Damián 1.0 (Quinta parte)

3.0

Damián sueña. En su sueño vuelve a ser uno. La ciudad estaba vacía, y él caminaba por una Corrientes deshabitada en contramano rumbo a Chacarita. Después de cruzar Dorrego, frente a la plaza, entró en un edificio. Parecía un laboratorio, todo blanco, aséptico e impecable. Caminó por unos interminables pasillos hasta una sala, entró y se encontró con un tipo con pinta de médico en un escritorio que lo invitó a sentarse frente a él.

-Te estaba esperando, Damián –le dijo-. Entiendo que tuviste un día ciertamente agitado. Era de esperarse. Ya te vas a ir acostumbrando.

-¿Quién es usted? –preguntó Damián- ¿Qué me hizo? ¿Qué es lo que quiere?

-Tranquilo, una cosa a la vez. En principio, no importa quién soy. Esto es un sueño, una representación onírica creada por tu mente. Lo que hicimos fue implantar las herramientas para que te llegara este mensaje. Y lo que te hicimos es un tanto complejo, pero lo vamos a poner de una forma que lo puedas entender. Imaginate que sos una computadora. Tu cerebelo es el procesador, tu conciencia la RAM y tu cerebro el disco rígido. Bien, lo que hicimos fue crear particiones en tu disco rígido y cargarlas con archivos de experiencia vivida, de modo que tengas en una misma persona la experiencia de tres, y en las tres sigas acumulando. Pero como el procesador sigue siendo uno solo, y la RAM también, en todo momento sos conciente de la experiencia tripartita que vas adquiriendo. En otras palabras, estás viviendo tres vidas, de las que sólo una es real, mientras que las otras dos son particiones lógicas cargadas con conocimientos, experiencia y sensibilidad.

Damián se quedó en silencio. Si lo que había vivido era raro esto ya escapaba de toda lógica posible. Pero en ese momento surgió la pregunta.

-¿Y cuál de los tres es el real?

Damián se despertó transpirando, percibiendo el mundo con quince sentidos y sin haber recibido respuesta a su pregunta. Se levantó y fue a la cocina a prepararse un café. Negro y amargo, ideal para meditar consigo mismo. Prendió un pucho y salió al balcón. El viento de agosto lo golpeó en la cara. Las luces del amanecer estaban asomando desde el río. Damián se preguntaba por qué él, y no sabía. No había nada en su pasado, en ninguno de ellos, que pudiera vincularlo con el cruel experimento del que ahora formaba parte, si es que el sueño era verdadero. Y si no lo era, ¿cuál era la respuesta a todo lo que sucedía? Aquel sueño era la única pista, por difusa que fuera, que le podía aclarar un poco su condición. A la mañana iría al laboratorio. Pero, por otro lado, el único que podía ir al laboratorio no contaba con la aprobación de los otros dos. Bueno, uno no tenía mayor inconveniente, pero el otro no quería saber nada. Entonces Damián, que por cierto estaba bastante cansado de pasar seis días a la semana internado en el súper, tuvo una idea. Ocupados en la veracidad o no del sueño, habían olvidado tal vez lo más importante que se les había dicho: que sólo uno de ellos era real. Y por lo que sabían, dos de ellos podían no estar allí en realidad, sino ser tan sólo una ilusión. Entonces, para sacarse las dudas de una vez, ¿qué tal si cambiaban los roles? Damián, en vez de salir a vagabundear o quedarse en casa a fumar porro, iría a la oficina, donde un poco de disciplina no le vendría mal. En tanto, Damián trabajaría en el supermercado, donde conocería el trabajo físico y el perfil bajo. Y por un día, Damián conocería la libertad de ir a dónde quiera, que en este caso era al laboratorio. Al apagar el pucho los tres tenían su itinerario listo. El sol ya había despertado.

3.1

Damián entró a la oficina. Como todos los días, al primero que vio fue a Luciani.

-¿Qué pasó, Damián? ¿Se te cortó la luz y te quedaste sin plancha?

-Mirá, Luciani, si no querés que vaya a buscar la plancha a casa y te la meta por el orto y te la saque por la boca, mejor que me dejes de romper las pelotas porque la verdad que tengo un día de mierda.

Luciani se calló.

Damián, que estaba fichando en el súper, se agarró la cabeza. No podía ser tan bestia. Pero sabía por dentro que había sido a propósito, y lo disfrutaba. Sin embargo, tuvo que empezar a olvidarse de todo esto en cuanto lo vio el encargado y lo mandó a juntar los changuitos que encontrara sueltos por ahí. Damián pensó que ese era un laburo de mierda.

Damián estaba de acuerdo con eso, pero el país no le permitía dejar el laburo y conseguirse otro así nomás. En el fondo esperaba que su vida fuera ficticia, y que en realidad trabajase en Pirelli, pero eso también implicaba dejar de lado un montón de cosas a nivel personal que no sabía si estaba dispuesto a abandonar. Su vida no sería ejemplar como la de Damián, o errante pero apasionada como la de Damián, pero era su vida, y no la cambiaba. Aunque siguiera laburando doce horas por día en el súper.

El subte llegó a estación Dorrego. Damián subió la escalera y caminó por Corrientes buscando el edificio de sus sueños. Al llegar lo encontró tal como lo había visto durante la noche. Blancas las paredes, blanco el portón de doble hoja, blanco el número de casa. Y blanco también (pero así no era en su sueño), el cartel de la inmobiliaria que atestiguaba que nadie ocupaba el laboratorio donde él había estado.

(Continua…)


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m-p-
28 Julio 2008, 17:06, Reportar este Comentario m-p- dijo

Buenísimooo!!!!! Qué ganas de saber cómo sigue esto!!!!!!
Besotes!!!
Pau

M. J. Howlin
28 Julio 2008, 17:33, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

Gracias Pau! En cualquier momento sigue!

Atenea

cómo en cualquier momento??????

a no no abandones… ya varios me dejaron con la rabia een la mano por que no escribieron más…
ni se te ocurra.. que la verdad estaá buenisimo…..

besos :)

M. J. Howlin
28 Julio 2008, 19:54, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

En cualquier momento quiere decir que no posteo ahora porque tampoco quiero mandarlo todo de una Dulce… capaz en una horita…

eugemartinucci

no tendrá que ver con vidal esto, no??
muy bueno, caín!!
intriganteeeeee

M. J. Howlin
28 Julio 2008, 20:09, Reportar este Comentario mjhowlin dijo

No conozco al señor Vidal, eso es bueno o es malo?

eugemartinucci

mmmm… depende de x dónde se lo mire…

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