MI EXPERIENCIA POR LA RUTA DEL TANINO-CAMINO A VILLA ANA

Ruta del Tanino-Puntos significativos
Mi paso por “el último quebrachal”, como decía, a unos 6 kilómetros al oeste de Ogilvie, fue como una epifanía, pero esto solo era el inicio.
Por fortuna la ruta seguía pavimentada y lisa que era un placer el manejo…nada que ver con el polvaderal que me había imaginado.
Los pueblos pasaban fugaces a la izquierda del vehiculo, Ogilvie, Toba, Garabato, Colmena…..Pueblos Forestales, antiguas colonias, algunas que murieron queriendo nacer….nombres que había escuchado en las reuniones familiares, cuando mi tío toca, o algunos de los familiares de su parte, hablaban de esos lugares, de los obrajes, de los quebrachos.
Mi tío Toca, aun sin quererlo el fue una persona que gravitó mucho en mi vida de infancia y adolescencia, ya sea por la oposición o por la afirmativa, se convirtió en una referencia insoslayable de mi vida. Algún día escribiré sobre el, y espero ser leal a su memoria. El tuvo obrajes en esa zona, hasta muy al norte, y era, como bien lo recuerdo un defensor a ultranza de La Forestal. Sus razones tenía y lo entiendo, pero eso es tema de otro escrito.
De pronto la cinta negra se convierte en un polvaderal blanco…..uff!!, y casi inmediatamente veo el cartel: Intiyaco!!, ….en realidad estaba buscando el pueblo de Tartagal.

INTIYACO
Entonces, pensando que ya estaba llegando al Chaco, decidí dejar de lado mi intuición aventurera y preguntar. Apenas paso la vieja estación de ferrocarril hoy convertida en biblioteca, por obra y gracia de un presidente que decía “ramal que para, ramal que cierra”, y llego a un kiosco, cuyos dueños ya se estaban yendo a dormir la siesta.

Biblioteca-Ex Estacion de Ferrocarril
Los paré cuando estaban levantando las sillas de la vereda sombreada, y al escucharme inquirir sobre los lugares que quería conocer, me dicen con orgullo:…Si, esta es la ruta de los Pueblos Forestales.
Pude detectar en ellos el orgullo de los vencidos, que de ninguna manera será inútil, sino la fuerza que les servirá para emerger.
Digo el orgullo de los vencidos, porque aunque ya no queda explotación forestal, ni progreso derivado de la misma, aunque ya perdieron la esencia que les daba vida, ellos luchan por sostener la cultura de los pueblos forestales.
Y esta bien que así sea, pues la realidad que tuvieron en el siglo pasado, y en el anterior, bien puede convertirse en otra que les permita emerger..Como?, bueno, esa es una pregunta que yo no puedo contestar. La contestarán ellos con su voluntad, con su tesón, con su cultura….seguro que podrán.
El norte tiene mucho potencial, que no necesariamente deben ser la explotación forestal, la agricultura o la ganadería….imagino al norte con emprendimientos ambientales sustentables, con ecoturismo, con la producción de alimentos orgánicos, con la exaltación de su cultura y su arte. Quien no ha andado por allá, quien no ha hablado con su gente, escuchado sus relatos, sus vivencias, poco conoce de aquello, de la dureza con que han vivido, de la nobleza con que se han criado, de la capacidad de sacrificio que esa gente posee. Su sangre mitad india mitad gringa, crea una formidable mezcla de astucia e inteligencia, de sensibilidad y respeto por la naturaleza, de hombres dignos que no es muy fácil encontrar, de una hospitalidad sin limites. Eso acá, en la ciudad, casi se desconoce.
Todos esos pensamientos, desordenados, viscerales vinieron a mi mente en el instante que demoré en decir gracias y subir a la camioneta…., pero fueron una instantánea de la vida del norte.
Tartagal sería mi próximo destino.
Allí si empezó el camino de tierra, que debo decir algún tratamiento tenía pues no estaba desparejo ni se levantaba mucha polvareda.
Que cosa me esperaba allí, en la siesta agobiante aún empezando el otoño?…..Buscaba una locomotora, una vieja y pequeña locomotora utilizada para transportar rollizos desde el monte, ….y quizá también, para llevar al monte a los obreros huelguistas que iban a ser fusilados por la gendarmería volante…”los cardenales”, porque vestían según me cuentan un uniforme de casaca roja, creo que igual que el ejercito ingles.
Esto dice llopis en su cantata “La Forestal”
“A algunos los agarraron en los pueblos, nomás, la gente se escondía donde podía. Algunos conseguimos armas, y les hicimos frente. Venían a caballo los gendarmes volantes, los llamaban los cardenales, porque tenía la chaquetilla colorada… igual que los pájaros.
La compañía les pagaba plata juerte, no como a nosotros que nos daban la moneda de lata de La Forestal. Los gendarmes venían siempre en montón, y tiraban contra todo lo que se movía entre los árboles. Los traían de Santa Fe en el tren de la compañía, y dormían ahí, en los almacenes o en la casa de la administración.
Cuando llegaron los militares, pa’ parar todo el asunto, ya los gendarmes habían matado a 200 hacheros y obrajeros. Nosotros pudimos escapar monte adentro. Claro, si conocíamos lo pueblos, las picadas y los caminos mejor que ellos. Pero a algunos los agarraron, y la pasaron muy mal, señor, muy mal.”
Al poco tiempo y después de una curva cerrada aparecí en Tartagal, un pueblito chiquito, con casas que hace cien años no tienen mantenimiento,…en un rincón del pueblito esta todo arbolado, y algunas casas bien conservadas…con su estilo ingles bien marcado, bien al sur de Tartagal encuentro el parque “La Forestal”, y una pequeña locomotora pintada color aluminio. No puedo acercarme mucho porque “ ¡tiene avispas adentro señor!”, me advierte un niño, …me contento con tomar unas fotos de la maquina, y de una placa de granito que habla del espíritu del quebracho…..en fin. Me voy rápido de Tartagal, sintiéndolo como el pueblito de la resignación,…no se si la siesta, la deforestación o el cansancio, pero la sensación de congoja que me provoca es fuerte.

Locomotora de La Forestal en Tartagal
Sigo ahora por caminos de tierra rumbo a Villa Ana, ……encuentro ruta pavimentada un poco antes de llegar, después de haber cruzado varias obras importantes de pavimentación, …se están reemplazando los centenarios puentecitos de quebracho por grandes y modernos puentes de hormigón calculados para durar unos cincuenta años.
Es entrar a Villa Ana y percibir otra realidad, es un pueblo jardín….voy por sus calles que parecen un bosque en galería…..no se que especies de árboles hay pero son muchos y altísimos. La recorro pausadamente, voy reconociendo un mismo tipo de construcción…y acá encuentro casas nuevas….construidas exactamente como aquellas centenarias!!!, parece que las tendencias arquitectónicas de los últimos cien años no pasaron por acá, que se aferraron al urbanismo que trajeron los ingleses, y no es un juicio de valor esto, ..Es una mera enunciación.

Casa Tìpica- Tartagal
No tuve que preguntar para encontrar los restos de la antigua fabrica….La omnipresente chimenea me indicó el camino.
Empecé a rodear el predio buscando un punto de entrada, y no lo encontraba, hasta que caí en la cuenta que estaba lleno de usurpaciones,…que había gente viviendo en los restos de la fabrica, hasta en alguna calle de poco uso habían edificado.
La siesta apretaba cada vez más, y algunos mosquitos ya se hacían sentir. Después de pedir gentilmente permiso a los usurpadores para ingresar al predio así lo hice, y empecé a recorrer lentamente los restos de la fábrica. A partir de allí me convertí en vampiro de imágenes, empecé a fotografiar compulsivamente, a querer registrar todo lo que encontraba, si tengo que comparar lo que vi., con algo que conozco, solo lo puedo comparar con las ruinas de San Ignacio..

Ruinas-Villa Ana
Las aberturas de hierro en su mayoría habían sido robadas, y pude ver muchas almacenadas en la vivienda usurpada, ..Sin embargo esas ruinas se presentaban imponentes. Los pisos calcáreos casi intactos, las bases de las maquinas aun con sus bulones, la chimenea, con una rajadura vertical de pie a corona (si!, una replica de la corona de la reina de Inglaterra en hierro forjado remata su cúspide), con sunchos de acero para que no se abra, permanece de pie. Recorro sus sótanos y sus túneles, me asombro con la integridad de su piletón, y trato de impregnarme en ese pasado-presente que tengo al alcance de mi mano. Siento que salgo de mi y veo un pasado de obrero yendo y viniendo, de maquinas chirriando, de correas atravesando el ambiente, de aserrín y calderas, de gerentes de cuello blanco y obreros sudorosos. Los imagino a estos últimos por las noches calurosas ahogándose con sus pulmones llenos de aserrín.

Ruinas-La corona britanica remata la chimenea
Pero lo que mas me asombró, es al llegar a un espacio abierto, que evidentemente cuidan como un anfiteatro, es la manera que este pueblo cuida su cultura forestal. Y he aquí los contrastes, …recordarán que en Calchaquí se realizo una maqueta en escala reducida de la chimenea, cuya construcción sigo cuestionando,..Pues bien acá se uso una pared de las ruinas para hacer un mural que rescata su pasado, pero se trata de un homenaje al hachero!!!, allí pueden verse casi sin distorsión un hachero enarbolando el hacha, algún individuo de los pueblos originarios, víboras, quebrachos, algunos elementos estilizados, casi simbólicos, un puma, una yarará y arriba presidiendo la escena un engranaje manchado de rojo ( sangre o tanino?) que parece triturar toda las figuras que la componen.
Si sigo mirando el mural, encuentro muchos mas simbolismos, los rieles de la vía asentados en quebracho y manchados de rojo, (los fusilamientos tal vez?), piedras apretadas detrás de una cerca que en una primera visión parece un gran conglomerado humano, tampoco están ausentes el capullo de algodón ni la música-la guitarra- en fin…puedo asegurar que el artista,, y realmente es un verdadero artista, en ese pedazo de pared, y sin demasiados colores pudo expresar todo, lo que se ve y lo que no se ve.
Los artistas en un pueblo, de alguna manera son producto del mismo, y hasta en lo universal expresan la idiosincrasia que los parió. No se quien fue el autor, leo algunos apellidos: Almeida, Rupa. De lo que si estoy seguro es de su compromiso y su sentir, y realmente me siento conmovido.

HOMENAJE AL HACHERO- VILLA ANA
En Villa Ana, vi todo lo que tenía que ver, y de pasada, al salir de la fábrica encuentro una pila de madera cortada-quebracho- tomo un taco y me lo llevo de recuerdo.
Villa Ana fue una nueva epifanía, ahora mas que nunca se que tenía que venir acá, aunque los museos estuvieran cerrados, aunque las ruinas estuviesen incorporadas al paisaje cotidiano, no importaba, era una necesidad intima el estar en esos lugares para terminar de entender. Y entendí.
Solo debía seguir mi viaje, …ahora a Villa Guillermina. El círculo debería cerrarse.
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Muy lindo recorrido y hasta contagioso el corredor turístico de la forestal. y si nos hubiésemos enterado te esperábamos con un asado junto con walter en nuestra Villa Guillermina. Bueno espero ansioso la parte siguiente. Si encuentro algunas fotos te las paso. saludos