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M de Mamama.

Mamama está a punto de cumplir 90 años. Es mi abuela.
Las mujeres de mi familia son todas fuertes, de armas tomar. Y los hombres también, pero porque no les quedó otra. Digo, si tenían intención de meter algún bocadillo de vez en cuando más le valía hacerse valer. Además, el tipo de mujeres de mi familia, en las que mi incluyo, no soportarían tener a un ganso al lado. Así que lo hombres son más callados pero bravos.

Mi abuelo Santiago, un tipo altísimo de ojos claros que cantaba tangos y que, luego de dejarlo, fumaba un cigarrillo por año, cada 31 de diciembre, murió joven hace ya muchos años. Se murió dormido, al lado de Mamama. La encontraron arrodillada al lado de la cama, abrazada a su marido muerto. Después pasó una semana en casa, y al séptimo día regresó sola a su hogar.

El abuelo se murió, pero Mamama, en contraposición, está vivísima. Nunca tomó ni fumó, siempre fue muy medida en lo que comió, se mantuvo activa y sana. Unas gambas que aún no se pueden creer y el culo más parado que el mío. Hasta pocas arrugas tiene. Le duele la rodilla. Y renguea un poco, pero nada más. Ah, y tiene un marcapasos, pero eso, lejos de ser un problema, la va a mantener viva durante siglos.

Desde que enviudó tuvo muchos pretendientes, pero como dice mi madre, la “Señorita Alegría” se encargó de ahuyentarlos a todos. Está bárbara Mamama. Lástima el Alzheimer.

Enfermedad cruel que te convierte los días, sobre todo para los que no la sufren, en una especie de paso de comedia (pero de humor negro).

Con esa impunidad que tienen los viejos Mamama ha declarado, sin ningún pudor, que no sabía qué iba a hacer cuando se le muriera Alfredo. Podría sonar preocupante si uno no supiera que Alfredo es el remisero que la lleva y la trae. Y que tiene 40 años menos que ella. Hubiera pagado yo por verle la cara a Alfredo ante semejante lamento.

Te mira Mamama, que aunque hay días que no se quieren bañar siempre está pituca, y te pregunta seriamente si vos tenés llaves o si estamos seguros de que ella siempre uso llaves para entrar a su casa. Frente a este tipo de declaraciones mi madre la mira, nos mira y nos augura tranquilidad, asegurándonos que ella de ningún modo va a vivir tanto. Mamama a diario predice su muerte inmediata. Y exige que le prestemos atención en consecuencia. Con esto último ya llevamos comos quince años, y para ser honestos, no podemos asegurar que se deba a la enfermedad.

La vida es una caja de sorpresas con Mamama. Llamó, por suerte no a la madrugada como acostumbra, y dijó que acababa de vender la casa, que “había firmado”. Mientras mi madre, tana, intentaba auto frenarse un paro cardiorrespiratorio, y le gritaba al teléfono, mi padre le sugería, calmo, que le preguntara si había cobrado, porque como la casa no estaba a nombre de ella, quien sabía, capaz Mamama había hecho el negocio de su vida y nos salvábamos todos.

Y en la última reunión familiar no dejaba Mamama de mirar a mi hija menor y de decir “que lindo el nene”, mientras mi mamá le vociferaba “Es nena”, y ella respondía que si, que claro, y que de pasó le dijera de quién es el nene porque no lo tenía presente. Y cuando te despedís te mira haciéndose la superada y te pide que por favor le mandes saludos a alguien, que por lo general, sos vos mismo.

Mamama habla a menudo con los que ya se murieron, y es lógico, porque está más cerca de ellos que de nosotros. Recuerda como vestía cuando tomó la comunión, pero no logra recordar qué cenó anoche, o el nombre de mi tio, su hijo, al que llama, para simplificar, “ese muchacho”. Mamama se queja porque como le administran el dinero dice que no tiene ni para hacer cantar a un ciego, y otros días está que parece un un sol. Mamama es como una nena. Mi mamá está histérica y nosotras, las tres nietas, miramos el show con alguna participación especial, cuando se nos permite.

Está a punto de cumplir 90 años Mamama y se lo vamos a festejar. La fiesta será para la que fue y para la que es ahora. Procuraremos que venga alguna de las dos, no importa cuál. Y que más a o menos sepa a qué vino. Estamos preparados para que pregunte ochocientas millones de veces quién cumple años, para que niegue de cuajo que ella cumpla 90 años (Nunca se sintió vieja y nunca aceptó la vejez) y para que se quiera ir a su casa cada 15 minutos.

Lo que nos tiene realmente preocupados es que hace más o menos una semana le declaró a mi mamá que esto no daba para más, y que había que tomar una decisión: O se moría o vivía para siempre.

Y siendo una mujer que hace 60 años se casó a los 29 (una vieja solterona), que cultísima como era no terminó ni la primaria y que trabajó cuando estaba muy mal visto que una mujer trabajara, decía, siendo una mujer con todas estas características, a pesar del alzhemier suponemos, incluso contra natura, que la decisión final realmente está en sus manos.

Feliz cumple Mamama, y que se haga tu voluntad.

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M de Me están cargando.

Vivimos en la Argentina. Entonces, en este bendito país nadie la abre la puerta a una persona encapuchada. Y nadie permite que sus hijos anden tocando timbres de casas desconocidas detrás de las cuáles puede haber asesinos seriales, vendedores de efedrina, participantes de Bailando por un sueño y tantas otras cosas.

Y sin embargo, desde hace diez días en los negocios hay calabazas por todos lados. Y en mi imaginario, una calabaza puede relacionarse con el puré de los bebes, la dieta, la comida de hospital (Que es casi como la dieta pero sin nada de sal) y con algo de esfuerzo, con alguna película de terror gringa.

Y por si fuera poco, fantasmas, calaveras, calabazas y brujas se mezclan en las vidrieras con árboles de navidad, pesebres y renos dorados. Una depresión… Primero porque ya estamos en Noviembre, y a esta altura del año un mes pasa en un respiro. Y segundo porque tengo tanto que hacer de acá a diciembre que quedo extenuada de sólo pensarlo. Esta Navidad tempana me exaspera. Y esta decoración ciclotímica esquizoide me pone ídem.

Intenté entonces abstráeme de está fiesta a la que no pertenezco y que no me interesa. Y bastante bien venía, porque como hago 800 millones de cosas por día hay cosas que puedo elegir dejar de lado. También hay cosas que me dejan de lado a mi y cosas que olvido. Incluso cosas que olvido dejar de lado, pero para qué vamos a adentrarnos en detalles.

Bastante bien venía entonces hasta que la invitaron a mi hija a una fiesta de Halloween. Y durante toda la semana me avisó que se quería disfrazar de fantasma. Bastante fácil me la puso, pero ni cinco de bola le di. Y eso que ella tiene una capacidad particular para la insistencia y la perseverancia… Por ejemplo, cuando estaba embarazada de la segunda leímos en voz alta que los bebes en la panza disfrutaban de los sonidos metódicos y sistémicos, como el retumbe de un tambor. Empezó entonces a seguirme con un tambor que el tío le trajo del Norte por toda la casa. Hasta que se dio cuanta de que peligraba mi sanidad mental. Y su integridad física.

Llegó el viernes entonces, y yo consecuente con eso que me dijo alguna vez un profesor de que hay que nombrar para que sea, yendo por el opuesto como siempre, evité Halloween, el festejo de mi hija y por supuesto el disfraz de fantasma con la esperanza de que desaparezca. Error. Empezó la nena a decirme: “Necesitamos una sábana blanca, pero blanca”. Y yo a revolver. Y mientras buscaba pensaba, y no hacía falta que pensara, porque ya sabía, que en mi casa no hay ninguna sábana blanca. Y cada vez que yo tocaba una sábana (Hueso, gris, de leopardo, con muñequitos, celeste, a cuadritos, etc) la nena, sin mirar, decía: Blanca, blanca. Estaba yo dispuesta a hacerle dos agujeros para los ojos a una sábana de hilo egipcio. Pero tampoco tenía eso. Y si, tengo guardado mi vestido de novia, que por la cantidad de tela hubiera servido para que se disfrazara todo el curso. Eso si no fuera que es de cuero. Y gris.

Mire entonces el arcon de los disfraces de la criatura. Y por primera vez recordé con cariño el vestido, espantoso, blanquísimo, pero sucio, que le regalaron, y que por supuesto no le compré yo, de Barbie novia. Desesperada, al ritmo del cántico enfermo de mi primogénita de: blanco, blanco, fantasma blanco, blanco, empecé a sacar los 800 millones de disfraces que tiene hasta que di con el vestido. Hecho pelota. Descocido. Muy sucio. Y entonces vi que tenía la solución: “Te vas a disfrazar de una de tus películas favoritas: El cadáver de la novia!”. Se le iluminaron los ojos… Y gracias a Dios, a todos los Santos, al gusto particular de mi niña por el cine, y por supuesto, gracias a Tim Burton, teníamos el tema solucionado.

Claro que el disfraz era talle 4 y la nena, que claramente sale a mi marido porque yo soy un corcho, tiene seis años y talle 12. Pero la semilla ya estaba. Usamos el tul del disfraz, buscamos prendas blancas arrugadas y sucias, guantes, un collar, maquillaje. Una hermosura.

Volvió de su fiesta muy contenta. Con la ropa más sucia si eso es posible. Sólo comentó que una nena le había dicho que así vestida no asustaba a nadie. La misma nena cuya madre hoy, a la salida del colegio, nos grito, ahí va el cadáver de la novia, mi hija no paró de hablar de tu hija, que buena idea!

Y bueno. Según parece, por mi culpa en algún momento irá al psicólogo, pero no por esto. Por lo pronto, voy a agendar dos cosas. Irme de vacaciones para esta fecha el año que viene, y por las dudas, poner en la lista del súper comprar un juego de sabanas blancas.

Halloween porteño… como si no tuviéramos bastantes cuentos de terror autóctonos… me están cargando…

(pero nadie puede decir que yo no tenga la capacidad de reírme de ello).

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M de Madre: Humilde manual para madres con niños en primer grado.

1. Para empezar, si Usted, por algún defecto congénito, recuerda cómo fue su primer grado, olvídese. Cambió todo, no le sirve para nada.

2. La maestra de su hijo no la odia. La directora del colegio no la odia. El tono ese que usan de “Yo crío 45 chicos a la vez todos los años y vos apenas con uno no podes” es endémico de los docentes. No es nada personal, y además, lo hacen por el bien de su hijo. Relájese. Piense que los hijos de las maestras también tienen maestras… que usan el mismo tono!! (No es gratificante?)

3. Programe olvidarse a su hijo en el colegio. De ese modo, lo hará de una vez y no vivirá con el temor constante de que ocurra. Es más sano. Repita este protocolo para todo lo que lo pueda aplicar (Olvide forrar el cuaderno, olvide llevar la vianda, mándelo con zapatos el día que tienen gimnasia y con zapatillas el día que tienen que llevar la flauta dulce).

4. Si en el listado de útiles hay dados y naipes, no desespere, no es que el colegio oculta mesas de timba. Ahora así aprenden matemáticas. Cuando nos pidan un paquete de puchos y un encendedor, ahí si protestamos.

5. No sea ganso, los compañeros de sus hijos nunca son el enemigo. Quiéralos. Mire que el día de mañana pueden ser los padres de sus nietos. Incluso hasta la pareja de sus hijos.

6. Con el mismo criterio, no se pelee a muerte con los padres de los compañeros de sus hijos. El día de mañana pueden ser sus consuegros. (Que miedo…)

7. Póngale nombre a todo. Así, cuando pierdan todo lo que tiene nombre, por lo menos Usted sentirá que hizo todo lo posible. Atarles las cosas con cadenas, amenazarlos de muerte o ponerlos a trabajar en MCDonalds para pagar los útiles NO son opciones.

8. Procure llenar la alacena de barritas de cereal, galletitas de harina integral, granola y jugo de manzana. Es importante que los nenes tengan cosas para canjear en el recreo por palitos salados, mantecol recubierto en chocolate todo aplastado y la mitad del sándwich de salame que duerme en una mochila desde la semana anterior.

9. Tire su agenda por la ventana. Usted ya no tendrá vida social. Abandone el gimnasio. Despidase del peluquero. Renuncie a su trabajo. No va a tener tiempo para nada, porque Usted a pasado a ser una especie de transporte escolar 24hs. Los chicos tienen contraturno, danza, fútbol, gimnasia, cocina, arte, música, inglés, canto, guitarra, jockey, natación, turno con el pediatra, turno con el dentista, invitaciones a la casa de los compañeritos, cumpleaños de los amigos, cumpleaños de los hermanos de los amigos, cumpelaños de los amigos de danza… Y si finalmente cuando está el niño en el colegio Usted cree que ha ganado unas horas de libertad… no se ilusione… seguro la llaman para que lo retire porque le duele la panza (Recuerdá que canjeó la barrita de cereal por el sándwich de salame?)

10. No se vuelva loco con la tarea. Primero intente entender la letra de su hijo que no sabe escribir. Luego intente entender qué es exactamente lo que pretende la maestra. Después, con un gran esfuerzo, comprenda que la tarea la tiene que hacer su hijo y no Usted. Y no lo moleste. O si. Total, el día de mañana la culpa de todo la va a tener de todos modos Usted.

11. Si la criatura viene con una mala nota, no ande llorando por los rincones. Cuando deje de llorar, no empiece a proclamar que seguro la nota fue “ejemplificadora” para el resto. Su hijo, señora, se porto MAL. Comprende? MALLL. No es taaannn tremendo.

12. Compre muchas boligomas. Estoy convencida, se las comen. O hay un mercado negro. Compre muchas y no cuestione. Es un buen modo de ahorrar. La Mylanta para la ulcera sale más cara.

13. Su hijo comenzó primer grado. No Usted. Usted ya hizo primer grado, pero hacer tantos años que no lo recuerda. Si Usted lo pasó, su hijo también puede. No sea densa.

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M de mujer fotografiada.

Con esto de las redes sociales, mucho facebook, mucho linkedin y mucha vida virtual, lo cierto es que uno revuelve el pasado, se reencuentra con gente que no sabe si de verdad le importa a uno o si uno le importa a esa gente, y por sobre todo, empieza a ver fotos. Fotos viejas. De uno cuando era joven.

Sostengo entonces firmemente que esto de que todo tiempo pasado fue mejor es una mentira. Miro las fotos que subí yo misma y las que subieron otros. Me miro. Y creo realmente que ahora estoy mejor.

Me surgen algunas dudas del por qué (Esa maldita costumbre con la que convivo de no satisfacerme con lo que hay y punto. Siempre tengo que ir un poco más allá. No se por qué no me dejo de joder).

Me pregunto entonces, por qué aparentemente no me molesta el paso del tiempo y me veo mejor ahora?

1. Será que como dice mi amigo Maxi nos sienta bien el paso del tiempo en general? Será como dice mi amigo Tepen que hemos encarado bien el crecimiento (Igual el se refería a un ex nena de chiquititas que ahora sale medio en bolas en la revista Caras, no a mi).

2. Será que por más onda que le ponga el jumper de la secundaria no me quedaba como le queda ahora a Adabel Guerrero antes de enroscarse en el caño de Tinelli?

3. Será acaso que el vestido bobo no le va a quedar bien a nadie nunca, y menos a mí en la década del 80?

4. Será que estoy lo suficientemente grande como para que no me jodan las patas de gallo y no estoy aún lo suficientemente grande como para añorar el tiempo en que no sabía ni lo que eran?

5. Será un mecanismo de defensa como para que el ser humano no se suicide al cumplir los 30?

6. Será que las mujeres vamos mejorando como el buen vino con el paso de la años? (Antes de avinagrarse, claro).

7. Será que me atraen más las arrugas (con prudencia, claro) que la cara de imberbe que me acompañó en el pasado.

Muchos podrán alegrar que es un problema de autoestima, de exceso digo. Pero en mi defensa diré que también veo mejor a los demás. A los que me caen bien y a los que no, aclaro antes de que alguien esgrima al cariño como excusa. Hay excepciones, pero son las menos.

Que el tiempo pasa y que nos vamos poniendo viejos es algo obvio. Pero aguanten las ojeras, las estrías y las calvas incipientes, que al final, mientras escribo noto, que lo que más me atrae del ahora es que si bien no quedan muchas cosas realmente en su lugar, se perfectamente lo que quiero hacer con todas. (O queridas amigas, solo para citar un ejemplo, me van a decir que cuando tenían las tetas en el cuello sabían todo lo que ahora saben que pueden hacer con ellas?)

El tiempo pasa y nos vamos poniendo sabios. Y las fotos, increíblemente, reflejan ese pasaje. Por las dudas, fotografío el presente. Y guardo las fotos. Tal vez las necesite en algún momento para seguir adelante.

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M de más, siempre hay más.

Resulta que en estos días M está de viaje y soy sola, como dice una amiga (o viuda, como dice mi padre, en fin).

Me levante (me levante varias veces a la noche porque la bebe decidió que mientras el padre no está, ella va a llorar todas las noches a la madrugada), me levanté decía y después… mebañelavestialamayorsefuealcolefuialaoficinatrabajemuchollevealabebealodemimamapaseabuscarasmeporelcolegiolallevealaclinicalehicieronunfondodeojosvolvialodemimamalevanteaisallegueacasaconlasdoslasbañelesdidecomerylasacoste y ahí me di cuenta de que no había enviando el mail de la sección de viernes que mando siempre sobre el final de la semana al grupo de padres del colegio de la primogénita.

Y primero me fui a poner ropa cómoda (cómoda es raída y con el elástico flojo) y me saque las botas. Note entonces que las botas no tenían casi taco (Yo que no me bajaba de los 10cm). Fue como una sorpresa, como si no las hubiera comprado yo. Hace dos años. Y me puse a pensar en las cosas que se resignificaron de un tiempo a esta parte.

ANTES me vestía siempre de negro por convicción. Porque era oscura y profunda, sexy y atrevida. Porque el negro es el color de la noche.
AHORA me visto de negro porque es en donde menos se notan las manchas de los marcadores de la mayor y de la comida de la menor.

ANTES usaba escote para seducir.
AHORA uso escote para que sea más fácil dar de mamar.

ANTES iba al pool con todos mis amigos varones. Y nos encontraba el amanecer entre tacos y tragos.
AHORA, al amanecer, arranco con el pool del colegio, danza, las clases de cocina, los cumple y tantas otras cosas. Y de tacos y tragos ni hablar.

ANTES conocía el circuito más exclusivo de bares y boliches. Sabía en dónde estaba el mejor DJ y los mejores reservados.
AHORA procuro reservar con tiempo el pelotero en donde está la mejor animación del circuito de festejos infantiles.

ANTES estudiaba para la licenciatura, laburaba ochocientas horas por día, comía cualquier cosa, salía cinco noches por semana y me acostaba un par de horas antes de que sonara el despertador.
AHORA si la mayor tiene mucha tarea, justo tuve un par de reuniones, como un poquito pesado y me acuesto 10 minutos más tarde de lo habitual, cuando suena el despertador me muero.

ANTES una noche de romance era una cosa espontánea, propia de la locura del amor.
AHORA una noche de romance requiere de una planificación estratégica, propia de El arte de la guerra, que incluye que los abuelos no se enfermen, alguien se acuerde de poner Champagña en la heladera y por sobre todo, exige que no estemos agotados de organizar la noche.

Para cerrar, vale aclarar, es viernes, es tarde, recuerden, soy sola, entonces, las cosas en las que pensé son banales. Para las profundas necesito un Chivas. Y es raro, antes había siempre, ahora no hay… y no me había dado cuenta…

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M de me fui igual.

Hace un año y medio yo estaba embarazada y conflictuada. Actualmente embarazada no estoy. Lo otro lo dejamos ahí. A continuación, unas líneas de esa época, y una humilde prueba de que lo mío es desde hace rato.

Pobre hija. Me olvidé de la reunión de padres. Es que me mudé en diciembre, me embarace ese mismo mes y recién ahora se fueron las nauseas. Ya casi me siento una persona. Capaz hasta puedo terminar de desembalar.

El fin de semana la niña se engripó, el lunes no fue al jardín. Y yo ya estoy como mi abuela M, la que tiene alzheimer, si me sacan de la rutina me pierdo. Y el martes no fui a la reunión. Mi marido también se olvidó (para empezar hace dos meses que hasta cocina, entre tantas otras cosas).

Cuando la nena volvió lo primero que noté es que la había mandando sin mantel. Me vio la cara de culpa, pobre hija, y me dijo: Pero comí arriba de la servilleta mamá, todo bien. Y se fue a paso de Polka (Es lo que está practicando en danzas) a terminar de ver “El Cadáver de la novia” (Son mis genes, la nena tiene humor negro declarado).

Luego saqué de la mochila el informe y me inundó la realidad. Me había olvidadoooooo. Le mande un sms al padre, como para no sentirme mal yo sola (En las buenas y en las malas dijo el cura). Luego leí el informe esperando encontrar algo que me hiciera pensar que la criatura se lo merecía, pero no. Un lujo, como siempre.

Después abrí el cuadernito y me enteré de que la nena baila en el acto del 25 el Carnavalito. Y ahí nomás empieza otro tema: Mi esposo viaja seguido por laburo. La empresa, por primera vez me paga un viaje a mí (al caribe) y ahí voy, una semanita. La primera vez que la dejamos a nuestra hija de 5 años una semana. Adivinen cual. SI! la del 30, la del acto, Pregunto yo, en que cabeza cabe festejar el 25 de Mayo el 30?? Eh??. Otra vez la culpa (Sospecho que en las doradas playas de Puerto Rico se me van a ir).

Me quedé mirando el cuaderno y hasta se me fue la alegría por haber conseguido la VISA para viajar (Puerto Rico es un estado asociado a EE.UU). Decía se me fue la alegría, y eso que fueron varias horas para demostrar que no era una inmigrante ilegal. Que cosa che.

Mientras sostenía el cuaderno como si fuera una sentencia de muerte volvió mi hija y me dijo, mientras se iba (otra vez a paso de Polka) a su cuarto: La panza está enorme! cuando nazca se lo llevamos a E. (E es la abuela, no sabemos si se lo quiere regalar o si sencillamente no nos ve preparados para mantener vivo al hermanito).

Bueno, en lo que a mi respecta, coordinaré con la seño para ir a verla en la semana. Y arreglare con las abuelas y los tíos para que esa semana la nena tenga una especie de comité de contención durante el acto.

Mientras, me voy a retomar el curso de manejo que dejé cuando apenas lo había empezado, ahí, cuando los vómitos me impedían ver si iba de mano o no. De todos modos… nos robaron el auto…. pero eso, estoy segura, eso es tema para otro post…

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M de Madre yo.

Un día después del día de la madre, con la resaca alimenticia y el jet lag del cambio de horario (A quién se le ocurrió que un buen regalo para el día de la madre era una hora menos de sueño, ta que los parió), pensaba en cómo había llegado yo a este lugar. Al del día de la madre digo.

Mi marido se había ido a un recital de Living Colour y yo me hice un evatest. Dos rayitas, y ahí nomás me recibí de Madre. Luego un embarazo tipo lavarropas (porque hay gente que se embaraza toda, como yo), un parto más bien complicado y un bebe. Y arreglate.

Seis años después me olvidé de todo y reincidí. Pero ya era madre, la segunda bebe vino al mundo con una madre experimentada. O usada, que no es lo mismo.

Me recibí de madre decía, que nada tiene que ver con el despertar del instinto maternal. Creo yo, y si tengo que apostar me juego al todo o nada, que yo no tengo tal cosa. Digo, estoy dispuesta a dar la vida por mis dos hijas (por separado o en conjunto, como quieran. Mejor en conjunto porque vida tengo una sola y no quiero hacer diferencias). El problema es en el día a día. Ahí es en donde sospecho que estas dos nenas van a tener problemas serios.

A mi el amamantamiento me parece casi una tortura, soy incapaz de hablarle a mis hijas con media lengua, mis embarazos fueron una letanía insoportable, les hago burla cuando hacen caprichos, les exijo en todo como su tuvieran 34 años, las dejo libres en un sentido y las ahogo en otro. Soy estricta y divertida, casi ciclotimica. Hay días en los que me iría peregrinando a Tailandia. Sola.

Sentencio máximas del estilo de “Lo que no se comparte se tira por la ventana” y rubrico sentencias del estilo de “Aunque no estés de acuerdo haces caso primero y después lo discutimos”. Hay momento en los que mis hijas me miran, lo juro, como si estuvieran dudando de mi cordura.

Soy de las que declaman en las reuniones de padres. Soy de las que no tienen problemas en calzar tacos rojos y escote profundo si se me antoja. Soy de las que odian la voz impostada de Cantando con Adriana y detestan a la barbie. Soy de esas madres imposibles para una hija adolescente. Estas chicas no saben lo que les espera.

A pesar de todo pero sobre todo a pesar de mi, pareciera que no venimos haciendo las cosas tan mal. Las nenas son elogiadas por todos nuestros amigos. Son educadas, buena onda, ubicadas, simpáticas y la mayor hasta cultiva, desde pequeña, una cierta ironía que me hace hinchar de orgullo (Para los que piensan que todo lo que tengo adentro es comida, tomá). Debo confesar, sin embargo, que nacieron así. No registro ningún mérito personal es esto. Capaz es instinto de supervivencia, el de ellas digo. Y además está el padre, que es casi un lujo en casi todos los sentidos.

Esto no es falsa modestia. No será peor para ellas que para otros hijos con otro tipo de madres. Pero seguro será distinto. A cambio les ofrezco a ellas la pasión que pongo en todo, incluso en ellas pobrecitas, una fuerza que puede mover un mundo si lo necesitan, un optimismo a prueba de balas y la seguridad de que serán lo que deseen, y que no importa si se caen, van a poder levantarse. Y sino, las voy a levantar yo a fuerza de patadas en el culo y de abrazos.

Mientras, puedo dejar lo que estoy haciendo para ponerme a bailar con ellas, les leo desde que nacieron, organizamos visitas multitudinarias de amiguitas, escribo las obras de teatro que se representan en el colegio, las puedo llevar a recitales y a muestras de arte, y podemos ir disfrazadas al supermercado.

Aclaro, lo mío no es falta de ejemplos. Mi mamá es la mejor mamá del mundo. Ella siempre me dice: “Te deseo con tus hijas la mitad de lo que vos fuiste para nosotros”. Y no son buenos deseos, hace clara referencia a mi capacidad para hablar sin parar durante años y a mi tremenda rebeldía adolescente. Y nunca se lo dije, pero yo varias veces he pensado: “Le deseo a mis hijas la mitad de madre de lo que vos fuiste para mi”. Y eso si, lo juro, son buenos deseos.

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M de madre de paseo.

Domingo, frío polar en Buenos Aires. Partimos al cine. Mi hija mayor, la madrina, mis dos sobrinos y la hija de un amigo.

Horton (me aburrí, ellos no, noté que últimamente uno pretende que las películas de chicos sean además para grandes, pero este es un tema para otra entrada).
MCDonalds.
Y cuando estaban terminando, sacando mi sobrino varón, pequeño, dulce, las otras tres (Dos de 7 años, una de 6) se pusieron a cantar, a viva voz, una canción de Hig Shool 2.

Me fui de mi misma, como hago tan a menudo, y vi la escena desde arriba (Total ya las estaban mirando todo el patio de comidas). Bufandas, vinchas, remeras, accesorios. La gama del rosa completo. Brillos y perfumes, carteritas de charol.

Y mientras cantaban yo pensaba… (yo que me la doy de mina moderna y práctica)… que difícil es para una persona que a los 7 cantaba que la tetera tiene frío, educar a una que a los 6 canta “El verano llegó… es tiempo de fiesta”

BUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

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M de Muchas razones para NO ser madre.

Se me ocurren millones de razones para no tener hijos. Rápidamente enumeraré las 5 que primero se me vienen a la cabeza, esperando que con eso sea suficiente para que Usted tome conciencia. No pretendo convencerla, pero si me parece justo advertirle.

1. El EMBARAZO es un engorro. Usted se va a sentir mal. Pero mal mal. Tendrá forma de lavarropas redondo, los antiguos. Tendrá sueño y hambre, no se podrá dormir y vomitará. Las nauseas regirán su vida y los nueves meses le parecerán nueves años. Le podría hablar de las estrías que quedan de recuerdo, pero me da no se qué. Hay gente que la pasa bomba, brilla como el sol y sólo parece que se hubiera tragado un melón. Pero a mi no me pasó, así que yo simplemente las odio.

2. El PARTO tampoco es una fiesta. Duele como el peor dolor de ovarios mezclado con el peor ataque al hígado. Si te toca episiotomía puede ser incluso que te prometas a vos misma optar por el celibato de ahí en adelante. Luego te dan al bebe y ahí nomás te ataca una especie de amnesia selectiva. Esto debe ser un fenómeno geográfico, en China seguro que no pasa y por esto tienen sólo un hijo por pareja. Nadie en sus cabales volvería a pasar por esta experiencia voluntariamente.

3. Tu AGENDA es otro tema. Del evatest en adelante tu cronograma diario cambia drásticamente. Básicamente deja de ser tu agenda para pasar a ser la agenda de retoño. Tus actividades, tu vida independiente y libre queda relegada, olvidada, mustia. Al principio tu rutina está armada en torno a las visitas al Pediatra, las vacunas y la compra de pañales (sin olvida la lactancia, que es una especie de cepo pero en las tetas). Y ahí, ahí nomás, cuando los controles con el médico se empiezan a espaciar, de repente la criatura empieza a tener agenda propia: Jardín, cumpleaños, danza, natación, cocina, dibujo, jockey… y podría seguir así páginas y páginas.

4. No importa cuánto hayas estudiado. No importa cuánto títulos tengas. No interesa si sos la CEO de una empresa, puesto que lograste teniendo que agarrar de las pelotas a varios tipos. Ya no es relevante la cantidad de idiomas que hablás o los libros que tengas publicados. Mucho menos los que hayas leído. De ahora en más tu vida es la misma desde adentro y para afuera. Para afuera sos MAMI. La enfermera te dice mami, el colectivero te dice mami, el pediatra te dice mami, la maestra te dice mami, el diarero te dice mami. Y vos sos una mami, pero seguro no de esta manga de gansos que te destrozan la identidad. Y para adentro, creéme, te va a ocurrir que un día, con el antecedente de que en la Facultad se dio una clase abierta sobre tu final de semiología, te vas a encontrar diciendo, mientras fruncís el seño y se te humedecen los ojos “La bebe no me hace caca”.

5. Y tal vez la razón más importa es lo DEFINITIVO de la cuestión. Vos podés dejar de ser empleada, podés dejar de ser gorda, podés dejar de ser atleta, podés dejar de ser rubia, podés abandonar tu puesto en consocio del edicifio e incluso podés abdicar del puesto de esposa. Pero si sos madre ya está. Sos para siempre, en cualquier circunstancia. Y las noches y los años se te pasan en torno a esa realidad. Te encontrás haciendo cuentas para estimar cuando se irán a vivir solas las nenas, pero sabés que incluso ahí vas a seguir siendo madre. Las 24 horas. Los 7 días de la semana.

Hasta aquí algunas razones de gran peso para evitar la maternidad. Ahora, si como yo, a pesar de esto seguís pensado en la maternidad como opción, es porque ya sos madre. Aunque no tengas hijos.

Entonces para las que nos parieron, para Ustedes y para mi…

FELIZ DÍA. Y MI MÁS SINCERA ADMIRACIÓN.

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