UNA HISTORIA ESCRITA EN EL AIRE… CUENTO

Mi amada familia, estoy aquí, en algún lugar que no conozco, tirado a lo largo de mi cuerpo. sobre el frío mosaico en la vereda de alguna calle.
Estoy muriendo, y con las pocas fuerzas que me quedan, les escribo una carta en el aire para que el viento de tormenta que sopla con con furia, la lleve y la deje caer en nuestro hogar.
Mientra la escribo, los recuerdos fluyen de mi mente, trayendo felices momentos que añoro y me entristece.
Fue aquel día, en una mañana en que los árboles lucían sus verdes hojas en un cálido verano, cuando subí contento a la camioneta junto a mi dueño;el viaje fue largo, recuerdo que mis orejas flameaban al azomar mi cabeza por la ventanilla, mientras movía mi cola. haciendo saber constantemente a Raúl, mi alegría.
De repente se detuvo, miré hacia todos lados, no conocía el lugar,la vos de mando me ordenó bajar, confiado, obedecí, ya en el suelo, la camioneta arranco rápidamente, tardé unos minutos en reaccionar; al darme cuenta que se alejaba, comencé a correr desesperado detrás ladrando..¡No me dejes…!! ¡ Espérame!!!
……No me escuchaste…¡Creo!!!.
Seguí detrás esperanzado…hasta que la camioneta se transformó en un punto para luego desaparecer en el horizonte.
No recuerdo si fueron minutos, horas, o días los que continué corriendo sin rumbo, hasta que el cansancio me venció, y el correr se transformó en un andar, primero como trotando, luego, jadeando y con la lengua afuera, comencé solo a caminar, mis patas sangraban..dolían….
La oscuridad me sorprendió varias veces, y con ella la tristeza.
Me encontré entre casas y luces desconocidas, no pude más, me eche un cualquier lugar y comencé a llorar en aullidos incontenibles, que el viento esparció por el lugar, y creí que llegaría a ustedes y vendrían a buscarme.
Con la luz del día, me incorporé y continué mi búsqueda, no paraba ni siquiera para comer o beber, solo quería encontrar mi casa, pero mi esperanza se fue apagando como una llama, y con el alma destruida, me dí cuenta que estaba totalmente perdido.
Me detuve, me dejé caer en una vereda cualquiera bajo un toldo, el sol y el calor quemaba mi cuerpo; me quedé profundamente dormido. Cuando desperté, me sentí desorientado, y una profunda angustia me quitaba el aire.
Por primera ves en días, sentí el hambre y la sed.
-¡un amigo!- pensé al ver salir un hombre de un local, me hacerqué demostrando con mi cola mis buenas intenciones.-Talvés me de algo de comer y beber- me dije, pero ya a su lado, un puntapiés golpeó mis costillas.
Esta experiencia se repitió varias veces, hasta que aprendí que debía cuidarme del humano y tratar de sobrevivir como pueda.
Comencé a comer comida rancia y a tomar agua estancada, aunque a veces, alguna buena persona me alimentaba y me hacercaba agua fresca, cuando yo, cansado, me sentaba en su vereda.
Los veranos y los inviernos transcurrieron, tantos que perdí la cuenta, sufriendo en cuerpo y alma las inclemencias del tiempo.
No podía entender el porqué del abandono; me eche la culpa…¿Será por el agua que derramé?, o quizás, por el pullover que rompí jugando con Lucas?..me preguntaba…-Me haré perdonar cuando llegue!! me decía.
Un día, presté atención a dos señoras que hablaban de mi.
-Pobres animales- dijo una
-Y… sus dueños no los pueden alimentar, por eso los abandonan.
Me incorporé, la tristeza por el dolor de ustedes al tener que abandonarme me invadió el alma…Porque ¿Sabes? nosotros también tenemos alma; pero a la ves estaba emocionado.
¡Ahora entendía! ¡Pobre mi familia…no pueden darme de comer!! ¡ Fue por eso!.
¡Tengo que encontrarlos!, les diré que no importa, que solo me conformaré con un poco de agua y un pequeño trozo de pan, que solo me importa estar con ellos, con Lucas, que tanto extraño sus juegos y sus caricias.Y comencé una nueva búsqueda, pero ya no era joven y mi andar era lento.Nunca los encontré!!!. Mi cuerpo se deterioró, las enfermedades y los parásitos invadieron mi cuerpo destruyendo mi piel, mi pelo cayó dejando al descubierto las heridas.
El frío es intenso, las hojas secas de los árboles caen sobre mí, me están cubriendo, mientras la copiosa lluvia de agua helada, me congela, pero a la vez, calma y refresca mi dolor.
Me estoy muriendo, lo se, y mientras la gente pasa indiferente, pienso con lágrimas en los ojos en ustedes; mientras con mi imaginación les escribo…Quiero decirles que los amo y los perdono, y cuando esté en el cielo, allí, los esperaré, y entonces si, estaré por siempre con ustedes, y nunca…nunca los dejaré.
Los ama
COCO

De Stella Maris Giustetti

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