Bellezas Naturales: Parque Nacional “Nahuel Huapi”, 750.000 has de enorme valor ecológico y paisajístico
Desde hace 10.000 años, el área del lago Nahuel Huapi es testigo del paso, convergencia y residencia de los habitantes de la zona.
Desde hace 10.000 años, el área del lago Nahuel Huapi es testigo del paso, convergencia y residencia de los habitantes de la zona.
Las sirenas de los barcos, por ejemplo, las confunde. No las identifican como un peligro y chocan.
Las poblaciones de las ballenas franca austral eran cazadas hasta hace cuatro décadas y estuvieron al borde de la extinción. Se empezaron a recuperar, pero ahora enfrentan amenazas inesperadas: los barcos que navegan cerca pueden chocarlas, las gaviotas las picotean furiosamente, y unas algas microscópicas producen intoxicación y muerte en sus crías.
Con la idea de salvarlas, investigadores del Conicet y de la Fundación Vida Silvestre Argentina están armando un mapa de los sonidos que escuchan las ballenas que rondan las costas de Puerto Madryn y Península Valdés, en la provincia de Chubut.
“Comenzamos a identificar los riesgos que están afectando a las 1.400 ballenas que se acercan entre junio y diciembre para que se puedan tomar mejores medidas de protección”, explicó a Clarín Marcelo Bertellotti, doctor en biología e investigador del Conicet en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT).
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Al sonar la alarma, las
ballenas podrían darse cuenta que un barco se aproxima y se evitarían las colisiones. Para armar el mapa de los
sonidos, los científicos cuentan también con el apoyo del laboratorio de
sonidos antisubmarinos de la Armada.
En la Patagonia argentina, se han realizado grandes descubrimientos en el terreno de la paleontología. A continuación, mencionamos los más importantes:
Giganotosaurus CAROLINII
El “CAROLINII”, considerado el Dinosaurio carnívoro más grande del mundo, supera en tamaño al famoso Tyranosaurus Rex. Fue descubierto en julio de 1993 por Rubén Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón, en una antigua laguna ubicada 18 km. al sur de Villa El Chocón.
Se ha rescatado el 80% del material fósil del ejemplar, que se conserva en estado óptimo. Se trata de un carnívoro con extremidades delanteras reducidas, de andar bípedo y con tres dedos en cada pata. Medía 13,5 m de largo y su cadera podía alcanzar 4,6 m. Se calcula que en vida pesaba alrededor de 9500 kg.
Su cabeza medía 2 m. y su diente más largo, 21 cm. Este ejemplar pertenece al Cretácico Medio de la Era Mesozoica y habitó el área de Plaza Huincul hace 90 millones de años.
Si bien las ballenas ocupan la atenciòn de la gente la numerosa colonia de pinguinos no le va en zaga.
Punta Tombo es la colonia de pingüinos magallánicos más grande del mundo, y no sólo eso, no existe otro asentamiento de pingüinos de esta magnitud a la que se pueda acceder tan fácilmente.
Eso sí, para que siga siendo así, se debe cumplir estrictamente ese dicho de que: “se mira y no se toca”.
Intentamos salir rumbo Buenos Aires en el vuelo IB…. que debía partir a las doce menos cinco de la noche. Cuando intentamos confirmar la plaza, nos enteramos que estaba retrasado. Al menos hasta las dos de la mañana. Entonces, intentamos salir de la zona de embarques internacionales y tropezamos con
el primer absurdo. No se puede salir de esa zona si no es acompañado por personal de la compañía.
El personal de la compañía nos remitía a AENA y éstos a l Guardia Civil, que cerrando el círculo nos volvía a remitir a Iberia. Por fin, un guardia razonable nos dijo: “¿Ven allá donde pone Prohibido? Vayan por allí. Fuimos a “firmas” y nos enteramos que el avión estaba arreglado, era un problema de mal olor en los servicios traseros. La tripulación estaba en camino y pronto embarcaríamos. Volvimos a pasar el control de policía.
A las tres de la mañana decidieron que el vuelo no salía y nos llevaron a hoteles. Gran desbarajuste. Éramos más de trescientas personas. Hubo que esperar largo rato a los autobuses, hubo apretujones para abordarlos, hubo cola en la recepción de los hoteles para inscribirse.
Pasaba de las cuatro cuando nos metimos en cama. A las seis, nos despertaban para llegar al aeropuerto y despegar a las ocho. Desayuno improvisado, sólo atendían el hotel dos personas a esa hora. Otra vez el control de policía, otra vez cientos de pasajeros ante la puerta de un embarque que nunca comenzaba. Empezaron a establecerse relaciones entre distintos pasajeros. Había un grupo de payasos italianos de alguna ONG que trataron de entretenernos. A las diez y media comienza el embarque. Cuando apenas han pasado cien personas, suspenden el embarque. Vuelven a traer a los que primero habían embarcado.
Apenas llegan, vuelve a reanudarse el embarque. Cuando sale la primera jardinera vuelven a parar el embarque. Para traer a esos pasajeros de nuevo a la puerta necesitaron la ayuda de la
guardia civil. Para calmar los exaltados ánimos nos dieron barra libre en el bar. Vino el jefe de pasaje. Pidió disculpas, intentó dar razones de tanto despropósito, prometió rápida solución.
A las tres y media de la tarde por fin embarcábamos de forma definitiva, después de haber compensado con 200 euros a cada pasajero. El ambiente entre el pasaje recordaba “Autopista del Sur de Cortázar”; estábamos atrapados en la zona de embarques internacional en lugar de en una autopista, pero incluso comenzaron amores mágicos.
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