LAS MONEDAS DE LOS DUENDES

Jazmín buscaba monedas. Caminaba al lado de su mama mirando el piso. Aunque las que encontraba fueran viejas, servían. Su  familia no entendía. Ella siempre buscaba monedas.

Pero nunca las guardaba o las gastaba. Nadie sabia lo que hacia con ellas. Solo Jazmín.

Cuando alguien le preguntaba respondía:

— Es un trabajo muy importante que tengo.

Una noche de verano, decidió contarle a la mama. Ese día le tocaba dormir con ella, en la cama grande. Gabriela, la dejaba dormir una vez por semana con ella. Y si estaba enferma, también dormía con su mama. O si tenia miedo.

La mama de Jazmín era un poco como su hija, una nena. Todavía le gustaba jugar, y se acordaba muy bien de cómo se sentía siendo niña. Por eso Gaby, consideraba que estar triste o necesitar mimitos, era como estar enfermo. Y Jazmín dormía en la cama grande también cuando estaba mimosa o tristona.

Esa noche, Jazmín le contó, la historia de las monedas de los duendes.

— ¿Viste ma, el otro día cuando vos me dejaste ir un rato a la juguetería?—

— Si me acuerdo. Te pusiste a hablar con un muchacho.

— ¿Cómo sabes?—

— Porque yo te dejo. Pero te vigilo de lejos, te cuido.

— No era un muchacho—

—¿No? A mí me pareció

— Porque estaba disfrazado, yo vi que del zapato le salía una punta de tela con un cascabel—

— ¿¿¿En serio???

— Sí. Él me miro y se agacho y me contó un secreto. Me dijo que no lo cuente. Yo sé que a vos si puedo contártelo.

— Siempre. Y quedate tranquila que no voy a contar el secreto de tu amigo.

— Bueno mi amigo se llama Zanna, que quiere decir lirio. Porque tiene un lunar que se parece a esa flor. Zanna, es un duende.—

— ¡¡¡¡No me digas!!!! ¿Que andaba haciendo en una juguetería un duende?

— Es un duende de Papa Noel. Estaba comprando parte de los juguetes. Porque, Mami, los duendes no pueden hacer todos los juguetes. Los nenes de todo el mundo son muchisimos, entonces algunos los compran.

— ¿Y de donde sacan la plata?—

— Bueno, eso es lo que me contó Zanna. Ellos juntan las monedas que se les caen a las personas, y con eso compran los juguetes.

— ¿En serio? Entonces hay que dejar caer más monedas. Asi todos los nenes tiene regalos.

— Si, mama. Por eso yo junto todas las monedas que encuentro. No importa que sean viejas. Porque los duendes con la magia, las transforman.

— Entiendo, y con la magia también se disfrazan de personas para ir a las jugueterías.

— ¡¡¡¡Sí!!! ¿Cómo sabias, ma?

— Me imagine—

—Zanna, me transformo en una ayudante supesaria—

— Una ayudante ¿qué?

— Supesaria. Que soy como un duende pero no soy duende ¿entendes?

— ¿No será honoraria?

— Si, eso. Junto las monedas y las entierro en un Jazmín, como mi nombre es Jazmín esa es mi flor. Y, Zanna, me puso un nombre secreto de duende.

— ¿Cómo es?

— Mi nombre duende es Gelsey

Desde esa noche, cuando Gaby y Gelsey… perdón Jazmín, encuentran una moneda la guardan. Mas tarde corren a enterrarla en el jazmín más cercano. Pero no vale poner cualquier moneda. Tiene que ser una moneda encontrada. Las monedas con dueño no sirven. Y tampoco vale si se las deja caer a propósito.

Los duende solo aceptan monedas muy especiales.

DEFENSOR CANINO

IDEA ORIGINAL: los nenes de la Sala Roja, Superhéroes.

DIRECCIÓN: Seño Vero

IDEA DEL CAPITULO: Nayen

GUION: Analia (mamá de Nayen)

El mundo esta lleno de gente malísima. Para combatir el mal, para que reine la armonía, para que todos sean buenos. Para que sean amigos se formó el Palacio de los Superhéroes. El Palacio es un lugar donde se reúnen todos los superhéroes del mundo, entre ellos esta Ciclo Naturaleza y nuestro amigo Defensor Perruno. ¿Quieren conocer a este superhéroe?

Defensor perruno, puede hablar el idioma de los perros. De esta manera, se comunica con todos los pichichos. Puede escucharlos a grandes distancias y llega muy rápido a ayudarlos porque puede volar. Cuando alguien lastima a un perro, o lo hace dormir afuera cuando hace frío o no lo lleva al veterinario, cuando no les dan de comer o cuando les pegan, aparece Defensor. Con su superpoder, transforma en perro a la persona mala. De esta manera, esa persona siente lo feo que es ser maltratado. Los deja un rato en forma de perro y luego los hace personas otra vez. ¿No esta buenísimo?

Su archienemigo, es El cazador. Es un malvado trabajador de la perrera. Persigue a los perros para encerrarlos y dejarlos solos en unas jaulitas chiquititisimas. ¿Se imaginan que feo, que triste? El cazador es tan malo, que a veces, cuando algún dueño se descuida, roba a su perro.

Eso le paso un día a la Princesa Jazmín. Estaba en la plaza jugando en las hamacas con su perra Luna, cuando de pronto no la vio más. Cazador había aprovechado un descuido y había robado a Luna. Princesa Jazmín se puso a llamarla y a llorar, hasta que encontró a Diego, el paseador de perros del barrio. Lo que Princesa Jazmín no sabia que es que Diego, era Defensor Perruno. Porque los superhéroes no pueden decirle a la gente quienes son cuando no están trabajando de súper héroes. Si los archienemigos se enteran podrían sorprenderlos y atacarlos.

Diego, corrió a su escondite secreto y en 10 microsegundos, que son más chiquitos que los segundos, se puso su traje. Prestó atención y pudo escuchar como Luna lloraba pidiendo auxilio.

— No llores mas Lunita. Ya voy en tu rescate. Para no sentirte mal canta “luna lunera cascabelera”— le dijo Defensor en idioma perruno.

— Apúrate Defensor, que me lleva una cabaña en el medio del bosque. Y este bosque esta lleno de fantasmas, bichos gigantes y monstruos.— contesto entre ladridos Luna. Estaba muy asustada

Defensor, tenia amigos en el bosque, los duendes. Cuando Luna estuvo encerrada, Cazador se puso a reír:

— JA JA JA, acá no me va a poder encontrar Defensor Perruno y voy a encerrar a todos los perros del mundo JA JA JA

Se reía tan fuerte que los duendes lo encontraron. Unos se quedaron vigilando y otros fueron a un árbol alto a esperar a Defensor que venia volando. Cuando lo vieron gritaron:

— Aquí, Defensor, aquí.

— Hola amiguitos. ¿Dónde esta la perrita de mi amiga Princesa Jazmín?

— La encerró Cazador, en su guarida. Vamos que te acompañamos.

Cuando Defensor llegó, juntó todas sus fuerzas y levantó la cabaña por el aire. Del susto y de sacudon, Cazador se cayó de la silla donde estaba sentado. Se dio un golpe tan fuerte en la cola que no pudo sentarse por una semana. Defensor, lo empujó y lo transformó en un perro chiquito chiquito. Mientras liberaba a Luna, los duendes empezaron a pinchar a Cazador con ramitas y a reírse de cómo protestaba.

Defensor acomodó a Luna en una mochila que llevaba. Antes, de irse, saco de su bolsillo, caramelos de todos los colores para darle a los duendes. Era una manera de decirles gracias. Cuando ya estaba por levantar vuelo, se acordó de volver a transformar a Cazador en persona.

Cuando llegó volando donde estaba la princesa Jazmín, Luna casi se cae de lo apurada que estaba por ir a lamerle la cara y abrazarse con ella. Defensor le dio otro puñado de caramelos a la Princesa y desapareció Shhh, ustedes saben que fue a cambiarse para volver a ser Diego.

Jazmín me parece que sospecha que Diego es Defensor porque lo invitó a tomar la leche y le sirvió un montón de galletitas. Él, Luna y Jazmín pasaron el resto de la tarde jugando con el disco volador.

Lastima que Cazador no aprende su lección y sigue robándose perros. Menos mal que Defensor siempre lo encuentra y le da su merecido.

PERRIS: capitulo 1 SOPA DE LETRAS

Esta es una mini novela, del estilo miniserie, donde hay varios capitulos con los mismos protagonistas, pero en cada uno empieza y termina la historia. Cuentos unicos.

Esta serie de cuentos esta dedicada a mi primo hermano amigo del alma, Diego “Pota” Ismael, el encantador de perros argentino. Te quiero primito. Tambien a todos mis perros: Carozo, Nicolas, Tobias, Felipe, Timoteo, la Chiqui y, mis perros mas compañeros, Pampero Percanto, Quimey Kiltru, Betina Saturnina y Luna Lunera.

CAPITULO 1 SOPA DE LETRAS

Diego sabia que su perro era especial. Turi, había llegado a su vida de la forma más inesperada. Un día de lluvia lo vio por la ventana de la cocina de su casa. Estaba ahí, afuera, muerto de frío, todo mojado. Sus miradas se encontraron y en ese momento supo que ese iba a ser SU perro. Lo entro a escondidas de sus padres, lo lavo bien lo seco y cuando estuvo presentable lo llevo a que conociera al resto de su nueva familia. Su mama, lo miró con ternura y Diego supo que Turi había ganado su corazón. Su papá fue más difícil de convencer. Pero algo en las piruetas que le hizo Turi, o como movió la cola, conquistaron a su padre. Asi Turi, nombrado primeramente Gutiérrez, se quedo en la familia. Por primera vez, en sus dieciséis años, Diego era AMO de una mascota.

Diego, veía que su perro era muy inteligente y él sabia como aprovechar eso. Desde hacia dos años, Diego era amigo de Pota, el perrólogo del barrio. Pota había querido ser veterinario, pero un accidente le quito las ganas y parte de la movilidad del brazo derecho. Amante perruno desde su más tierna infancia, Pota probÓ varios empleos, pero ninguno se amoldaba a su gusto. Entonces, recordó las palabras de Laura, su prima “Si haces lo que amas vas a ser el mejor y vas a poder vivir de eso”. Después de una noche en vela, Pota empezó a promocionar su flamante negocio de paseador de perros. Mas tarde, incorporo la venta de alimentos y los baños. Hizo un curso de adiestrador de perros y también era una especie de estilista. Su perra Puli, lucía hermosas trenzas hippies en verano, y varios clientes se las hicieron a sus perros. En invierno, Puli desfilaba con la colección de ropa que tejía su prima Laura.

Cuando Diego y Pota se conocieron, los unió el amor por los perros. Diego fue quien lo bautizó como perrólogo. Muchas veces lo acompañaba a pasear a los perros o a algún adiestramiento. Los dos encontraban estimulante la compañía del otro. Asi fue como cuando Turi entro en la vida de Diego, Pota fue su primer y único maestro.

Turi, aprendía rápido. Era un muy buen perro. La raza era Cuatro Patas cruza con Puras Pulgas. Mediano, de color miel bien oscura, miel casera diríamos, no como la que venden en el súper, de ojos decididamente marrones, sus orejas en forma de diamante le daban un aire pícaro y cuando torcía una parecía más gracioso. Todos los que lo conocían decían que a Turi solo le faltaba hablar.

Diego estaba cansado de ese comentario. Pota se reía de su enojo, pero la verdad era que para él, experto perruno, era verdad.

Una tarde lluvia, en la que se habían suspendido los paseos, Pota llegó montado en su moto, con Puli de acompañante, a visitar a Diego y a Turi.

Mientras miraban a los perros jugar, y veían que ambos se entendían y parecía que hasta hablaban entre sí, se les ocurrió una idea.

— Capaz que no hablan porque no conocen las letras— dijo Pota a tono de broma.

Pero Diego se quedó pensando.

— Puli también es inteligente y entre ellos se entienden bárbaro, capaz que es verdad lo que decís—

—¡¡¡ Dale!!! Vos sos grande como podes pensar semejante pavada—

— Probemos algo y si no pasa nada, te doy la derecha y dejamos el asunto—

— ¿Que vas a hacer? ¿Le vas a enseñar el abecedario?— preguntó Pota divertido

— No, les voy a dar una comida especial… sopa de letras—

Pota vio que su joven amigo hablaba en serio. Diego se levantó y preparó una sopa de letras.

Los perros la comieron de muy buena gana. Y se quedaron lo mas panchos. Pota y Diego se miraban esperanzados. Y de pronto

— ¡¡¡Por fin!!!! Era hora que nos dieran las herramientas para poder hablar— dijo Turi con una vos bastante mas gruesa que la esperada.

— ¡Sí! Por fin, ahora vamos a poder decirles exactamente lo que queremos y además vamos a poder traducirles lo que quieren otros perros.— añadió Puli con una voz muy muy femenina.

Pota y Diego no podían cerrar la boca de asombrados que estaban.

Esta fue la primera de muchas aventuras que vivieron los cuatro juntos. Aventuras que voy a ir contándoles. Van los cuatro por la vida resolviendo misterios. Los amos, Diego y Pota, se tatuaron a sus perros como muestra de lealtad. Hay que ver el lío que se armó en la casa de Diego. Pero hoy llevan orgullosos los rostros de sus perros en la piel y son conocidos como los detectives Perris. Nadie nadie, sabe cual es su secreto para resolver tantos casos. Nadie sabe que es la sopa de letras que hace hablar a sus perros. Como en el caso del misterio de la casita de muñecas.

Pero eso se los cuento la próxima….

CABALLOS SALVAJES (Final)

— Por fin alguien tuvo la brillante idea de seguir a mi amigo Fraser, es un buen caballo, pero a veces no sabe hacerse entender.
— perdón, señor, disculpe, pero ¿quién es usted? ¿Qué hacen todos estos caballos encerrados? ¿Le pidió permiso a mi abuelo para tenerlos acá?
— Tu abuelo no sabe que estamos acá. Porque en realidad no estamos en el campo de tu abuelo.
— Perdón señor… no se como se llama—
— Soy Estanislao—
— Señor Estanislao, ¿me explica qué es lo que esta pasando acá?—
— Como no. Cuando el tren desapareció, las esperanzas de las gentes se fueron con él. En lugar, de pelear, de buscar alternativas, de luchar, se conformaron. Perdieron las esperanzas. Entonces, aparecieron los caballos encerrados. Cada caballo por una esperanza perdida. Necesitan de alguien que crea que el mundo puede ser mejor, que las cosas pueden cambiar, para ser liberados.—
— ¿Y usted para que esta acá?—
— Para hacerles compañía…—
— Y cuando los liberen ¿qué va a pasar?
— No sé… Yo creo que con la vuelta de la esperanza las cosas van a cambiar, pero no sé—
— ¿Y Fraser?
— Fraser, era el encargado de encontrar a esa persona con esperanza, con el corazón puro y con ganas de liberarlos. Parece que vos, pibe, sos esa persona—
— Y… ¿qué hago?
— No sé, vos sabrás…—
Pablo se quedó un rato pensando. Se acerco a la tranquera y la abrió. Los caballos galoparon enloquecidos de contentos. Fraser a la cabeza. Pablo reía a carcajadas de ver como galopaban alrededor de él, haciendo cabriolas. Jugando entre ellos. Cuando estaba amaneciendo, Fraser olfateo su mano, golpeo dulcemente su mejilla y empezó a galopar hacia el sol naciente. El resto de los caballos lo siguieron. Ya en el horizonte, y como en una película, Fraser se irguió sobre sus dos patas traseras y con las delanteras, pareció saludarlo. El relincho que dio, hizo que Pablo volviera a reír y emocionarse. Cuando enjuago sus lagrimas todo había desaparecido. No estaba Estanislao, ni Fraser ni los caballos, ni el bosque. Estaba parado en la entrada de la tranquera. Volvió a la casa justo antes de que todos despertaran. Creyó, que había sido un sueño, que había caminado dormido.
Los días que siguieron, continuo con su rutina, pero algo dentro de su corazón había cambiado. Ese sueño había sido el ultimo de su niñez. Diego lo notó raro y le pregunto que le pasaba. Confió en su hermano y para su sorpresa, Diego le creyó. Lo acompaño en silencio por sus caminatas, le contó historias para distraerlo y se sentó a su lado durante noches enteras, esperando que volviera Fraser. Pero Fraser nunca volvió.
Diez días después del sueño, el abuelo volvió muy emocionado del pueblo. Pablo y Diego no habían querido acompañarlo, porque había llovido y la laguna estaba linda para pescar.
Se sentaron en la cocina y mientras la abuela Catalina cebaba mate, el abuelo les contó lo que paso en su visita.
— Perece que hace unos diez días unos vecinos del pueblo empezaron a juntarse. Es increíble lo que paso. Pero en tan poco tiempo formaron una cooperativa.— al abuelo le brillaban los ojos de la emoción y de la ilusión
— ¡Bué! Otra mas de tantas.— dijo la abuela Catalina.
— ¡¡¡NOOOOO!!! Eso es lo maravilloso, no es una más. En estos diez días, gestionaron que dos empresas se establezcan acá. También consiguieron prestamos para sembrar los campos. Pero las mas mejor… digo… lo mejor de todo, es que consiguieron que vuelva a pasar el tren. Todo en 10 días ¿entienden lo que eso significa?.—
Diego miró a Pablo y se dio cuenta que su hermano también había entendido lo que significaba, pero que no podía hablar de la emoción.
— Sí, entendemos Abue, entendemos, que algunos hombres recuperaron la esperanza. Que se unieron y pensaron alternativas y que lucharon. Entendemos que algo mejoro. Y que la unión hizo la fuerza y que ahora Verdepinto va a volver a ser la ciudad floreciente que siempre fue.
— Abuelo ¿qué paso con los caballos?— pregunto Pablo con hilo de voz. Por suerte le abuelo estaba tan entusiasmado haciendo planes y organizando el trabajo, que no se dio cuenta.
— ¡Que raro que preguntes justo sobre los caballos! Parece que desde hace diez días nadie los ha vuelto a escuchar.
Esa noche Pablo y Diego se escabulleron de su habitación y se internaron en el montecito más cercano, hicieron una fogata y se sentaron en silencio. Al ratito nomás, apareció Fraser. Su jinete era Don Estanislao. Venia fumando su pipa y sonriendo.
— ¿Vieron? No hay que perder nunca la esperanza. Bonita fogata— les guiño un ojo y salió al galope.
Las primeras luces del día despertaron a los hermanos. Estaban durmiendo a la orilla de la fogata, que ya estaba reducida a cenizas. Estaban tomados de la mano, en el medio de las dos una pipa con olor a tabaco fresco.
Verdepinto, floreció. A lo largo de los años se convirtió en uno de los pueblos más prósperos. La granja de Don Francisco fue heredada por sus nietos que la convirtieron en una floreciente estancia. Ambos se casaron con mujer un poco hippies, mujeres que entendían y creían en Estanislao y Fraser. Sí, Analia y Celeste, creían, sabían, veían mas allá. Tuvieron dos hijos cada uno: Estanislao, Francisco, Catalina y Fresia, en honor a Fraser. Menos mal que las mujeres eran hippies.
Pablo llegó a ser Intendente del pueblo y Diego presidente de la Sociedad Rural. Suele vérselos, fumando sus pipas, paseando en la madrugada por sus campos. A veces con Analia y Celeste, otras con sus hijos, otras veces todos juntos. Dicen alguno que siempre, siempre, los acompaña un caballo blanco.

CABALLOS SALVAJES (primera parte)

Este cuento esta inspirado en la idea de Carlos Heredia. Con esta idea gano un concurso en la primaria haciendose acreedor a un libro como trofeo. Gracias por sembrar esta semillita. Su madrina es mari-ayosa . Porque su valle me llena el corazon de ternura, y porque pidio ser madrina de mellizos.
A diferencia de la mayoria de los cuentos de este blog, este cuento esta pensado para nenes mas grandes de 10 años o mas. Espero que les guste


Pablo, todos los años, pasaba un mes de sus vacaciones de verano en la chacra de sus abuelos. Era un buen lugar para jugar con las gomeras, pescar, investigar el bosque y ensuciarse sin que nadie lo retara. La chacra era igual a muchas de las que había en Verdepinto. Era un pueblo muy pintoresco. Con todas las cosas lindas de pueblo, pero también con los avances de la tecnología. Si algún día llovía o se aburría, seguro el tío Orlando lo llevaba a tomar un helado y jugar un rato en el ciber.
De todas maneras, los días de lluvia, le gustaba sentarse al lado de la cocina, con su abuelo Francisco y escuchar sus historias. La abuela Catalina, cebaba mate y tejía carpetas al crochet.
Ese año, el hermano mayor de Pablo, Diego, había ido unos días antes y ya lo estaba esperando. Esa misma noche, cuando se acostaron en sus camas, en la habitación de techo de barro, entre las sabanas con olor a lavanda de la abuela Catalina, Diego le contó una historia.
— Hace una semana, el primer día que llegué, vino un amigo del abuelo Francisco. Estaban hablando de unos caballos salvajes. —
— ¿Caballos salvajes? ¿ En esta época? Si esta lleno de chacras… —
— Eso mismo pensé yo. Por eso, pare la oreja. Parece que son fantasmas.—
— ¡¡¡Andá!!! Lo decís para asustarme.—
— Nada que ver, nene. Escuchame y después hace lo que se te cante.
— A ver. Dale. Contame, pero ya deberías saber que con 12 años, no me asusto tan fácil.
— La cosa es así. ¿Viste que a veces papá cuenta del tren que antes venia?.—
— Si, que dice que cuando dejo de pasar tan seguido, el pueblo decayó un montón y la gente se puso triste.—
— Bueno, parece que para la misma época, empezaron a escucharse cascos de caballos salvajes. La gente, al principio, salía a verlos, pero como nunca se veía nada, ahora dejaron de hacerlo. Hace un tiempo empezó a verse un caballo blanco, con el pelo bien bien largo. Pero todos le tienen miedo, porque en cuanto ve un humano, sale corriendo y desaparece.
— Bueno, eso no asusta a nadie. Caballos salvajes fantasmas, malísimo.—
— Desde que yo llegue, intente verlos pero nunca escuche ni vi nada. Capaz ahora que somos dos se aparece ¿no?
— Pavadas tuyas, parece mentira un pibe grande pensando en eso.
Pero esa noche, Pablo se durmió intranquilo y paso toda la noche soñando con caballos. Sin embargo, no escucho nada.
Empezó ese mes de vacaciones con todo. Quizás eran sus ultimas vacaciones como niño. Se permitió hacer cosas que, si las hiciera con sus amigos, le dirían nenito, bebito.
Le gustaba ayudar a su abuelo a dar de comer a las gallinas. Atar a la “Petaca” al molino. La Petaca era una petisita, que ya estaba vieja, había llevado a su papa Roberto y a su tío Orlando a la escuela, en la primaria. Cuando su papá y su tío hicieron la primaria, Vivian siempre en la chacra. Cuando empezaron la secundaria, se mudaron al pueblo. Después, de los quehaceres, se iba a investigar a los montecitos, entre los árboles. Ahí si que se permitía ser del todo un nene y era capaz de quedarse horas siguiendo una hormiga.
Para la siesta se dejaba algún libro. Siempre llevaba muchos. Después salía a pasear en la Petaca, encendía algún fuego con Diego para cocinar, y se quedaba escuchando las historias del abuelo. Pablo sabia que no hacia falta cocinar en la fogata, ya que en la cocina había un lindo horno a gas. Su abuelo hacia como si fuese necesario encender el fuego, porque sabia que para Pablo y Diego era toda una aventura. Diego con 14 años, ya se aburría un poco en la chacra. Era posible que ese fuera el ultimo año que lo visitara por un mes entero.
Esa noche mientras asaban unas costeletas y unos choclos (¿nunca probaron el choclo asado? ¡Es riquísimo!) Pablo se animo y le pregunto al Abuelo Francisco por los caballos salvajes.
— Hace unos años, cuando dejo de pasar el tren, la gente se puso muy triste, la mitad del pueblo perdió el trabajo. Por suerte, muchos buscaron changas. Se abrieron un par de fabricas, pero el pueblo nunca volvió a ser el mismo. Al año, mas o menos, empezaron a escucharse ruido de caballos. A veces, era el sonido del galope, otras veces redichos, y otras veces patadas y bufidos. Pero nadie vio nunca nada. Con el tiempo, algunos vieron un caballo blanco. En cuanto ve a un humano, sale al galope y enseguida desaparece. Algunos creen que son una maldición y que por eso dejo de pasar el tren. Le tiene miedo y dicen que el pueblo esta maldito. Pero yo no creo eso, los caballos aparecieron después de la desaparición del tren.
— Pero el tren sigue pasando ¿o no?— preguntó Diego.
— Sí, pasa, tres veces por semana. Pero antes pasaba tres veces por día. Dos trenes de carga y uno de pasajeros. El pueblo cosechaba. Hasta había tres hoteles, porque había gente que se quedaba ahí viviendo.
Se quedaron los tres mirando el fuego. Pablo no dejaba de pensar qué relación podían tener los caballos con el tren desaparecido.
Esa noche escucho los cascos. Diego dormía como un tronco y por mas que quiso no pudo despertarlo. Salió a ver que pasaba. Ahí estaba. El caballo blanco. Era hermoso. El pelo era largo, las crines se veían sedosas y sus ojos negros reflejaban la luna y las estrellas.
Pablo vio como giraba y empezaba a correr. Sin pensarlo, corrió detrás de él. Cuando ya le faltaba el aire, el caballo pareció entenderlo y aminoro la marcha. Le dio tiempo a Pablo para mirar que había a su alrededor. En lugar de los montes conocidos, de los campos sembrados del abuelo, de la tranquera, estaba en un bosque. Alcanzaba ver al final de este, un corral con… con… con miles de caballos encerrados. ¡¡¡No daba crédito a los que veían sus ojos!!! Caballos de todos los colores, hembras, machos incluso potrillos. Todos pastaban mansos. En la entrada del corral un viejo fumaba una pipa sentado al lado de un fogón. Pablo a pesar del miedo, se acerco. Caballos y viejo levantaron al mismo tiempo la vista. Los caballos lo miraban impaciente y el viejo lo miraba cansado.

VOS HACES LAS HISTORIAS

Este es un blog infantil. Pero también es el mejor lugar para contar esto que me paso. Como todos saben Nayen es el nombre de mi hija. Ella es la mayor fuente de inspiración para las historias que aquí se publican. Me cuenta sueños, ideas, cosas que tiene ganas. Cuando llego a la noche de trabajar, y le leo el cuento que me pidió, se muere de alegría.
Antes de ayer se despertó muy sonriente. Le pregunté a que se debía.
— Es que soñé con Santi (su noviecito del jardín, ya me hizo suegra, me cache en die), que me cuidaba, me protegía, me salvaba.
—¿Y yo que hago? Si él hace todo eso, yo me quedé sin trabajo— le dije un poco celosa.
— ¡¡¡Mami!!! ¡¡¡Vos haces las historias!!!
— Sí, Nay, yo escribo historias, pero mi trabajo más importante es cuidarte, protegerte y mimarte.
— Ay Mami, no entendéis. Vos haces todas las historias. Porque me llevas al jardín y ahí yo juego con Santi. Me llevas a natación y me miras por el vidrio, vos me tuviste en la panza. ¿Entendes? Vos haces las historias.
— No, Nay, hija, yo te cuento historias, pero soy tu mamá.
— ¡NO ME ENTENDES! Vos haces mis historias, mi historia de ir al jardín, mi historia de árabe, porque vos sos mi mamá, vos me ayudas, vos haces mis historias!!! Vos me explicas las cosas, vos me retas para que sea buena, vos me felicitas y me decís que soy la mejor. Sin vos, nadie haría mis historias.
— Nay, vos escribís tus historias, porque es tu vida hijita.
— Si ya sé eso má, pero sin vos yo no podría hacer mis historias. Vos me explicaste que hay nenes que no tienen ni papel para escribirles la cartita a Papa Noel, y que como yo tenia tantos juguetes y peluches que ya no usaba, se los podía mandar para que tuvieran un regalito de navidad. ¿Ves? Vos haces mi historia, porque yo ahora sé que a veces tengo que regalar cosas. Como cuando vos llevas tu ropa a los de la cara mugrienta (COMEDOR LOS CARASUCIAS)
A esa altura la filosofía extremadamente abstracta de mi hija de 4 años me había dejado mareada y medio estúpida.
Pero después, a la noche, me quedé pensando. Y llegué a la conclusión de que algo debo estar haciendo bien. Yo hago las historias. Ella siente que yo siembro en ella los valores, el amor, y demás cosas que van a definir su accionar, su historia. Por eso me dice que yo hago las historias. No que escribo sus historias, si no que las hago. Me quede sin palabras.

EL MISTERIO DEL ARCO IRIS

La princesa Jazmín y el caballero Santi estaban aburridos. Esa tarde la lluvia no los había dejado jugar ni un poco en el pastito verde de la pradera. Estaban sentados en la casa de Santi tomando la leche cuando dejo de llover. Terminaron la chocolateada y salieron disparados hacia el campo. Llegaron junto con otros niños y enseguida se pusieron a jugar y reír.
De pronto, un niño grito:
— ¡¡¡Miren!!!
Y señalando el cielo se quedo con la boca abierta. Había salido el arco iris. Enseguida, los chicos comenzaron a decir:
— Al final del arco iris viven las hadas…
— ¡¡¡Noooo!!! Nada que ver, al final del arco iris, hay una olla llena de monedas de oro…
— Cualquier cosa decís, nena. Al final del arco iris, hay un montón de mariposas mágicas.
Jazmín y Santi se miraron picaros. Los dos olían aventura.
A la mañana siguiente, prepararon la mochila con santuchitos, frutas, caramelos y jugos, y emprendieron la marcha. Iban a descubrir que había detrás del arco iris.
Arrancaron la expedición por la derecha del arco iris y fueron subiendo.
— Cuidado Santi— gritó Jazmín — Vienen unos enanos con caras de malos.
Santi, que era un caballero muy valiente, muy pero muy valiente, enfrento a los enanitos que venían corriendo.
— ¡¡¡Alto ahí!!! Quien quiera herir a la princesa, deberá enfrentarse primero conmigo
— ¿Herir? — pregunto un enanito con cara arrugada.
— ¿Eso es como lastimar? — siguió otro más chiquito.
— Sí — dijo Santi, pero se tranquilizo un poco.
— Nooo, nosotros no lastimamos a nadie. — contesto un enano, que para ser enano, era bastante alto.
— Entonces ¿por qué vienen con esa cara de enojados?
— No es cara de enojados, es cara de “fuchi”, de asquito.
— Lo que pasa — empezó a explicar un enano que tenia el pelo tan largo que lo usaba enrollado a la cintura como un cinturón.— es que más adelante hay un dragón medio malo. y recién estornudo y lleno un pañuelo con mocos de dragón, tan lleno estaba que casi se cae un poco.
— Por eso, venimos corriendo y con cara de “fuchi”— dijo un enano que era pelado pero tenia pelos largos en las orejas— porque queremos alejarnos lo más posible del dragón resfriado.
Santi y Jazmín se despidieron de los enanos y con un poco de temor siguieron la marcha.
Cuando llegaron donde estaba el dragón, pudieron pasar sin problemas. La mama del tirafuegos, le había hecho un tecito y lo había mandado a dormir la siesta.
En puntas de pie, el caballero y la princesa, sortearon ese obstáculo.
Estaban justo en la mitad del arco iris, cuando de pronto un monstruo enorme capturó a Jazmín. Era un monstruo horrible con tres ojos 5 brazos y un solo pie grande y baboso, baboso. Santi no sabia que brazo atacar primero, y la niña gritaba y lloraba.
En ese mismo momento llegaron tres hadas. La primer hada tenia un vestido rosa, alas lilas y un cabello cortito cortito, tan cortito que si no hubiera sido por la coronita nadie hubiera adivinado que se trataba de un hada. Rosadita, que así se llamaba, empezó a cantarle en la oreja al monstruo.
La segunda hada tenia las alas celestes y un vestido verde bien claro, con su pelo rojo parecía un fosforito. Martina que así se llamaba el hada, empezó a hacerle cosquillas al monstruo en la nuca.
La tercer hada era rubia rubia, más chiquita que las otras, se llamaba Renata. Tenia un solerito azul y un sombrerito haciendo juego. Empezó a darle al monstruo palmaditas en la cola. De a poco, el monstruo se fue quedando dormido. Cuando se durmió del todo, las hadas, Jazmín y Santi descubrieron que el monstruo tenia una espina en la oreja y por eso gritaba tanto. Por eso había tratado de llevar a Jazmín hasta su oreja. Para que le sacara la espina.
El resto del camino Fue más fácil y sin contratiempos. Antes de llegar, Santi y Jazmín decidieron parar a comer, y mientras charlaban terminaron de comer los sanguchitos, los jugos y se llenaron las pancitas de caramelos.
Faltaba tan poquito para llegar que decidieron tirarse por tobogán, el tobogán del arco iris, para llegar.
Al final del arco iris, no encontraron nada de lo que les habían dicho. En el final del arco iris, estaban guardados todos los sueños de las personas. Pero no cualquier sueño. Nooooo. Solo los sueños de las personas que los disfrutan y que hacen lo posible pro cumplirlos. Estaban los sueños de la mama de Jazmín, Leyen. Soñaba con tener muchos libros escritos por ella para Jazmín y sus amiguitos. Se sentaba todas las mañanitas mientras amanecía, a escribir las historias. Alimentaba su sueño.
También estaba el sueño del papá de Santi, de salir a pasear y recorrer todo el país. De a poco iba armando un equipo de camping y arreglando su vieja camioneta para cumplirlo.
Y así, había muchos sueños. Santi y Jazmín se quedaron un rato bien largo viendo cada uno de ellos. El camino de vuelta fue muy tranquilo. El monstruo estaba meta charlar con las hadas. Martina y Renata se reían de sus chistes. La mamá del dragón estaba contándole a los enanitos de todos los remedios caseros que conocía para curar, resfrios, dolores de panza, raspones, torceduras y demás. El dragón asentía convencido ya que como era muy travieso su mama dos por tres tenia que darle esos remedios.
Cuando volvieron a sus casas, Santi corrió a ayudar a su papa a terminar de barnizar una mesita de madera que había hecho para el camping. Jazmín en cambio, le contó a su mamá todas las historias que se le ocurrían o las cosas que pensaba. Capaz la ayudaba a escribir algún cuento ¿no?

EL SECRETO DE LAS TORMENTAS

Jazmín, estaba mirando el cielo. Veía unos nubarrones negros negros. Los rayos de los relámpagos iluminaban el horizonte, unos segundos después escuchaba el trueno. Cada vez era más rápido. Luz …. ruido. Luz….ruido. luz.. ruido. Su papá, Alberto, le había enseñado que, mientras menos fuera el tiempo que pasaba entre el relámpago y el trueno la tormenta estaba mas cerca. Ella esperaba ansiosa la tormenta. Pero le gustaba mas sí venia de noche.
Cuando tenia 4 años, su mama, Laura, la había llevado a dormir con ella una noche de tormenta. Jazmín tenia mucho miedo y por eso su mama la abrazo fuerte y mientras se quedaba dormida, le contó el secreto de las tormentas. Si uno tenia la suerte de dormirse cuando empezaba la lluvia, los truenos y los relámpagos, iba directamente a la provincia Temporal. Provincia que formaba parte del País de los sueños. En ese lugar, un soñador podía convertirse en uno mas de los duendes de la lluvia. Toda la gente ve a los duendes de la lluvia, pero pocos los reconocen, para la mayoría son simples gotas. Pero la verdad es que los duendes de la lluvia, la pasan re bien.
Mientras acá abajo en la tierra, escuchamos y vemos los preparativos de la tormenta, los duendes están arriba armándola. Para eso, usan fuegos artificiales mágicos (lo que los hombres creen que son relámpagos). También tiran bombas de estruendo (los truenos). Todo esto es para arriar las nubes y juntarlas.
Después, ellos se preparan para tirarse de cabeza a la tierra, pero no lo hacen así nomás. Noooo. Ellos se tiran en tobogán por los relámpagos. Y saltan hasta la tierra.
Esa noche Jazmín se durmió bien rápido. Un poquito de miedo tenia, pero no mucho porque su mama la abrazaba. Enseguida, llegó a Temporal. Justito a tiempo. Ya estaban tirando los últimos fuegos artificiales y las ultimas bombas de estruendo. Jazmín notó que tenia puesto un vestido de agua, transparente y tibiecito como los besos.
No tenia ni un poquito de miedo, así que se tiro encima del primer relámpago que vio. Cayo en un álamo plateado. Y fue deslizándose entre las hojas que estaban tan contentas que le hacían cosquillas cuando pasaba. Cuando cayo de la ultima hoja el viento la hizo volar y dar volteretas en el aire y fue a parar al capullo de una fresia. Una fresia lila, igual a la que habían plantado con su mama. El capullo también estaba feliz por la refrescante lluvia y le convido a Jazmín un vasito de jugo de fresia, que es dulce como las frutillas y de color dorado. La niña se quedó un ratito descansado en la fresia. Y luego siguió su camino. Cayo en la tierra y fue moviéndose para penetrarla. Encontró en su camino lombrices y bichos bolitas.
De pronto, algo la chupó y se fue para arriba como en un ascensor gigante y terminó entre la savia de un roble. Justo cuando estaba llegando a las hojas, Jazmín se despertó.
Desde ese día, cada vez que ve aproximarse una tormenta, Jazmín le avisa a su mama. Juntas preparan todo para ir a acostarse si es de noche. Y si es de día, se quedan mirando a los duendecitos de la lluvia. A veces les dejan un platito con leche tibia. Por si algún duende tiene hambre…

La princesa Jazmin tiene alas

Había una vez, una princesa que vivía en un mundo parecido al nuestro. Pero distinto. Era una princesa con el pelo bien lisito, negro, pero que con la luz del sol despedía reflejos rojizos. Tenia los ojos grandes y de color miel, llenos de luz. Sus cachetes colorados y su boca de frutilla la hacían la princesa mas linda del reino. La princesa Jazmín vivía en un lugar igualito al nuestro, pero lleno de hadas y duendes. De mariposas y ángeles. De querubines y sirenitas. De reyes, reina, príncipes y princesas. De elfos y hombrecitos de luz. De todo tipo de criaturas maravillosas.
De hecho la princesa Jazmín era hija del Hada de los Libros. Su mama se llamaba Leyen, que quiere decir leer. Tal vez por eso, la princesa Jazmín era tan pero tan curiosa. Quería saber el porqué de todo. Le gustaba estar al aire libre y plantar flores, ver a las hormigas, jugar con la tierra… descubrir todo el mundo. Ella sabia por ejemplo que los monos nacen de los arboles. o al menos ais lo creia. Tal vez por eso su mundo a pesar de ser tan parecido al nuestro era tan distinto a la vez. Porque lo miraba con sus hermoso ojos. Llenos de bondad y de alegría.
Pero un día se canso de andar siempre con los pies en la tierra. Quería volar, ver el mundo desde el cielo. Necesitaba conseguir alas. Uno de sus mejores amigos era Santi. Un príncipe de brillante armadura que era príncipe pero también era caballero. Tenia los ojos negros y el pelito marrón con un flequillo que casi casi le tapaba los ojos. El príncipe Santiago era su compañero de aventuras. Él le sugirió preguntarle a las mariposas y a las libélulas. Juntos tomados de la mano fueron a preguntarles. Porque Jazmín era curiosa pero también era un poquito miedosa. Pero no entendieron mucho lo que las mariposas y las libélulas le dijeron, porque ellas hablaban un idioma muy raro. Jazmín viendo el brillo de la armadura de Santi pensó en preguntarles a los bichitos de luz. Pero las luciérnagas hablaban muy muy bajito. Por mas que hicieron conos de papel y acercaron las orejas a las bocas de las luciérnagas no pudieron entenderles nada.
Y así andaban, la princesa Jazmín haciendo pucherito y el príncipe Santi arrastrando su armadura porque ya tenia calor y estaba cansado de tanto caminar. Entonces, uno de los payasos que andaba por ahí les dijo:
— ¿Por qué no le preguntan al hada Leyen? Ella seguro sabe como conseguir las alas. Entre tantos libros que tiene seguro habrá alguno que les enseñe—
Porque en le mundo de Jazmín los payasos andaban todo el día por ahí, haciendo reír a los chicos y a los grandes.
Santi y Jazmín corrieron hasta la casa de la princesa y encontraron al hada como siempre sentada entre almohadones, leyendo libros. La habitación donde estaban los libros no se parecía en nada a las bibliotecas que salían en las películas. Esta habitación era muy luminosa, pintada de colores claros. La habían pintado Leyen y Jazmín. Era un arco iris. Rosa, lila, celeste amarillo, verde todos los colores se mezclaban y hacían que la luz bailara por toda la sala. Estaba llena de almohadones para leer en el piso.
Los libros no eran silenciosos como cualquier libro. Eran libros charlatanes que todo el tiempo pedían que alguien los leyera, que contaban sus historias. Hasta charlaban entre ellos. Pero en voz bajita, así no molestaban a los demás.
Entre ese mundo mágico encontraron los príncipes a Leyen.
— ¡queremos volar!
— ¡Queremos ver el mundo desde el aire!
— ¡Queremos alas!
Los dos gritaban al mismo tiempo y Leyen los miraba un poco muerta de risa y otro poco con dulzura. No le gustaba reírse de los chicos, porque los chicos siempre dicen cosas muy importantes, aunque para los grandes eso sea chistoso. Leyen se había negado a crecer y por eso siempre era alegre y disfrutaba de la vida como los niños.
— Vengan. Siéntense. Uno de cada lado ¿Qué quieren ver?
— El mar— grito Jazmín
— Bueno, cierren los ojos
Leyen empezó a leerles historias de piratas de sirenas, de islas con tesoros, de pájaros. Y a medida que las palabras salían de su boca, los chicos iban volando sobre el mar.
— De las montañas— pidió Santi
Y Leyen, empezó a tejer con su voz dulce las historias. De sus labios surgían árboles gigantes, pequeños duendes, águilas majestuosas.
Y así en el mundo de la princesa Jazmín, que era muy parecido al nuestro, empezó a correr la voz que en la casa del Hada Leyen y la princesa Jazmín se podía volar. Y empezaron a llegar de todas partes, los niños, que querían ver el mundo desde el cielo. Leyen les leía a todos. Pero siempre al atardecer cerraba las puertas y se sentaba con la princesa Jazmín y juntas se ponían las alas más grandes y volaban abrazadas por distintos mundos.
La princesa Jazmín había conseguido sus alas. Unas alas de papel, pero que igual servían para volar y ver el mundo desde el cielo. Pero también para viajar sentada en un almohadón. Leyen le fabrico a Jazmín unas alas de mariposa con papeles de brillantes colores y tela transparente. Entonces para sentarse a leer, Jazmín se ponía las alas y en ese mismo momento la voz de su mama la llevaba de aventuras.
Las alas de Jazmín eran las paginas de un libro, y el viento que las impulsaba era la voz que leía las historias.

COMENTARIOS

Me han llegado comentarios de mis grandes amigas bloggers LILS y GALLEGOLAND sin loguear, comentarios que por supuesto ellas no habian realizado.
Aclaremos que oscurece. No dejare comentarios sin loguearme en ningun blog. Los comentarios de amigos sin loguear seran borrados ya que no son de ellos. El resto de los comentarios sin log, que sean agresivos o destructivos seran dejados, pero publicando la direccion de IP de la que provienen.
A ver gente que se dedica a estas cosas: tano tiempo libre tienen? si es asi un humilidisimo consejo: dejen un poco la PC salgan al aire y haganse ademas de amigos ciberneticos, amigos de carne y hueso. Van a ver como poco a poco se les acaban las ganas de hinchar porque, por si no lo saben, tener amigos afuera y poco tiempo para la PC, indica que tienen una vida. De lo contrario son tristes humanoides que en vez de apendice tienen un ordenador pegado que los hace respirar y vivir a traves de el. Es medio patetico. Cuando se tiene una vida, el tiempo que dedicamos a la “compu” es valioso y por eso lo usamos, bien para escribir, bien para leer. Jamas desperdiciariamos ese tiempo para joder a los demas.
He dicho.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog