Que es el Budismo de Nichiren Daishonin?

Los miembros de la SGI practican el Budismo enseñado por Nichiren Daishonin , un monje Japonés durante la décimotercera cinturía, y su filosofía está basada en la última enseñanza del primer buda históricamente reconocido, Siddhartha Gautama o Shakyamuni. La última enseñanza expuesta por el Buda shakyamuni es el Sutra del Loto, la cual declara que todos los seres vivientes sin importar de su género o inteligencia, poseen el potencial para el logro de La Iluminación o Budeidad. La Iluminación o Budeidad es ‘despertarse a’ o percebir la verdadera naturaleza de la vida, captando la profunda realidad de la relación mutua de todas las cosas- la relación inseparable entre el individuo y su entorno y la capacidad que yace en cada ser humano para influenciar a ambos. Esta comprensión lleva al individuo a asumir responsabilidad por su condición o circunstancias y su medio ambiente. Esta responsibilidad está basada en el entendimiento de la simultaniedad de la Ley de la causa y efecto. Cada pensamiento, palabra o hecho tiene simultáneamente un efecto tanto en el individuo como en su ambiente, aún cuando el efecto no se manifiesta inmediatamente.
La meta de los miembros de la SGI es el logro de la Budeidad o Iluminación, estableciendo dicha condición en sus vidas, pueden palpar su creatividad como individuos, y al así hacerlo, crean armoniosas familias, lugares de trabajo y comunidades. A través de este proceso de la “revolución humana” de los individuos, creamos y avanzamos hacía la meta en pos de la paz y prósperidad de todo el mundo.

Nam-myoho-renge-kyo
Nichiren Daishonin enseñó que todos los beneficios derivados de la sabiduría contenida en el Sutra del Loto pueden ser realizados invocando el título de ésta (Nam) Myoho Renge Kyo. entonar estas palabras y recitar fragmentos del Sutra del Loto, apoyado por el estudio y la propagación de la enseñanza, constituye la práctica básica budista. La fe, práctica y estudio son los fundamentos de la práctica budista, llevando a cabo actividades para el bienestar de uno mismo y el bienestar de los demás.
El Gohonzon
Nichiren Daishonin inscribió el objeto de veneración o de respeto.-El Gohonzon-En el centro del Gohonzon están escritos los caracteres chinos , el Gohonzon es, así, un objeto físico que corporifíca la fusión perfecta de la Ley fundamental del universo o Nam-myoho-renge-kyo, y la Persona, el Buda original de kuon ganjo o Nichiren Daishonin.Esto indica la Unidad de la Persona Y la Ley- que la condición de Budeidad es un potencial inherente y puede ser manifestado por todas las personas.Los miembros de la SGI entronizan una transcripción del Dai-Gohonzon en sus hogares como centro o foco de su práctica.
Invocar Nam-myoho-renge-kyo con fe en el Gohonzon pone de manifiesto el Nam-myoho-renge-kyo, la Ley de la vida, que existe en nuestro interior. De este modo, uno fusiona su vida con el. sólo mediante esta fusión se puede lograr el objetivo de la práctica: la Budeidad. Nichiren Daishonin enseña que .Éste es el principio de lograr la Budeidad con nuestra forma presente de mortales comunes.
Práctica diaria- Gongyo
La palabra Japonesa Gongyo quiere decir literalmente “práctica asidua”, En la práctica del Budismo de Nichiren Daishonin significa invocar Nam-myoho-renge-kyo, y parte del segundo capítulo “hoben” y el capítulo décimosexto “Juryo” del Sutra del Loto frente al Gohonzon. Esta es la práctica fundamental del Budismo de Nichiren Daishonin, efectuada mañana y tarde.
Los escritos principales de Nichiren Daishonin (Gosho)
Durante toda su vida Nichiren Daishonin fue perseguido por el gobierno Japonés y las autoridades religiosas quienes consideraban como una amenaza , la enseñanza revolucionaria del Daishonin. Sin embargo, las cartas que él escribió a sus seguidores bajo increibles y duras circunstancias, demuestran que aún en medio de los más grandes desafíos , el pudo manifestar inmesurable alegría y misericordia por los demás-El Estado de la Budeidad. La colección de estas cartas y tratados, más de 400, están compiladas en Inglés como ‘The Major Writing of Nichiren Daishonin’,(los principales escritos de Nichiren Daishonin) y los primeros dos volúmenes de éstos han sido traducidos al Español por la SGI Argentina. Estos Escritos constituyen el Gosho de Nichiren Daishonin y son el material de estudio principal de los miembros de la SGI.
Creyentes laicos – La SGI
Hasta el 1930, los seguidores del Budismo de Nichiren Daishonin conocidos como El Hokkeko era relativamente un grupo pequeño de creyentes, dirigidos por el clero de la Escuela Fuji ( la Nichiren Shoshu). En 1930, una organización de laicos fue fundada por el educador Tsunesaburo Makiguchi. Durante la Segunda Guerra Mundial, Makiguchi fue encarcelado por rehusarse a conceder sus creencias religiosas y refutar la presión del gobierno japonés para que aceptara la religión Shinto ( religión oficial del estado que fue utilizada para unir al público en apoyo a la guerra.) Makiguchi falleció en la cárcel en 1944. Su sucesor, Josei Toda, había sido también encarcelado, pero sobrevivió para dirigir después de la guerra, el crecimiento de la Soka Gakkai (”Asociación para la Creación de Valores”), la cual bajo su liderazgo se expandió de un puñado de miembros a 750,000 familias antes de su muerte en 1958. El tercero presidente, Daisaku Ikeda, ha dirigido el movimiento a su presente fortaleza de 10 millones de miembros en el Japón, y aproximadamente 1.26 millón de miembros en 163 países en el extranjero. La organización internacional, la Soka Gakkai Internacional (SGI), fue establecida en 1975.
En 1991 la organización SGI se separó del clero de la Nichiren Shoshu.

Daisaku Ikeda

DAISAKU IKEDAes filósofo budista, educador y prolífico escritor y poeta. Como presidente del movimiento budista laico Soka Gakkai Internacional (SGI), se ha dedicado a diversas actividades por la paz y el fortalecimiento de las personas, y ha fundado instituciones culturales, educativas y de investigación sobre la paz en todo el mundo. Ikeda, quien nació en Tokio en 1928, experimentó en carne propia la trágica realidad de la guerra y del militarismo. En el caos del Japón de posguerra, abrazó el budismo a través de un encuentro con el educador y pacifista Josei Toda, líder de la organización budista laica Soka Gakkai, quien había sido encarcelado por sus creencias durante la Segunda Guerra Mundial. Estas experiencias marcaron en Daisaku Ikeda un profundo compromiso con la paz. Con los años, Ikeda emprendió diálogos con muchos de los pensadores y líderes del mundo más reconocidos en busca de respuestas viables a los problemas globales; promovió el apoyo de la SGI a las actividades de las Naciones Unidas y escribió ampliamente sobre gran cantidad de temas relacionados con la paz y la condición humana. El pensamiento de Ikeda se centra en la idea de que la transformación interior en la vida de cada ser humano, en lugar de una simple reforma estructural de la sociedad, es la clave para una paz duradera y la felicidad humana. Eso es lo que expresa de manera sucinta en un fragmento de su conocida obra La revolución humana: “La gran revolución humana en un solo individuo ayudará a imprimir un cambio en el destino de una nación y, más aún, podrá generar un cambio en el destino de toda la humanidad”. Los libros de Ikeda, que ofrecen perspectivas basadas en el humanismo budista acerca de los desafíos que enfrentan las personas en su vida cotidiana y la humanidad en su totalidad, han sido publicados en más de 30 idiomas.
Obtenido de “
http://es.wikipedia.org/wiki/Daisaku_Ikeda

Nam-Mioho-Rengue-Kyo significaría:

NAM: Esta palabra procede del sánscrito “namas” y de acuerdo al Daishonin significa devoción de cuerpo y mente, o la relación perfecta de la vida del ser humano con la verdad eterna de la vida.
MYOJO: Literalmente significa “Ley Mística” o realidad definitiva.MYO: Significa místico “porque es infinitamente profundo y más allá de todas las posibles concepciones y formulaciones de la mente humana” (Ikeda, 1994). Como lo expresa Nichiren Daishonin, “es simplemente la misteriosa naturaleza de nuestras vidas. De momento a momento la vida es ciertamente una realidad evasiva que trasciende tanto la existencia como la no-existencia, no es ninguna de ellas, pero exhibe cualidades de ambas, la entidad mística del que es la realidad de todas las cosas. MYO entonces es el nombre dado a la naturaleza mística de la vida.JO: Significa ley o las manifestaciones de la naturaleza mística de la vida.De esta forma MYO correspondería a la “realidad definitiva más allá de nuestra capacidad de percepción y JO al mundo de los fenómenos en todas sus formas en constante cambio (Ikeda).
RENGUE: Significa “Flor de Loto”, un símbolo de fertilidad, prosperidad, belleza, que emerge de orígenes inferiores o feos (como el barro para la planta). Símbolo de imperturbabilidad y seguridad en medio de las perturbaciones vitales (dado que se mantiene seca en el agua), cerrándose de noche y abriéndose al amanecer (una metáfora de la apertura de las mentes a la sabiduría e iluminación). Pero su significado más importante se refiere a la simultaneidad de causa y efecto, por ser la única planta que produce flores y semillas (frutos) al mismo tiempo.
KYO: Esta última palabra del mantra significa “Sutra” o colección de enseñanzas del Buda. Como en su momento tuvo el recurso de su propia voz para transmitir sus ideas, también es interpretable como voz y es entendido por el Daishonin como “las palabras y habla, sonidos y voces de todos los seres vivientes” implicando que la iluminación del Buda es latente y posible para todos nosotros. El carácter chino lo representa como longitud de una pieza de tela, como para la continuidad de la enseñanza, extendiéndolo a la prosperidad y abarcando el pasado, presente y futuro. De esta forma, KYO es la eterna iluminación implícita en la voz del Buda presente en cada uno de nosotros y nos invita a poner de manifiesto lo mejor de nuestro latente potencial para beneficio propio y el de otros.
De esta forma NAM MYOJO RENGUE KYO significaría:NAM: la leal devoción a aprender y realizar…MYO: la esencia de la existencia, la percepción iluminada de la realidad o budeidad a través de las… JO: manifestaciones sensoriales de la vida a medida en que actuamos en los primeros nueve mundos…RENGUE: de modo que produzcan efectos buenos y valiosos para nosotros y para toda la humanidad…KYO: escuchando las enseñanzas del Buda que nos guía en el pasado, presente y futuro.
Resumiendo sería:
NAM: soy devotoMYOJO: de la ley MísticaRENGUE: del Sutra del LotoKYO: mediante mi voz.«Aún si las mareas cesaran de subir y bajar, aún si el sol saliera por el oeste, nunca sucederá que las oraciones de un devoto del Sutra del Loto dejarán de ser respondidas». (Gosho «Sobre la Oración»)
*Si quieres cambiar tu destino,repite: Nam-Miojo-rengue-quio* §§Es tan asombrosamente simpleque cualquier persona puede hacerlo.Tan profundo que puede abrirel potencial más alto de cada individuo.Por lo tanto, es la última realidad de la vida y del universo.

La crianza de los niños…

Por DAISAKU IKEDA

Para que un niño desarrolle una personalidad independiente, es necesario a veces disciplinarlo, y a veces que siga su propio camino.
Yo amo ver el crecimiento de los jóvenes cuando son rectos, verdaderos y prometen, tienen toda la vida por delante. Y es a ellos a quienes se les confía el futuro. Por consiguiente, los tomo muy en serio. Por la causa de la humanidad en el siglo XXI, quiero ayudar a los niños de hoy a expandir el tesoro de sus corazones tanto como sea posible.
Siento que “los tesoros del corazón” son los más grandes obsequios posibles de los padres a sus hijos. Algunos padres pueden desear garantizar la felicidad de sus niños dándoles riqueza material. No importa cuán adinerados sean, sin buena salud y fuerza física, los niños no podrán vivir una vida feliz. Por encima de todo, creo que son “los tesoros del corazón” (cualidades como fuerza espiritual, carácter y humanismo) los que asegurarán la verdadera felicidad de un niño.
Veo la crianza de los niños como un proceso de guiar a un adulto joven a desarrollar la fortaleza para levantarse y caminar con sus propios pies. Así, cuando de cara a un niño, siempre le ofrezco mi respeto como a una persona independiente. Un niño es un individuo con personalidad diferente, e incluso la relación entre el padre y el niño es finalmente una relación entre dos individuos.
Algunos niños son muy considerados y siempre de profundo pensamiento. Otros pueden estar buscando a alguien con quien pelear. Otro siempre está corriendo a la cocina por algo que comer. Otros no pueden resistirse a garabatear en todo lo que ven. Hay miles de tipos diferentes y cada uno tiene intereses diferentes. Los padres deben intentar anticiparse a las diferentes direcciones en las cuales la individualidad de un niño puede dirigirse, y una y otra vez hacer todo lo posible para brindarles el mejor ambiente para su desarrollo.
Los niños son muy sensibles, yo siempre siento que es poco generoso y tonto hacer comparaciones entre ellos. El budismo enseña simplemente que las flores del cerezo son flores de cerezo, y las flores del ciruelo son flores de ciruelo, cada persona tiene un carácter totalmente único. Los niños necesitan crecer a su propio ritmo y de una forma verdadera para ellos mismos.
Nada anima más el crecimiento de los niños que saber que son comprendidos y tienen la confianza de sus padres, tal como lo ilustra esta historia sobre el gran escritor y poeta francés Víctor Hugo. El hombre que vivía al lado de la familia del joven Hugo, tenía un gran árbol de manzanas, y decidió construir un cerco alrededor de él para que los niños no pudieran tomarlas. La madre de Hugo le dijo: “si usted está construyendo el cerco para mantener a mi hijo lejos, no necesita molestarse.” El hombre continuó vigilando, pero el muchacho nunca se acercó al árbol. Me impresionó que la madre de Hugo conociera tan bien el carácter de su hijo.
Para que un niño desarrolle una personalidad independiente, es necesario a veces disciplinarlo, y a veces que siga su propio camino. Desde mi punto de vista, lo estricto se aplica mejor a edad temprana, y a medida que el niño crece debe dejársele ejercer cada vez más su juicio independiente de cómo comportarse.
Por lo menos, en Japón se hace lo contrario con demasiada frecuencia. Cuando es pequeño, el niño se mima de forma consistente, y entonces después se hace un esfuerzo súbito y frenético para controlarlo. Pero ya es demasiado tarde. Un niño nunca desarrollará un sentido de auto confianza de esta manera.
Yo no pienso que los niños son débiles y frágiles por principio, creo que incluso, un recién nacido posee un inmenso potencial sin manifestar. Yo oí que un bebé, incluso sin ninguna lección de natación, puede nadar instintivamente en el agua. Quizás es la sobreprotección de los padres lo que realmente reprime el potencial de un niño, haciéndolo débil al punto que pierde las habilidades una vez adquiridas y la fuerza necesaria para nadar en el inmenso océano llamado “vida.”
Temiendo que sus niños puedan mojarse con una ola pequeña, algunos padres se asegurarían que incluso no se acercaran al agua, y otros pueden intentar escudarlos y protegerlos mojándose ellos. Imagínese todo lo asustado y desprotegido que puede volverse el niño cuando de repente es arrojado en el inmenso océano. ¿Qué le pasará después de que crezca y sea barrido por las olas aplastantes del mar de la vida, y encuentre que nadie está allí para intervenir en su ayuda?
Ser padres significa para mí, ayudar a un niño a desarrollar su propia fuerza para luchar, desafiar y vivir. “Sí usted ama a su niño, lo ayuda a levantarse con sus propios pies y envíelo a una jornada de aprendizaje” era un concepto popular en el viejo Japón. Esta era la antigua forma en que los padres educaban a sus niños. Si la habilidad para enfrentar las dificultades de la vida es el centro de crianza, no hay ninguna necesidad de preocuparse si los niños de uno manejarán bien sus vidas.
Tristemente, sin embargo, algunos padres intentan usar a sus niños como un medio de expresión a su propia vanidad y orgullo, intentando forzarlos en algunos moldes preconcebidos que ellos consideran deseables. Ésta no es una visión bonita, y corren un grave riesgo de destruir completamente la individualidad del niño. Si un padre no piensa en los sueños del niño, sino en los propios, el resultado será algo tan artificial como el árbol enano en un arreglo de Bonsái.
Es crucial que un padre entienda la manera como funciona la mente del niño. Cuándo él hace tan importante pregunta “¿Por qué?” y lo regaña, o le responde algo para que se calle, la pureza del espíritu del niño será manchada. Uno de los aspectos más cruciales de criar a un niño es cómo contestar esta pregunta tan frecuente. En principio los niños esperan que sus padres les enseñen. Sin embargo, en lugar de responderles inmediatamente, la madre o el padre pueden hacer una pausa y pueden trabajar junto con el niño en lo que podría ser la respuesta. Esto ayudará a cultivar el poder de razonamiento del niño.
La influencia positiva de padres hábiles se muestra en la vida de Tomás Edison quien inventó la bombilla, la fonógrafo y muchos centenares de otros artículos que nosotros usamos todos los días en la actualidad.
Como todo niño, Tom era curioso. Antes de que él hubiera captado totalmente los principios científicos, quiso crear un globo humano. ¡Él pidió a uno de sus amigos beber una mezcla líquida de ácido tartárico y bicarbonato de soda, pensando que su cuerpo se llenaría de gas y flotaría como un globo! En cambio, por supuesto, su amigo se enfermó y los padres de Tomás, normalmente pacientes, lo riñeron severamente por probar sus experimentos en un ser humano. Edison dijo después que la decepción de sus padres en esa ocasión fue lo que le hizo decidir inventar sólo cosas que serían útiles a la humanidad.
Cuando ella estuvo segura que él efectivamente había aprendido su lección, la madre le compró un libro de ciencias para que pudiera aprender a crear experimentos seguros. Ella no lo riñó simplemente y lo dejó así, más allá de su error ella veía su talento y estimulaba cálidamente el desarrollo de ese talento. Más tarde, después de sólo tres meses en la escuela, fue retirado por ser un aprendiz lento, pero su madre lo enseñó todos los días en casa y pronto las personas estaban llamándolo genio. Su inteligente inventiva se nutrió del gran amor de sus padres.
Si los padres pueden criar a sus niños de una manera que desalienten el ensimismamiento y alientan la apertura de mente, entonces esta amplitud de espíritu se desarrollará forma natural en una calidez de corazón dirigida hacia otros, hacia la naturaleza y hacia el universo. Y con tales jóvenes, estoy seguro que el mundo se volverá un lugar mejor.
Derechos Reservados © Soka Gakkai

NAM-MIOHO-RENGUE-KYO

Práctica budista

Nam-myoho-renge-kyo

La entonación de Nam-myoho-renge-kyo fue establecida por Nichiren el 28 de abril de 1253. Luego de realizar un meticuloso estudio de todos los sutras budistas, él llegó a la conclusión de que el Sutra del loto contenía la verdad última del budismo: la que sostiene que todos los seres humanos, sin excepción, poseen el potencial de manifestar la Budeidad. El título del Sutra del loto, traducido al japonés, es Myoho-renge-kyo. Para Nichiren, Myoho-renge-kyo era mucho más que el título de un texto budista; era la manifestación, en palabras, de la Ley de la vida, que todas las enseñanzas budistas, de un modo u otro, intentaban esclarecer. A continuación, se realiza una breve pero imprescindible explicación de algunos de los conceptos esenciales que se expresan en esa frase.

Nam


La palabra “nam” deriva del sánscrito. Una traducción apropiada de su significado es ‘depositar la devoción’. Nichiren estableció la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo como un medio para que todas las personas pudieran armonizar su vida con el ritmo de la Ley de la vida o dharma. En sánscrito, “nam” indica los dos elementos de la acción y la actitud, y se refiere, por ende, a la acción correcta que uno debe llevar a cabo y a la actitud que uno debe adoptar para manifestar la Budeidad en su existencia presente.

Myoho


Myoho” significa literalmente ‘Ley Mística’ y expresa la relación entre la vida inherente al universo y las infinitas maneras en que esa vida se manifiesta. “Myo” alude a la esencia de la vida, que es “invisible” y está más allá de la comprensión de la mente. Esa esencia siempre se expresa a sí misma de manera tangible (ho) y puede ser percibida por los sentidos. Los fenómenos (ho) son cambiantes, pero, en lo profundo de dichos fenómenos existe una realidad constante llamada “myo“.

Renge


Renge” quiere decir ‘flor de loto’. El loto florece y produce semillas al mismo tiempo, por lo que representa la simultaneidad de la causa y del efecto. Las circunstancias y la calidad de nuestra vida individual están determinadas por las causas y los efectos, tanto positivos como negativos, que acumulamos (mediante nuestros pensamientos, palabra y acciones) a cada momento. Eso se denomina “karma”. La ley de causa y efecto explica que cada uno de nosotros asume la responsabilidad por su propio destino. Nosotros creamos nuestro destino y nosotros podemos modificarlo. La causa más poderosa que podemos generar es entonar Nam-myoho-renge-kyo; el efecto de la Budeidad se crea simultáneamente en las profundidades de nuestra vida y se pone de manifiesto sin falta a su tiempo.

La flor de loto germina y florece en un pantano lleno de lodo y, sin embargo, se mantiene pura e incorrupta, lo cual simboliza el surgimiento de la Budeidad desde el interior de una persona común.

Kyo


El significado literal de “Kyo” es ‘sutra‘, es decir, la voz y la enseñanza del Buda. En ese sentido, quiere decir también ’sonido’, ‘ritmo’ o ‘vibración’. Asimismo, el carácter chino para “kyo” significó originalmente la urdimbre de una pieza tejida, pues simbolizaba la continuidad de la vida a través del pasado, el presente y el futuro. En un sentido más general, “kyo” transmite el concepto de que todas las cosas en el universo son la manifestación de la Ley Mística.

La práctica primordial


La entonación de Nam-myoho-renge-kyo, denominada daimoku, es la práctica fundamental que llevan a cabo los miembros de la SGI. A través de esta, las personas pueden revelar la condición de Buda en su vida, que se experimenta como un estado de alegría, vitalidad, coraje, sabiduría y misericordia que se va desarrollando naturalmente.

“Se denomina persona común a la que vive en la ilusión, pero cuando esa persona está iluminada, pasa a llamarse buda. Es como el caso de un espejo percudido, que, una vez lustrado, refulge como una joya. Una mente nublada por las ilusiones provenientes de la oscuridad primordial de la vida es como un espejo percudido; pero una vez pulida, sin falta se convierte en un espejo impecable, que refleja la naturaleza esencial de los fenómenos y el verdadero aspecto de la realidad. Haga surgir una profunda fe y lustre su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿De qué manera lustrarlo? Tan sólo entonando Nam-myoho-renge-kyo.”

“El logro de la Budeidad en esta existencia” de Nichiren Daishonin.

http://www.sgispanish.org/obras/propuestas/2009resumen.html

Presidente de la SGI :: Obras :: Propuestas

Propuestas de paz 2009 (versión abreviada)


Por la competencia humanitaria:
Una nueva corriente en la historia


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El impacto de la crisis financiera, que comenzó con el resquebrajamiento del mercado de hipotecas subprime de los Estados Unidos y llevó al quiebre del banco de inversiones Lehman Brothers de aquel país, se ha propagado ahora hasta abarcar el mundo entero.

La crisis actual provoca inevitablemente recuerdos de la pesadilla de 1930, cuando una severa depresión económica creó las condiciones para la conflagración global que fue la Segunda Guerra Mundial. La situación permanece incierta e impredecible, y son cada vez más las señales de que la crisis financiera está socavando la economía real y está generando recesión global y desempleo.

Se puede rastrear la causa principal de la crisis en el predominio descontrolado de los movimientos especulativos de los activos financieros, cuya escala, según los cálculos, es cuatro veces mayor que el valor acumulativo de los bienes y servicios reales. El origen de la crisis yace en el hecho de que los mercados financieros, cuya verdadera función debería ser respaldar y facilitar otras actividades económicas, se han lanzado al centro de la escena, con especuladores de mercado convertidos en “estrellas”, que persiguen exclusivamente la acumulación de ganancias y beneficios, muy a menudo sin detenerse a considerar el impacto que provocan sobre los demás.

Como he señalado en muchas ocasiones a través de estas propuestas, la raíz más profunda de la crisis se encuentra en el apego al dinero por el dinero mismo, a las divisas; la codicia ampliamente extendida por todo el mundo es lo que constituye la patología más notable de nuestra civilización contemporánea. El dinero que controla y domina las economías de mercado, por supuesto, carece virtualmente de valor, solo tiene valor de cambio. Y el valor de cambio reside únicamente en el entendimiento y el acuerdo entre personas; por ende es, en esencia, abstracto y a la vez, anónimo. No está dirigido a cosas tan concretas (y por lo tanto, finitas) como los productos y servicios reales; por lo tanto, como objeto de deseo humano, no tiene límites reales o inherentes.

Muy poco después de la Segunda Guerra Mundial, Gabriel Marcel, filósofo existencialista francés, identificó agudamente el “espíritu de abstracción” como el factor clave causante de las hostilidades. Si bien la capacidad de desarrollar y de manipular conceptos abstractos es indispensable para la actividad intelectual, para Marcel, el espíritu de abstracción es destructivo, pues implica un proceso dentro del cual las abstracciones están distanciadas de las realidades concretas y adquieren vida propia.

Por ejemplo, no es posible tomar parte de una guerra si antes no se niega el carácter y la humanidad individual del oponente, y se lo reduce a un concepto abstracto, como “fascista”, “comunista”, “sionista”, “islámico”, “fundamentalista”, etcétera. Sin antes rebajarlo hasta ese punto, sería imposible involucrarse en una guerra o encontrarle un sentido o justificación al hecho de participar en una acción bélica.

Cuando observamos la actual crisis financiera, debemos preguntarnos si, como sociedad, no nos hemos dejado atrapar por ese espíritu de abstracción. ¿No somos acaso víctimas de la seducción del mundo anónimo y abstracto del dinero que, con las artes de una Medusa, nos hace olvidar nuestra capacidad humana de comprender, más allá de las apariencias, que el dinero, por más necesario que sea para el funcionamiento de la sociedad, no es otra cosa que un acuerdo, una especie de realidad virtual?

Si, por ejemplo, una empresa pierde de vista su deber de contribuir con la sociedad y solo se dedica a los intereses privados de sus accionistas –con su avidez por obtener ganancias a corto plazo—, solo relegará a un segundo y hasta a un tercer plano la importancia de sus conexiones concretas con el mundo real de las personas reales, sean estas gerentes, empleados, clientes o consumidores.

Debemos encontrar modos de poner freno a los aspectos descontrolados del capital financiero. Necesitamos, también, tomar medidas rápidas y audaces, como la obtención del respaldo fiscal y financiero, y el fortalecimiento de las redes de seguridad, para responder a la dramática crisis de la actividad corporativa y al consecuente aumento del desempleo.

En tal sentido, es especialmente crucial que tengamos presentes las dimensiones globales de la pobreza, que se yergue como amenaza a una de las actividades humanas más fundamentales como es el trabajo, ya que sobre este se articula el sentido de propósito y de esperanza, factor vital para la dignidad del hombre y la supervivencia de la sociedad. Debemos poner toda nuestra energía en abordar esta cuestión tan crítica.

En esta circunstancia crítica, es especialmente importante que los líderes políticos ejerzan toda su capacidad para el bien mayor, con una visión amplia e imparcial, puesto que el estado y los sistemas políticos tienen una función mayúscula que cumplir para frenar la escalada sin control del capitalismo. Pero, al mismo tiempo, debemos, absolutamente, aprender de la lección de la década de 1930, en que el exceso del control por parte del estado se relacionó con el surgimiento del fascismo.

Ha llegado el momento de ejercer un nuevo modo de pensamiento, un cambio de paradigma que llegue hasta el núcleo más recóndito de la civilización humana. Durante la Gran Depresión de hace ochenta años, el socialismo se ofreció como una alternativa al capitalismo. Hoy no existe alternativa alguna. Aunque el socialismo, en especial el comunismo soviético, no puede hoy considerarse una antítesis viable al capitalismo, si aceptamos la premisa de que estamos enfrentando una crisis de la modernidad –la modernidad como sistema basado fundamentalmente en el capitalismo y en la democracia— la necesidad de descubrir una nueva perspectiva y nuevos principios se torna cada vez más clara y más urgente.

Desde luego, deben tomarse mediadas inmediatas que contribuyan a conjurar un agravamiento de las crisis económicas y financieras; sin embargo, no podemos conformarnos con aplicar simples paliativos temporarios. Es necesario que nos apliquemos a lograr una visión del mundo regida por principios sólidos, que puedan funcionar como “palanca” y cambiar el rumbo de la historia. Para bien o para mal, los procesos de globalización han alcanzado un punto tal, que hacen imprescindible esa clase de respuesta.

En relación con ello, quisiera explorar algunas ideas expuestas por el presidente fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi, en su obra, Geografía de la vida humana, escrita en 1903, pues tengo la certeza de que pueden ser útiles como un nuevo paradigma capaz de conducirnos fuera del callejón sin salida en que nos encontramos. Específicamente, quisiera referirme a las posibilidades que ofrece su idea de una “competencia humanitaria”.

En la mencionada obra, Makiguchi examina la gran corriente de la historia humana e identifica las formas de competencia que han prevalecido en diferentes períodos: la militar, la política y la económica. Concluye su análisis con la propuesta de que fijemos como objetivo el establecimiento de la “competencia humanitaria”, como corriente distintiva de la época, es decir, una competencia capaz de efectuar las más grandes contribuciones a la sociedad. Si bien su ideal no se concretó de inmediato, quisiera expresar mi férrea convicción de que ha llegado ya el tiempo, cien años después de la proposición original, de prestar atención a la competencia humanitaria, como paradigma de la nueva época.

La razón de ello es que los valores del socialismo –justicia e igualdad, por ejemplo— que pueden erradicar los males del capitalismo, ya sea que se pongan en práctica en el escenario nacional o internacional, están de hecho cimentados en el humanismo. No hay que permitir que esos ideales perezcan debido a la falla sistémica del comunismo.

Cabe preguntarse entonces por qué, si el socialismo se basa en principios correctos, ha fallado por lo general como sistema. Es oportuno mencionar en este caso el siguiente pensamiento de Makiguchi: “Se trate de cuestiones del ámbito natural o humano, cuando se obstaculiza la libre competencia, el resultado es el estancamiento, la inmovilidad y la regresión”. Se puede atribuir el fracaso del socialismo a que este no supo considerar adecuadamente el valor de la competencia como fuente de energía y de vitalidad dentro de la sociedad.

Es allí donde reside el valor de la competencia humanitaria. Como concepto, nos permite en primer lugar confrontar directamente la competencia como una realidad, al tiempo que garantiza que esta se maneje con firmeza sobre la base de los valores humanos, con lo cual surge una reacción sinérgica entre los intereses humanitarios y las fuerzas competitivas. Un proceso así puede convertirse en el paradigma del siglo XXI.

En relación con nuestra búsqueda de nuevos modelos, es imperativo que prestemos oídos a la advertencia de Gabriel Marcel de mantener siempre presentes realidades concretas. La impaciencia y la arrogancia de quienes creen que poseen todas las respuestas y se apresuran a presentar un magnífico modelo para encaminar la historia, demuestran que esos individuos ya son víctimas de los aspectos negativos del espíritu de abstracción.

A lo largo de décadas, en propuestas anteriores, he planteado que el modo de enfocar perspectivas y principios universales no puede ser externo y trascendente, sino interior e inmanente. Sobre ese punto, una vez más la extraordinaria visión de futuro que Makiguchi muestra en Geografía de la vida humana merece nuestra cuidadosa atención: “Las características de vastas extensiones de la tierra se pueden observar generalmente en una pequeña porción de terreno. En tal sentido, la síntesis de los grandes y complejos fenómenos que existen en la geografía del mundo en su totalidad se pueden explicar empleando el ejemplo de un pueblo o aldea de una región en particular”. Cuando Makiguchi habla de la “geografía de la vida humana”, obviamente no se está limitando a la geografía en el sentido estricto de la palabra, sino está incluyendo los aspectos concretos de todo el quehacer humano, entre ellos, la política la economía, la sociedad y la religión.

En otras palabras, en lugar de efectuar el gran salto hacia los “grandes y complejos fenómenos” de la vida, deberíamos comenzar por partir de esa “pequeña porción de terreno” en que estamos ahora. Porque solo si somos cuidadosos y prestamos atención a esa realidad inmediata, podremos adquirir una verdadera comprensión de fenómenos a mayor escala. Para alguien capaz de efectuar esa proyección imaginativa hacia las realidades de la vida diaria, no solo los amigos cercanos, sino incluso quienes habitan tierras distantes se convierten en “vecinos”.

Esa es la garantía más certera que poseemos contra las clases de distorsión por las que el fin se sacrifica a los medios, el presente tangible, a un futuro utópico, los seres humanos, a las ideologías. Estoy seguro de que allí veremos la concreción de una sociedad centrada en las realidades de la vida y de la humanidad, y no, en las abstracciones anónimas del dinero.

Un futuro compartido


Quisiera ahora proponer algunas ideas creativas en aras de un futuro mejor para todos, como una manera de estimular el desarrollo de la “competencia humanitaria” y de contribuir con ella.

Además de la inestabilidad financiera, que se sigue propagando, debemos enfrentar actualmente una serie de crisis interrelacionadas, como el cambio climático, la degradación ambiental, la escasez de energía y de alimentos, y la pobreza. En relación con ello, es preciso que adquiramos una visión intrépida de las cosas y el coraje de aceptar nuevos retos.

El nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hizo del “cambio” el tema central de su campaña electoral. Dijo en su discurso inaugural: “[…] el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él. […] Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad”. El desafío de provocar el cambio es algo que les toca no solo a los Estados Unidos, sino a toda la comunidad global.

Quisiera realizar aquí tres propuestas que pueden servir como puntales para transformar la actual crisis mundial en el catalizador de un futuro renovado para todos, por medio de la clase de competencia humanitaria que haga posible una comunidad global de paz y de coexistencia.

La primera de ellas es llevar a cabo acciones compartidas para resolver los problemas ambientales. La segunda es asumir la responsabilidad compartida, a través de la cooperación internacional, sobre los bienes globales públicos. La tercera es realizar esfuerzos compartidos, en bien de la paz, por la abolición de las armas nucleares.

Acciones compartidas para resolver los problemas ambientales


Permítaseme analizar la primera de estas propuestas, con el acento puesto específicamente en el cambio climático. El calentamiento global está produciendo efectos inmensos en el ecosistema de todas partes del mundo; puede causar desastres meteorológicos y conflictos armados, y agravar el flagelo de la pobreza y del hambre; es decir, es el símbolo de la crisis humana del siglo XXI, que amenaza agobiar a las generaciones venideras con una carga descomunal y nefasta.

Lamentablemente, no hubo un progreso notorio en las negociaciones del año pasado para reducir las emisiones de gases de invernadero. Se espera que este año haya conversaciones constructivas sobre el tema. Más allá de los esfuerzos que realicen los países desarrollados, es de vital importancia que las naciones que están en vías de desarrollo se conviertan en participantes activos de cualquier nuevo marco de discusión.

La firma oficial de los estatutos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) pone en marcha una acción mundial para mitigar el calentamiento planetario que afecta a países industrializados, en vías de desarrollo y emergentes por igual. Hace siete años, en mi propuesta de paz de 2002, solicité se conformara una convención para promocionar fuentes de energía renovable, por lo que hoy celebro el establecimiento de esta nueva agencia internacional.

Asimismo, hay una nueva iniciativa en el área de la eficiencia energética, otro punto clave para evolucionar de la dependencia de los combustibles fósiles al empleo de energía baja en carbono, libre de residuos. En diciembre de 2008, los ministros de energía de quince países, incluidos el G8, China e India, elaboraron un comunicado conjunto por el que solicitaron la creación de una Asociación Internacional para la Cooperación en la Eficiencia Energética (IPEEC, por sus siglas en inglés), que se establecería durante 2009, con su secretaría situada dentro de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Todos estos nuevos proyectos deben ponerse en vigencia hacia fines de 2012, cuando finalice el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto. A medida que vayan avanzando, podrán servir de eje para lograr la cooperación internacional y, a la vez, desempeñar un papel fundamental para establecer la Convención Marco sobre el Cambio Climático de la Organización, de las Naciones Unidas (ONU).

Quisiera proponer, además de esas medidas, la creación en el futuro de una Agencia Internacional de Energía Sostenible, con los auspicios de las Naciones Unidas, para promover y brindar apoyo a la labor de las mencionadas entidades, a fin de que la cooperación internacional sobre política energética se consolide firmemente dentro de la comunidad global.

Al mismo tiempo, es importante que los ciudadanos comunes participen de acciones concretas en bien de la educación y de una mayor conciencia pública, para lograr una comunidad global alineada con las metas y el espíritu del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, que llega a la mitad de su período este año.

Responsabilidad compartida a través de la cooperación internacional


Mi segunda propuesta consiste en promover la responsabilidad compartida sobre bienes públicos globales, a través de la cooperación internacional, lo que constituye un elemento clave para la creación de un futuro Banco Mundial de Alimentos.

Un marcado aumento en el precio de los granos, que comenzó en el otoño de 2006, desencadenó una crisis alimentaria en numerosos países del globo, lo que obligó a cuarenta millones de personas a sumarse a quienes ya son víctimas del hambre. Se estima que novecientos sesenta y tres millones de seres humanos sufren hoy de desnutrición en todo el planeta.

Lo trágico es que no se trató de un desastre natural, sino humano, resultado de las especulaciones del mercado y del aumento de la producción de biocombustible.

Para prevenir la repetición de una crisis de esa naturaleza, tenemos que diseñar un mecanismo para mantener en todo momento una cierta cantidad de granos en reserva, en calidad de bienes públicos globales, de modo que puedan distribuirse como ayuda en caso de emergencia, durante una crisis alimentaria o bien, ofrecerse al mercado para estabilizar los precios. Esta es una idea que propuse hace ya treinta y cinco años.

La crisis alimentaria fue uno de los puntos centrales que se trataron en la Cumbre del G8 en Toyako, Hokkaido, llevada a cabo en julio de 2008, que dio como resultado la declaración de los líderes del G8 sobre seguridad alimentaria global. Esta es una cuestión que exige tratamiento urgente, puesto que la seguridad alimentaria es la base vital para mantener la vida y la dignidad humanas.

Deseo también sugerir la introducción de mecanismos financieros innovadores, por ejemplo, gravámenes internacionales solidarios destinados a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU.

Entre los mecanismos de esa clase que ya existen, se cuentan el Servicio Financiero Internacional para la Inmunización (IFFIm, por sus siglas en inglés), para apoyar programas de inmunización que salvan millones de vidas, y el impuesto del boleto aéreo, que ayuda a brindar tratamiento a enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis.

Se están explorando otras posibilidades, como el impuesto a la transacción de divisas y al carbono. Se trata de proyectos que merecen considerarse formas de competencia humanitaria, por las que diversos estados compiten constructivamente entre ellos, en el ámbito del poder moderado, para desarrollar ideas e iniciativas.

Es necesario y urgente impulsar con mayor vigor las conversaciones hacia la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, programada para 2011, a fin de lograr el impulso que requiere la realización de los ODM. Y debemos construir firmes redes de seguridad por toda la sociedad, para salvaguardar a las comunidades más débiles y menos privilegiadas más allá de 2015, fecha señalada para el logro de los ODM.

La cuestión de “las mil millones de personas más pobres”, es decir, las más vulnerables entre los pobres de cincuenta y ocho países, que hace largo tiempo han quedado fuera del crecimiento económico, fue uno de los temas centrales de la ONU el año pasado. La cruda disparidad que existe en la valoración de la vida y la dignidad humanas, virtualmente determinada por el lugar en que uno nace, es una distorsión patológica que debe ser erradicada absolutamente.

Tengo la más firme esperanza de que el Japón demuestre un liderazgo activo en la labor de establecer, como bien común a escala global, el derecho de toda persona a vivir con auténtica dignidad y en paz. Para ello, puede aprovechar su propia experiencia de recuperación después de la guerra, que muchos han considerado “milagrosa”.

Esfuerzos compartidos en bien de la paz por la abolición nuclear


La tercera propuesta que quisiera someter a consideración es el establecimiento de un marco internacional para reducir y prohibir las armas nucleares. Esta idea está relacionada con la realización de esfuerzos compartidos, en bien de la paz, por la abolición de las armas nucleares.

En cualquier tratamiento que se dé al tema de tales armamentos, debemos tener presente que el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) no les otorga a los cinco estados reconocidos como nucleares el derecho a mantener su “posición” especial de manera indefinida.

Por dos años consecutivos, el ex secretario de estado Henry Kissinger y otras prominentes figuras políticas de los Estados Unidos han presentado una propuesta para un mundo libre de armamento nuclear, lo que generó activas discusiones sobre cuestiones relacionadas, de las que participaron incluso los países poseedores de armas nucleares.

Para garantizar que no se desperdicie esa oportunidad, hago un llamado a la pronta realización de una cumbre entre los Estados Unidos y Rusia, en la que se alcance un acuerdo básico para una reducción drástica de armas nucleares. Tal cosa podría demostrar a las claras que las dos naciones asumen el compromiso con el desarme, con miras a la Conferencia de Revisión del TNP del 2010.

Quisiera también plantear que, sobre la base de ese consenso entre las dos naciones, se convenga efectuar regularmente una cumbre de cinco estados para el desarme, que incluya a los otros estados nucleares y al Secretario General de la ONU; además, que se delinee un conjunto de medidas realmente eficaces para que esos países cumplan con sus obligaciones de desarme estipuladas en el artículo VI del TNP.

Otro tema fundamental que debe ser tratado es la puesta en marcha de una Convención sobre Armas Nucleares, que prohíba en forma total su uso, fabricación, posesión, despliegue y transferencia.

Un proyecto similar fue elaborado con la iniciativa de organizaciones no gubernamentales (ONG) y presentado ante la ONU por Costa Rica, en 1997; la versión revisada ya ha sido distribuida como documento en el organismo internacional. El año pasado, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, instó a los países a considerar la negociación de una Convención sobre Armas Nucleares.

La política de disuasión, a la que siguen aferrándose los estados poseedores de tales armamentos, ha servido de justificativo para que otros estados traten de desarrollar a su vez capacidad nuclear; es de vital importancia que se establezcan normas internacionales que prohíban íntegra y completamente las armas de destrucción masiva, sin exceptuar a ningún estado.

El segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, en su declaración por la abolición de las armas nucleares pronunciada en setiembre de 1957, un año antes de su fallecimiento, condenó a cualquiera que empleara dichos armamentos, más allá de su nacionalidad. Él pudo percibir claramente que el egoísmo nacionalista que se escondía detrás de la necesidad de poseer armas de esa clase representaba una amenaza funesta para el futuro de la humanidad.

Para lograr la realización de una Convención sobre Armas Nucleares, es preciso que los habitantes del planeta se hagan oír y fortalezcan sus lazos solidarios, tal como lo hicieron en las campañas para promover el Tratado de Prohibición de Minas Terrestres y la Convención contra Municiones de Racimo, pero a una escala mucho mayor.

La campaña Global Zero, iniciada en diciembre de 2008 con el propósito de eliminar los armamentos nucleares y de establecer un amplio apoyo público a la causa, está proyectando efectuar una Cumbre Mundial en enero de 2010. Hace tiempo que requiero la realización de una reunión de alto nivel de esa índole, de modo que aplaudo dicha iniciativa. Deseo instar a que se inicien las negociaciones para una Convención sobre Armas Nucleares y que se aproveche lo tratado en la Cumbre Mundial de Global Zero y en la Conferencia de Revisión del TNP como punto de partida.

Las armas nucleares personifican el mal absoluto, que amenaza el derecho a la existencia que posee la humanidad; son incompatibles no solo con la seguridad nacional, sino con la seguridad humana. La comprensión de ese principio debe ser el cimiento de una Convención sobre Armas Nucleares.

Con la declaración de Josei Toda como principio rector, los miembros de la Soka Gakkai Internacional (SGI) seguiremos esforzándonos para que las personas consideren el problema nuclear como algo que les atañe directamente. Para ello, vamos a impulsar acciones concretas, como la presentación de la muestra “De una cultura de violencia a una cultura de paz: Hacia la transformación del espíritu humano” y un documental con testimonios de sobrevivientes de bombardeos atómicos. Estas son actividades que se llevan a cabo como parte de la Década de los Pueblos por la Abolición Nuclear.

La SGI está resuelta a fortalecer la opinión pública internacional, enfatizando sobre todo las actividades iniciadas por las mujeres y la gente joven, y trabajando junto a otras ONGs, como la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW, por sus siglas en inglés), que lanzó la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés).

Para finalizar, quisiera presentar algunas sugerencias para fortalecer la ONU, como centro indiscutible de la lucha en común que lleva a cabo la humanidad para resolver cuestiones globales.

Cuando consideramos el futuro de la ONU en el siglo XXI, debemos, antes que nada, construir una sólida unión con la sociedad civil, que podría convertirse en un soporte y una fuente de energía continuos para las Naciones Unidas en las próximas generaciones.

Como un paso hacia la consecución de ese objetivo, quisiera proponer la creación dentro de la ONU de un puesto de subsecretario general destinado a las relaciones con la sociedad civil. Ya se hizo una propuesta similar en el informe elaborado en 2004 por el Grupo de Personas Eminentes encargado de examinar las relaciones entre las Naciones Unidas y la sociedad civil, presidido por el ex mandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso.

Ese cargo de subsecretario general tendría carácter permanente, y su tarea primordial sería, específicamente, el avance de las ONGs; tendría la facultad, por ejemplo, de participar de las deliberaciones de los cuatro Comités Ejecutivos de Paz y Seguridad, de Asuntos Económicos y Sociales, de Asuntos Humanitarios y de Desarrollo, para garantizar que el parecer de la sociedad civil tuviera representación. Sería oportuno que esa reforma fuese el punto de partida de acciones posteriores que otorguen a la ONU un perfil más humano, de acuerdo con las palabras iniciales de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos…”.

Desearía, además, proponer la creación de una Oficina de Observación Global dentro de la secretaría de la ONU, que permita al organismo internacional anticipar perspectivas para el futuro y tenerlas como centro de su accionar. El ex secretario general adjunto de las Naciones Unidas, Anwarul K. Chowdhury, con quien mantengo actualmente un diálogo que se publica mensualmente en forma de serie en una revista japonesa, ya ha manifestado su preocupación por la falta de una dependencia así dentro de la ONU. Ha señalado que hay oficinas que llevan a cabo tareas de rutina para coordinar y administrar diversas actividades, pero que ningún departamento se dedica a prever las cuestiones y problemas que se presentarán en el futuro, ni a formular soluciones al respecto.

Comparto totalmente su inquietud. Es esencial que la ONU del siglo XXI posea un órgano subsidiario capaz de ofrecer perspectivas sobre el futuro y estrategias de acción basadas en una visión del mundo de aquí a cincuenta o cien años. En ese sentido, se debe prestar suma atención a las perspectivas que ofrecen las mujeres y a las voces de los más jóvenes, quienes le darán forma al mundo de la próxima generación; por ello, en el tratamiento de cualquier tema, será necesario tomar muy en cuenta el fortalecimiento de los jóvenes y de los niños.

El Instituto Toda para la Investigación sobre la Paz Global, fundado por mí, seguirá prestando su apoyo a las Naciones Unidas en la formulación de perspectivas futuras para la humanidad, ya que ello representa la auténtica razón de ser de ese cuerpo internacional.

Por otra parte, en apoyo a los esfuerzos de la ONU para abordar problemas globales, el Centro Bostoniano de Investigaciones para el Siglo XXI y el Instituto de Filosofía Oriental seguirán esforzándose, a través de impulsar el diálogo entre religiones y civilizaciones, para que la humanidad ponga de manifiesto su sabiduría.

Este es el Año Internacional de la Reconciliación, y 2010 ha sido designado Año Internacional de Acercamiento de las Culturas. Eso es una prueba de que la ONU pone énfasis en la tolerancia y en el diálogo, como medios indispensables para lograr el establecimiento de la verdad y de la justicia.

Las luchas armadas y las guerra civiles continúan por todo el mundo, como quedó demostrado en el reciente derramamiento de sangre en Gaza y en otras graves situaciones, como las de Sudán y la República Democrática del Congo. La única manera de ponerles fin a esos conflictos es generar un consenso popular internacional que exija diálogo y esfuerzos diplomáticos para su resolución. El liderazgo de la ONU, apoyado en la cooperación y en una tenaz labor diplomática entre estados, es indispensable para hacer frente a esos problemas, en apariencia insolubles.

Con gran convicción en el poder del diálogo, entre 1974 y 1975, cuando las hostilidades de la Guerra Fría se estaban intensificando, realicé repetidas visitas a la China, la Unión Soviética y los Estados Unidos, lugares en que me reuní, como simple ciudadano común, con sus máximos líderes, en un esfuerzo por lograr una disminución de las tensiones. Desde entonces, he consagrado mis esfuerzos a construir puentes de amistad y de entendimiento en todo el orbe.

Me he dedicado activamente a establecer vínculos fraternos entre culturas diferentes y he mantenido conversaciones con numerosos líderes y pensadores de diversas esferas. Todo ello se ha visto cristalizado en la publicación de más de cincuenta libros de diálogos.

La Soka Gakkai nació en 1930, en medio de una crisis global. La SGI se inició en 1975, también, una época de crisis. Sin dejarnos intimidar por las circunstancias adversas, hemos expandido corrientes de humanismo y de cultura de paz en ciento noventa y dos países y territorios de todo el globo, a través de los esfuerzos de las personas comunes.

Con ese orgullo y sentido de misión, los miembros de la SGI estamos resueltos a allanar el camino para una sociedad basada en la paz y en la coexistencia, que propague firmemente la solidaridad entre los pueblos a través del poder del diálogo, hacia 2010, año que marcará el 80º aniversario de la Soka Gakkai y el 35º aniversario de la SGI.

(Daisaku Ikeda, presidente de la SGI)

Fuente http://www.sgispanish.org/obras/propuestas/2009resumen.html