FELIZ DÍA PAPÁS !!!! cromoluminarismo (*)
Para todos aquéllos hermosos padres que, con pequeñas motitas de luz cada día, pintan el cuadro viviente de sus hijos…

Georges Seurat-Ein Sonntagnachmittag auf der Insel La Grande Jatte
********Óleo sobre tela, de 205,7 × 305,8 cm, fue realizado entre 1884 y 1886 con la técnica del puntillismo creada por su autor Georges Seurat y se encuentra en el Art Institute de Chicago.***********
Sobre este notable pintor llama la atención el inefable Vargas Llosa en su “Caca de Elefante” donde, después de visitar la Royal Academy of the Arts (donde Chris Ofili,
de 29 años, alumno del Royal College of Art, estrella de su generación según un
crítico, monta sus obras sobre bases de caca de elefante solidificada)…o la Bienal de Venecia y observar las obras “maestras” de algunos artistas modernos relata
“yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del arte hace exactamente treinta y siete años, en París,
cuando un buen amigo, escultor cubano, harto de que las galerías se negaran a
exponer las espléndidas maderas que yo le veía trabajar de sol a sol en su
chambre de bonne, decidió que el camino más seguro hacia el éxito en materia de
arte, era llamar la atención. Y, dicho y hecho, produjo unas `esculturas’ que
consistían en pedazos de carne podrida, encerrados en cajas de vidrio, con
moscas vivas revoloteando en torno. Unos parlantes aseguraban que el zumbido de
las moscas resonara en todo el local como una amenaza terrífica. Triunfó, en
efecto, pues hasta una estrella de la Radio-Televisión Francesa, Jean-Marie
Drot, le dedicó un programa…”
Hacia el final, don Mario recupera la felicidad estética…
A pocas cuadras de la Royal Academy, en Trafalgar Square, en el pabellón moderno
de la National Gallery, hay una pequeña exposición que debería ser obligatoria
para todos los jóvenes de nuestros días que aspiran a pintar, esculpir,
componer, escribir o filmar. Se llama Seurat y los bañistas y está dedicada al
cuadro Los bañistas de Asniéres, uno de los dos más famosos que aquel artista
pintó (el otro es Un domingo en La Grande Jatte), entre 1883 y 1884. Aunque
dedicó unos dos años de su vida a aquella extraordinaria tela, en los que, como
se advierte en la muestra, hizo innumerables bocetos y estudios del conjunto y
los detalles del cuadro, en verdad la exposición prueba que toda la vida de
Seurat fue una lenta, terca, insomne, fanática preparación para llegar a
alcanzar aquella perfección formal que plasmó en esas dos obras maestras.
En Los bañistas de Asniéres esa perfección nos maravilla -y, en cierto modo,
abruma- en la quietud de las figuras que se asolean, bañan en el río, o
contemplan el paisaje, bajo aquella luz cenital que parece estar disolviendo en
brillos de espejismo el remoto puente, la locomotora que lo cruza y las
chimeneas de Passy. Esa serenidad, ese equilibrio, esa armonía secreta entre el
hombre y el agua, la nube y el velero, los atuendos y los remos, son, sí, la
manifestación de un dominio absoluto del instrumento, del trazo de la línea y la
administración de los colores, conquistado a través del esfuerzo; pero, todo
ello denota también una concepción altísima, nobilísima, del arte de pintar,
como fuente autosuficiente de placer y como realización del espíritu, que
encuentra en su propio hacer la mejor recompensa, una vocación que en su
ejercicio se justifica y ensalza. Cuando terminó este cuadro, Seurat tenía
apenas 24 años, es decir, la edad promedio de esos jóvenes estridentes de la
muestra Sensación de la Royal Academy; sólo vivió seis más. Su obra, brevísima,
es uno de los faros artísticos del siglo XIX. La admiración que ella nos
despierta no deriva sólo de la pericia técnica, la minuciosa artesanía, que en
ella se refleja. Anterior a todo eso y como sosteniéndolo y potenciándolo, hay
una actitud, una ética, una manera de asumir la vocación en función de un ideal,
sin las cuales es imposible que un creador llegue a romper los límites de una
tradición y los extienda, como hizo Seurat. Esa manera de `elegirse artista’
parece haberse perdido para siempre entre los jóvenes impacientes y cínicos de
hoy que aspiran a tocar la gloria a como dé lugar, aunque sea empinándose en una
montaña de mierda paquidérmica.

georges seurat

georges seurat
La renovación puntillista originada en Georges Seurat, y sus seguidores -Signac y Camille y Lucien Pissarro-, influyó en artistas postimpresionistas, como Kandinsky o Klee. Deseosos de extraer de los principios impresionistas un arte más pensado, Seurat y Signac exponen a partir de 1886 los primeros ensayos del método divisionista, garante de un resplandor más luminoso en composiciones sabiamente ordenadas. En unos cuantos años, el neoimpresionismo se convierte en un auténtico movimiento artístico que reúne a numerosos artistas en Francia y en Europa, todo ello gracias a un solo hombre: Georges Seurat.
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