El 8 de Diciembre, Iván encontró un pájaro en el jardín del edificio. El pichón no podía volar y buscaba refugio entre nuestras piernas. Para asombro de Ivanchu y del mío también ( los que me conocen saben que soy lo menos bichera que existe sobre este bendito planeta), cuando me consultó si podíamos llevarlo a casa, yo le contesté que sí. Enseguida lo bautizamos con el nombre de Johnn Lennon (obviamente en honor al genial por siempre Beatle, y por ser ésa la fecha en que se conmemora su muerte).
Además, mi hijo, mi pichoncito, decidió agregarle el nombre de “Coco”, porque así se llamaba el pajarito de su amigo Ezequiel, y le parecía que también era una forma de recordar a esa mascota.
Esperando que llegara Toto, sentados los dos en una de las escalinatas del amplio jardín, empezamos a fantasear dónde íbamos a poner la jaulita de Jhonn para que Michy, nuestra gatita, no lo alcanzara; dónde íbamos a ir a comprar alimento para pajaritos…¡justo un 8 de diciembre, día feriado!; y otras cuestiones organizativas de ese estilo.
Sin embargo, cuando Toto llegó la realidad nos hizo despertar. Mirando a Jhonn, nos advirtió que estaba enfermo y que pronto iba a morirse, por eso no podía volar.
- ¿No tiene cura? – preguntó Iván angustiado.
El “no” rotundo de Toto me obligó a mí a repensar mi decisión.
- No vamos a llevarlo a casa. No quiero verlo morir. – dije absolutamente convencida, ignorando todas las argumentaciones de Iván.
Finalmente, entre resignado y compungido, él dejó al pajarito entre unas plantas, para protegerlo del sol y de algún animal que pudiera lastimarlo. Aún más.
Al día siguiente, cuando llegó de la escuela, me llamó llorando.
- Jhonn murió – dijo con un hilo de voz, apenas imperceptible y entre sollozos agregó -¡no quiero que lo coman las hormigas, mamá!.
- ¿Y qué querés hacer? – le pregunté tratando de que mi propia angustia no tuviera cabida, al menos no frente a él.
- Quiero enterrarlo.
- Está bien, cuando llegue a casa lo hago.
- No, yo quiero enterrarlo – repitió Iván.
Todo el viaje hasta casa me pregunté qué simbolizaba ese pájarito para mí. ¿Por qué me sentía tan triste por su muerte?. ¿A cuántos otros muertos míos representaba?.
Llegué a casa, toqué el portero eléctrico y le dije a Iván que bajara con el par de guantes que yo uso para lavar los platos, una bolsa y una cuchara. Todavía me sentía confundida y me preparaba para lo que iba a venir.
Iván bajó. Caminó tranquilo hasta el punto donde estaba Johnn.
Nuevamente le pregunté si quería quie yo lo hiciera. Yo soy torpe y no es un trabajo que deseaba realizar en verdad, pero trataba de mostrarme segura, fuerte, y – sobre todo – solidaria y cómplice, como yo pienso que una mamá debe ser.
El negó con la cabeza. Con lágrimas en los ojos, empezó a cavar en la tierra.
- Maldito Nicolás – exclamó al ver la tierra convertida en barro – ¿justo hoy tenía que regar las plantas el encargado?.
- Así es mejor, Iván, vas a poder hacer un pocito con más facilidad que si la tierra estuviera seca.
Así fue. Después, todavía con lágrimas en sus ojos ( y para mi asombro, también en los míos), tomó el cuerpo del pajarito y lo introdujo suavemente en la bolsita de plástico que yo misma le alcancé.
- Chau, Johnn, siempre te vamos a recordar – susurró bajito antes de echar la tierra sobre la bolsita.
Yo permanecí toda la “ceremonia” en silencio. Una vez que terminó, Iván me sonrió, dulce, plácido.
Y yo entendí. Después de 40 años entendí. Entendí -vos me enseñaste , Iván – que cuando alguien o algo muy querido se “nos” muere es necesario “enterrarlo” para que pueda descansar en paz.
Y nosotros también.
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A todos mis muertos. A mi papá, con amor y dolor. Y a Iván, luz y vida de mi vida. En mi vida.
Gol de Brasil. Partido de semifinales del Mundial 2010, contra Holanda.
Marcela miró una vez más su reloj; Daniel no llegaba, pero ella sabía que vendría. Veinticinco años atrás habían sido compañeros de la Facultad, habían compartido confesiones, angustias y se conocían bien. Nunca habían perdido el contacto telefónico, pero deliberadamente hacía mucho que venían postergando este encuentro.
- Hola, Negra, perdoname, el tráfico está terrible…
Ahí estaba Dany, abrazándola por la espalda.
- No me mientas – replicó ella – seguro anduviste por ahí correteando pendejas.
- ¿Sabés que estoy pensando seriamente en eso? – dijo él mientras desparramaba su metro ochenta en la silla.
Marcela lo recorrió con la mirada disimuladamente.
- Epa, qué confesión – lanzó rápida – pero si vas a corretear a alguien que no sea tu mujer, yo quiero ser la primera.
- Vos debés tener quien te corretee; desde que te separaste siempre tuviste un montón atrás.
- ¡Un montón de nada!. Mirá, el último me correteó tanto que siguió de largo. Imaginate que salió de Villa Gesell y ya debe andar por Ciudad del Este…
- ¿Lo dejaste ir?.
- Nooo, él me dejó. Un día me dijo que me amaba y que eso lo hacía sentirse bárbaro, pero realmente jodido. Y parece que fue más lo segundo que lo primero porque después no me hablo más.
El gol de Holanda los interrumpió. En el bar todos aplaudían y los autos en la calle hacían sonar sus bocinas.
- Algunos creen que se puede amar a dos personas al mismo tiempo y con la misma intensidad. ¿Vos qué opinás?- preguntó Marcela intentando recuperar la concentración.
- La monogamia es una porquería, pero yo la elijo y elijo ser fiel.
- ¿Y el amor?. Mirame a mi, en la mediana edad y esperando el “flechazo”, como cuando me casé…
- Por Dios, ¡cómo vas de un tema al otro!. ¿Te digo algo?: a vos la Internet te está quemando el cerebro, Negra, abrís miles de ventanitas al mismo tiempo…Y respecto del flechazo… te lo van a dar en el tujes…Pero, volviendo a tu pregunta: sí, yo creo en el amor. No en el amor sufriente, como el de Romeo y Julieta, dos boludos que hicieron todo mal.
- No hay caso, no sos romántico vos.
Daniel se reclinó y estiró las piernas bajo la mesa. Tomó un sorbo del su café y le guiñó un ojo a su amiga.
El lugar estalló en una desproporcionada algarabía cuando partido se puso 2 a 1 a favor de Holanda. Brasil estaba a punto de perder la oportunidad de ganar otro campeonato.
- ¿Qué te seduce a vos de mí?. Ya va siendo hora de que me lo digas.- indagó Marcela, quien no estaba dispuesta a perder su oportunidad.
- No hago análisis, me resbala ,la seducción está en un plano misterioso.
- Ufa, ¿yo también te resbalo o me querés un poquitito?
El le agarró las mano y las acunó entre las suyas.
- Yo te quiero mucho, Negra. Ambos lo sabemos, hay algo que está ahí y justamente por eso no puedo verte seguido.
Marcela acarició la cara de Daniel, le acomodó con ternura un mechón del poco pelo que le quedaba en el mismo momento en que el árbitro anunciaba la finalización del partido.
- Me tengo que ir – le susurró- voy a salir con un “chico”.
- ¿Chico?, ¿cuánto?, ¿20?. Bien, Marce, los tipos tienen que ser jóvenes, después de los 40 ya no servimos para una mierda.. Eso sí, la próxima vez si el candidato no te invita a salir un sábado, descartalo: debe ser un solterón que vive con la madre, nunca vas a llegar a un orgasmo con él…Bueno, andate, ¿no pretenderás que te desee buena suerte también?. Chau no más.
Ella se rió y lo besó en la frente, convencida de que – igual que en el deporte – en la vida también hay entretiempos.
”Primero se llevaron a los judíos…
pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a las comunistas,
pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Mas tarde se llevaron a los intelectuales,
pero como yo no era intelectual tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.
(Martin Niemöller)
Lublin fue una ciudad de Polonia muy importante para los judíos de Europa, tanto en lo jasídico como en lo cultural. Tenía hermosos templos y grandes sabios. Allí, el 30 de Junio del 1929, nací yo en un barrio humilde, donde el idioma idish era lo que más se escuchaba.
Por esa época, mi papá ,Motl, corría peligro por problemas políticos y tuvo que abandonar el país antes de que yo naciera. Con mi “mameshi”, Laiche, nos quedamos a vivir en la casa de mis abuelos paternos.
Mi abuela Malale era hija de un rabino y en la casa se respetaba mucho la religión. Ella y mi abuelo Jemie tenían 6 hijos: 3 varones y 3 mujeres (Moishe, Iche y mi papá, y Cyvia, Matale y Elke, como me llamo yo) .
Cuando cumplí 5 años mi mamá se fue a buscar trabajo a Varsovia, otra ciudad de Polonia, y yo quedé en la casa de mi tía Matale y mi tío Tzudik , que vivía enfrente de la abuela y tenía dos nenas pequeñas: Itale y Surele. Yo la ayudaba porque era la más grande de todas las nenas de la casa. Un piso más arriba vivía con su familia mi otra tía, Elke, que tenia dos nenas y un varón : Frimet, Dvorie y Hershale. Y enfrente estaba mi tia Cyvia con mis abuelos.
Mi mamá me visitaba sólo una vez por año, pero siempre que podía me mandaba juguetes muñecas y ropa. Recuerdo que con mi prima Frimet, la del 2do piso, empezamos juntas la escuela. Ella era una nena audaz, inquieta y muy decidida. Yo, en cambio, era una nena flacucha, miedosa, insegura y un poco triste. Fuimos a la escuela Peretz hasta 3er. Grado; a mi me gustaba tomar parte en todas las fiestas, cantando o recitando poesías.
A la nochecita nos sentábamos con las nenas del barrio en el umbral de una panadería y nos contábamos cuentos, inventábamos historias y jugábamos a la soga, o a la mancha. En invierno patinábamos sobre hielo; y a veces mi tío nos llevaba a andar en trineo a un parque.
Cuando venía algún tío que vivía en otra ciudad a visitarnos, siempre nos daba a pu groshn (algunas monedas), para que nos compremos lo que quisiéramos…Yo iba corriendo a comprarme un huevo. Sí, un huevo, porque a mi me gustaba mucho y en la casa de mi abuela no se compraban porque era un alimento caro.
A principios del año 1939 , mi mamá vino a visitarme, pero para mi sorpresa no fue una visita más: ella me dijo que nos íbamos a vivir a la Argentina, donde estaba mi papá instalado y trabajando.
Mi abuela se puso contenta, ella siempre había querido que yo recupere a mi papá. La verdad es que a mi al principio no me gustó mucho la idea, yo no quería dejar a mi familia, pero la decisión ya estaba tomada. Me despedí de ellos sin pensar que no volvería a verlos nunca más.
Para mí empezó a ser todo nuevo: era la primera vez que yo salía de mi ciudad. Con mi mamá viajamos en tren hasta Varsovia, de allí hasta la casa en mateo (esos viejos carros tirados por un caballo, que se usaba como medio de transporte en esa época). También fui al cine a ver una “cinta” (así se decía a las películas) , donde actuaba una actriz muy famosa que se llamaba Shirley Temple. Estuve dos meses en Varsovia hasta que terminamos de hacer los trámites y documentación necesarios para emprender el largo viaje hacia América.
De Varsovia seguimos en tren con guía hasta Trieste y de ahí subimos a un barco que se llamaba “Oceanía” . Yo tenía 9 años, mi mamá 29. Después de navegar durante 5 días, mi mamá empezó a sentirse mal y tuvo que ser internada en el barco por varios días. Como me quedé sola tuve que hacerme amiga de grandes y chicos, sentada en la cubierta del barco. Un compañero de barco le dijo a mi mamá que ella se había enfermado porque se había pintado las uñas. ¡Qué distintas son las épocas y las creencias de la gente!.
El 22 de abril de 1939, antes de llegar la tarde, los viajeros ya estaban en la cubierta, faltaba poco para llegar a destino. Yo me escondí, no quise subir. Ya me había acostumbrado – después de 18 días de viaje – a estar con esta gente y no quería volver a despedirme y separarme de personas conocidas. Estaba asustada por todo lo nuevo que me esperaba. Mi mamá me vino a buscar. “Dame la mano, vení, no tengas miedo. Falta poco para llegar”, me dijo.
A lo lejos ya se podía ver la ciudad, el puerto, la gente esperando. ¿Cómo seria mi papá?, me preguntaba yo. Cerré los ojos y cuando los abrí vi por primera vez a Buenos Aires entre mis lágrimas…
Tres meses más tarde estalló la guerra. Pasaron 70 años, pero todavía resuenan en mí las últimas palabras que le escuché decir a mi prima Natkale, la hija de una hermana de mi mamá, cuando nos despedimos : “ Chocha, nailepshe?” (Tía , ¿te vas para siempre?”).
Tres meses después se fueron ellos.
Para siempre.
Elka G. de Pascar
Notas:
* El 12 de Abril se conmemora el Dia de la Memoria del Holocausto.
* * El Holocausto – palabra griega que sgnifica ” sacrificio por fuego” – fue la persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por el Estado de aproximadamente seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores.
*** Casi toda la familia de mi mamá fue asesinada durante el exterminio nazi. Mi mamá llegó al país en el último barco que salió de Polonia antes de que estallara la 2da. Guerra Mundial, y se reencontró con su tía Cyvia 55 años después de dejar Polonia ,en 1994, en Israel, adonde Cyvia logró llegar escapando de la muerte. Pensamos que otros tíos, hermanos de mi abuela, también pudieron haberse escapado a Francia y a Rusia, pero nunca pudimos encontrar datos de ellos.
**** Este año aproximadamente 8 mil personas participaron en una actividad llamada “Marcha por la vida”, un suceso que tiene lugar desde hace diecinueve años, donde los participantes recorren el trayecto de tres kilómetros entre los campos de concentración nazis de Auschwitz y Birkenau, hoy convertidos en museos.
***** . Este post es un fragmento de un texto que le escribió mi mamá a Gabi, mi sobrino, para un trabajo de la escuela donde tenían que contar las raíces de cada familia. Gabi puso como conclusión, al final de la historia: “A pesar de todo, mi abuelita nunca bajó los brazos”.
****** . Mi mamá siempre necesita que haya huevos en la heladera. No dos o tres, ni siquiera seis…tiene que haber muchos, todos los que puedan caber en ese cubículo.Y a veces más, que ella coloca en un plato, sobre algún estante de la heladera. Siempre me llamó la atención semejante manía. Finalmente entendí por qué.
Te amo, ma. A pesar de todo, vos también (te) marchaste “a” la vida, “por” la vida.
Te amo, má. A pesar de todo – como dijo Gabi - nunca bajaste los brazos.
Con la locura cotidiana cuántas cosas hay que no vemos, cuántas que no sabemos y cuántas de las que ni queremos enterarnos. Excusas sobran, pero la vida siempre se las ingenia para ubicarte, te pone ahí, justito donde tenés que estar.
Sucede que hasta ayer poco sabía yo de enfermedades de la sangre. Pero además – debo admitir – hacía muchísimo tiempo que no tenía la oportunidad de entrevistar a una persona que desbordara en igual proporción tanto amor por la vida y pasión por su trabajo como Mercedes Anzoategui, Directora de Relaciones Institucionales de Fundaleu (Fundación de Lucha contra la Leucemia).
En un encuentro que posiblemente haya resultado muchísimo más enriquecedor para mí que para ella , Mercedes me explicó, siempre al borde de la emoción, la actividad que realiza la mencionada Fundación. La misma no se reduce al tratamiento e investigación de las enfermedades oncológicas sino que se ocupa principalmente de llevar adelante campañas de difusión, prevención y concientización destinadas a toda la población, así como de la organización de eventos que les permitan recaudar donaciones ya que no reciben subsidios de nungún tipo. Es decir, maximizar la creatividad en la medida que disminuyen los recursos.
El punto donde quisiera detenerme es el de la donación voluntaria de sangre. Argentina en comparación con otros países, (España por ejemplo), posee un déficit importantísimo en este campo;
los bancos de sangre no están capacitados para cubrir las emergencias porque no cuentan con un stock suficiente de sangre y componentes ya analizados para asistir inmediatamente a quienes lo requieran. Sólo con donaciones voluntarias y habituales se puede mantener esas reservas.
Cabe recordar que la sangre es un tejido líquido que recorre el organismo transportando células, elementos necesarios para realizar funciones vitales como respirar, formar sustancias, defenderse de agresiones. Es la encargada de tansportar los nutrientes desde el aparato digestivo hasta las células, de donde se recogen también las sustancias de desecho para eliminarlas a través de los riñones, hígado y otros órganos de excreción. También regula el transporte del oxígeno y la eliminación del anhídrido carbónico, y tiene un papel importante en funciones como la coagulación, la inmunidad y el control de la temperatura corporal.
La sangre no se puede fabricar, es un recurso vital e irremplazable.
Nuestro organismo es el único capaz de producirla. Con un poco de la tuya, la de él, la mía y la de todos se puede hacer mucho.
En síntesis, ¿de qué habla de este post?. De muchas cosas, pero sobre todo de personas como Mercedes. Ella representa sólo un pequeño eslabón, pero sus ganas de apostar a más contagian y fuerzan a otros a imitarla.
Entonces, podrán decir que ella es una soñadora , pero no es la única…
“Tú no pares de jugar, no pares de soñar…y así sabrás lo bello que es vivir”
Cuando yo era chica, sólo bastaba tocarle el timbre a mis vecinitos del 1ºA y saber que estaban disponibles, para que el juego comience. Ahora, para que nuestros pobres hijos compartan un pedazo de infancia con un amigo, debemos constatar – previa llamada telefónica – que el niñito en cuestión goce de buena salud. Resfriados o con tos, abstenerse.
Antes, si una persona nos ofrecía un chupetín en la calle o en algún negocio, mamá nos codeaba para que sonriéramos y muertos de vergüenza – a fuerza de codazos varios – finalmente balbuceábamos un “Gracias, señor”. Ahora, nuestros pobres hijos saben que si algún desconocido se les acerca tienen que alejarse rápidamente ya que podrían estar frente a un potencial pedófilo o peor: podrían ser secuestrados y vendidos al exterior.
Antes, la violencia y el hambre sólo sucedían muuuuy lejos de casa, en países que ni siquiera sabíamos dónde ubicarlos en el mapa. Nosotros nos sentíamos grandes cuando nos mandaban por primera vez a comprar el pan al almacén de la esquina. Ahora que vivimos en el primer mundo, definitivamente nuestros pobres hijos no pueden siquiera bajar solos en el ascensor por temor a ser atacados por el violador serial cuyo identikit está pegado en el pallier del edificio. Tampoco pueden sacar la bicicleta del balcón para ir a la plaza porque se la pueden arrebatar. Todas las caras extrañas se volvieron sospechosas. Ver gente durmiendo en la calle ya no llama la atención y desconfiar se ha vuelto parte del paisaje cotidiano.
Antes, me arriesgaría a decir que antes del 2001, (¡ay, el inolvidable 2001!), en general las familias argentas se reunían el domigo para almorzar juntos fideos con salsa. Ahora ya no porque la mitad de la parentela tuvo que emigrar, y otra parte dejaron de hablarse. Nuestros pobres hijos conocen desde muy pequeños lo que significa el desgarro y la separación. Y aunque nos empeñemos en mantener los vínculos, nada puede reemplazar el crecer al abrigo de los primos y tíos, que con suerte pueden abrazar una vez al año.
Antes, que nos lleven al cine era un espectáculo en sí mismo. Ahora, si la entrada no incluye pop corn + coke, para nuestros pobres hijos probablemente sea una actividad de morondanga. O casi, casi, si logramos hacerles entender la importancia que tiene para nosotros compartir con ellos una salida. Y lo caro que nos resulta…
Ustedes recordarán tanto como yo que antes, cuando no existían celulares, ni compus, ni wii, ni plays, ni chats, ni flogs, ni blogs, los besos se daban personalmente a los pocos pero buenos amigos de carne y hueso. Además, qué placer resultaba dejarnos cartitas en nuestras mochilas y escribir religiosamente en nuestro diario que de “íntimo” tenía poco, pero de personal tenía todo.
Hoy nuestros pobres hijos sólo son felices si acumularon más de mil “amigos” en el facebook – incluyendo algunos chinos e hindúes – con quienes probablemente jamás tendrán contacto alguno. Todo lo privado se hace público, y a mayor exposición mayor popularidad.
Antes, allá lejos y hace tiempo, nosotros soñábamos con ser doctoras y policias para salvar al mundo. Hoy nuestros pobres hijos sueñan con ser como Pampita o Bill Gates para salvarse económicamente. Porque tener plata, belleza y fama es un valor supremo en esta sociedad. Y la falta de dinero representa para ellos la misma preocupacion que para nosotros.
Porque antes, nuestros papás nos mandaban a la cama a dormir temprano y así poder hablar “cosas de grandes”. Hoy, nuestros pobres hijos no duermen porque están estresados. Nosotros – como buenos hijos de Freud – los hacemos partícipes de problemas, dudas e inquietudes. Creemos que si les contamos todo, ellos nos van a comprender y ayudar. Pero ellos son sólo chicos y difícilmente dejen de pedirnos que les compremos tal o cual cosa. Y qué bueno que así sea, aunque jamás se lo vayamos a admitir. Sino más vale lo contrario.
Antes, cuando la tele todavia era en blanco y negro, decir “Por favor y buen día” era sinónimo de ser bien educado. Hoy son todos “bolús, de onda te lo digo…tipo que ná. ¿vistess?”.
Pobres hijos nuestros. Los hicimos crecer de golpe, y en esa sobre maduración – convertidos a veces en botines o mensajeros de guerra entre padres divorciados e inmaduros – nos perdieron el respeto, intercambiando los roles. Son ellos quienes a veces se ven obligados a correrse de lugar y cuidarnos a nosotros. Son ellos en quienes depositamos nuestra última esperanza: ser rescatados de la desazón y la tristeza que nos atraviesa de lado a lado.
“Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que éso no se dice, que éso no se hace, que éso no se toca…”
Pobres hijos nuestros… Entre tanto barbijo y alcohol en gel, entre tanta miseria cotidiana, entre tanta mentira, tanto horror y desengaño, ¿cómo hacerles entender que la vida aún sigue siendo bella?
Dedicado a todos nuestros pobres , maravillosos y amados hijos…
Dicen que ” Hay un punto en tu vida en el que te das cuenta quién importa, quién nunca importó, quién no importa más y quién siempre importará”.
Y es precisamente en ese punto de mi vida en el que me encuentro hoy.
* El título de este post pertenece a un pasaje del poema “En paz”, de Amado Nervo. Para más datos de este autor mexicano , se puede visitar la página http://amediavoz.com/nervo.htm.
No pude encontrar quién es el autor de la frase ; si alguno lo sabe, por favor chifle.
No es queyo sea religiosa, pero desde chica me fascinó la historia de los judíos saliendo de Egipto. Sobre todo después de ver “Los Diez Mandamientos” protagonizada por Charlton Heston. Todos los años de la escuela primaria “la” gran salida era ir al cine del barrio – de los que ya no existen – para ver ese film . Y fue durante esos años que se afianzó en mí la certeza de que Moisés realmente había existido y era el mismísimo Charlton Heston. No cabía dudas de eso.
Para el mismo tiempo, y como siempre fui medio rebelde, también me atrajo la historia de Bernardette y sus dos hermanos que vieron en una gruta de Lourdes a la Virgen María (2). Recuerdo especialmente que estando en 6to. grado tuve que darme la BCG y al poco tiempo contraje un serio virus que me tuvo en cama dos semanas.Fue ahí que conocí la película sobre la vida de Sor Bernardette y quedé impactada. Acostada en mi cama, yo ensayaba una y otra vez , las últimas palabras de Bernardette,mientras me daba cuenta de que las lágrimas me corrían por las mejillas con una sorprendente facilidad al repetir: “ Yo la vi, yo la vi”.
Los que me conocen saben quelas fiestas me movilizan al punto tal que elpasado y el futuro se mezclan en mipresente y me cuesta diferenciar las historias.
- Cuore, te conté la famosa anécdota? -Cuál? -La de mi viejo -No sé, contá… -Yo andaba preocupado x algo, no podía tomar una decisión. Entonces, mi viejo levantó un minuto la vista del “Clarin” y me dijo : ” Tenés tiempo para pensarlo”. A lo cual, le respondí: “Viejo,¿ qué tiempo? ,¡tengo sólo una semana!”. Y mi viejo me dijo: “Entonces, andá y hacelo; y después lo pensás” -Tierno tu viejo… -Si, lo tengo grabado… -Y vos, ¿que le dijiste ahí? -Nada, estaba todo dicho. -¿Pero le decías que lo querías? -No -¿Por? -Supongo que por pudor, boludez… -Y ahora, a tu mama, ¿se lo decís alguna vez? -Sí, cuando me lo pide… - ¿Todo hay que pedirte a vos? -Sí, soy como un delivery… -Y a mi, ¿me querés? -Cuore, vos sabés…
Sí, amor. Yo sé todo.Sé que en un rato va a llegar mi familia y nos sentaremos a cenar mientras yo intentaré durante toda la nocheconservar – y transmitir – el espíritu del Pésaj: “Y le contarás a tus hijos…”. (3)
Sé que brindaremos por los que están acá y los que están allá; y por los que ya no están más, pero que vivenen nuestros corazones. Porque ya lo dijo Iván: “a mi no me digan que los muertos se van al cielo”.
Sé que promediando la comida, alguien derramará el vino – inevitablemente- sobre el mantel blanquísimo.Quevoy a enojarme con Yanina porque no colabora, que le pegaré un tremendo grito al nene para que espere quietito en su silla la hora del postre , que en algún momento voy a tener que ir corriendo al baño para no hacerme pis encima de la risa, siempre en complicidad con Gra,justo en el momento que Dami dirá que le encanta vernos así. Que miraré con ternura a mi mamá, aunque un segundo después quiera asesinarla por alguna infidencia que mencione. Que repartiremos las sobras entre todos y algún colgado me pedirá otro tecito justo, justo, cuando recién acabo de sentarme. Ocurre que a mi la naturaleza no ma ha dado el talento para la cocina, así que no me queda más remedio que lavar tooodos los platos (15 invitados x 2 platos + 15 vasos + 15 tazas+ las fuentes + los utensillos = mejor no hago la cuenta …¡wowwwwwww!).
Sé que entre plato y plato, hagadá en mano (4) , rememoraremos como pasaron nuestros antepasados de la esclavitud a la libertad. Igual que hacemos cada uno de nosotros cada día de nuestra vida. Porque la libertad no te la regalan,es algo que hay que ganarse cotidianamente.Porquetodavía somos esclavos del “no puedo”, “no me animo”, “no se”. Porque todavía somos prisioneros de nuestros miedos y nuestras propias limitaciones. Cada uno con su Egipto…
-Amo nuestras charlas siempre tan al límite de la emoción. Sale lo mejor de los dos. Pero tengo que dejarte, va a llegar mi hermana y este año, sólo para variar, no quisiera que se enojara conmigo porque todavía no está puesta la mesa. Te lo pido: ¡ esmerate y decime algo lindo!. -Es difícil, peropodría decir que todas estas cosas, las charlas, losmsn yotras por el estilo, aunque no parezcan para mí son unas maravillosas muestras de amor de las que se ven poco hoy en día. Me gustas así. -¿Así como?. -Guarra y amorosa. -¿Pero me querés?. -Cuore, vos sabés…
(3). V’higad’ta l’vinjá — Y en aquel día (la noche de Pésaj) contarás a tu hijo, diciendo: Es (Ba-avur Zé) a causa (de pésaj [el hueso], matzá y maror) de lo que hizo conmigo el Señor cuando salí de Egipto.” Esta orden ha inspirado a todas las generaciones de judíos a conectar el relato de la antigua liberación de la esclavitud con una búsqueda de entendimiento del significado de la libertad en un contexto contemporáneo.
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Somos solos. Podemos estar rodeados de gente – conocida o no – afectos que nos apoyen, manos que se solidaricen , abrazos que contengan… pero hay momentos, los de las grandes decisiones, que, insisto, “somos” solos.
Y marco la diferencia con “estar solo” porque este término alude a un determinado estado de ausencia de otras personas, con un principio y un fin en la dimensión temporal; sin embargo, “ser solo” marca a fuego la sensación de absoluto vacío que impera por definición en nuestra propia existencia.
Somos solos cuando venimos a este mundo y cuando nos vamos. Cuando nos despertamos y nos acostamos. Somos solos cuando parimos, además de a nuestros hijos, ideas, proyectos, cuando delineamos lo que nos proponemos será nuestro futuro. Somos solos, responsables absolutos por acción u omisión, de lo que elegimos; y aún cuando no decidamos nada estaremos también tomando un rumbo.
Cada quien teje los hilos de su historia, y dependerá de él – cuan hábil sea -el resultado de su labor. En cada vuelta vamos creando una vida: la nuestra, la propia.
“Toda vida es un proceso de demolición constante. Vivir duele, pero ese sufrimiento sólo puede ser paleado por la esperanza” (1) . Entonces, tenemos la posibilidad de reinvertarnos día a día. De empezar de nuevo. Sólo así “ lo que es podría dejar de ser lo que es”. (2).
Hoy estoy filosófica, será que estoy analizando mis próximas jugadas.
1. Francis Scott Fitzgerald (EEUU, 1896-1940), fue un escritor de novelas y cuentos que personificó el ambiente y costumbres de los años veinte; ‘la edad del jazz’,
2. Michel Foucault (Poitiers, 15 de octubre de 1926 – París, 25 de junio de 1984), fue un filósofo, sociólogo e historiador francés, profesor en varias universidades francesas y americanas. Su trabajo ha influido en las más importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades. Desarrolló una teoría del discurso , es decir, el lenguaje de las disciplinas que definen qué es un ser humano. Se trata de los lenguajes de la burocracia, de la administración, de la medicina o del psicoanálisis; en definitiva, los lenguajes del poder.
Los días de fiesta le resultaban especialmente difíciles.Este Año Nuevo judío (Rosh Ha shaná, ראש השנה ) no iba escapar a la regla.
“Epoca de balances” suelen llamarla algunos, sin embargo Ella prefería reconocer sin eufemismos que se trataba de un momento donde la melancolía la desbordaba: demasiados recuerdos, demasiadas ausencias, demasiadas cosas todavía por hacer, demasiadas cosas que – sabía a ciencia cierta – ya no haría. El debe vs. el haber; las ganancias vs. las pérdidas… Pero- vaya consuelo – no era la única a quien le estaba pasando lo mismo.
- No deja de sorprenderme lo inmediato, lo fugaz…El tiempo es veloz – dijo El parafraseando el temazo de David Lebón, y agregó con pasión – ¿sabés?, yo tengo el vinilo.
- Y yo el cassette – se apuró Ella procurando no quedar atrás.
A diferencia de otras culturas los judíos no festejan bailando ni tirando papelitos por el balcón, ni lanzando petardos al cielo.Los diez días que transcurren desde el Año Nuevo hasta el Día del Perdón (Iom Kipur) ,se los conoce como “Los días terribles”. Se trata de un período de introspección ,de profunda reflexión y meditación sobre las acciones realizadas. Y según señala la tradición, será precisamente en el Día del Perdón cuando Dios juzgará a los hombres y determinará quién será “inscripto y sellado en el Libro de la Vida”, decretando de esta forma lo que sucederá en el transcurso del nuevo año.
- ¿Vos creés en Dios?
- Creí dos veces, 5 minutos antes de que nacieran mis hijos. ¿Eso vale?… Bueno, si che , un poco de melancolía tengo yo también – continuó El – además, está nublado y yo quisiera charlar mirándote a los ojos…¿Vas a ir al Templo?.
- Yo soy mi propio templo.
- Y yo mi religión.
- Y yo mi creación y mi destino… A propósito, si querés charlar mirandome a los ojos, ¿porque no te venís a casa?. Estoy sola…
Eros y Tanatos. Pulsión de vida vs. pulsión de muerte.
Porque aunque Ella se reía no podía dejar de pensar ni por un instante en Antonio y Haydeé. Le resultaba imposible evitar o al menos alejar esa angustia que le provocaba evocarlos.Tres meses atrás había fallecido él y hacía tres días su mujer. Ellos solían llamarse uno al otro “Mío y Mía”,¡¡ y estuvieron juntos durante más de 60 años!!.
El tiempo es veloz…
- ¿Te diste cuenta de que nunca respondes a mis preguntas? – insistió Ella.
- Algo te dije, tal vez no alcanzó. Sé que nada es para siempre, y que las cosas son difíciles… o a lo sumo más o menos… De todas formas, lo que verdaderamente importa es pasarla bien.
“Pasarla bien”. A veces la muerte es considerada una liberación, pero Ella no toleraba la idea y no ignoraba que, de alguna forma, todos vamos caminando hacia ese punto. Inexorablemente.
Y el tiempo es veloz…
- ¿Vas a venir entonces?
- No seas mala, sabés que hoy no puedo. Pero te prometo que me hago un lugarcito y nos vemos mañana, bonita. Sos terrible…
“…Y el sol siempre saldrá
mientras que a alguien le queden ganas de amar.
Perdoname amor por tanto hablar,
es que quiero ayudar al mundo cambiar.
Qué loca…”.
El propósito de este espacio fue compartir vivencias que nos interesaran a los dos, intercambiar opiniones y generar - ¿por qué no? - debate. Con tus idas y con mis vueltas estoy segura de que pudimos encontrarnos en algún punto...
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