Diciembre 15, 2011 | Por nelsonnogar | # Enlace permanente
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Ley antiterrorista o el terror a esta ley
Por Mempo Giardinelli
Bien concluye el colega Horacio Verbitsky, con suma prudencia, su nota del domingo pasado sobre el llamado Proyecto de Legislación Antiterrorista: “En este contexto mundial, las implicaciones del proyecto de ley argentino, que tiene estado parlamentario desde octubre, son tan graves que es poco recomendable su tratamiento de apuro en sesiones extraordinarias, sin posibilidad de convocar a juristas y representantes de organizaciones de la sociedad civil que tengan algo para decir”.
En efecto, y para decirlo más severamente, estamos ante un proyecto harto peligroso, que puede ser letal para la convivencia democrática que los argentinos hemos construido en estos años.
Este proyecto de ley antiterrorista se vincula tanto con las inversiones como indirectamente al narcotráfico, y procura modificar el Código Penal en materia de “Prevención, Investigación y Sanción de Actividades Delictivas con Finalidad Terrorista”.
Consecuentemente, pretende incorporar al Código Penal penas durísimas para cualquier delito cometido con “la finalidad de generar terror en la población”, lo que denota un concepto tan abierto, amplio e impreciso que podría llegar a validar cualquier atropello estatal a casi cualquier conducta personal.
Además, condicionaría peligrosamente toda protesta social, dado que si se aprueba permitirá que cualquier gobierno trate y sancione con extrema dureza a quienes protesten o realicen movilizaciones en el futuro. Y peor aún, será el mismo Estado el que juzgue la intencionalidad de las personas que protesten.
Por lo tanto nos corresponde a nosotros, ciudadanos/as, advertir el altísimo riesgo que podría tener la aprobación de esta ley. De hecho, en la Comisión Provincial por la Memoria, de la que formo parte pero a la que no pretendo representar en esta nota, ya hay un alerta al respecto.
Y es que muchos/as ciudadanos/as pensamos que esta nueva legislación –de ser aprobada– no será otra cosa que una reforma penal que legitimará la criminalización de la protesta. Y eso será así porque el proyecto amplía las figuras penales aplicables, aumenta las penas y vincula la protesta cívica con una figura tan determinante y vaga como la de “terrorismo”.
No sólo eso. El proyecto generará nuevas y graves desproporciones en la escala penal, porque en caso de una conmoción pública reprimida por el Estado podrían aplicarse condenas mayores que las que corresponden a ciertos homicidas, o por caso, y nada menos, a policías que aplican torturas.
Frente a ello no se visualiza otra opción que la cerrada oposición a este proyecto. Es inadmisible que sea el Estado (o quienes lo conducen y administran) el que defina cuáles son las motivaciones o finalidades de las acciones de las personas. Desde luego que pueden y deben ser punibles los hechos criminales, e incluso los planes ya en ejecución, pero nunca, de ninguna manera el pensamiento, las intenciones o las ideas y mucho menos cuando no está claro quién y cómo las va a definir. Las ideas y las “intenciones” no pueden ser materia de acción estatal.
Conviene recordar la ley 17.401 de la dictadura de Onganía, que bajo el pretexto de reprimir al comunismo otorgaba a la SIDE el poder de calificar a personas o grupos de comunista, extremista o lo que fuese para condenar a cualquiera por su actividad política. ¿Quién garantizará que con esta ley en la mano, en el futuro, algún gobierno no pretenda definir ideologías, finalidades o intenciones supuestamente “terroristas”? ¿Quién va a decidir que tal o cual acción es “terrorista”?
Cualquier buen abogado, y sobre todo los penalistas, saben que las leyes penales deben ser precisas, herméticamente cerradas en su definición y no delegativas.
La esencia de este cuestionamiento, por lo tanto, se basa en que si bien los fundamentos del proyecto subrayan la intención de no lesionar derechos, con eso no alcanza. Y además, el articulado de la ley es ambiguo. En él, hasta donde lo conocemos, se abren espacios indefinidos para la libre interpretación. Y los argentinos ya tenemos una muy gorda experiencia en esto de que se interpreten los “antecedentes” y las “intenciones” para desatar formas de persecución, sutiles y de las otras. Y no sólo durante dictaduras.
Por lo tanto, el debate legislativo que se viene –si realmente se produce, y esperemos que no– deberá ser gobernado por la preservación más absoluta de la defensa de los derechos humanos.
Y si es cierto, como sugiere el colega Verbitsky, que esta legislación es producto de exigencias o presiones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), para así calificar a la Argentina como destino seguro para inversiones externas, entonces la cosa es más grave aún.
Primero, porque debe rechazarse toda propuesta o reclamo de organismos internacionales que vulnere derechos fundamentales. Y después, porque de este modo los movimientos sociales, que en nuestro país son variadísimos, podrían empezar a ser vinculados con delitos de financiamiento al terrorismo, e incluso las protestas pasarían a ser consideradas acciones terroristas.
Mejor no imaginar lo que sería este país si ello sucediese. Por eso, nada mejor harían nuestros legisladores que archivar este proyecto.
Diciembre 14, 2011 | Por nelsonnogar | # Enlace permanente
Por Vicente Battista
El Che, lector y escritor
Ernesto Guevara en “Alegría de Pío”, el relato que abre su libro Pasajes de la guerra revolucionaria, escribe: “Tendido, disparé un tiro hacia el monte siguiendo el mismo oscuro impulso del herido. Inmediatamente, me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte, por congelación, en las zonas heladas de Alaska”.
En ese incierto instante entre la vida y la muerte, el Che no se encomienda a ninguna de las innumerables formas de Dios; simplemente recuerda un cuento y aunque no recuerda (o al menos, no lo dice) el título de ese cuento, todo indica que se trata de “Encender un fuego”, ese desgarrador relato en el que Jack London describe la muerte de su protagonista: “Tropezó y cayó de bruces sobre la nieve.
Aquella fue la última vez que sintió el pánico. Cuando recuperó el aliento y se dominó, comenzó a pensar en recibir la muerte con dignidad (…) Si tenía que morir de frío, al menos lo haría con cierta decencia. Y con esa paz recién estrenada llegaron los primeros síntomas de sopor. ¡Qué buena idea, pensó, morir durante el sueño! Como si le hubieran dado anestesia. El frío no era tan terrible como la gente creía. Había peores formas de morir”.
En 1966, aparece “Reunión”, el cuento de Julio Cortázar que se abre con estas palabras: “Nada podía andar peor, pero al menos ya no estábamos en la maldita lancha, entre vómitos y golpes de mar y pedazos de galleta mojada, entre ametralladoras y babas, hechos un asco, consolándonos cuando podíamos con el poco de tabaco que se conservaba seco”. “Reunión” rememora lo que Guevara narrara en “Alegría de Pío”. Es interesante advertir de qué manera se articula esta suerte de telaraña literaria: un cuento de Jack London es evocado en un cuento de Ernesto Guevara y a su vez este último texto será la razón de escritura de un cuento de Julio Cortázar. La literatura está íntimamente ligada a la vida del Che.
En Sierra Maestra y en una de las primeras acciones de la guerra de guerrillas, se enfrentará a una disyuntiva feroz: por definitivas razones de peso deberá elegir cargar con la caja de balas o con la caja de medicamentos. No lo duda, deja la caja de medicamentos a un costado del sendero y acomoda en su mochila la caja de balas. Opta por ser soldado antes que médico.
Pero no abandona su condición de escritor. Los libros también son objetos pesados, algunos por su contenido; todos por su continente. Sin embargo, desde los primeros días en Sierra Maestra hasta los últimos en Quebrada del Yuro, nunca se desprenderá de ellos: en una de las fotos tomadas en Bolivia se lo puede ver leyendo, encaramado a la rama de un árbol. Régis Debray, testigo de aquellos días, cuenta que “se había hecho una pequeña biblioteca, escondida en una gruta, al lado de las reservas de víveres y del puesto emisor”.
Para el Che, los libros son objetos de primera necesidad. Cuando el 8 de octubre de 1967 cae en manos de las tropas mercenarias, se encuentra en condiciones atroces: viste harapos y anda descalzo, pero atado a su cintura, junto a las pocas municiones, carga su diario de campaña. Era necesario escribir, construir un relato.
Y a la hora de elegir un guía y maestro opta por un poeta mayor. El 28 de enero de 1960, pocos días después del triunfo revolucionario, escribe: “Martí fue el mentor directo de nuestra revolución, el hombre a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo porque José Martí es mucho más que cubano: es americano; pertenece a todos los veinte países de nuestro continente.
Cúmplenos a nosotros haber tenido el honor de hacer vivas las palabras de José Martí en su patria, en el lugar donde nació”. El mentor de la Revolución Cubana será su propio mentor. Estas frases que pertenecen a Martí, bien podrían salir de los labios del Che: “Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales”.
En el prólogo a Pasajes de la guerra revolucionaria, Roberto Fernández Retamar cita a José Martí: “El arte de escribir, ¿no es reducir?, hay tanto que decir, que ha de decirse con el menor número de palabras posible; eso sí, que cada palabra lleve ala y color”. Ernesto Guevara sabe darle ala y color a su escritura.
En el citado libro, leemos: “La tropa está quebrantada moralmente, famélica, los pies ensangrentados y tan hinchados que ya no entran en lo que les resta de calzado. Están a punto de derrumbarse. Sólo en las profundidades de sus órbitas aparece una débil y minúscula luz que brilla en medio de la desolación”.
A Fidel Castro las narraciones de la guerra del Che le parecen insuperables. Fernández Retamar lo confirma: “Felizmente –dice– para nosotros, será no sólo una de las figuras más deslumbrantes de la hazaña iniciada entonces, sino también su primer cronista (…) En Pasajes de la guerra revolucionaria no son consideraciones intelectuales las únicas que mueven al Che a escribirlo –a escribirlo, por otra parte, en esa magnífica prosa suya, seca y coloquial–. Es también el artista quien lo escribe”.
“Estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber”, escribe Martí en 1895, y el 19 de mayo muere, luchando por la libertad de Cuba, en el combate de Boca de Dos Ríos. Tiene sólo 42 años.
“En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo donde quiera que esté”, escribe el Che en su última carta a Fidel Castro, y el 9 de octubre de 1967 muere asesinado en Bolivia. Tiene sólo 39 años.
Casi dos décadas antes, en una carta que le escribiera a Ernesto Sábato, Guevara, que aún no era el Che, confesaba haber leído Uno y el universo y señalaba que “en aquel tiempo yo pensaba que ser un escritor era el máximo título al que se podía aspirar”. Por aquellos días tal vez ignoraba que ese máximo título se sumaría, con justicia, a todos los otros que definitivamente iba a lograr.
Escritor
Diciembre 13, 2011 | Por nelsonnogar | # Enlace permanente
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Dos heridos debieron ser atendidos en el hospital san martín
Desafectaron a todos los policías que golpearon a militantes de La Cámpora
Publicado el 13 de Diciembre de 2011
Por Gabriel A. Morini
La Bonaerense impidió que un grupo de jóvenes participe del acto de asunción del gobernador.
Faltaba muy poco para que Daniel Scioli iniciara su discurso de reasunción al frente del Ejecutivo bonaerense, cuando un grupo de la JP, que conduce José Ottavis, uno de los referentes de la Cámpora, se enfrentó con la Policía Bonaerense. El saldo de la represión que tuvo como campo de batalla las escaleras de la Legislatura fue de dos heridos, mientras que los policías involucrados en la refriega fueron desafectados de la fuerza por orden directa de Scioli.
El incidente comenzó cuando militantes de la JP y de la Cámpora –que acompañaban la jura del vicegobernador Gabriel Mariotto– quisieron subir a los palcos del tercer piso de la Legislatura. Allí encontraron que las puertas que permitían el acceso estaban bloqueadas por un fuerte despliegue policial. Arriba, seguidores sciolistas que lucían remeras naranjas con la leyenda “Yo creo en vos”, ocupaban toda la bandeja del tercer piso. Según pudo reconstruir Tiempo Argentino en base a testimonios de testigos, los empujones comenzaron cuando los uniformados antepusieron sus escudos ante el avance de los militantes. Inmediatamente subieron más policías y los forcejeos derivaron en bastonazos. Hubo incluso disparos de bala de goma por parte de la bonaerense.
Dos militantes de la JP debieron ser atendidos en el Hospital San Martín de La Plata. A uno de ellos debieron aplicarle cinco puntos de sutura en la cabeza y el otro sufrió una luxación de muñeca y de hombro. El episodio causó mucho malestar en Mariotto que suspendió su presencia en la jura de los ministros del Gabinete bonaerense y con Ottavis concurrieron al hospital a visitar a los heridos. El vicegobernador calificó de “lamentable” la actitud policial. “Los chicos vinieron a una fiesta y se ligaron un palo por una actitud intempestiva de un funcionario policial”, aseguró Mariotto al diario platense Diagonales.
Por su parte, Scioli evitó el plantón, retrasó la jura de ministros y fue al hospital para interiorizarse del estado de los heridos. Luego, ambos cumplimentaron el trámite de rigor, aunque el vicegobernador se retiró apenas concuyó el acto sin participar del ágape por la asunción. Scioli, en tanto, instruyó al ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, para que a través de la Auditoría de Asuntos Internos desafecte al personal policial que participó de los hechos y al subcomisario a cargo del grupo. Además, solicitó la intervención judicial para aclarar el hecho. “No toleraré ninguna acción de la fuerza pública contra militantes políticos”, dijo Scioli pero, según trascendió, no pudo evitar que el malestar llegara hasta la Casa Rosada.
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Diciembre 5, 2011 | Por nelsonnogar | # Enlace permanente
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LOS QUE HACEN MUCHO EQUILIBRIO TERMINAN TRABAJANDO EN UN CIRCO.
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PREGUNTA DE de GAULLE A ANDRÉ MALRAUX SOBRE UN DIRIGENTE:
ESTE TIPO SE LA JUEGA?. NOOOO GENERAL NO JUEGA TIENE BUENAS
COSTUMBRES..,
NO INSISTE de GAULLE, LE PREGUNTO SI SE LA JUEGA EN LO POLITICO.
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Durante estos últimos días, en el seno del EDE (o sin más, el sabbatellismo) las aguas dejaron de estar calma. El debate que tardó más de cuatro años en desatarse irrumpió de golpe en los medios a partir de declaraciones de sus máximos dirigentes de Capital. Las posturas son claras: integración al FPV como un espacio interno o acompañamiento con autonomía desde afuera de esas filas como hasta hoy.
Poder interpretar cuales serán los pasos a seguir por el sabbatellismo en la coyuntura nos lleva a retroceder en el tiempo, para observar las huellas del camino, que parece ir sin retorno hacia la integración formal.
Con sólo 29 años Martín Sabbatella (desde acá en adelante MS) ingresaba a la intendencia de Morón acompañando el proyecto político, que allá en 1999, encarnaba la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación. MS integraba el grupo de intendentes provenientes de las filas del FrePaSo (había llegado allí luego de una primeriza experiencia en el PJ y una mayor en el PC) que habían ganado con el viento de cola delarruista, intendencias con historia peronista, como la de Avellaneda, Quilmes y Lomas de Zamora. Como se sabe la experiencia de la Alianza se fue destruyendo al compás de las renuncias, los megacanje y los corralitos y la explosión se extendió a lo local quedando los municipios aliancistas cercados por el insaciable PJ. En ese sentido, Morón no fue la excepción y el 2001 los encontró atrincherados en la intendencia defendiendo la legitimidad obtenida por los votos dos años atrás. La recomposición del sistema político a partir del interinato duhaldista, le permitió a MS enhebrar acuerdos tácticos con Felipe Solá para sortear la crisis económica de aquellos años y comenzar así su alejamiento definitivo del FrePaSo.
El 2003 representó para MS el año decisivo para su supervivencia política. Sin adherir a ninguna representación nacional conformó el espacio político Nuevo Morón, un partido local, en vista a reelegir en su distrito. Apelando al corte de boleta, su campaña electoral tuvo en la “tijera” la herramienta principal de promoción, convirtiéndose en marca registrada de la lógica moronense de hacer política. Mientras los tres distritos gobernados por frepasistas volvían a sus antiguas manos peronistas, Morón se convertía en el caso distintivo que revalidaba credenciales a partir de la mística que le imprimían sus jóvenes gobernantes. El triunfo de ese año le permitió sortear con éxito la legislativa de 2005 y la nueva reelección de 2007. Durante ese lapso intentó construir una fuerza provincial que a falta de elecciones se quedó sin nafta antes de empezar. Lo poco que se juntó sirvió para insertarlo en el interior del espacio sabbatellista que algún día iría a jugar, pero no para mantenerlo dentro de una herramienta política de construcción a futuro al carecer de la zanahoria electoral que incentiva al encuadre interno. Tanto en Capital, como en provincia, se lanzaron experimentos de ese estilo que no llegaron a la cosecha ante la ausencia de cargos a la vista.
Hasta ese momento la relación con el gobierno nacional mantuvo la distancia existente entre dos gestiones que tenían horizontes diferentes. Para MS la prioridad pasó a ser custodiar el distrito y la “tijera” como instrumento político de corte, le permitía ser votado, por las diferentes fuerzas que se presentaban a nivel nacional y provincial. Es poco lo que quedará para el recuerdo de esos cuatro primeros años en lo que hace al posicionamiento político frente al gobierno nacional, salvo los elogios a la política de derechos humanos, Corte Suprema y la política regional y sus críticas a la calidad institucional y la escasa voluntad de profundizar el “modelo”. La única salida nacional había sido el encuentro con Binner, Juez y Martínez Garbino, una entente que se disolvió a poco de empezar.
Luego del triunfo de octubre de 2007 (el último de MS en el distrito) y tras varios amagues, se decidió jugar de lleno en la arena electoral provincial. Para ello, se construyó el Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE) que tuvo su eje en Bs As, Capital y Santa Fe. Sin lugar a dudas, el primero era el distrito donde el EDE ubicó toda su energía, ya que desde allí MS daría el salto hacia las grandes ligas.
En ese sentido, el posicionamiento político nacional comenzó a partir del conflicto con las entidades patronales del campo. Allí Sabbatella jugó claramente a favor de los intereses del gobierno argumentando que la legitimidad del Estado para intervenir en la economía es uno de los pilares de cualquier administración política que pretenda modificar el status quo sistémico. Sin embargo, ese apoyo venía cargado de críticas por izquierda en las que se definía al kirchnerismo como un espacio en el que “conviven el antídoto y el veneno” y de ser un gobierno que había puesto un “piso”, pero no había podido perforar el “techo” en lo que hace al conjunto de medidas económico- políticas. Desde allí que el planteo de la autonomía era la estación en la que se guarecía MS para no ingresar en el “tren fantasma”, pero tampoco para subirse a esa oposición “que quiere retroceder al pasado”. Esos fueron los principales argumentos para avanzar en un armado en vistas a la elección legislativa de 2009.
A sabiendas que el novel partido no alcanzaba para disputar con pretensiones en el distrito más poblado y extenso del país, enhebró una serie de acuerdos partidarios que abarcó desde Libres del Sur hasta la CTA. El armado interno del Nuevo Encuentro determinó que el orden de la lista de la alianza sería MS, Graciela Iturraspe (por la CTA) y el “Huevo” Ceballos (por Libres). En Santa Fe se decidió jugar con Rossi (el primer acercamiento concreto al kirchnerismo) y en la Capital se resolvió no jugar (en una decisión no exenta de polémica), aduciendo la imposibilidad de un acuerdo similar al de la provincia entre Pino (en ese momento nac&pop), Heller (FpV) e Ibarra.
Durante la campaña electoral MS se mostró respetuoso de su contrincante Kirchner (“el mejor presidente desde el 83”) y le pegó duro y parejo a la oposición y a su punching ball provincial Daniel Scioli. Aquí aparecía con claridad la ecuación sabbatellista: “una cosa es el gobierno nacional y otra el provincial”. Inclusive hoy dicha ecuación tiene nombres propios.
La elección del 2009 le reportó buenos dividendos a la fuerza que obtuvo el 5,7% pudiendo colar dos diputados en el Congreso. A partir de ese año, el kirchnerismo, como se sabe, profundizó su política de inclusión democrática que había comenzado por la estatización de las AFJP y que continuó con la ley de medios, la asignación universal, el matrimonio igualitario, entre los salientes, lo que configuró un nuevo posicionamiento al interior de la fuerza. El armado del bloque en diputados respondía a esa nueva caracterización y se diferenciaba de la alianza del NE. Es decir, se sumaba por el lado del kirchnerismo “autónomo” (Heller, Rivas, Basteiro) y se restaba por el lado del progresismo blanco (Lozano, Iturraspe, CTA).
El camino hacia el kirchnerismo se encontraba en el horizonte inmediato y el acuerdo electoral con vistas a la elección de octubre de 2011 con Kirchner y, luego de la muerte de este, confirmado por Cristina abrió las puertas para un acercamiento mayor. El “antídoto” superó al “veneno” y MS jugó en forma decidida por la candidatura de CFK a la cual acompañó a nivel nacional en la totalidad de las categorías (senadores y diputados con listas comunes), manteniendo sólo la autonomía a nivel provincial y local. El 5,74% de las PASO y el 6,48% del 23/10, evidenciaron que el piso electoral es muy parecido al techo y que la autonomía esgrimida como un tercer espacio político entre el kirchnerismo y la oposición tiene réditos minúsculos.
Hoy se sabe, el EDE se encuentra inmerso en un debate sobre la conveniencia de incorporarse a las filas del FpV, como un espacio dentro del kirchnerismo o continuar ligada a esta lógica que descansa en el apoyo al gobierno con autonomía partidaria. Se debe indicar de todas maneras, que el acierto de Sabbatella fue comprender los distintos momentos políticos y jugar en consecuencia. El olfato político le indicó cuando debía dar los pasos necesarios para posicionarse en forma correcta ante las diversas coyunturas. En eso colaboró su apertura ideológica alejada del “gorilismo tradicional” del progresismo local.
La pregunta que deberá responder el sabbatellismo es desde dónde es conveniente dar el apoyo al gobierno, es decir, desde qué espacio se robustece de mejor forma al Proyecto. A su vez, el debate sobre la identidad también será puesto sobre tablas, ya que el ingreso pleno al kirchnerismo dejaría soldados heridos. Dentro del EDE, también se encuentran los que añoran una vuelta al progresismo blanco y hacen fuerza por una autonomía que deje espacio a un posterior acuerdo con el socialismo de Binner (a quien le fue bárbaro en Morón y del que se sospecha generó un cruce de votos entre su candidatura y MS- Ghi). Convertirse en una parte de un proyecto político que contiene otras, a veces disímiles y antagónicas, será todo un desafío para una fuerza poco propensa a ser conducida. En ese sentido, el “Movimiento Evita” sería un buen espejo donde el EDE podría mirarse.
Zanjar el debate interno será la tarea que se dará el sabbatellismo en esta hora, que daría toda la sensación tiene un camino único. El dilema será: O se conduce a los buenos, pocos, pero bien definidos ideológicamente (el grupo esclarecido) o se forma parte de un proyecto nacional y popular, siendo eso, una parte de un todo no conducido, pero con una gran proyección provincial y nacional como pieza de recambio para lo que viene. . El temor a quedar encorsetado en el interior del Proyecto deberá ser otro miedo a superar ya que para empujar en una dirección de mayor profundización del modelo, hace falta mostrar credenciales de acompañamiento desde adentro. Y estaría bueno, que desde las propias filas del kirchnerismo aparezcan voces que respalden un incremento de las medidas que apunten a morderle mayores tajadas a los sectores concentrados de la economía.
Hagan sus apuestas, pero volviendo al comienzo, son pocos los caminos que da la sensación le quedan al EDE en un sendero que parece dejar de bifurcarse.
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Diciembre 4, 2011 | Por nelsonnogar | # Enlace permanente
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Seymour Hersh, periodista de investigación
Amy Goodman. Democracy Now
“La propaganda que sirvió para preparar la guerra de Irak está siendo reutilizada en Irán”, afirma el destacado periodista Seymour Hersh, quien a lo largo de cuatro décadas ha revelado la cara oculta de las guerras norteamericanas. “No hay pruebas de que haya instalaciones para construir una bomba atómica en Irán. Tienen instalaciones para enriquecer, pero no instalaciones separadas para construir una bomba”.
“Mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá anuncian un conjunto coordinado de sanciones contra la industria del petróleo y petroquímica de Irán, el veterano periodista de investigación Seymour Hersh cuestiona el creciente consenso sobre el supuesto programa iraní de armas nucleares. La presión internacional ha ido en aumento contra Irán desde que la Agencia Internacional de Energía Atómica reveló en un informe las “posibles dimensiones militares” de las actividades nucleares de Irán, citando pruebas “creíbles” que “indican que Irán ha llevado a cabo actividades relacionadas con el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear”. En su último artículo para el blog del The New Yorker, titulado Irán y el Oiea, Hersh afirma que el reciente informe es un “documento político”, no un estudio científico.
–Su último trabajo para el blog de The New Yorker, se titula Irán y el Oiea. Háblenos de lo que está pasando en Irán en lo que respecta al sector de la energía nuclear.
–Mire, he estado escribiendo sobre Irán y podría decirle que desde 2004, con George Bush, y su vicepresidente, Dick Cheney estaba particularmente preocupado por que hubiera centros secretos de construcción de un arma atómica, lo que es muy diferente al simple enriquecimiento.
Tenemos enriquecimiento de uranio en Irán. Ellos mismos lo han reconocido, tienen inspectores allí, hay cámaras allí, etc. Irán es un país signatario del Tratado de No Proliferación y nadie los está acusando de hacer trampas. De hecho, ese último informe que tanto ha conmocionado a todos dice también que, una vez más, no han encontrado ninguna evidencia de que Irán esté desviando el uranio que está enriqueciendo. Y también que lo está enriqueciendo básicamente a niveles muy bajos para fines pacíficos, según dicen, un 3,8 por ciento. Así pues, hay un pequeño porcentaje enriquecido al 20 por ciento para uso médico, pero eso es bastante pequeño y también está bajo las cámaras, bajo inspección.
Algunas cosas son muy técnicas, muy secretas, pero le puedo asegurar que no hay muchas cosas que puedan hacerse en estos momentos en Irán sin que nos enteremos de alguna manera. No han encontrado nada. Nada. No hay evidencia alguna de armas. En otras palabras, no hay pruebas de que haya instalaciones para construir la bomba. Tienen instalaciones para enriquecer, pero no instalaciones separadas para construir una bomba. Esto es así, simplemente es un hecho. No lo hemos encontrado, si es que existe. Sigue siendo una fantasía.
–¿Qué novedades hay en el informe del Oiea?
–El gran cambio, en las últimas semanas, fue que el Oiea salió con un nuevo informe. Y no es un informe científico, es un documento político. Recoge muchas de las viejas acusaciones que se han hecho en los últimos años, acusaciones que fueron examinadas por el Oiea, bajo la dirección de Mohamed El-Baradei, que dirigió el Oiea durante 12 años, el egipcio que ganó un Premio Nobel de la Paz por su trabajo, alguien muy escéptico respecto a Irán al principio y que fue haciéndose menos escéptico a medida que Irán se fue abriendo más y más. Sin embargo, hay ahora un nuevo director del Oiea, un funcionario japonés llamado Amano, perteneciente a un partido japonés de derecha. Estoy seguro de que es un hombre honorable, que se cree lo que dice creer. Pero resulta que tenemos una serie de documentos que Wikileaks consiguió de la embajada estadounidense en Viena, informando de lo maravilloso que era que Amano estuviese allí.
Estos documentos muestran que Amano ha prometido lealtad a Estados Unidos. Este nuevo informe no dice nada nuevo. Esto no lo digo yo. Está en el artículo que hice para el blog del New Yorker… tiene más información. Hablé con ex inspectores. Son voces distintas de las que se leen en el New York Times y el Washington Post. Hay otras personas de las que no se informa, que son mucho más escépticas sobre este informe pero que no los vemos en la cobertura de la noticia. Así que lo que estamos recibiendo, aquí en la prensa diaria mayoritaria, es una pequeñita porción del análisis de este informe. Hay un análisis completamente diferente, que se resume en estas palabras: muy poco de nuevo.
–Nos dice usted que no es información nueva. Que se trata de un nuevo jefe del Oiea, que es lo que hace la diferencia. ¿Puede hablarnos más sobre la infiltración de Estados Unidos en Irán, la vigilancia sobre Irán?
–Por supuesto. Por ejemplo, si había una instalación subterránea que pensábamos que era… en la que veíamos movimientos de excavación, en una zona de montaña, poníamos a lo largo de la carretera lo que aparentaban ser piedras. De hecho, eran sensores que podían medir el peso de los camiones que entraban y salían. Si un camión entraba ligero de peso y salía con carga se podía suponer que estaba saliendo con tierra, que estaban excavando. Hacíamos este tipo de control.
También hemos puesto todo tipo de contadores pasivos, de medidores de radiactividad. Uranio, incluso plutonio… la mayor parte del material que manejan es uranio enriquecido. No están fabricando plutonio. Sin embargo, se le puede seguir el rastro porque en un momento dado hay que moverlo. Cuando se saca y se transporta, se puede rastrear. Es fácil encontrar contadores Geiger, si se quiere, para usar ese término pasado de moda. Se puede medir la radiactividad y ver si hay aumento. En ocasiones, entrábamos en un edificio –nuestras tropas quiero decir, a veces incluso con estadounidenses–, un edificio en Teherán, donde se pensaba que había algo sospechoso en marcha, organizábamos un tumulto en la calle, mientras sacábamos unos cuantos ladrillos y colocábamos otros con un dispositivo de medición para ver si en ese edificio se estaba haciendo algún tipo de enriquecimiento que no conociéramos.
–Y también tenemos una capacidad increíble de buscar aberturas de ventilación desde el aire, desde los satélites. Si usted está construyendo una instalación subterránea, tiene que ventilarla. Tiene que conseguir que entre aire limpio. Que se elimine el aire contaminado y que entre aire fresco.
–Nada. No se encontró nada. Y lo más importante es que nosotros y el Oiea, incluso también este nuevo informe, afirmamos que si no se está desviando uranio, si no está desapareciendo uranio de los libros y se está transportándolo a escondidas a otro lugar a fin de construir la bomba –y en este sentido el Oiea es absolutamente categórico– todo lo que se está enriqueciendo, cualquiera que sea el porcentaje al que lo enriquezcan, está bajo la vigilancia de las cámaras y la inspección de los inspectores. Todo está abierto, en virtud del Tratado de Salvaguardia. Nadie está acusando a Irán de violar el Tratado. Sólo los acusan de hacer trampas al margen, o de que hay alguna prueba de que las están haciendo. Y no ha habido evidencia de un desvío. Así que si usted va a hacer una bomba, va a tener que traer el uranio de otro lugar. Y teniendo en cuenta el tipo de vigilancia que tenemos, esto va a ser difícil de conseguir, importarlo de un tercer país, traer el uranio y enriquecerlo, o traer uranio enriquecido. Es sólo una posibilidad remota.
Y lo que tenemos es, como ya he dicho, una especie de histeria, la misma que había sobre Irak que vuelve sobre Irán. Y esto no es un alegato en favor de Irán. Hay un montón de cosas que los iraníes hacen y que son inaceptables, la manera en que tratan a la disidencia, etc. etc. Así que sólo estoy hablando en el contexto de la paranoia que se está montando. Y en cuanto a las sanciones no van a dar resultado. Estamos ante un país que produce petróleo y gas, cada vez menos pero sigue habiendo mucho. Y tienen clientes en el Lejano Oriente. Los iraníes tienen compradores de su energía. Nosotros somos los perdedores en este asunto.
–¿Podemos comparar el gobierno de Obama con el de Bush en lo que respecta a Irán?
–No puedo encontrar una diferencia. Es lo mismo, un poco menos belicoso, pero lo mismo… Tengo razones para creer que, a diferencia de Bush, el presidente Obama está realmente preocupado por un ataque. No quiere que los israelíes bombardeen Irán. Ese es el tipo de discurso que hemos estado leyendo en la prensa últimamente.
Y hay nuevos artilugios, bombas de 14.000 kg, construidas por Boeing, creo. El problema es que la mayoría de las instalaciones de Irán, las que conocemos, como la central nuclear de Natanz, están a 20 o 25 metros bajo tierra. Y tendríamos que lanzar un montón de bombas para hacerle algún daño de consideración. Por supuesto que podríamos dañarlo, pero el costo a nivel internacional sería tremendo. La justificación para ir y bombardear es tan vaga y tan nimia. Se han hecho estudios que muestran que sería muy difícil hacer un daño significativo dada la profundidad de las instalaciones subterráneas.
–Bueno, pasemos a la respuesta de Israel al informe del Oiea. El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, dijo en una entrevista con la CNN que ha llegado el momento para lidiar con Irán.
–Lo que me pone nervioso es que Barack y el premier Benjamín Netanyahu, estén de acuerdo en esto, y esto es preocupante porque, de nuevo, es un tema político. He hablado con gente de muy alto nivel en los servicios de inteligencia de Israel. Si te fijas, no se oye mucho sobre eso, pero el ex jefe del Mossad, Meir Dagan, que dejó su puesto –el hombre que orquestó los intentos de asesinato en Dubai, etc., es decir, no una paloma precisamente ha afirmado con toda vehemencia la locura que significa atacar Irán, con el argumento de que no está claro lo que tienen. Están sin duda muy lejos de la bomba. Israel ha estado diciendo desde hace 20 años que están a seis meses de fabricar una bomba.
Pero puedo asegurar que he hablado con altos funcionarios israelíes, que me han dicho, que están al corriente de que Irán, tal como informaron los servicios de inteligencia estadounidenses, creo que fue en 2007, en su informe National Intelligence Estimate (Estimación de inteligencia nacional – NIE), que Irán pretendió conseguir una bomba, digamos en 1987; pero de 1997 a 2003 nada de nada, según afirmó el NIE estadounidense en 2007, actualizado en 2011. Escribí sobre ello hace un año en The New Yorker, afirmando que Irán contempló la fabricación de una bomba, pero sabían que no podían emplearla como disuasión ante Estados Unidos o Israel. No son tontos. La sociedad persa tiene ya alrededor de veinte siglos. No nos pueden disuadir. Tenemos demasiadas bombas. Ellos pensaron que quizás podían disuadir a Irak. Pero después de nuestra invasión y ocupación de Irak en 2003 se detuvieron. Habían hecho algunos estudios. Estamos hablando de modelos de computadora, no de edificios. Sin duda, abrigaban la idea de conseguir una bomba o llegar al punto en pudieran fabricar una. Lo hicieron, pero se detuvieron en 2003.
Hasta ahí el consenso americano. Y los israelíes te dirán en privado, “Sí, estamos de acuerdo”. Abandonaron la mayor parte de su planificación, incluso sus estudios, en 2003. La posición israelí es que no se detuvieron porque vieran lo que hicimos en Irak, sino porque –según me dijo un general israelí– lo poco que nos llevó destruir Irak. Hicimos en tres semanas, lo que ellos no pudieron hacer en ocho años.
Si usted le pregunta a gente seria, israelíes inteligentes de los servicios secretos –y hay muchos– “¿De verdad cree que si consiguen la bomba –y no tienen una ahora– podrían atacar Tel Aviv?” La respuesta sería “¿Crees que están locos? Los incineraríamos. Por supuesto que no. Ellos llevan ahí 2.000 años. Eso no va a suceder”. Su temor es que les facilitasen la bomba a alguien más.
Pero hay un elemento de racionalidad de la comunidad de inteligencia israelí que no está siendo expresado por sus dirigentes políticos. Es la misma locura que tenemos aquí. Hay un elemento de racionalidad en nuestra comunidad de inteligencia que dice –en 2007 y lo ha dicho de nuevo el año pasado– que no tienen la bomba. No la están fabricando. Está en la NIE, 16 organismos de inteligencia están de acuerdo, 16 a cero en una votación interna; antes de eso, hicieron una actualización en el año 2011 del estudio de 2007 y llegaron al mismo lugar. No hay nada. Eso no quiere decir que no tengan sueños. Esto no significa que los científicos no hagan estudios informatizados. Esto no quiere decir que los físicos de la Universidad de Teherán no hagan lo que a los físicos les gusta hacer, escribir artículos y hacer estudios. Pero simplemente no hay evidencia de ningún esfuerzo sistemático para pasar del enriquecimiento de uranio a la fabricación de una bomba. Es un proceso enorme, difícil. Usted tiene que tomar un gas muy caliente y convertirlo en metal y luego hacer de él un núcleo. Y usted tiene que hacer eso por control remoto, ya que no hay manera de acercarse a estos materiales. Te mataría. Así son de radioactivos.
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