

Hace unos meses el Diario Perfil publicó una extensa nota basada en el libro “El cerebro femenino” , donde su autora , la neurobióloga americana Louanne Brizendine, hacía un exhaustivo análisis del funcionamiento cerebral femenino, comprobando a través de más de mil estudios científicos, la diferencia entre la arquitectura y composición de los cerebros del hombre y la mujer, y cómo ésto influye en los comportamientos de cada uno. El artículo señalaba, además, que la mujer está más preparada para ser líder en el mundo moderno, por eso no es casual que esté ganando terreno también en lo político y llegue a ocupar altos cargos y hasta la presidencia en varios países, como es el caso de Cristina Kirchner (la ilustración pertenece al Diario Perfil) , quien obtuvo una abrumadora mayoría en las últimas elecciones, seguida precisamente por otra mujer, Lilita Carrió.
Ayer, desde este este blog , nos animamos a bucear dentro del cerebro masculino y posteamos la diferencia que existe entre lo que piensan los hombres y cómo lo expresan. Ahora vamos por más: siguiendo ambas líneas de pensamiento, nos preguntamos qué rol le cabe al hombre frente al avance arrollador de la mujer en todos los frentes.
Tal vez, la dibujante Maitena, haya sabido como nadie expresar la transformación que sufrió la mujer en los últimos años . Así, en clave de humor, Maitena pone en palabras – a través de los personajes de sus historietas- el sentir de todas nosotras :” Antes sólo estábamos obsesionadas por conseguir marido. Ahora, además, estamos estresadas por exigirnos logros profesionales, trastornadas por la culpa que nos provoca la maternidad y desesperadas por combatir la celulitis…”
Y mientras nosotras transitábamos por senderos desconocidos, ¿qué pasó con ellos?
La Lic. Bibiana Paz, psicoanalista perteneciente al grupo Caminos, afirma : “La irrupción de la mujer en ámbitos profesionales le otorgó un “saber” que antes estaba reservado al hombre, mientas que ella era la encargada de acompañarlo”. Y el saber va de la mano del poder, cosa difícil de compartir.
Pero además, la mujer incursionó en otros terrenos. Ella, que no acostumbraba a manejarse sola, de repente – divorcios, separaciones e infidelidades mediante- sale , se muestra y muestra su deseo. “Para el hombre eso es difícil de asimilar – aclara la Lic. Paz - ya que si al hombre le bajas los pantalones, le baja la potencia”.
Además, al tener parejas con una importante diferencia de edad y con la aparición del Viagra , nos hemos vuelto mujeres superdemandantes y ellos se vieron exigidos también en la cama, aunque ambos nos hemos vuelto objeto de intercambio. Pero, convengamos que todo tiene un costo. Si admitimos que no somos iguales a ellos, esta “promiscuidad sexual”, por llamarla de alguna manera, no será sin consecuencias para la mujer y aparecerán los síntomas que se manifestarán de diversas formas y colores.
Porque el amor y el deseo tienen que ver con el compromiso. El goce no.
Ellos podrán saltar de cama en cama, pero nosotras necesitamos darle un valor agregado al sexo; está en nuestra naturaleza y no hay que renegar de ello. Ni para demostrar – quien sabe qué- embarcarnos en desenfrenadas aventuras nocturnas para no ser tildadas de histéricas o calienta braguetas.
Cabe agregar que , a medida que la mujer se iba identificando con el hombre- en especial en el ámbito laboral y con el fin de tener la misma igualdad y no sufrir discriminaciones – éste se fue maternizando, realizando tareas de la casa, compartiendo la crianza de los hijos desde un lugar más femenino.
¿Cómo hacer para volver a encontrarnos?. Hay que reinvindicar el lugar del hombre , empezando por reconocer que no somos iguales , no pensamos igual, no sentimos igual y no lo demostramos igual. No queremos que nos digan “Muñecas Bravas” por tomar decisiones o iniciativas, pero tampoco que nos manden a lavar los platos o nos digan que estamos indispuestas porque tenemos un mal día.
Nuestras responsabilidades son enormes, pero eso no nos quita que conservemos lo femenino, que nos hagamos desear, que guardemos un halo de misterio , que nos dejemos seducir…
Entonces , ¿cómo revertir esta situación?. La Lic. Paz es categórica al afirmar que las salidas son siempre individuales . Hay que cuestionarse , hablar y preguntar. Y en ese sentido, sin dudas, una terapia podrá ayudar a resolver los problemas que nos angustian.
Todavía podemos re encontrarnos. Cada uno con su singularidad, con lo que tiene de personal que lo hace único. Con lo que trae de herencia y lo que adquiere por aprendizaje. Con su genética y su género. Respetando las diferencias y buscando los puntos en común. Suena fácil, pero es una tarea a construir…y de a dos.
Por eso … ¿Muñecas Bravas?…Si (y como diría Maitena ), ¡y a mucha honra!…