Punk (Capítulo IX)

El librero

Juan Costantino había vivido su vida en paz. Nacido en la Buenos Aires de los 40’, partió rumbo a El Bolsón en el ’62 aprovechando una migración de bohemios que pasaba por allí. Su placer por la lectura le hizo observar al poco tiempo la cantidad de libros en circulación que había en la zona. Dando un giro capitalista a su vida, decidió gastar en libros la mitad de lo que ganaba haciendo artesanías en alpaca. Dos veces por semana salía a la calle con un changuito e iba casa por casa ofreciendo dinero por los libros que la gente no leía y tenía abandonados. Total, antes que tirarlos mejor se los vendían. No pasó mucho tiempo hasta que tuvo la mayor y más surtida biblioteca de la zona. Pronto la biblioteca se convirtió en librería, y se ganó un merecido prestigio entre los cazadores de rarezas. Fue uno de esos cazadores quien lo incluyó en su catálogo de piezas de colección. Muchos especularon sobre infinidad de motivos que tendría un joven emprendedor, atractivo y exitoso para juntarse con una mujer ya madura, pero lo cierto es que si bien Julia Hartmann tenía una serie de incunables que volverían loco a cualquier entendido, no fue su interés de librero el principal motivo de Juan para acercarse a ella. Desde que la vio supo que tenía magia. Y Julia le enseñó los secretos del amor, pero también le reveló otros más antiguos que guardaba y a los que había confiado su vida. Cuando la leucemia se la llevó en el 75’, Juan se convirtió en Orsis.

Las tres décadas desde entonces fueron tranquilas. Los asuntos políticos de la Capital rara vez llegaban hasta El Bolsón, y Abraxas estaba embarcada a pleno en la renovación tecnológica a nivel mundial, y dejaba descansar a los Otaru, al menos a los que se hallaban en la Patagonia. Recién entrados los noventa se reanudó la búsqueda de la Cosa Sin Nombre. Y aunque aún no había datos concretos de que los hubiesen encontrado, Juan sabía que sólo tenía que esperar. Las noticias llegarían antes del final de su vida.

El martes 20 de junio de 2006 Juan atendía a un cliente en su negocio. El tipo era un holandés en viaje de negocios que había aprovechado el fin de semana largo y se había hecho una escapada a Bariloche, y ya que estaba a El Bolsón. El tema excluyente era, por supuesto, el partido Argentina-Holanda que se jugaba al día siguiente en Alemania por el Mundial de Fútbol. El holandés recordaba los tiempos de gloria de la Naranja Mecánica, cuando su selección jugó dos finales del mundo seguidas, en el ’74 y el ’78. Juan le recordó que Holanda había perdido dos finales seguidas, y la del ’78 con Argentina para ser más precisos. El holandés le respondió algo, pero él no lo pudo escuchar porque fue entonces cuando el mensaje llegó a su cabeza. Fuerte y claro, como había pasado sólo cuatro o cinco veces en todos estos siglos. “Vamos para allá. Abraxas viene detrás.” Apenas eso, la telepatía era cada vez más difícil con tanta onda extraña en el aire. Cerró el local, lleno de turistas y banderas argentinas, y comenzó a prepararse. Llamó por teléfono a los otros tres. “Vienen los primos de Buenos Aires y papá detrás. Nos juntamos para ver el partido en lo del Chino”. El Chino era Orgal, por supuesto, que se había afincado unos cuantos años atrás en Trevelin, bastante al sur del Bolsón. Orson y Orana permanecían juntos en Lago Puelo.

Lo siguiente que hizo Juan fue sentar a la mesa a Ignacio, su único empleado, y ponerlo al tanto de la situación. Hacía más de diez años que trabajaban juntos, y ya lo había elegido como sucesor, pero hasta ahora no consideró necesario hablar del tema. Sólo esperaba que lo tomara en serio lo mínimo indispensable para que no se fuera todo a la mierda.

El Clío azul llegó a la puerta de la librería un rato después del mediodía. De su interior bajaron tres jóvenes envueltos en sendas parkas con aspecto de recién compradas. Estaban despeinados, ojerosos, barbudos los varones y tiritando los tres. Juan jamás los había visto, pero de inmediato reconoció las auras que los rodeaban. Se acercó y le dio un fuerte abrazo sin palabras a Ocai. El muchacho le respondió con timidez al principio, pero en seguida dejó crecer su confianza y lo estrecho como si se hubieran conocido desde siempre. Así era, en cierta forma. De la misma manera saludó a Origo y Odil, y luego los invitó a pasar.

La librería estaba bien puesta. En el centro del local una gran mesa de dos metros por uno y medio sostenía una maqueta de la zona con una pista de Scalectrix que la recorría. Juan se había preocupado con frecuencia por hacer las reformas necesarias para que los visitantes se sintieran cómodos. Esto corría también para la casa arriba del local, con paredes de colores cálidos y muebles estilo country. Juan había mantenido y renovado lo mejor que pudo (el buen gusto no se hereda) los detalles decorativos que Julia puso en su momento. Gracias a eso la vivienda era un lugar por cierto acogedor. Los cinco se acomodaron alrededor de la mesa de fresno y Juan sirvió el café que los esperaba desde hacía un rato.

-Bueno, ante todo permítanme presentarles a Ignacio –dijo Juan después del primer sorbo-. Él me ayuda en la librería hace años, y confío que en esto también me va a ayudar. El problema es que recién le acabó de contar cómo viene la mano. Al principio no me creía, pero abrí un ojal y empezó a darme un poco de crédito. Nunca falla.

Juan miró a Ignacio. Él intentó sonreír, pero en su rostro había un rictus de terror. Juan pensó que debió prepararlo antes para este momento, ahora no había tiempo para que entienda, y sin embargo no tenía alternativa. “Mala suerte” pensó. “Lo haré mejor en otra vida”.

-Y ahora me gustaría saber algo sobre ustedes. Qué pasó en Buenos Aires, a qué distancia viene Abraxas. Cómo se llaman, de paso.

Ocai se rió. Pronto todos lo acompañaron. Menos Ignacio, claro.

-Disculpanos la descortesía, Juan, es fácil olvidar que nunca nos viste las caras. Mi nombre es Nicolás Rey, y ellos son Ariel López y Sofía Albert. Somos periodistas. Trabajábamos con Víctor Van Hausser y él nos inició en la Magia hace algunos años. Ayer Víctor, Rogelio y Venancio cayeron en una trampa y fueron asesinados. Sofía se salvó por poco. Acabábamos de descubrir que Abraxas planea ir la semana que viene a Lago Puelo. Pero ahora adelantaron los planes. Ariel siente que vienen detrás de nosotros, y te aseguro que es confiable.

-¿Cuánto tiempo tenemos, Odil?

-Dos horas y media, tres como mucho. Los siento cerca, pero no nos pisan los talones. Quieren que primero reunamos a todos para poder agarrarnos juntos.

-Tenemos que hacer que crean que nos estamos reuniendo, entonces.

-Mi plan –dijo Origo- es seguir camino en el Clío hasta Lago Puelo, que es donde nos van a buscar. Entonces cambiamos de auto y seguimos viaje hacia Trevelin. Eso nos va a dar algún tiempo hasta que nos vuelvan a identificar.

-Bueno, entonces tenemos un rato para que coman, se bañen y se cambien. Sería buena una siesta también, pero eso ya es mucho pedir. Origo, esta vuelta te toca ser la dama, así que tenés el baño a tu disposición. Está al lado de la pieza, al final del pasillo. En el placard hay una bolsa con ropa de mujer, pero hace treinta años que no se usa, debe apestar a naftalina, si es que está en condiciones de ser usada. Ustedes dos pueden tirarse un rato en la cama mientras está la comida.

Nadie presentó oposición alguna a las sugerencias de Juan. Mientras él ponía el agua para cocinar unos fideos se le acercó Ignacio. Era un muchacho de veintisiete años, doce de los cuales los había pasado con él. No tenía demasiada relación con otras personas, los libros eran sus principales amigos. Tampoco familia. Sus padres habían muerto jóvenes, no tenía abuelos, sólo estaba Juan. Ya estaba claro que la librería no iba a volver a abrir sus puertas, y su vida estaba por convertirse en otra cosa. Lo que aún no le quedaba claro era cómo iba a resultar el plan del viejo.

-¿Estás seguro, Juan?

-Sí –contestó él con seguridad-. Al tomarte como empleado te condené. No es mi culpa, claro, como no fue de Julia por enamorarse de mí, ni de su viejo por tenerla. Ojo que yo sé lo que sentís, eh. Hasta esta tarde no había tomado demasiado en serio lo que me dejó mi mujer. Nunca hizo falta. Pero cuando recibí el mensaje entendí mi tarea. Yo soy apenas un agente de transición, Nacho. La acción nunca fue lo mío, apenas si tenía que mantener la antorcha prendida para pasarla llegado el momento. Mirá, lo que van a hacer es matarnos a nosotros y a todos los que puedan llegar a sucedernos. O sea que vos ya estás muerto, lo lamento pero es así. La única manera de que puedas salvarte es como te dije. Pasame una lata de salsa de la alacena. Tendría que haberme puesto a cocinar antes, carajo.

-Pero no va a ser fácil, Juan…

-¿Y te pensás que para mí sí? Ya sé que no va a ser fácil, Nachito. No estoy hablando de una salida fácil. Te estoy hablando de la única salida.

Ignacio le dio dos palmadas en la espalda a Juan, volvió hacia la alacena y se puso a rallar queso para los fideos. En su rostro se veían la confusión y el conflicto naturales en esta situación. Origo (Sofía) apareció detrás de él, con el pelo mojado y ropa de los ’70. Aunque muchos años mayor, Julia tenía sus mismas medidas, y el olor de la ropa no era nada que un poco de perfume no pudiera solucionar. Los jeans oxford estaban un poco pasados de moda (al menos con ese tamaño de botamangas), pero el pulóver de lana con motivos indígenas era eterno.

-¿Nervioso, Nacho? –preguntó.

-Mucho –se sinceró él.

-Mirá, yo soy Origo apenas desde hace veinticuatro horas. Cuando me enteré de todo este asunto de la Magia, mi primer impulso fue borrarme a la mierda y no enterarme de nada más. Pero no lo hice. De a poco me acostumbré a la idea. No es el mejor momento el que nos tocó para tomar la posta, de hecho creo que es el peor de la historia. Pero bueno, a alguien le tenía que tocar, ¿no? Y en definitiva, si nos toca a nosotros será que algún merito habremos hecho.

No, Ignacio no se termina de convencer, eso es evidente. Dentro de un rato va a tener todo más claro.

Media hora después Nico y Ariel ya se habían bañado y vestían ropas de Juan. Les quedaban un tanto grandes, es cierto, Juan había subido de peso los últimos años, pero siempre sería mejor que la ropa transpirada que traían de Buenos Aires. Almorzaron con tranquilidad. Como de costumbre Origo prendió una luz mágica para detectar la proximidad de Abraxas, pero esta vez no hubo novedades. Después de comer llegó el momento de la partida. Prepararon unos cuantos víveres y abrigos para el viaje. Lago Puelo no estaba lejos, y allí el clima era mucho más agradable que en El Bolsón, pero no sabían cuánto tiempo podrían pasar en casa de Orson y Orana, y era muy posible que para entonces Abraxas les pisara los talones. Cuando se disponían a partir, Juan comenzó a despedirse.

-Bueno, amigos, fue un placer conocerlos pero hasta aquí he llegado. Nachito va con ustedes.

Ariel se adelantó y formuló la pregunta que al menos Nico también se estaba haciendo.

-¿Qué pasa, Juan? ¿Por qué no venís?

-Porque se siente viejo –contestó Sofía-. ¿No es así, Orsis?

-Siempre fuiste la más viva, Origo. No estoy para estos trotes. Renuncio a esta dignidad a favor de Ignacio. Él va a saber qué hacer cuando haya qué hacerlo.

-¿Y vos?

-Yo me voy a quedar acá, ganando tiempo para que cuando lleguen los Hermanos, tengan con qué entretenerse mientras ustedes se van.

Ocai sintió la seguridad en sus palabras, y comprendió que era una decisión tomada y no tenía sentido ponerse a discutir. Entonces volvió a estrechar al viejo entre sus brazos.

-No tuvimos mucho tiempo de conocernos, ¿verdad, Juan?

-Hace más de lo que me acuerdo que no tenemos tiempo para dedicarnos, Ocai. Pero lo llevás a Nacho, que es como llevarme a mí. Es lo bueno de ser lo que somos. En realidad nunca morimos.

-Buena suerte, Juan.

-Buena suerte, compañero. –Se volvió hacia los demás- Buena suerte a todos. Buena suerte, Nacho. Cumplan con lo que tienen que hacer.

Nacho se separó de los otros y fue a abrazarlo. Cuando se separó, Juan sacó del bolsillo de la parka un cubo de ébano tallado de seis centímetros de lado. Se lo dio a Nacho y cerró su mano sobre la de él.

-Cuidá bien esto, y que nadie te lo saque. En un rato vas a entender su importancia. Y cuidate vos, pibe. Te quiero mucho.

-Yo también te quiero, Juan. Gracias por todo.

Juan vio cómo se alejaba el Clío por la calle y volvió a entrar en la librería. Puso un auto de juguete en la pista de Scalectrix y tomó un pulsador. Entonces vio la luz mágica apagarse. Minutos después dos hombres armados de no más de veinticinco años entraban por la puerta de la librería.

-Está cerrado –les dijo Juan.

-Señor Costantino, temo que va a tener que acompañarnos.

-No. Temo que ustedes me van a acompañar a mí.

El último pensamiento de Juan estuvo dedicado a Julia. Ella justificó su vida, y ahora justificaba su muerte. Su dedo bajó sobre el pulsador del Scalectrix, pero no fue el auto lo que se movió. Nacho, Nico, Sofía y Ariel pudieron escuchar la explosión desde el Clío que se alejaba. Juan Costantino había vivido su vida en paz. La verdad, terminarla así era una cagada.


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25 Agosto 2008, 11:44, Reportar este Comentario demian-39 dijo

Cain…Hay que seguir tus escritos…Atrapantes…Saludos Demian

M. J. Howlin
25 Agosto 2008, 11:54, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Muchas gracias Demian! Se largó la Road Movie!

m-p-
25 Agosto 2008, 12:01, Reportar este Comentario m-p- dijo

me quedo con tu última frase del capítulo… es una cagada terminarla así, y lo peor es que como viene la mano, parece que todos tus personajes van a terminar de manera similar!!!
es necesario que vuelva a decirte que me encanta ésta novela??? creo que no!! jaja
Besotes!
Pau

Atenea

huuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

huuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
y no se que más decir….
es tan acelerado todo que la mente vuel a amil y tardan en acomodarse un poco a los hechos..
pero es excelente como siempre….
vamos por más obvio!!!!!!!!!!!!!!

besossss….. :)

M. J. Howlin
25 Agosto 2008, 12:28, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Qué te puedo decir Pau? Me cuesta encariñarme… Por lo pronto te imaginarás a esta altura que no todos los que conocés llegaran al final del camino. Pero superado el intermezzo teórico, es ahora cuando la acción cobra vida. Vení, subite al Clio y vamos a la ruta!
Dulce: Como le decía a Pau, hemos cobrado velocidad. A esta altura de la novela ya me había animado a géneros a los que nunca antes le había hecho frente. Es el tiempo de la aventura. Llegaste hasta acá, ponete el cinturón de seguridad y adelante!
Besos a las dos!

sabrivar
25 Agosto 2008, 17:35, Reportar este Comentario sabrivar dijo

Que impresionante haberlo conocido a Juan, una justificación muy honrosa la vida de Juan. Sigamos al Clío entonces… Cariños

M. J. Howlin
25 Agosto 2008, 17:50, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Alli vamos Sabri, junto al Clio por las rutas del Sur!

28inviernos

Cain…. Esto esta cada vez mejor che!!!

un beso grande!!

M. J. Howlin
25 Agosto 2008, 22:05, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Adelante 28! Vamos a las rutas del Sur!

Cain PARAAAA!!! No te alcanzo mas… todavia no puedo llegar a este post, voy por el 6 y te cuento que me los he leido tooodooos en unas horas… la verdad que me encanta esta historia!!! Es atrapante de principio a fin… mis mas sinceras felicitaciones nene!!! Quiero el libro, quiero el libro!!! Prometo comprar el primero!!! Besototes y gracias por estar siempre en mi lugarcito!!! Sigo aca, eh??? leyendote…

M. J. Howlin
25 Agosto 2008, 22:27, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Gracias Patito! dale, yo te espero, pero apurate que los demas me matan!!! Jajaja gracias por leerme! Te mando un beso!

Anónimo
26 Agosto 2008, 01:35, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Guarda ahí, Caín, en la curva que viene que si nos vamos ahí abajo….ay carajo! le dije que afloje la pata….no sé que me tiene más asustada…si la persecución de Abraxas o usté conduciendo ….ufa encima me pide que le cebe mate????

Anónimo
26 Agosto 2008, 01:43, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Ahora…feo lugar eligió para el desarrollo de la acción eh?
Amo esa zona de la patagonia…y tengo fuertes lazos con ella….beso.

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 01:57, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Lils, querida, cuando tuve que buscar locaciones para mi Road Movie, no se me ocurrieron mejores que las que me ofrecía la Patagonia al pie de los Andes. No he recorrido esos lugares, pero sí e contado con relatos de primera mano que me han permitido, en parte al menos, aprehender un poco de esa magia. Y no se preocupe, que por ahora al menos el Clio no se desbarranca. No me pasa otro mate?

28inviernos

Buen Dia!! Hay mates por aca??

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 09:45, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Buen día! Sírvase uno calentito y bien cebado 28!

28inviernos

Muy Rico Cain! Como lo trata la mañana??

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 10:14, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Espectacular 28! Que quiere que le diga? Con este sol y estos matecitos estamos a pleno!!!

Anónimo
26 Agosto 2008, 11:37, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Tome, pero siga mirando pa delante, plis…¿le puso las cadenas para nieve a las cubiertas, no? put…..usté me va a hacer morir de un infarto…paraaaaa paraaaaaa ahí en esa estación de servicio tienen cerveza artesanal….pare que me quiero llevar unos cajoncitos a Mardel….

28inviernos

Lils… viene de Mardel? Paso por Atalaya por las medialunas?

Lils
26 Agosto 2008, 11:45, Reportar este Comentario Lils dijo

No, 28 yo las compro en la esquina nomás, son ricas igual…lo que sí traje son unos conitos de la marca esa tan popular, vió? tome…

28inviernos

graciasss!!! le gustan amargos los mates? aca le va uno…. pero mire que no es microfono ehhh….!!!

Anónimo
26 Agosto 2008, 11:56, Reportar este Comentario Anónimo dijo

ahhh si, me gusta como venga….pere que estoy cargando las cervecitas…uf que fríóooooooo brrrrrrr….

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 12:09, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Mmm que rico 28! A ves Lils, paseme uno de esos conitos que trajo de la capital de Cuba..

Anónimo
26 Agosto 2008, 12:37, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Tome..tampoco es cuestión de andar haciendo publicidad gratis…

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 12:57, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Nooo, mas vale. Baste con disfrutar el dulce de leche!

Anónimo
26 Agosto 2008, 13:14, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Y bueno, dele con el próximo capi…que quiero seguir por esas rutas del sur!

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 13:15, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Si? Le parece que lo mande ya?

28inviernos

si!! mande mande!!

marta, la paragua
26 Agosto 2008, 13:24, Reportar este Comentario marta, la paragua dijo

Ese pobre Clio va subiendo gente!!! no van a entrar los 7 ahi??????jajaa…No en serio, está suuuper apasionante,una narración riquisima en datos, lugares, tiempos, sensaciones, que la hacen atrapante Caín, leí varios capítulos juntos, ya que no estuve por la ofi hace días, y llegó al colmo que aquí me preguntan…como va la novela???? jajajaja te volviste internacional!!
besos

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 13:30, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Marta, te estaba esperando! Vos que decís? Sigo?

28inviernos

Se hace Rogar Cain……. jajajaaj!!!

marta, la paragua
26 Agosto 2008, 13:37, Reportar este Comentario marta, la paragua dijo

Siiiii, por supuesto!!! no nos podés cortar asi!! hasta siento el olor de los fideos, de la ropa…nooo es espectacular!!Convencete de una ves que sos muy bueno. Con tus novelas podés hacer una vida, envía otro.

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 13:51, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Ahi va, entonces!

Anónimo
26 Agosto 2008, 13:53, Reportar este Comentario Anónimo dijo

Marta! otra que olfatea!!! jajaa

M. J. Howlin
26 Agosto 2008, 13:55, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Juaaaaaaaaaaaaa!!!!!

M
27 Agosto 2008, 17:44, Reportar este Comentario mochuelo dijo

Te dije que no me gusta que se mueran los buenos nene.
Me vino a la cabeza una frase, creo que es de Allende. “Vale la pena morir por aquello sin lo cual no vale la pena vivir”

M. J. Howlin
27 Agosto 2008, 18:10, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Mochu, una mala noticia: hasta usté se va a morir un día.
Como decía un amigo uruguayo: Se murió Artigas, no se va a morir Sócrates?

M
27 Agosto 2008, 18:12, Reportar este Comentario mochuelo dijo

Socrates muerto? Usté está loco?

M. J. Howlin
27 Agosto 2008, 18:15, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Sí, me lo dijo kmi profesor de Pensamiento Científico.

M
27 Agosto 2008, 18:39, Reportar este Comentario mochuelo dijo

Ay Cain, usté cree cada cosa…

M. J. Howlin
27 Agosto 2008, 18:55, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Que no se murió?

M
27 Agosto 2008, 19:28, Reportar este Comentario mochuelo dijo

No señor. Está en nuestros corazones.

M. J. Howlin
27 Agosto 2008, 19:30, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Mantengamoslo ahi entonces

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