Punk (Capítulo VI, tercera parte)
Ariel se incorporó en su silla de un salto. Nico no era tan sensitivo, pero también levantó la cabeza, alarmado. Los dos se miraron y de inmediato entendieron lo que había pasado.
-Víctor está muerto.
-Ya sé, ¿podés ver algo de Sofi?
-No, no tengo idea. Es algo que me llegó demasiado fuerte, estoy un poco confuso.
-Llamala por el handy, mientras voy a buscar algo.
Nico se levantó y se dirigió a la oficina de Víctor. Más de una vez lo había hecho, y por eso nadie se sorprendió de verlo salir al rato con un CD y la notebook del jefe. A toda prisa volvió hasta el escritorio donde aún estaba Ariel.
-¿Alguna novedad?
-No contesta. El handy está apagado.
-Mierda. Vamos al auto.
Ver a Ariel y Nicolás salir corriendo de golpe de la redacción era ya una rutina para la gente de
-¿Y ahora? ¿A dónde vamos?
-No tengo idea. Poné la radio.
-¿?
-Ponela te digo. Ya vamos a ver qué hay que escuchar.
Nico prendió la radio y puso AM. La voz de una locutora dio la noticia.
-…acabamos de recibir un informe de último momento. Una garrafa de gas estalló hace pocos minutos en una casa en Barracas. Se cree que son tres las víctimas fatales. Ampliaremos en instantes.
-Es mentira –dijo Nico-. Fueron ellos.
-Sí. Pero me gustaría saber quiénes son las tres víctimas.
-Uno es Víctor, eso seguro.
-¿Sofi será otra?
-No lo sé. Pero en todo caso, me gustaría saber quién es y de dónde salió la tercera…
De repente escucharon un llanto detrás de ellos. Se dieron vuelta y vieron a Sofía acostada en posición fetal en el asiento de atrás. En cuanto los vio se incorporó y abrazó a Ariel con el asiento del acompañante en medio. Luego miró a Nicolás, le extendió la mano, y el abrazo abarcó a los dos.
-Lo mataron –dijo entre sollozos-. Mataron a Víctor. Lo vi.
-Lo sabemos –respondió Ariel mientas se separaba un poco-. Contanos lo que pasó. Nico, vámonos.
-¡No! –lo detuvo Sofi- El CD…
-Acá lo tengo. Contanos, dale.
Nico puso el Clío en marcha y salió por Corrientes rumbo al Bajo. Mientras andaban Sofía les contó todo lo que había pasado desde que salieron: los Otaru, las enigmáticas palabras finales de Venancio, el tiroteo. Nico siguió hasta Puerto Madero y luego buscó Viamonte para salir a
-Fue tan fuerte la forma en que sentí su muerte que me largué a llorar ahí mismo. Pero también apagué el handy. Imaginé que al menos Ari también la habría sentido, y que me iban a llamar. Si sonaba mientras los soldados seguían allí estaba muerta. Así que esperé. Vi cómo se llevaban los cuerpos de Víctor y Rogelio, y cómo echaban nafta al pasillo. Primero escuché la explosión del lado de la casa, y después el pasillo se llenó de fuego y hubo otra explosión y luego un derrumbe. El escobero aguantó bien, pero no había salida para ningún lado. Entonces probé y por suerte la magia había vuelto, los soldados ya no estaban. Nunca fui buena con los ojales, pero esta vez mi vida dependía de que abriera uno. Y el lugar donde más quería estar era acá, en el auto, con ustedes.
Sofía dio un beso a Nico en la mejilla y luego otro a Ariel. Ariel se sintió incómodo. Eran amigos, pero aun así lo perturbaban las demostraciones de afecto entre Nico y Sofi. Confiaba con plenitud en los dos, sabía que no había posibilidades de que lo cagaran, pero también sabía que su noviazgo con Sofía y su amistad con Nico eran los únicos obstáculo que tenían ellos para darle rienda suelta a sus propias ganas. Nunca lo había hablado con ninguno de los dos, pero existía un acuerdo tácito por el que tampoco hacía falta. Sofía era fogosa en la intimidad, pero delante de Nico jamás se daban más que un pico, y él siempre se marchaba si la temperatura entre ellos subía. Nico había tenido unas cuantas novias en estos años, pero ninguna había pasado de ser una mera distracción. Con Sofía en cambio podía (y de hecho había ocurrido más de una vez) quedarse horas hablando de libros, música, cine y otras cosas que compartían y en las que no siempre participaba Ariel. Por supuesto que cuando descubrían que Ariel se quedaba afuera trataban de hacer algo para integrarlo, pero muchas veces a él mismo le parecía injusta la situación, y había llegado a dejarlos solos para que ellos no se sintieran mal. En definitiva, lo que Ariel sentía era que si bien él cogía con Sofi, el matrimonio era entre tres. Y de que ellos se tenían ganas no cabían dudas. Venía largo tiempo pensando en blanquear las cosas y proponer la apertura de la pareja, pero le daba miedo que al final resultara para el orto y terminaran todos peleados. Pero ahora nada de eso importaba. Sofi acababa de vivir una experiencia horrible y necesitaba contención. Por cierto, ellos también. Las cosas se dieron tan rápido que no habían tenido tiempo de darse cuenta de que Víctor estaba muerto. Y ahora se encontraban tal vez en el peor momento de
-Tenemos que revisar ese CD –les dijo.
Nico asintió. Todavía llevaba en la falda la notebook de Víctor, y tomó del estuche el CD que el jefe había dejado separado. Era un Teltron sin ninguna marca exterior, cualquiera hubiese pensado que estaba virgen. Al ponerlo vieron que estaba vació salvo por un archivo de video llamado “testamento.mov”. En él aparecía una imagen reciente de Víctor hablando a cámara desde el sofá del living de su casa.
-Lo primero que voy a hacer –decía desde la pantalla- es recordarles una de las máximas fundamentales de la escritura periodística y la narración en general. Nunca caigan en lugares comunes. Hecha esta aclaración, les informo que voy a cometer el horrible pecado de violar esta máxima que les acabo de impartir, y voy caer en uno. El peor de todos es despertar al protagonista de nuestra historia en el final y descubrir que todo fue un sueño. Lamento que no sea así en esta ocasión. El segundo lugar en el ranking lo ocupa aquel que le hace decir a uno de los personajes: “Si ustedes están viendo esto es porque yo habré muerto”.
»Bien, continúo. Ignoro las circunstancias de mi muerte, o si en mi caída arrastré a alguien más. Pero imagino que en este momento estarán preguntándose y ahora qué hago yo con el lastre que me tiró este viejo. Hay muchas cosas que no les dije, es cierto. Secretos tan antiguos que no me es permitido revelar. Por otro lado, enseñarles lo que sé me ocuparía una vida entera, y a esta altura el tiempo no nos sobra. Los Otaru siempre tuvimos una vida agitada, y jamás hubo tiempo para el aprendizaje, o el entrenamiento. Nuestros conocimientos, nuestra experiencia, nuestras memorias, los transferimos. Tal vez alguno de ustedes haya conocido a Venancio y Rogelio. Ellos son el Planificador y el Ejecutor; yo soy el Guía. La estirpe de los Otaru se mantuvo porque a la hora de nuestra muerte siempre hubo un sucesor designado para continuarnos. Durante
»Por último, mi despedida. Nico, mi carrera y mi Misión me tuvieron muy ocupado toda mi vida, y no supe formar la familia que me hubiese gustado tener. Durante estos años, vos fuiste mi hijo. Espero haber sido un buen padre. Traté de enseñarte todo lo que pude, y creo que me superaste en muchas cosas. Serás un buen Ocai. Ariel, mi niño terrible. No puedo recordar la cantidad de veces que te tuve que cagar a pedos, pero tampoco las que me hiciste reír a carcajadas después de hacerlo. Sos valiente, con mucha iniciativa y sensitivo en extremo. Tenés mucho para dar aún y no dudo de que lo vayas a hacer bien. Sofía, nombre de sabia. Más de una vez me sorprendiste con tus razonamientos, y tenés una capacidad enorme para la intuición. Estoy orgulloso de los tres, sé que no me equivoqué al elegirlos, y les deseo mucha mierda con la tarea que este viejo les puso en el camino. Luego de la invocación conocerán la verdad. Puede ser abrumadora, pero no se dejen bloquear por ella. Todo cambio es traumático, y este lo será más, pero no hay tiempo para elaborar duelos, no ahora. Sean valientes, certeros, leales, sobre todo con ustedes mismos. No se dejen cegar por pequeñeces. Y recuerden que, en última instancia, la monogamia es un invento cultural.
Desde la pantalla Víctor les guiño un ojo. Luego el video terminó. Nico cerró la notebook y miró a los demás. El mensaje por completo era perturbador, y la última frase no hacía más que coronar el postre.
-¿Conocen la fórmula? –preguntó al fin.
Sofi y Ariel por un momento dudaron, pero al fin asintieron. Nico también la sabía. No era posible, claro, nadie se las había dicho, pero todos estaban al tanto de la que les correspondía. El peso de la responsabilidad era abrumador. Entonces Ariel dijo:
-Si lo vamos a hacer hagámoslo ahora.
-Estoy de acuerdo –dijo Sofi-. Vos sos el líder. Te toca empezar.
Nico se acomodó en el asiento del conductor y miró al frente, dándoles la espalda a sus amigos. Era una linda tarde en
-¡OTARU OCAI SHABOT!
-¡OTARU ORIGO SHABOT! –continuó Sofi.
-¡OTARU ODIL SHABOT! –finalizó Ariel.
De repente el Clío se llenó de una niebla blanca que se metió en el interior de cada uno de ellos. Junto con la niebla entraban recuerdos, personalidades, emociones, habilidades, amores, rencores, odios, lealtades, valores, cientos de vidas que penetraban por sus poros y continuaban una labor que llevaba miles de años desarrollándose. Ellos tuvieron ganas de llorar, de reír, de coger, de gritar, de salir corriendo y de ponerse en marcha. Cuando la niebla se disipó, ya no eran los mismos que habían entrado al auto. Sabían
-Hay que reunir a los Siete –dijo Nico y puso el auto en marcha. Salieron de Costanera por Belgrano y siguieron por Independencia rumbo al Oeste. Al cruzar 9 de Julio casi chocan con un colectivo 100 que había pasado con el semáforo en rojo. Nico dobló hacia Constitución para subir a la autopista y no perdió tiempo en putearlo. El colectivero sí. Entre mierdas y carajos vio alejarse al Clío por el retrovisor y continuó su recorrido por Carlos Pellegrini hasta Libertador. Allí dejó bajar a una rubia de minifalda y chal que entró en el edificio circular. En uno de los ascensores se cruzó con un hombre pelirrojo con lentes de marco de alambre que llevaba una carpeta en la mano. Ella se quedó en el sexto piso, pero el hombre siguió hasta el último, y cuando llegó se hizo anunciar por la secretaria de Don Sergio.
-Señor, aquí está O’Malley.
-Dígale que pase –contestó una voz en sus auriculares.
O’Malley entró al despacho. Gastón Rivera estaba otra vez reunido con el Presidente. Él lo saludo, nunca está de más andar bien con los que están en curva ascendente. O’Malley se consideraba uno.
-¿Qué pasa, Gringo? –preguntó don Sergio.
-Señor, identificamos los cadáveres. Son ellos. Venancio Fuentes, Víctor Von Hausser y Rogelio Fuentes.
-Macanudo, un problema menos, entonces. ¿Agarraron a alguno de los sucesores?
-No, salieron de
-Búsquenlos. Los quiero acá hoy mismo. Y preparate que en dos horas salís a
-¿Señor?
-Vas a asistir al señor Rivera en una misión que tienen que realizar en Chubut. Es muy importante que las cosas se hagan bien, y en silencio. Gastón te va a poner al tanto de todo. Juntate las cosas que vayas a llevar y me llamás cuando estés listo. Ahora andá.
-Bien, señor –dijo O’Malley con cara de desconcierto y se fue. Gastón y Don Sergio quedaron solos.
-El Gringo va a ser tu mano derecha –dijo el Ser-Ocai-. Es vivo y voluntarioso, capaz que algún día llegue a ser un Hermano, pero por ahora es un excelente soldado. Paco Morgan es un tipo eficiente, pero está muy acostumbrado a llevar las riendas de sus hombres, y no pongo las manos en el fuego por su lealtad. O’Malley en cambio quiere subir posiciones, y por ahora eso significa lamer nuestros calzones cada vez que se lo pidamos. Y te va a hacer falta alguien de confianza. Me juego la cabeza que Rey y sus amigos ya están rumbo a Lago Puelo. Y allá va a haber por lo menos cuatro más. Ellos son el camino a
-Sí, señor. Esta vez no va a haber errores.
Durante todo el día el Don Sergio le hizo notar el error cometido al revelar sus planes a Rey, y ahora lo único que quería Gastón era ir al sur de una vez para limpiar su nombre. El asunto de Nico parecía resuelto con la muerte de Von Hausser, pero igual no podía descuidarse. No le gustaba la idea de viajar con O’Malley. O’Malley era un trepador, y para eso ya estaba él. Pero la orden estaba dada, y las órdenes de Don Sergio no se discuten. Gastón caminó una vez más hacia la ventana. Pronto iba a oscurecer, y él subiría a
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ufff…. acabo de terminar de leer éste capítulo… impresionante, caín, realmente impresionante… me encantaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!! Besotes y buen fin de semana!!!!
Pau