Entre-tiempos
“…Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer…”
Gol de Brasil. Partido de semifinales del Mundial 2010, contra Holanda.
Marcela miró una vez más su reloj; Daniel no llegaba, pero ella sabía que vendría. Veinticinco años atrás habían sido compañeros de la Facultad, habían compartido confesiones, angustias y se conocían bien. Nunca habían perdido el contacto telefónico, pero deliberadamente hacía mucho que venían postergando este encuentro.
- Hola, Negra, perdoname, el tráfico está terrible…
Ahí estaba Dany, abrazándola por la espalda.
- No me mientas – replicó ella – seguro anduviste por ahí correteando pendejas.
- ¿Sabés que estoy pensando seriamente en eso? – dijo él mientras desparramaba su metro ochenta en la silla.
Marcela lo recorrió con la mirada disimuladamente.
- Epa, qué confesión – lanzó rápida – pero si vas a corretear a alguien que no sea tu mujer, yo quiero ser la primera.
- Vos debés tener quien te corretee; desde que te separaste siempre tuviste un montón atrás.
- ¡Un montón de nada!. Mirá, el último me correteó tanto que siguió de largo. Imaginate que salió de Villa Gesell y ya debe andar por Ciudad del Este…
- ¿Lo dejaste ir?.
- Nooo, él me dejó. Un día me dijo que me amaba y que eso lo hacía sentirse bárbaro, pero realmente jodido. Y parece que fue más lo segundo que lo primero porque después no me hablo más.
El gol de Holanda los interrumpió. En el bar todos aplaudían y los autos en la calle hacían sonar sus bocinas.
- Algunos creen que se puede amar a dos personas al mismo tiempo y con la misma intensidad. ¿Vos qué opinás?- preguntó Marcela intentando recuperar la concentración.
- La monogamia es una porquería, pero yo la elijo y elijo ser fiel.
- ¿Y el amor?. Mirame a mi, en la mediana edad y esperando el “flechazo”, como cuando me casé…
- Por Dios, ¡cómo vas de un tema al otro!. ¿Te digo algo?: a vos la Internet te está quemando el cerebro, Negra, abrís miles de ventanitas al mismo tiempo…Y respecto del flechazo… te lo van a dar en el tujes…Pero, volviendo a tu pregunta: sí, yo creo en el amor. No en el amor sufriente, como el de Romeo y Julieta, dos boludos que hicieron todo mal.
- No hay caso, no sos romántico vos.
Daniel se reclinó y estiró las piernas bajo la mesa. Tomó un sorbo del su café y le guiñó un ojo a su amiga.
El lugar estalló en una desproporcionada algarabía cuando partido se puso 2 a 1 a favor de Holanda. Brasil estaba a punto de perder la oportunidad de ganar otro campeonato.
- ¿Qué te seduce a vos de mí?. Ya va siendo hora de que me lo digas.- indagó Marcela, quien no estaba dispuesta a perder su oportunidad.
- No hago análisis, me resbala ,la seducción está en un plano misterioso.
- Ufa, ¿yo también te resbalo o me querés un poquitito?
El le agarró las mano y las acunó entre las suyas.
- Yo te quiero mucho, Negra. Ambos lo sabemos, hay algo que está ahí y justamente por eso no puedo verte seguido.
Marcela acarició la cara de Daniel, le acomodó con ternura un mechón del poco pelo que le quedaba en el mismo momento en que el árbitro anunciaba la finalización del partido.
- Me tengo que ir – le susurró- voy a salir con un “chico”.
- ¿Chico?, ¿cuánto?, ¿20?. Bien, Marce, los tipos tienen que ser jóvenes, después de los 40 ya no servimos para una mierda.. Eso sí, la próxima vez si el candidato no te invita a salir un sábado, descartalo: debe ser un solterón que vive con la madre, nunca vas a llegar a un orgasmo con él…Bueno, andate, ¿no pretenderás que te desee buena suerte también?. Chau no más.
Ella se rió y lo besó en la frente, convencida de que – igual que en el deporte – en la vida también hay entretiempos.
Y sobre todo, revanchas.

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Jajajjaa! cuanta tensión sexual contenida hay ahí, no? jejejej
besos sister
glo