M de Malnacida.

Cuando nació mi primera hija yo era mucho más joven. Como 6 años. No había pasado entonces la barrera de los 30.
Era también bastante más idealista y un poco más calentona. Con el paso del tiempo, no se bien aún si por la edad o por el cansancio, he aprendido a dominar mis reacciones. Algunas. A veces. Que no es poco.

Nació la bebe en el 2002. En una Argentina llena de cacerolas golpeadas, helicópteros erráticos, poco trabajo y sobre todo, un parto complicado.

Luego de este cuadro hermoso, volvimos a casa. Cometimos todas las atrocidades propias de la paternidad incipiente, mi marido volvió a su trabajo y yo, una semana después, partí con la bebe al Registro Civil para convertirla en ciudadana.

Primeros días de febrero. Un calor. Junté todos los papeles, me pedí un remis y partí. Un calor.

La ciudad desierta, el Registro Civil también. Todo cemento. Yo con la faja y toda chorreada de leche (Es de buen tambo la nena dijo el pediatra, desmitificando toda la cuestión del momento mágico de la lactancia que me habían contado). Un calor…

Cola no hice. No había nadie. Bueno, si, estaban los 10 empleados del Registro. Me atendieron en la mesa de informes. Yo con la bebe a upa (En ese momento aún no tenía esa extraña habilidad que luego uno desarrolla que le permite incluso hacer origami con un hijo calzado en la cadera). De la mesa de informes me mandaron a sacar un número. Saqué un número. La bebe se hizo caca, bueno, caca no, meconio, que es algo parecido pero más feo. Volví a la mesa de informes y me mandaron a cambiarla a un cuartito a una mesada, justo al lado de los rollos de papel para sacarte la tinta de los dedos. La cambie, volví con mi número y un calor, y me senté a esperar.

Finalmente se levantó una señora y me llamó. No recuerdo mucho su aspecto físico. Si algunos detalles, obviamente los desagradables. Uñas demasiado largas y bastante mal pintas de rosa fuerte. Pelo teñido de rubio. Una especie de remerita de hilo a rayas en tonos pasteles que brillaba. El encuentro no podía terminar bien.

Con toda la parsimonia del mundo (Como cuando uno le pide a los hijos que apaguen la tele y se mueven en cámara lenta) me dio un formulario para llenar. Me pidió los papeles que yo había llevado y finalmente notó que yo no tenía modo de escribir con la bebe más el bolso de la bebe más la carpeta de los papeles más mi humanidad. Tomo entonces la birome, ya había chequeado que los benditos papeles estuvieran en regla, y comenzó a escribir ella. Me preguntaba los datos con una especie de magnificencia como si en lugar de llenar dos líneas me estuviera donado un riñón.

No era el personaje de la empleada pública de Gasalla, pero tranquilamente podría haber sido la musa inspiradora.

Todo iba más o menos dentro de los cánones normales hasta que me pregunto el nombre de mi hija. Se lo dije, y luego, los dos apellidos, el de mi marido y el mío. Ahí se paralizó. Levantó la mirada y finalmente me miró con una mezcla de satisfacción y odio. Satisfacción porque con el trámite frustrado podía volver a hacer lo que estaba haciendo, es decir nada, y odio porque si se lo hubiera dicho antes no habría perdido esos 10 minutos preciosos para que se despinten las uñas un poco más. Y me espetó: “No podes ponerle tu apellido, precisas la autorización del padre”. Y se quedó en silencio mirándome desafiante y tirando por la borda tantos adelantos del género femenino en las últimas décadas.

La mal nacida me decía que mi hija recién nacida no podía llevar mi nombre. Tan contenta estaba que cualquiera hubiera jurado que ella había escrito la ley antiquisima en la que se estaba respaldando…

Claro que una mañana de febrero con un calor que derrite las baldosas nadie puede ser muy inteligente. Y no me midió. Primero no entendí, y le pregunté en voz alta: Para ponerle MI apellido a MI hija la ley necesita que esté el padre, pero para ponerle el de padre con que esté yo alcanza??. Para los que me conocen “pregunté en voz alta” es un eufemismo para decir que brame con mi voz gruesa y que como consecuencia las imágenes de los monitores blanco y negro del Registro vibraron durante horas.

Luego me imaginé dejando prolijamente a la beba en el archivero que tenía a mi derecha y luego saltándole a la yugular a la señora. De inmediato noté que no podía hacerlo, pero sólo porque había muchos testigos. Y me dediqué entonces a gritarle durante unos diez minutos sobre todo lo que pensaba. Incluso sobre sus sandalias color crema de taco.

Por supuesto que como estamos hablando de una ley no la pude anotar, pero si logré que todos, y cuando digo todos es todos, los empleados del Registro se pararan y vinieran a proteger a la bebe de mi, a la señora de mi y a ellos mismos de mi. Unos valientes.

Me fui con mis hormonas recién paridas a mi casa. Ya había sido lo suficientemente difícil explicarles a los demás por qué quería ponerle mi apellido. Nada de feminismo, nada de snobismo (me apellido Suárez, a ver…) la simple razón es que en el medio de una ciudad en llamas, un parto problemático y una bebe con complicaciones importante a la que le costó varios días más que a nosotros volver a casa, ella era mía. Tan mía que necesitaba nombrarla como propia. Al principio de esta historia dije que era más joven. Y más boluda también, porque ahora, no explicaría nada y punto.

Y volví a la semana siguiente con mi marido de la mano. Aunque el no lo admita del todo yo se qué comprendió mi necesidad, es uno de los motivos por los que me casé con el. Ya promediando febrero había más gente en la calle y en el Registro. Casi no hicimos cola. La anotamos y nos fuimos. La señora de las uñas rosa fuerte no estaba. Capaz le había dado licencia por estrés post traumático.

Y salimos a la calle con la bebe a upa que ya era ciudadanamente nuestra.
Y un calor…

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, , penerguido dijo

¿dónde queda el busto a tu marido?

, , betina dijo

Me hiciste reir muchooooo
Es cierto, se lo merece.
Pero mira que yo también eh.
Somos un buen encastre… (nos turnamos para romer las pelotas)
Gracias x leer… =)

, , catali dijo

Genial te felicito y a tu marido no le hagas un monumento… hizo lo que correspondía acompañar a la madre de su hija…

, , betina dijo

Pero claro Catalina….
Bienvenida y gracias x leer! =)

, , sergio-rider dijo

Leyendo recorde un poco de la personalidad de mi madre y a mi mamá… Gracias.

, , betina dijo

Rider, ojala que eso sea bueno… =)
gracuas x leer!

, , Tom Collins dijo

Bien, hiciste bien, debería ser obligación el doble apellido.
Tu descripción de la empleada publica es tremenda, yo estoy convencido de que alquien segmentó el mercado y creo una línea de cosméticos exclusiva para esas personas…
Sigo acá, dale duro

, , betina dijo

Me encantó lo de la segmentación del mercado…

Y que bueno que sigas acá. (Es temprano, estoy dormida y entonces me pongo medio sensible, nada que no supere en unos 10 minutos màs)

, , gitana dijo

jajajaja,nena me hiciste acordar,a mi también cuando parí a mi gorda,yo creo que las minas hasta que no parimos no tienen una puta idea como estás a mil,con las hormonas y con la presión de que querés hacer lo mejor posible tu tarea de madre,en mi caso la pudimos anotar en donde la tuve,claro pago mediante y además y sí me perdonas la expresión,la conchuda que hizo los trámites,no nos dijo que si pagabamos más podíamos anotar a la gorda con el nombre que habíamos elegido para ella conclusión:la gorda en vez de llamarse yazmine,se llama yazmín,y todooooooooo porque en ese momento yo estaba convaleciente con la cesárea más que mi marido averiguo tarde las cosas…..eso sí lleva nuestros apellidos y si alguien se animaba a contradecirme en ese momento,jajaja,no sabe la que le esperaba……..saludos y gracias por pasar por mi blog

, , betina dijo

Hola Gitana! Gracias x leer…
(Y como no te voy a disculpar la expresión, si era una conchuda era una conchuda…)
=)

, , quimeykiltru dijo

no sabes como me arrepiento de no haberle puesto mi apellido a mi hija
pero tuve quilombos para ponerle el nombre maria nayen
primero que nayen (que es mapuche y significa amada) no se lo podia poner sin autorizacion de la casa de neuquen donde dijeran que era un nombre
pregunte entonces y si le pongo Stephanie necesito autorizacion de que embajada?? me dijeron que para stephanie no necesitaba autorizacion, imaginate mi discurso nacionalista
una vez conseguida la autorizacion me decian que con maria no podia porque ninguno de los dos indicaba sexo
ahi me fui con un cd con la ley de nombres grabada:
1 le podia poenr cualquer nombre mientras no fuera ofensivio, idiota por ejemplo, o sea que no necesitaba autorizacion para nayen
2 si maria va primero indica sexo femenino y les lleve una lista de todos los marias acompañados con nombre que no indica sexo: maria sol, maria belen, maria rosario etc.
creoq ue para que no volviera mas me dieron el documento con maria nayen escrito con letra bien prolijita

, , betina dijo

Jajaja, buenisimo.
Y que lindo nombre el de tu hija.
A mi, en esas situaciones, me sale el instinto asesino.
Será posible…

, , gitana dijo

es que estamos rodeados de idiotas betina y cuando tenemos razon,nos tenemos que hacer respetar……aunque sea a los gritos…

, , camadeyeso dijo

jejeje muy bueno… bien contado… hasta me hiciste sentir el calor de tener que esperar con el bebé a upa…

salutessssss

, , romina dijo

Qué torturta con el registro civil! Muy bueno, cumpliste la promesa, me gusto la historia. Como ya te conté mi hijo tiene sólo el apellido del padre, pero sí tuvimos que estar los dos presentes porque no estamos casados. Y claro, domiciliado en casa de los abuelos, como decidió un tipo que ni sé como como se llama y que escribió mal mi nombre y mi DNI en la partida de nacimiento, que esta más borroneada qeu un cuaderno de primer grado.
Ayer mi marido se ofendió porque le dije -un poco en broma- que él era el padre porque yo lo decía, es decir, sin exámenes genéticos de por medio, él se había convertido en el padre porque yo había declarado que era su padre. De hecho, antiguas legislaciones tomaban como única prueba la declaración de la mujer para comprobar la filiación, a falta de otras más científicas. En realidad, era todo una maldad por haberlo dejado ganar con lo del apellido, no di suficiente batalla. Un abrazo para tus dos suarez!

, , betina dijo

Me hacen reír mucho… que bueno. =)
Yo no creo en la pelea de los géneros.
Yo creo en las peleas. Y punto.

, , alunada dijo

Será que en todos lados estas minas son iguales,
acá en donde vivo, hay una exactamente igual..
no hay dudas, hacen curso para ser hinchapelotas.

Suerte!

, , vanedegus dijo

Betina:
Me encantó tu post…
Como siempre, leemos y se mezclan las palabras del otro con nuestros recuerdos.
En el 2002, nos fuimos a vivir con migus, a un departamento alquilado. En el medio del quilombo, y más del doble de lo mismo intramuros.
Luego pasaron los años, nos casamos y nació nuestra peque, SHANAIA, cuyo nombre está inspirado en la cantante que escribió nuesto Himno Shania Twian. Y yo, quería adaptarlo a la fonética puesto que acá se escucharía distinto. Por ello, me tomé casi, los nueve meses de embarazo para averiguar si me dejaban anotarla así. Nueve meses, nueve registros, nueve negativas y yo, no encontraba orígen ni significado, y sí fundamento. Al nacer, el 24/2/5, pensé en ello. A la semana fuimos con miGus -el 1/3, día de mi cumple- al registro, y nos atendió el encargado del mismo a quien le dicen Juez, y él, compadecido de mi rostro, mi cesárea, las manchas al frente, la Bb preciosa, y la cara de santo de mimarido, nos dió el ok para ello. La anotamos como lo deseamos nueve meses, como la nombramos, y con un nombre extra, pensado allí, al momento.. BRISA SHANAIA…
Saluditos!
Vane

, , betina dijo

Jaja, felicitaciones x el esfuerzo.
Y además cada vez que la pequeña se porte mal siempre vas a poder esgrimir algo del estilo de: “Con todo lo que yo hice para que vos te llamaras ocmo te llamás”.
Gracias x leer! =)

, , vanedegus dijo

Chertto!
Gracias a vos TOO!
Saluditos
VDG:)

, , hechicera dijo

Cuando nació mi hijo, quería ponerle Alessandro, que iba bien con el apellido de mi marido que es italiano (el apellido), pero no, no podía ser, podía ponerle Alexander, mirá vos, siendo que en este país son muchos más los descendientes de italianos que los británicos o yanquis, y no me lo aceptaron, pero le podía tambien poner Alexis, que me parece un poco indefinido en cuanto al sexo.Pero bueh, son las cosas que pasan acá, al final dije :Ma qué Alexander, le ponés Alejandro, y a la mierda….un beso.

, , gingerale dijo

tu blog me deslumbró. Volveré porque sos muy creativa

, , betina dijo

Jajja, Hechicera, vos decile Alessandro!

pero gingerale, que buen piropo para un viernes (agotada) y muerta de calor… !

Buen findex, y gracias x leer =)

, , gisela- dijo

Acabo de descubrir tu blog y me encanta. Yo no tuve problemas para inscribir a mi hijo en el registro civil por que elegimos un nombre muy clásico (Felipe). Pero cuando volvió mi marido de inscribirlo me contó que había podido hacerlo él solo porque estábamos casados sino iba a tener que ir yo. El colmo es que el bebé tiene como dirección la casa de mis padres porque a mi todavía no me llegó el documento nuevo con el cambio de domicilio. ¡Cuánto burocracia! Ahhh me olvidaba cuando mi marido me dio el documento lo primero que hice fue ver que no tuviera errores de ortografía, ya que como buena profe de lengua era uno de mis miedos… jajaja

, , betina dijo

Hola Gisela!! Te digo que conozco varios casos de faltas de ortografía… (Vos x las dudas no leas mi blog con la lupa, porque yo escribo y ni vuelvo a leer… horror!)
Y gracias x leer. =)

, , nayen dijo

quero saber el significado de nayen


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