Màs de 600.000 espectadores ya vieron el film protagonizado por Ricardo Darìn “El secreto de sus ojos”

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El secreto de sus ojos (Argentina-España/2009). Dirección: Juan José Campanella. Con Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino, José Luis Gioia, Mario Alarcón. Guión: Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, basado en la novela La pregunta de sus ojos, de Sacheri. Fotografía: Félix Monti. Música: Federico Jusid. Dirección de arte: Marcelo Pont. Presentada por Distribution Company. Hablada en español. Duración: 130 minutos. Calificación: para mayores de 13 años.
Juan José Campanella se aparta de los prototipos urbanos, de las historias cálidas y simples de sus anteriores películas, pero mantiene el deseo de reflejar una galería humana que trata de resolver sus problematizadas existencias, vistas a través de diversos ángulos en los que el misterio cumple un rol de significativa importancia.
El eje central de este thriller es Benjamín Espósito, un solitario sesentón que acaba de jubilarse como empleado jerárquico en un juzgado. Está cansado de darle vueltas, en silencio, a un amor sin esperanzas y se hartó de evocar un crimen que afectó su vida y la de sus seres más próximos y queridos. Por eso, cansado de su cansancio, decide escribir, contar, levantar la pesada piedra de silencio con que ha ocultado, durante más de veinte años, todo aquello. Pero, y de esto se va percatando Espósito cuando termina un borrador, no se puede volver al pasado sin que cobre vida y no se puede librar de la fría presencia de los fantasmas una vez convocados.
A medida que ese hombre memora aquel 1974 en que debió intervenir en el caso de una mujer asesinada, su memoria recae tanto en Irene, compañera en el juzgado y amor imposible, como en Sandoval, su buen amigo y mano derecha en el trabajo, por momentos lúcido como pocos, de golpe acorralado por su adicción al alcohol. Los tres se internan en el esclarecimiento de aquel despiadado crimen. Todos, de una u otra forma, se verán involucrados en el tenso clima político en el que ocurre el episodio.
Sobre la base de un impecable guión que Campanella elaboró con Eduardo Sacheri, autor de la novela original, el film retrata con enorme calidez y no menos talento dramático un juego de secretos, de mentiras y de verdades.
Campanella no necesita recurrir a inútiles golpes bajos y logra el clima casi mágico requerido para que ésta, su nueva producción, no resulte un simple melodrama. Sabe, sin duda, ubicar su cámara en el ángulo exacto y en el momento justo. Escenas como las del partido de fútbol o las finales, con un indudable tinte del mejor cine negro, son algunas de las muestras de su talento, apoyado a su vez en los excelentes trabajos de Darín, Villamil y Francella.
El secreto de sus ojos es un film que, sin duda, dará mucho y bueno de que hablar, una obra que, en suma, enorgullece al cine nacional.
Adolfo C. Martínez

Juan José Campanella aborda con calidez y talento dramático un thriller escrito por Eduardo Sacheri
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FOTO
Un momento de tensión, con el español David Godino, Soledad Villamil y Ricardo DarínFoto: Distribution company
Nuestra opinión: excelente

Cambia, todo cambia en el cine, la literatura, la música y el teatro. De esa proclividad a la hermosa desmesura durante los primeros años de la Revolución a la burocracia disimulada a través del “realismo socialista”, cuando era hora de consolidar y no de discutir. Así en la cultura como en la vida cotidiana. De la utopía a la entropía en un caos interior que impidió muchas veces “brotarse”. Creativamente. Para algunos, se perdió esa noble confianza en lo desconocido que convertía a esa “revolución permanente” en una “reflexión constante”. La idea de aquellos primeros años era evitar el vértigo inútil, la moraleja pedante, el mensaje que subestima al que mira, aprender a narrar con imágenes. Como todos los soñadores, diría alguna vez Jean Paul Sartre, algunos confundieron desencanto con la verdad. De todas maneras es bueno brindar algunos detalles de la epopeya. Mucho más contundente que circunstanciales errores en la aplicación de políticas culturales es la inmensa e inacabable obra que generó la rebeldía de pensar y luchar. El arte nunca es inocente. Esto es, ¿puede haber un arte que no represente las tensiones e imaginarios de un colectivo social? ¿Es posible un arte angelical que esté por fuera de un determinado momento social o histórico? Según el esquema básico, hay tres grandes períodos en la Revolución. La primera, llamada “década prodigiosa”, una segunda “historicista” y una tercera “populista”, hasta llegar a la actual, donde lo digital parece coronar un camino de búsquedas. Desde la agitación y la propaganda de los primeros años se pasó a una suerte de antropología visual que marca de hecho los cambios sufridos por la propia Revolución. A la hora de evaluar el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos(ICAIC) no se lo define únicamente como una estructura productora de películas, sino como centro irradiador de prácticas cinematográficas, que, a su vez, marcaron estrategias de emisión y recepción colectivas en buena parte del continente latinoamericano, y, al mismo tiempo, como un campo de fuerzas encontradas dentro de un contexto que también propiciaba el desencuentro con otras fuerzas pertenecientes al mismo campo. Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinoza fueron de alguna manera los fundadores de ese nuevo cine latinoamericano. En 1952 ambos se encontraban en Roma, estudiando en el Centro Experimental de Cinematografía, atraídos por el impacto del neorrealismo italiano. García Espinoza ha sido un teórico consecuente con su “cine imperfecto”, en el que las utopías no se anulan. Sólo se reservan para otros tiempos que las vuelven a activar, mientras se mantienen latentes. Los problemas actuales del cine cubano son dos. Uno es la falta de recursos propios. Siempre el ICAIC ha tratado la problemática cotidiana de la sociedad cubana, que es lo más interesante para el espectador, pero el problema reside en la falta de presupuestos propios, lo cual determina que las temáticas y los géneros sean impuestos por quien aporta el capital, generalmente extranjeros. El otro es que todas las instituciones en la isla responden al Estado y éste al Partido Comunista. Por lo tanto, es inobjetable la total dependencia del ICAIC a las directivas políticas y de gobierno. Nuevo cine cubano y latinoamericano A pesar de los puntos anteriores, desde mediados de los años 80, cuando surge la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, auspiciada por la Fundación Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, se ha notado la presencia de un quehacer cinematográfico con marcada independencia de los organismos centrales. Por eso, el cine y los noticieros del ICAIC tienen un gran valor representativo de la época junto al documental y el ensayo histórico. Memorias del Subdesarrollo (Gutiérrez Alea) es la película que mejor se acerca a la esencia de la Revolución y sus peculiaridades. Por el contrario, todas aquellas obras que se acometieron con una intención previa a la escritura, es decir, las más ideológicas, son las que siembran mayor confusión. En esta línea está El caballo de Mayaguara, de Antonio Navarro, que utiliza el texto únicamente para la apología y resulta de un simplismo irritante. Hay otros títulos cuyo interés radica en la discusión de ideas en la lucha contra la censura y en la posibilidad de acercar a la gente sin mistificaciones ni preconceptos, como los casos de Con la espada contra la pared, Balseros,Antes que anochezca, Soy Cuba, Fresa y chocolate y Burócratas. Después del triunfo de la revolución, los creadores cubanos empezaron a verter su propia opinión sobre la realidad social y cultural del momento. No menos cambiante ha sido la historia de la crítica cubana, menos propensa hoy a la “bajada de línea” en una discusión que transita con nuevas variantes entre la nouvelle vague y el neorrealismo. Polémica que no por tardía es menos apasionante. La síntesis de estos 50 años de Revolución en el cine se resume en aquella frase de Sartre: “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. Mucho, por cierto.
Gentileza: Revista Ñ
CUANDO LA REVOLUCION SE VUELVE ARTE?
De la degradación a la rebeldía, de la rebeldía al sueño, del sueño a la esperanza, de la esperanza a la lucha, de la lucha al fusil, del fusil a la revolución y de la revolución a la imagen. El cine cubano también comenzó una nueva vida el 1 de enero de 1959.
Por encima de la literatura o la palabra, es el mundo de la imagen el más inmediato y el que permite llegar a un mayor número de gente, sea cual fuere su nivel cultural.
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