MUJERES EN LA REVOLUCION DE MAYO, CARLOTA JOAQUINA DE BORBON

Mujeres pujantes en la historia…

Y como nos cansamos de repetir, mujeres dentro de la historia siempre hubo ocupando destacas lugares, hoy convemorando el 199º Aniversario de la Revolución de Mayo. Aparece, Carlota Joaquina de Borbon quien tras el arresto de su hermano Fernando VII, en manos de Napoleón tuvo intensiones de reemplazar a su hermano como regente, mientras durara su prisión. La cercanía de Río de Janeiro con el virreinato del Río de la Plata provocó la creación de un partido carlotista en Buenos Aires, que pretendía valerse de esta política de Carlota como medio para conseguir la independencia de lo que sería más tarde la Argentina.

Carlota Joaquina era la hija primogénita del rey Carlos IV de España y de su esposa María Luisa de Parma. Fue forzada a casarse, el 8 de mayo de 1785, con apenas 10 años de edad, con el príncipe Juan VI de Portugal, segundo hijo de la reina María I, quien más tarde enloquecería; en 1788, con la muerte del heredero de la Corona portuguesa, el primogénito José, príncipe de Beira, Juan pasó a ser el primero en la línea de sucesión. Por locura de su madre, éste se volvió regente del reino a partir de 1792, y por consiguiente, Carlota se convirtió en princesa-regente de Portugal.

Hacia 1808, algunos habitantes pensaron que la mejor forma de salvar al Río de la Plata era coronar a la Infanta Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII y esposa del Regente de Portugal, que había escapado de Lisboa y establecido su corte en Río de Janeiro. La idea tuvo buena recepción en algunos sectores y se formó el Partido Carlotista, que tuvo integrantes de renombre como Belgrano, Castelli, Berutti, Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña. El carlotismo se extendió al interior y a parte de América, pero el excesivo interés demostrado en la coronación de la Infanta por la corte de Brasil despertó temor en Buenos Aires y poco a poco el entusiasmo se fue apagando.

Este cambio en los acontecimentos convino perfectamente con el carácter ambicioso y a veces violento de Carlota. Se inmiscuyó en asuntos de Estado, procurando influir en las decisiones de su marido, siempre en su favor.

- De su matrimonio con Juan VI tuvo a los siguientes nueve hijos:
* María Teresa (1793-1874), conocida como la Princesa de Beira, estuvo casada con su primo Pedro Carlos de Borbón, hijo del infante Gabriel de Borbón. Se casó en segundas nupcias con el Infante Carlos María Isidro de Borbón, pretendiente al trono de España.
* Francisco Antonio (1795-1801), príncipe de Beira y duque de Braganza.
* María Isabel (1797-1818), que llegó a ser reina de España por estar casada con Fernando VII, su tío.
* Pedro IV, Emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro I y rey de Portugal (1798-1834).
* María Francisca (1800-1834), casada con el infante Carlos María Isidro de Borbón, su tío y antiguo cuñado.
* Isabel (1801-1876), Regente de Portugal entre 1826 y 1828.
* Miguel I, rey de Portugal (1802-1866) tras usurpar el trono a su hermano. Finalmente él y sus descendientes fueron exiliados, aunque el actual pretendiente al trono luso, Duarte Pío de Braganza es descendiente suyo.
* Maria de Assunção (1805-1834), muerta soltera.
* Ana de Jesús María (1806-1857), casada en 1827 con Nunho José de Mendoça Rolim, duque y marqués de Loulé. Tuvieron descendencia.

• Carlotismo
La oportunidad tan esperada para la independencia llegó en mayo de 1810, con la noticia de la disolución de la Junta Central y la caída de casi toda España en manos de Napoleón. Semejante noticia causó el inicio de la Revolución de Mayo, que llevaría a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la mayor parte de las cuales formarían posteriormente la República Argentina.

La Revolución de Mayo: el Cabidlo Abierto del 22 de mayo de 1810, que decidió el final de la dominación española en el Río de la Plata.El partido carlotista jugó un papel muy activo en la Revolución, y aportó no solamente tres de los miembros de la Primera Junta de gobierno, sino también una parte importante de los cuadros revolucionarios. Aportó, también, mucha de su ideología, liberal y republicana sin ser democrática, y también aristocrática y unitaria.[10]

Belgrano, Castelli, Paso, French, Beruti y Vieytes formaron un formidable frente político, que se mantuvo muchos meses después de la Revolución, pero con el notable cambio de que debieron ceder el liderazgo a un juntista, Mariano Moreno. Como partido carlotista, en cambio, no volvieron a figurar en la historia.

En cuanto a Carlota Joaquina, jugó papeles muy secundarios en la política de la década de 1810, aún cuando el príncipe regente – que asumió en esos años el trono como Juan VI – lanzó dos invasiones a la Banda Oriental. La segunda de estas invasiones sería completamente exitosa.

A fines de 1810, la Princesa y sus diplomáticos enviaron una nueva andanada de mensajes y manifiestos al Río de la Plata, pero fueron prácticamente desechados. No obstante, en esta etapa Martín de Álzaga – que estaba buscando alguna forma de recuperar poder político para los españoles – consideró durante algún tiempo la posibilidad de contar con la candidatura de Carlota Joaquina.

Tras la caída del sector morenista en la Junta Grande, la oposición hizo circular panfletos y un periódico — de un par de hojas — escrito a mano, en que se afirmaba que Saavedra era carlotista y pensaba entregar la Revolución a manos del Brasil. Esto tenía alguna verosimilitud en razón de que en esa época llegaban periódicamente a Buenos Aires enviados de Elío, nombrado virrey y residente en Montevideo, quien estaba en contacto con Carlota. Además, en el norte, Goyeneche lideraba las tropas realistas; ya había cambiado de bando pero, visto desde la capital, seguía siendo sospechoso de simpatizar con la princesa. Esos panfletos parecen ser la razón de que Saavedra negara tan enfáticamente su contacto con la princesa en sus Memorias.

• Últimas apariciones del carlotismo
Durante los años siguientes, pareció que el carlotismo estaba definitivamente abandonado; la tendencia predominante era hacia algún tipo de organización republicana, y la monarquía parecía un sistema de gobierno odiado por todos.

No obstante, a partir de 1816, reaparecieron los proyectos monárquicos en las Provincias Unidas. Incluso el propio Manuel Belgrano volvió a ser el adalid del monarquismo rioplatense. Pero esta vez, la candidatura de Carlota parecía abandonada por completo. Sólo colateralmente fue tenida en cuenta, cuando se propuso casar a alguno de los nuevos candidatos al título de Rey del Río de la Plata con alguna joven de la familia real portuguesa. Carlota Joaquina pasaba – en esos proyectos – de candidata al trono a ser candidata a suegra real.

En 1818, el coronel Manuel Pagola – que nada había tenido que ver en la formación del carlotismo – escribió un artículo en un periódico de Baltimore, en los Estados Unidos, donde estaba expatriado por orden de Juan Martín de Pueyrredón. En ese artículo, Pagola amenazaba con apoyar las pretensiones de Carlota Joaquina al trono, como candidatura alternativa a las de los varios príncipes que fueron propuestos en esos años para acceder al trono en el Río de la Plata. Fue la última vez que la candidatura de Carlota Joaquina fue mencionada.

En 1823, Pedro José Agrelo hacía en el periódico El Centinela una curiosa remembranza de las posibilidades de Carlota Joaquina,

“en quien se pensó, tan de veras, como todos saben… y a quienes hicieron entrar en correspondencia hasta con los últimos menestrales de las provincias para hacerla querida, popular y aceptable. Ella reinó al modo de Luis XVIII desde que vino al Brasil hasta el 25 de mayo de 1810, en que ciertos demagogos ridiculizaron y destruyeron el plan, sin que por eso se abandonara enteramente… Siguió el interregno anárquico de la 1ra. Junta, se vulcanizaron las cabezas… y volvió por segunda vez con más fuerzas la misma señora Carlota, mandándose al efecto las comunicaciones y parlamentos por medio de su confidente Contucci… Con este motivo reinó hasta… el año 12, o más bien hasta que se colgaron aquí algunos españoles.”[11]
El proyecto había fracasado principalmente por la injerencia británica, a cuyos intereses políticos y comerciales convenía el mantenimiento del statu quo, ya que el tratado Apodaca-Canning otorgaba a Inglaterra facilidades en el comercio con América española a cambio de la alianza con España en Europa. Mantener el statu quo era lo más conveniente para los factores de poder en juego.

El carlotismo, si es que alguna vez tuvo posibilidades de lograr éxito, rápidamente había devenido una quimera.

Fuentes:
- Noemí Goldman, ‘’¡El pueblo quiere saber de qué se trata! Historia oculta de la Revolución de Mayo’’, Ed. Sudamericana
- “El carlotismo”. Historia Argentina: la cuestión monárquica. Estracta: Diario Clarín
- Wikipedia. Enciclopedia abierta. Internet
- Roberto Etchepareborda, Qué fue el carlotismo, Ed. Plus Ultra, Bs. As


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, , Reportar este Comentario cecilia dijo

hola yo queria saber sobre este tema curioso: las mujres no participaron de la revolucion de mayo, pero influyeron sobre los patriootas en las reuniones secretas…