inapelables. Sofía comenzó a agitar la media blanca y gritó:

-¡Alto el fuego! ¡Nos entregamos!

-¡Pónganse todos de pie y tiren las armas al suelo! –ordenó una voz desde la arboleda. Sofía lo hizo. Los demás siguieron el ejemplo. Aparecieron cinco soldados con M-16. Uno de ellos se puso al frente y le dio a Sofía una trompada en la mandíbula que la hizo caer al suelo y dejó su boca sangrando. Ella no se defendió. Los soldados los hicieron caminar al frente con las manos en alto y los escoltaron a punta de fusil. Ellos iban en fila india, con las manos apoyadas sobre la cabeza. Ignacio iba al frente, seguido por Cecilia, Cristina y Sofía. Anduvieron veinte minutos y se detuvieron delante de un árbol. El soldado que guiaba el grupo, el mismo que había golpeado a Sofi, tomó su handy y dijo:

-Entramos, llevamos cuatro.

En ese momento Sofía se acomodó el pelo. Con un movimiento simple de la mano colocó detrás de la oreja derecha el mechón de cabello que caía por sobre ella. Antes de que terminara de hacerlo una sombra salió de los árboles y clavó un puñal en el hombro del soldado que le apuntaba con su fusil. El llegó a hacer un disparo que paso a dos dedos de la cabeza de Sofi, pero para entonces ella quebraba el cuello del segundo soldado. Los otros tres ya estaban muertos. Fernando, que los venía siguiendo desde la emboscada, levantó el cuchillo para rematar al soldado que atacó, pero Sofi lo detuvo con la mano.

-No –le dijo-. Es mío.

El soldado tenía una mancha roja que se agrandaba con rapidez hacia su pecho y su brazo izquierdo. Una expresión de terror inundó su mirada, que había visto masacrar a su tropa en apenas unos segundos. “Por favor”, alcanzó a murmurar cuando vio a Sofía acercarse. Ella le dio una trompada en la mandíbula que dejó su boca sangrando y sólo después lo mató. Luego se volvió a los suyos.

-Este hijo de puta llegó a disparar, entremos con cuidado, seguro nos están esperando. Chicos, es un placer haber trabajado juntos por última vez.

Sofi tuvo ganas de juntarlos a todos en un abrazo, pero sabía lo imprudente que sería hacerlo. Estaban al borde de la definición de un trabajo de siglos y no podían arriesgarse a fallar. Celebrarían después los siete juntos, o no lo harían. Tomaron cinco metros entre uno y otro y avanzaron formados en frente con las armas en alto. Apenas diez pasos más adelante se encontraron en un claro de treinta metros de lado. En el centro había dos motorhome, un Mercedes Sprinter y un Land Rover. De la pared de uno de los motorhome colgaba un tablero de luces, y distribuidos en círculo había seis reflectores cinematográficos apagados que apuntaban hacia el centro del claro. Sofía no pudo descubrir ninguna señal de movimiento, y eso no le gustaba un carajo. Con cautela dio la orden de que se vayan acercando. Todos estaban armados con fusiles, y los apuntaban de manera que quedasen cubiertas todas las direcciones. Sofía alcanzó a escuchar en su cabeza el grito desgarrador de Nico: “¡Es una tram…!”, pero por supuesto ya era tarde. Sabía con seguridad que era una trampa mucho antes de entrar, pero no podía imaginarse la naturaleza de la misma. De repente sus pupilas quedaron clavadas en el lugar al que estaban mirando, sus dedos y el resto de sus músculos estaban agarrotados, sus pulmones se interrumpieron en medio de una exhalación y sólo su corazón seguía latiendo. En el mismo segundo en que todo esto pasaba vio cinco hombres salir a toda carrera del motorhome. Estaban vestidos de pies a cabeza con trajes herméticos color naranja similares a los de un astronauta. “Vamos, rápido que no queremos que se mueran” dijo una voz desde algún lado. Los hombres de naranja la agarraron, la desarmaron y la llevaron hasta el centro. Allí la sentaron y esposaron su muñeca izquierda al tobillo derecho y su muñeca derecha al tobillo izquierdo, entrelazando las cadenas al hacerlo. Luego ella sintió como volvía a correr el aire por sus pulmones. El bajón de presión fue inevitable, pero lo pudo manejar sin llegar a desmayarse. Cuando se recuperó vio que estaba sentada en semicírculo junto a casi todos sus compañeros. A su derecha podía ver a Cristina y Cecilia. A su izquierda, a Ignacio, Fernando y Nicolás. De pie en el centro, con pantalón de corderoy marrón, borcegos Timberland, parka de gabardina verde oliva y barba de dos días, se alzaba la figura de Gastón Rivera.

-¿Dónde está Ariel? –preguntó Sofía en cuanto tuvo la capacidad para hacerlo.

-No se preocupe, milady –contestó Gastón-, O’Malley está viendo qué se puede hacer por él, y si se va a salvar. Mientras tanto, es un honor para mí tenerlos a todos reunidos en mi campamento. Los siete hijos de Otaru, quién diría. En cuatro mil años Abraxas no logró lo que yo conseguí esta mañana. Y en sus mochilas, si no me equivoco…

Los hombres de naranja, que en rigor ya se habían quitado los trajes y ahora se revelaban como simples soldados, le quitaron a cada uno su respectiva mochila y la vaciaron en el suelo. No tardaron en aparecer tres cubos de madera similares al que Gastón exhibía triunfante en su mano derecha. Los soldados se los alcanzaron.

-La Cosa Sin Nombre –dijo Gastón-. Por fin, después de abismos de tiempo, las cuatro partes están reunidas. Y todo gracias a…

Una solitaria serie de aplausos se escuchó desde su espalda. Junto a ellos, la inconfundible voz de Don Sergio.

-A mí, por supuesto. Sergio Brandán, Ser-Ocai de la Orden de los Hermanos de Abraxas.


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blueflowers
1 Septiembre 2008, 12:42, Reportar este Comentario blueflowers dijo

Mr Cain!!! FELIZ DIAAAAAAA … bloguero de los buenos ud !!!!
besos!!!! cuidate!!!! HASTA PRONTO!!!!!
gaby!

m-p-
1 Septiembre 2008, 13:29, Reportar este Comentario m-p- dijo

IM PRE SIO NAN TE!!!!!!!!!!!!!! Podría intentar describirte cada una de las sensaciones que me generó la lectura de éste capítulo… La adrenalina, la impresión de la descripción de la muerte, las ganas contenidas de gritar al unísono con Nicolás… Pero sería en vano…. Imposible poner en palabras todo ello!!!!!! Así que me limito a repetir: simplemente IM PRE SIO NAN TE!!!!!
Besotes!!!
Pau

byb
1 Septiembre 2008, 13:42, Reportar este Comentario byb dijo

Cain: Me encantó, muchas sensaciones encontradas en este capitulo. Cada día me atrapa mas.
Felicitaciones y como siempre gracias por compartirlo!!!!!!!!!!!!
Besos

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 14:26, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Gaby! Feliz día Linda! Así como lo decís mi nick suena a papa frita jajajajja! nos vemos el miércoles!
Pau: Este es otro episodio clave. Entiendo que es el más violento de todos, y el que genera las más encontradas sensaciones. Acá nos sacamos las caretas impuestas por la sociedad y somos un poco más que animales. Me alegra que te haya gustado! Pero quiero escuchar todas las opiniones…
ByB! No sabía que me estabas leyendo! Gracias a VOS linda!

Atenea
1 Septiembre 2008, 16:49, Reportar este Comentario dulce-atenea dijo

huuuuuuuuuuuuuuuu…. terrible…..
para empezar… habrás lamentado haberle dado tan poca edad???…
acaso por unos instantes no udaste en mandar todo al carajo y llevarse a esa adolecsente entre los árboles y armar una historia de duro sexo???… o al menos se te cruzó por la cabeza??..
bueno si a vos no.. te aseguro que a mi si me pasó……. wowwwww!!!!!
Tantos siglos de existencia… cuanta sabiduría. cueants cosas enontradas….
que formas de la sociedad actuaal desconocían…
normas no escritas pero metidas en la cabeza de cada uno como la vida misma….
y ese instintio, natiral. primitivo.. de los primeros hombres….salvaje.. autodefensivo….imposible que no saliera en una situación tan extrema…
Lo que sí me extraño fue de como sofía osö caer en la trampa… o fue adrede??..

y Sergio.. el sr. Ocai….. que hijo de puta!!!!! se qiiere llevar toda la gloria….

bueno sory , me zarpé de largo.. pero este capitulo lo merecía…
como el uno de los comentarios dice… provoca muchas emociones este capitulo… está llena de ellas…..
besos…… :)
imposible no haberlo previsto.. amén de la naturaleza y rapidez de los acontecimientos…
cubos de madera?????……. cubos de madera???…. imaginaba algo más estrambolico. con luces brillante, transparente… que tonta de mi!!!! esas cosas no existian en los albores de la humanidad… obvio que iba a ser de un material tipico…

sabrivar
1 Septiembre 2008, 17:31, Reportar este Comentario sabrivar dijo

Bueno, espero y cuento con toda la sutileza y empuje de sus escritos que la historia se revierta y gane la Magia, decime que si Caín please!!!
Está bien, sigo esperando por más.

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 17:56, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

No te asustes por la extensión de tu comment, Dulce, me encanta que sea así. En realidad, la dinámica de esta novela no daba para escenas de sexo, pero sí me pareció interesante poner ese elemento de tensión sexual. Entonces, si salvamos el elemento civilizador, y le damos a la niña una personalidad con cincuenta mil años de experiencia, podía permitirme jugar con eso con una intención muy clara: escandalizar. Lo reconozco. Pero también quería poner de manifiesto lo que presentas vos: La prioridad del instinto animal ante una situacion extrema. Este capítulo a mi entender puede ser el más polémico de todos, porque mis “héroes” matan y sienten de una manera políticamente incorrecta, a todas luces. Pero no hago otrta cosa que someterlos a sus pasiones y a su herencia. Y me gusta. En cuanto a Sofía, y a Don Sergio… ellos tambien saben lo que hacen. A Sofi tal vez la madrugaron de una manera inesperada, ella no conoce en definitiva la tecnología con que Abraxas cuenta, pero sabía que una trampa era esperable. Tal vez la prioridad estaba en la reunión, y en lo que de ella pueda surgir.
Y Don Sergio… Don Sergio es un escorpión, y actúa segun su naturaleza… Ya veremos lo que hace.
Finalmente, en cuanto a los cubos de madera… no todo es lo que parece… tenelo siempre presente…
Me encantó tu comment, Dulce, te lo digo con total sinceridad.

Sabri: Podría decírtelo, pero se perdería toda la gracia…
Besos a las dos!

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 17:57, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

La verdad, esto de mandar la novela como un folletín y recoger opiniones a medida que avanza me está dando muchas más satisfacciones de las que esperaba!

M
1 Septiembre 2008, 19:07, Reportar este Comentario mochuelo dijo

Che, debo decir que los últimos capítulos me desmotivaron un poco.
A mi me gustan las cosas bellas y buenas. Que conste.

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 19:34, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Uhhh sorry Mochu! Confieso que soy oscuro y retorcido!

M
1 Septiembre 2008, 19:36, Reportar este Comentario mochuelo dijo

No siempre my darling, no siempre.

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 19:49, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Shhh! Que me estropea la reputación!

Anónimo
2 Septiembre 2008, 00:19, Reportar este Comentario Anónimo dijo

A mi me pareció totalmente natural que el cambio producido en los personajes, siendo que pasaron de ser….civilizados occidentales a transformarse en guerreros en su última batalla y nada menos que con la responsabilidad de proteger la superviviencia de la magia. De úlitma…ellos saben que la muerte no existe. O acaso la presencia de sus antepasados en ellos mismos no es una prueba irrefutable de que la muerte no es más que una transformación? jejeje ya sé, yo veo cosas que a vos no se te ocurrieron al escribir.
Ah, eso sí, Don Sergio me resulta repulsivo.

Anónimo
2 Septiembre 2008, 00:20, Reportar este Comentario Anónimo dijo

“natural EL cambio”

Anónimo
2 Septiembre 2008, 00:26, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Me explico mejor: yo no veo instinto animal de superviviencia…en seres que llevan 50.000 años de evolución, veo una inevitable comprensión sobre la naturaleza de la realidad: nada muere, todo se transforma.

¡!ULTIMA HORA!!
DINERO DE DROGAS PARA KRISTINA, SE DESTAPA EL HORNO.
http://blogs.clarin.com/esclavitud-sexual/posts
Saludos

M. J. Howlin
2 Septiembre 2008, 08:44, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Lils, esta vez sin embargo lo que vos decís era en parte mi idea original. Para este capítulo comprendí que las reglas de la sociedad que conocemos ya no servían. Y que por supuesto, la importancia de la misión excedía sus valores occidentales… de hecho… tendría que coserme la boca, o los dedos en este caso.
Muchas gracias, Lils, me encanta que me comentes.
Me encanta que me comenten LOS QUE ME LEEN.

28inviernos
2 Septiembre 2008, 11:14, Reportar este Comentario 28inviernos dijo

Uy Cain!! coincido con lo que dicen mas arriba!! un torbellino de emociones…!! Se Dara cuenta a Tiempo Gaston de lo que es este Don Sergio que ni a mi ni a Nadie parece gustarle?? jajaj Ufff…. y esa emboscada….. parece todo muy facil….. habra que ver como sigue la cosa!!!

Me encanta!!!

Un besote y un abrazo amigo!!

Silvia BB
2 Septiembre 2008, 12:11, Reportar este Comentario Silvia BB dijo

Tenes razon es muy lindo que los que leemos dejemos nuestra impresion,

Como se endurece e ser humano en determinados momentos, pero no deja de estar presnete las emociones y sentimientos, y el respeto por el otro y sus valores, (cuando el soldado herido pide por favor…)

Cain gracias por pasarte ya veras respuesta;) un beso enorme

M. J. Howlin
2 Septiembre 2008, 13:40, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

28: Gracias por pasar! Este es uno de mis preferidos! Y don Sergio es un tanto jodido, lo reconozco…
Silvi! Te llegó lo que te mandé?

marta,la paragua
2 Septiembre 2008, 14:31, Reportar este Comentario marta,la paragua dijo

UUUFFFFF que buenooooo, cuanto más lee uno, más quiere…

Es el capítulo donde se desnudan los personajessss!!!! Sobre todo el Ser-Ocai…bueno, que lo sepa Gastón…
seguiiii mientras estoy aqui!!!!!!!

esebebe
2 Septiembre 2008, 14:33, Reportar este Comentario esebebe dijo

No me llego nada aun:(, un besote

M. J. Howlin
2 Septiembre 2008, 14:44, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Marta, es verdad, se desnudan pero en seguida se cambian con otro uniforme… si no se me acaba la bateria mando el que viene…
Silvi, te mandé un link al mail de contacto…

28inviernos
2 Septiembre 2008, 14:46, Reportar este Comentario 28inviernos dijo

Cain… vos que me pedias que cuente… pasate por el post de Maia

esebebe
2 Septiembre 2008, 14:51, Reportar este Comentario esebebe dijo

Si podes mandamelo de nuevo porque seguro fue a la bandeja dnd + :( , estare pendiente, un besote

mavi
2 Septiembre 2008, 15:36, Reportar este Comentario mavi dijo

yo lo intento le juro que lo intento… pero no puedo leer taaaaaaaaanntooo me desconcentro .. mientrtas veo videos quiero saber algo de este capitulo pero se mezcla todo y no sabe la combinacion que hago!! jajaajaa
ehhh le debo un comentario inteli-gente (si es que tengo alguno para alguien ) jeje

M. J. Howlin
2 Septiembre 2008, 16:53, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

28: Ya lo leí y ya charlaremos.
Silvi: Voy a probar mandarlo de nuevo
Mavi: Por favor no te sientas obligada. Ya se acerca el final, y si de veras te interesa te puedo mandar el .doc

naim-casares
5 Septiembre 2008, 12:11, Reportar este Comentario naim-casares dijo

Caín…te traje la billetera, pero sin los euros.

Gracias !! Besossssss

M. J. Howlin
5 Septiembre 2008, 14:06, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Jajajajajaj!!! Gracias Naim!!

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