Olvídalo, Cariño/Epílogo
Epílogo: Javier bajo el Sol
La caballería llegó cinco minutos tarde. El grupo Geo nos encontró apuntándole a Méndez y al Tullido mientras Vanina ayudaba a Chacal a subirse a la silla de ruedas. Yo no llegué a avisarle donde estábamos pero Analía le explicó la situación y mientras Lucía los llevaba a casa él pedía refuerzos. Lo que creo que ni él se esperaba era esa entrada espectacular. Por algo está hace rato en oficina, lo suyo es la pc, no la calle. El flechazo entre Vanina y Chacal (perdón, Miguel) fue instantáneo. Miguel insistía en que ella le salvó la vida. Ella al principio sintió ternura, después seguramente amor.
No fue por el único lado por el que el amor floreció. Analía y Paula están cada vez mejor. Antes de todo aquello eran viejas conocidas que se veían muy cada tanto. Después de esas 24 horas se descubrieron de otra manera, y se empezaron a gustar. Hoy hablan de vivir juntas cuando vuelvan. Si es que volvemos.
Porque la verdad que en Buenos Aires ya se largó el frío. Y acá estamos bárbaro. Ya pasaron unos cuantos meses. Y la verdad no me puedo quejar. Aquella aventura fue lo mejor que me pasó en la vida.
Mi primera duda fue acerca de si la información que copié del pendrive sería auténtica. Como era un anzuelo, temía que no lo fuera. Pero me equivoqué. Era toda real. Ahora laburo cinco horas por semana y gano fortunas. Desde hace dos meses estamos en Río de Janeiro. Nos trajimos a Paula, a Analía y al Maestro. Por supuesto, a ninguno de los dos les permitimos siquiera pensar en volver a la calle. Estoy juntando plata para alimentar a un par de generaciones. El Maestro le da clases de protocolo a Paula. La quiere convertir en My Fair Lady. Analía se caga de la risa al verla cuando cenamos. Siempre vamos a un restaurante distinto. Y a veces porque nos da vergüenza volver.

Fue un día agitado aquel, confieso. Pero al final las cosas salieron mucho mejor de lo que podríamos haber esperado. Ahora me van a disculpar, pero le tengo que pedir a Lucía que después de pasarle el protector solar a Martín me lo pase a mí. Pega fuerte el sol en las playas de Copacabana.
¡Garçon, dos margaritas!
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Viste, al final el bien siempre triunfa.
Y Zachari terminó siendo boleta, no mas…