Damián 1.0 (Séptima parte)
4.2
Damián agarró la bicicleta del patio de servicio del palier y salió al Pasaje San Lorenzo, tomó Paseo Colón y le metió por el Bajo, Alem, Libertador, Figueroa Alcorta. Los tres permanecieron callados, por duro que parezca callar los pensamientos. Damián se levantó y fue hacia el placard. Agarró el tubito de fotos y salió a la calle. Damián se quedó sentado mirando la mesa. Se paró, fue hasta el modular y agarró un mazo de cartas. Mientras repartía un solitario pensó: “Ni se te ocurra volver a meterme esa mierda en la cabeza.” Damián guardó el tubito de fotos y caminó rumbo al Parque Lezama. OK, si a Damián no le gustaba el faso le iba a dar otra cosa, algo más fuerte. En esos dos días había aprendido a pensar en acciones, sin palabras, y así lo iba a sorprender. Caminando despacio, tranquilo, llegó a la casa del Turco. Damián estaba pasando por el frente de ATC cuando se dio cuenta de que algo estaba por hacer y pegó la vuelta. Damián estaba demasiado metido dentro de su solitario, quería esquivar el recuerdo de todo lo que acababa de pasar, pero Damián lo llamó. Damián no era de tomar merca, la había probado una vez y se descompuso, y no volvió a tomar desde entonces. Pero ahora quería sacarse todo de la cabeza, y castigarlo a Damián, y buscar alguna satisfacción que la cocaína le brindara, y por eso le pidió tres gramos al turco y le dijo que lo descontara de lo que le debía, y se fue al parque a tomársela tranquilo. Pero Damián, que pedaleaba lo más fuerte que podía, y se comía los semáforos, y casi atropella a tres viejas, sabía que estaba por mandarse una cagada iba a joder a los tres, y le dijo a Damián que corriera, que había que detenerlo. Damián salió de la casa a las chapas, quiso agarrar la bicicleta pero vio que no estaba, obvio, si se la había llevado Damián. Mientras corría pensó en eso, que si sólo uno de los tres era real y lo que vivían era algo así como mundos paralelos, ¿cómo era posible que sólo hubiese una bicicleta para andar? ¿Cómo era posible que intercambiaran los trabajos? ¿Cómo sería posible detener a Damián? El primer saque lo agarró cruzando San Juan y lo tiró al piso, nunca había probado cocaína y no sabía que pudiese tener un efecto tan fuerte y repentino. De golpe estaba hecho una furia, corriendo por Defensa al doble de lo normal y con una sola idea en la cabeza: cagar a patadas a Damián, fuese posible o no. Damián vio venir la merca a la nariz y frenó, y fue por eso que no dio con bicicleta y todo en el pavimento. Ya estaba en Paseo Colón y Alsina, y si se apuraba llegaba antes del segundo saque. Damián estaba sentado en un banco en Parque Lezama con una rabia feroz hacia los otros dos. Los estaba midiendo, los esperaba, les cerraba su mente y les dejaba que creyeran que podían pararlo. Entonces vio como desde Defensa se acercaba corriendo Damián, y Damián en bicicleta por Paseo Colón. Los vio. Antes de que llegaran se mandó la segunda línea, más gorda, más generosa y más devastadora que la primera. Los otros llegaron, pero ya era tarde. Damián sintió la puntada en la cabeza, y cómo iba creciendo. Se agarró la nariz, y en sus manos vio sangre. El mundo se puso negro.
(Continúa…)
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hay no por dios!!!!!!!
me conecte desde la facu con la unica finalidad de saber si habais escrito algo…
y realmente se me pararon todos los sentidos.. o màs bien todos ellos se concentraron en uno solo al leerte…
es increible esta hisotria de verdad…. màs que excelente…..
lei demasiado rapido.. y ahora me tengo que quedar con las ganas….
pero al menos con la satisfaccion de haber leido un realto que capto todos mis sentidos…
y eso… es lo màs …..
besos :O