Punk (Capítulo XII)

La Emboscada

A la velocidad que llevaban el viaje desde Lago Puelo a Trevelin les tomaría unas dos horas. Ya había pasado poco más de una y pronto llegarían a Esquel, desde donde tendrían que desviarse y seguir hasta Trevelin. En la Hilux el clima se había distendido, Armando y Cristina charlaban con Ariel de sus tiempos de ladrones de bancos, y Fernando y Cecilia escuchaban fascinados las andanzas de sus padres. No era sencillo asimilar la idea de que mamá era hombre y papá era mujer, pero se facilitaba una vez que se había internalizado el concepto de “Magia”. Sin embargo, todos estaban alertas. Sabían que el ataque podía llegar en cualquier momento, y que la noche era a la vez su aliada y la de sus enemigos. El plan de emergencia lo habían diseñado apenas salieron de Lago Puelo, y consistía en seguir huyendo, ya que no tenían alternativa en tanto no estuviesen los siete Otaru reunidos. Hasta el momento nada les hacía pensar que tendrían que ponerlo en marcha, y eso mismo provocaba la tensión que de a poco crecía en el interior de la pick up.

-… entonces Butch y yo nos metimos en una pequeña choza en San Vicente y provocamos al ejército boliviano para que abriera fuego. Apenas empezamos a sentir los disparos nos escapamos y vimos el resto de la escena desde un lugar seguro. ¡Tendrían que haber visto la cara del sargento que estaba a cargo cuando le dijeron que no había ningún cadáver! En forma oficial nos declararon muertos, así que pudimos volver a Cholila y vivir el resto de nuestras vidas en paz. No sé qué te habrá parecido a vos, Ari, pero a mí me causó mucha gracia ver a Robert Redford y Paul Newman haciendo de nosotros, y ni hablar de esos soldados bolivianos que parecían escapados de México.

-Yo recuerdo el entusiasmo de Esteban cuando la vio –dijo Ariel-. Te juro que se meaba de la risa.

-Todavía no podés hablar de tus antecesores en primera persona, ¿No? –preguntó Cristina.

-Me cuesta, considerá que apenas llevo un día con todo esto encima. Lo que me asusta, y se lo dije a Nico, es que nos vamos quedando sin recambio. Fijate: nosotros tres somos Otaru desde ayer; Nacho desde hoy. No hubo tiempo de designar sucesores. Si por una de esas vamos cayendo, nos quedarían sólo Fer y Ceci, y después comenzaríamos a perder la línea. Y para lo que tenemos que hacer es preciso que estemos todos; si falta alguno ellos ganaron. No lo podemos permitir.

-Ya vienen –dijo Sofi, y señaló al frente del camino-. Allá.

Unos faros se acercaban a ellos a un kilómetro de distancia. Sofía fue clara: Abraxas venía a bordo. Lo que tuvieran que hacer había que hacerlo ahora. Era tiempo de practicar el plan de escape. Aún no llegaban a Esquel, pero ya estaban bastante cerca de Trevelin como para abrir un pequeño ojal por el que pasar de a uno hasta la orilla del Río Percey. La encargada fue Cristina, que conocía la dificultad de sostener un ojal desde un origen móvil a un destino fijo. Primero lo atravesaron los chicos, seguidos de Sofía, cada uno con un bolso encima. Nico y Ariel repartieron armas a medida que cruzaban. Para cuando la Traffic que portaba los faros estuvo a ciento cincuenta metros de ellos Ignacio ya había pasado y Cristina estaba en eso. El ojal se cerró justo detrás de su espalda cuando los bloqueadores entraron en acción. Nico y Ariel se habían reservado sendas Uzi, mientras que Armando sostenía el volante con una mano y una .32 con la otra. Sin ponerse de acuerdo Nico y Ariel se asomaron a la ventanilla izquierda listos para disparar. Cuando la Traffic pasó junto a ellos le dispararon a las ruedas, pero al mismo tiempo una ráfaga de ametralladora alcanzó las de la Hilux, y ambas camionetas perdieron el control y se salieron del camino. Ese invierno no había comenzado a nevar, y por eso resbalaron sobre el asfalto y no volcaron. Quedaron separados por unos setenta metros. Ariel probó tirando dos granadas, pero por el ángulo que tenía no logró que pasaran de la mitad del camino. Mientras se disipaba el humo de las explosiones, un lanzacohetes efectuó el disparo que haría saltar la Toyota. Cuando volvió al suelo impactó contra el lado izquierdo de la cabina, aplastando de inmediato el cráneo de Armando. Nico quedó bastante golpeado pero vivo, y se alegró al comprender que Ariel también lo estaba. Sin embargo la conciencia se le empezaba a nublar y eso era muy malo. Un minuto después se había desmayado.

Cuando volvió en sí estaba acostado en un catre o algo parecido, en el interior de una casa rodante. Una silueta negra estaba sentada junto a él. A su espalda entraba la primera claridad de la mañana, ocultando a Nico su rostro. Calculó que serían no menos de las ocho. Si era así había perdido al menos toda una noche. Se preguntó qué habría sido de los demás, si habían logrado escapar, si habían encontrado a Orgal. Se acordó de Armando con el cráneo ensangrentado contra el techo de la pick up: el viaje había terminado para él. Ariel seguía con vida y no muy lejos: eso lo podía sentir. Salvo Armando, los demás también estaban con vida. En los últimos dos días había sentido crecer de manera geométrica su percepción sobre quienes lo acompañaban. Antes tenía un poco, supo de la muerte de Víctor en el momento en que ocurrió, pero no se podía comparar con lo que alcanzaba a sentir ahora. Hasta él llegaba el eco de la inquietud de los suyos, la angustia por la muerte de Armando y la suerte de ellos, la incertidumbre por el camino a seguir, la determinación que crecía en Sofi. Y la impotencia de Ariel, vivo pero en problemas cerca de allí. Como él. Estaba esposado a la pared y no podía usar Magia. Era prisionero de Abraxas (no hacía falta ser Uisal para darse cuenta), y estaban a punto de interrogarlo. Por eso no se sorprendió cuando escuchó la voz de la silueta.

-Dormiste bastante, te hacía falta. Ayer tuviste un día largo. Tu amigo el que manejaba murió, de veras lo lamento, me hubiese gustado que no muriese nadie, pero no quedó otra. En realidad, el que abrió el fuego fue el librero, y los muchachos estaban calientes. Si yo no me metía a vos y a tu amigo los fusilaban ahí nomás.

-No jodas, Gastón, me necesitas vivo. ¿No cerrás un poco la ventana que me empieza a molestar el sol?

Gastón se paró y fue hacia la pared, cerró la persiana americana y desde una caja de llaves prendió la luz del interior del motorhome. Nico tenía que acostumbrar los ojos a la luz artificial, pero ya podía ver las facciones de su viejo amigo. Gastón salió por un momento de su campo visual y volvió un minuto después con un termo de acero y dos jarros de loza. Llenó uno de café humeante y se lo ofreció a Nico.

-Tomá. Yo voy a tomar una taza también, así no pensás que te quiero envenenar.

-No hay problema –contestó Nico mientras agarraba-. Lo peor que podés hacer es matarme, y no le tengo miedo a eso.

-No –dijo Gastón, y su mirada se clavó en los ojos de Nico, con una expresión seria y profunda-. Lo peor que puedo hacer es darte cascarilla.

Nico sonrió. Ese era Gastón, no había dudas. La vida (¿la Magia?) los había puesto en veredas opuestas, pero ese seguía siendo Gastón, aquel que lo invitaba a su casa pese a la renuencia de su abuela, el que lo escuchaba embelesado hablar de temas prohibidos, que iban de la política (mal visto) al sexo (ni mencionarlo). Ese Gastón estaba ahí, veinte años después, convertido en su captor. Nico tomó su café, caliente, rico, recién preparado. Como pudo se sentó en la cama, la cadena que lo ataba a la pared no era larga pero tampoco demasiado incómoda. Gastón acercó su silla.

-Esto es como en El Padrino –dijo-. Nada personal, sólo negocios. Lo del otro día en la Shell fue una jugada sucia. Al principio te quise matar, pero son buenas. Para jugar hay que aceptar las reglas, y vos no te saliste de ellas. Esa mano fue tuya, ésta es mía.

-¿Y vos sabés qué es lo que está en juego?

-Tengo alguna idea, pero ante todo lo que me interesa es el poder. Soy pragmático y materialista, ya lo sé, y mis ideales, si alguna vez los tuve, quedaron por el camino. Pero desde chico quise estar en la cocina del poder, y jamás estuve tan cerca como ahora.

-¿Qué te prometió el Ser-Ocai? ¿Su lugar?

Gastón se sorprendió ante la franqueza de la pregunta de Nico. Pronto se rehizo y respondió.

-Sí. Don Sergio ya está viejo y cansado. Pero quiere retirarse con gloria, y Abraxas nunca estuvo tan cerca. Estamos a punto de cumplir el designio por el que la Hermandad fue creada hace miles de años. Y en todo este tiempo es la primera vez que una parte de la Cosa Sin Nombre está en nuestro poder.

Esta vez el sorprendido fue Nico. Gastón se levantó y fue hacia el mismo lugar de donde había traído el café. Volvió con un pliego de tela del que sacó un cubo de ébano similar al que Juan le había dado a Ignacio.

-Cuando rastreamos ocho magos en la camioneta creímos que ya estaban todos, y por eso atacamos. Fue un error. Los datos que teníamos decían que la Cosa estaba por completo en Puelo, no repartida con el Bolsón y Trevelin. Cuando pasaron por lo del librero tendríamos que habernos dado cuenta de que no era así, pero la radiación mágica de Puelo es tan fuerte que no quisimos ver otra cosa. Recién al revisar la casa de Godoy entendimos que todavía faltaba una etapa más del viaje. Y para cuando averiguamos a dónde iban ya se habían escapado de vuelta. Sólo quedaron vos, tu amigo y el cuerpo de Godoy. Después nos apuramos a llegar primero a casa del que faltaba y pudimos conseguir esto. ¿No es hermosa? Te juro que intimida. Un arqueólogo se volvería loco, esto es más viejo que cualquier objeto con esta terminación que se haya encontrado antes.

-¿De dónde la sacaste? –preguntó Nico con expresión sombría.

-De la casa de un matrimonio de Trevelin. Ellos tampoco cooperaron, y los muchachos perdieron la paciencia. La verdad es que ya se perdieron más vidas de las que quisiera, no soy un asesino y no me gusta esto, pero aunque el fin no justifique los medios no tengo más alternativa que cumplir con la tarea que me encomendaron. En un par de días conseguí mejores resultados que Abraxas en toda su historia.

-No te agrandes, que en todo caso el mérito no es sólo tuyo. Y por cierto, ¿qué te hace pensar que Don Sergio va a cumplir con su palabra?

-Don Sergio es como mi padre y me quiere como a su hijo. No puedo desconfiar de él.

-A ver, permitime que desvíe un poco la conversación. Si bien Abraxas no trafica armas ni drogas, sabemos que controla y coordina esas actividades a nivel mundial. Abraxas está en lo más alto de la cúpula, maneja todos los negocios, tanto legales como ilegales, al menos en Occidente. Entonces, si bien no les gusta la palabra “mafia”, y la reservan para los escalones intermedios, lo cierto es que se comportan como tal, y usan los mismos métodos que las mafias. Extorsión, asesinato, manipulación de la información, etc. Esto lo podés negar, pero sabés tan bien como yo que es cierto. Ahora bien, si Abraxas es el escalón superior de la Mafia, Don Sergio es el mafioso con más poder del mundo. Y seguro te habló de la muerte de tus padres de una manera idílica y lacrimógena donde él era el hombre caritativo que se hacía cargo del pobre niño en desgracia. Sin embargo, Don Sergio no era tu padrino. ¿Qué pasó con tu padrino?

-No sé. Eduardo se borró después de lo de mis viejos. Don Sergio dice que les debía plata.

-Claro. Muy conveniente. Y supongo que tu viejo jamás tuvo conocimiento de la existencia de Abraxas, ¿verdad?

-Verdad. –Gastón comenzaba a perturbarse- ¿A dónde querés llegar?

-A que Don Sergio te mintió a vos como le miente cada día al mundo entero. Al accidente lo provocaron, tu familia fue fusilada y vos sos un trofeo de guerra.

-¿De qué hablás hijo de puta?

-Lo que oís, Gastón. Tuve que investigar mucho a Don Sergio para enterarme que era el Ser-Ocai, y en el medio apareció tu historia. Podés estar orgulloso. Gonzalo Rivera fue uno de los miembros más jóvenes, talentosos e implacables de Abraxas. Siempre mantuvo el perfil bajo. Vivía en la casa de sus padres, nunca ostentaba su inmensa fortuna y jamás hablaba con nadie de sus actividades en el poder, pero tenía una ambición imparable que sin dudas vos heredaste. Bah, imparable es una forma de decir. La paró Sergio Brandán cuando vio que el pendejo le afanaba las posibilidades de ser el siguiente Ser-Ocai. Primero liquidó de un plumazo a Rivera y toda su familia, y después se encargó de envenenar de a poco al Ser-Ocai y ganarse su confianza para tomar su lugar. Hay que reconocer que su plan fue milimétrico, y el detalle del veneno, con toda la tradición que tiene, es digno de destacar. La cuestión es que creciste víctima de las mismas prácticas que luego aprendiste a usar. Muy rico el café, ¿es de por acá?

Gastón miraba a Nico y era furia lo que había en sus ojos. Furia con su viejo amigo por lo que le decía, pero también consigo mismo por no haberlo pensado antes. De hecho, siempre había tomado la versión de Don Sergio como dogma, jamás se planteó siquiera el cuestionar sus palabras. Ahora Nico le había metido la puta idea en la cabeza, y en un momento como éste era lo peor que le podía pasar. Fingiría que no le pesaban las palabras de Nico, claro, pero los dos sabrían que no era cierto. Ahora sólo podía seguir adelante con esta nueva carga.

-Es La Morenita, el secreto está en las manos que lo preparan. Te subestimé en serio, no esperaba esto. En este momento no puedo comprobar nada de lo que decís, así que lo vamos a dejar stand by hasta que sea oportuno. Por ahora me voy a contentar con tener en mis manos esta maravillosa pieza –Gastón acercó el pequeño cubo de madera a sus ojos-. No creas que no tengo sensibilidad, de veras es increíble. El material parece ébano, y no dudo que si le hiciera un carbono 14 resultaría que tiene al menos 40 milenios de antigüedad. Impresiona, en serio. Debe ser el objeto hecho por la mano de hombre más antiguo que aún existe. Decime, ¿El grabado de la tapa está desde el comienzo o lo fueron haciendo con el tiempo? Si sabés, bah.

-Sé más de lo que imaginas y menos de lo que quisiera. Los grabados se hicieron mucho después que las cajas. La que tenés en las manos fue grabada en China alrededor del 4000 A.C., pero las demás tienen huellas de los distintos lugares por donde anduvieron. Algún día te voy a contar toda la travesía, es una historia que vale la pena.

-Ves, eso es lo que me gusta de vos, siempre fuiste un libro abierto. Mirá, no quiero parecer cínico. No puedo evitarlo, soy bastante cínico de hecho, pero prefiero tener el recuerdo del amigo que guardé durante veinte años y no la imagen del adversario que tengo desde hace dos días. No estoy acá para interrogarte, no tiene sentido. Sé que no me vas a decir nada y tampoco tengo los huevos para torturarte, la verdad es esa. Yo voy a salir de acá mucho más herido que vos ahora. Pero no te puedo soltar. No entiendo muy bien cómo funciona la magia de ustedes, pero hasta dónde sé, para activar la Cosa Sin Nombre hacen falta las cuatro piezas y el Guía. Nada más. Puedo estar equivocado, claro, pero no me lo vas a decir. Sabés, estuve hasta las tres de la mañana tratando de abrir esta puta cajita. Supongo que vos podrías, si quisieras. Supongo también que supongo demasiado. Pero de lo que estoy seguro es que tus amigos te van a venir a buscar y van a traer todo encima, porque en cuanto tengan oportunidad van a tratar de armar la Cosa Sin Nombre. ¿Supongo bien?

-Bastante. Pero no los subestimes como me subestimaste a mí. Tienen muchas más batallas encima que cualquiera que conozcas. Cuidá bien a tus hombres, mejor.

-Los cuido bien, no te preocupes. Tengo unos cuantos chiches acá para esperarlos. Detectores de movimiento, sensores de temperatura, un bloqueador central del que dependen todos los demás y que permite evitar cualquier tipo de actividad mágica hasta en un kilómetro a la redonda, un despelote de tecnología, mirá. Y veinte hombres armados hasta las pelotas vigilando la zona. Y O’Malley a cargo de todo eso. Sabés, al principio no me caía bien O’Malley, pero el tipo me cerró la boca. Es un verdadero profesional. Morgan, el Jefe de Seguridad de GlobalMedia, que estaba a cargo cuando llegamos, lo primero que hizo en cuanto me descuidé fue perderlos a ustedes en la ruta. Ahí nomás O’Malley tomó las riendas, me recordó que tenía tu número de celular y organizó todo para que pudiéramos agarrarlos y conseguir el fragmento de la Cosa. Un tigre el chabón. Por cierto, tengo tu teléfono y el de Sofía, haceme acordar de dártelos cuando terminemos con esto.

-Te agradezco mucho, pero no creo que los vayamos a necesitar.

Gastón lo miró con intriga.

-¿Por qué?

-Si vos ganás lo más probable es que nos maten, de modo que no tendríamos oportunidad de usarlos. Y si ganamos nosotros, bueno, no creo que los vayamos a necesitar.

La respuesta de Nico no conformó a Gastón, pero estaba claro que no le iba a sacar mucho más, así que decidió cambiar de tema.

-Hablando de Sofía, me sentí un poco decepcionado cuando me enteré de tu relación con esta chica. No está bien soplarle la novia a un amigo, quiero decir.

-Yo no le soplé la novia a ningún amigo. Sofía y yo somos como hermanos, y ella y Ariel están juntos y se quieren, y yo no tengo nada que ver entre ellos. Por otro lado, ahora comprendo bien que la exclusividad en el amor es parte del concepto de propiedad, un invento social creado para garantizar el uso exclusivo de un bien por parte de aquel que lo reclama. No, Sofía, Ariel y yo somos libres, y los tres lo entendemos así. Si tu idea es hacerme reaccionar, mejor andá buscando otra cosa.

-No te enojes, no es eso lo que busco, y tampoco es que me importe demasiado. Era para decir algo nomás. Aunque para que no pase nada hiciste demasiado escándalo cuando te mencioné el tema. Lo que sí te voy a contar es que tu amigo está bastante jodido. Vos la sacaste barata, no te hiciste nada en el choque, y apenas si saliste con un par de golpes. Ariel, en cambio, perdió bastante sangre, y todavía no se despertó. Lo estamos cuidando bastante bien, pero todavía no hay garantías de nada, y te imaginás que llevarlo al hospital es una alternativa que no está en mis manos. Además, el hospital está en Esquel y la diversión está acá.

-Quiero verlo. Le hacés algo y te mato.

-Ves, eso me duele. Me duele porque me tratás como si fuera un asesino a sangre fría, y me duele más porque yo fui tu mejor amigo en una época y jamás me defendiste de esa manera. No digo que las circunstancias sean las mismas, pero uno tiene su corazón, che.

-No jodás, Gastón, por favor. Dejame ver a Ariel.

-No puedo, en serio. Está bien cuidado y fuera de peligro, pero no puedo dejar que se vean…

-Entendeme, yo puedo curarlo.

-Sí, pero para eso tendría que apagar el bloqueador, y no me puedo permitir ese riesgo. No, lo lamento en el alma, pero te vas a tener que conformar con mi palabra. Ahora descansá. Si querés te puedo traer una revista, tengo la Gente de la semana pasada en la Land Rover. Es una mierda, pero al menos sirve para pasar el rato. Voy a ver cómo anda todo y en algún rato vuelvo.

Gastón se fue dejando a Nico esposado, con la palabra en la boca y sin nada para leer. Nico volvió a acostarse, mantenía algunas capacidades de percepción, pero no podía hacer nada que lo sacara de donde estaba. Sólo quedaba esperar la oportunidad de actuar. Algo de lo que dijo Gastón era cierto: Sofía debía estar organizando el rescate. Era el primer día del invierno. Lo que fuera a pasar se resolvería esa noche



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m-p-
29 Agosto 2008, 15:37, Reportar este Comentario m-p- dijo

Caín!!!!!!!!!! Supongo que Nico y Ariel van a poder salir del lío en que están metidos… Supongo que Sofía se estará devanando los sesos para poder salvarlos… Supongo que podrán recuperar la cajita… Supongo que Gastón va a quebrarse y terminará ayudando al que parece haber sido el único amigo que tuvo en su vida… “Supongo también que supongo demasido” (ahí fue mi primer cita de un texto tuyooo!!!!! jaja)
Buenisimo el capítulo de hoy!!!!!! Besotes y buen findeee!!!
Pau

M. J. Howlin
29 Agosto 2008, 16:10, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Gracias Pu!!! Supones bien y supones mal!!!! Morite de envidia Zafón jajajajajaaj!!!!

sabrivar
29 Agosto 2008, 17:06, Reportar este Comentario sabrivar dijo

Insisto, Gastón no puede desprenderse de sus recuerdos, por ende lo vuelve sensible…. que pasará?? no me animo a imaginarlo. Lo espero. Un beso grande y buen finde Caín. Que la pase lindo.

28inviernos

Mmmmm!!! entro el bichito de la duda….. y que molesto que es!!!!!

Esto esta cada vez mejorrrr!!!

Atenea

mmm no se.. sofia como buena planificadora debe saber bien que hacer…
si ellos son dispensables no va a rriesgarse a que la gente de abraxas os atrapen a todos..
deberá seguir con la misión..
pero la verdad no me quiero meter…
mejor seguila vos caín………
besos…….. :)

Anónimo
30 Agosto 2008, 01:06, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Creo que también dá para pelicula…¿no?
Claro, yo amo esos lugares que mencionás….por eso. Me imagino todo.
Esto está cada vez más intenso…
Besito mi amigo!

M. J. Howlin
30 Agosto 2008, 15:47, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Sabri: Gastón no deja de ser humano, y como tal, no puede ser indiferente a las emociones.
28: Jode, no?
Dulce: Debería contestarte, pero acabo de leer tu último post y se me complica…
Lils: Escucho propuestas de Cinematográficas, Directores y Financistas.

31 Agosto 2008, 03:17, Reportar este Comentario draclaudy dijo

Caìn:
Estoy poniéndome al día con varios blogs. Veras por la hora que estoy muy atrasada. Te felicito por ser destacado, me gusta mucho tu material justamente por ello y por respeto me reservo de opinar hasta leer los capítulos que me restan. Sería muy práctico decir “muy bueno, me gustó” y esperar el próximo capitulo. Quiero que sepas que mi lectura y mis opiniones son sinceras. Saludos

M. J. Howlin
31 Agosto 2008, 07:28, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Muchas Gracias Doc! No dudo de tu sinceridad!

Anónimo
31 Agosto 2008, 11:33, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Mi amigo, apostemos en grande: hasta Carlton Cuse y Damon Lindeloff (era así) no me para, eh?

M. J. Howlin
31 Agosto 2008, 11:56, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Me gustó la idea Lils, sí señora…

andrew
31 Agosto 2008, 13:34, Reportar este Comentario andrew dijo

Una pregunta, como hacen fernando y cecilia para escuchar las andanzas de sus padres yendo en la caja de la camioneta y los padres en la cabina? es un detalle nada mas.

ayer descubri este blog y me atrapo mucho la trama de la historia, muy buena

saludos y felicitaciones,

andrew

M. J. Howlin
31 Agosto 2008, 13:43, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Andrew, cuando describo la Hilux explico que era de caja cerrada y doble cabina, de manera que hay comunicación entre la cabina y la caja. Igual, si no te quedó claro, es entonces un buen punto que tal vez deba corregir. Te agradezco la observación y gracias por leerme!

M. J. Howlin
31 Agosto 2008, 13:47, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

El equipaje de la familia Godoy ya estaba preparado, y entre los ocho pronto lo llevaron al garaje abierto del frente de la casa. Allí los esperaba una Toyota Hilux 2004 cerrada que era uno de los orgullos de Armando. Mientras cargaban los bolsos en la camioneta, en el cinturón de Nico sonó un celular.

Tenés razón, la descripción es muy vaga. Tengo que arreglar eso un poquito. Te agradezco de veras. A eso lo llamo crítica constructiva.

dia1972
31 Agosto 2008, 19:23, Reportar este Comentario dia1972 dijo

CAin, todavia no te lei, te prometo que con tiempo lo hare… te dejo un abrazo, feliz dia…

M. J. Howlin
1 Septiembre 2008, 09:53, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Martín, va lo mismo para vos… el abrazo y lo del tiempo jajajja!

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