AÓNIKENK
flor del notro

Kooch siempre había existido, no había tenido nacimiento ni principio. Era como el aire. Nadie podía tocarlo, aunque tampoco existía nadie para verlo, ni para tocarlo.
Desde el principio de todo, Kooch estaba rodeado de tinieblas.
Como vivía solo y rodeado de tinieblas desde la eternidad, nada podía ver y esa situación lo entristeció de tal manera que comenzó a llorar largamente, con un llanto profundo e interminable.
Fueron tantas sus lagrimas que formaron el mar, donde comenzó a gestarse la vida para poblar el futuro mundo.
Al ver que el nivel del mar era demasiado alto, dejó de llorar dando un profundo suspiro dio nacimiento al viento, que agitó las tinieblas, logrando disiparlas de manera que pudo observar la claridad a su alrededor.
Eso le causo gran alegría, despertando sus ansias de seguir creando los restantes elementos que formarían el mundo.
Creó todo con vida, porque hasta las piedras tienen una forma de vivir.
Kooch había creado el mar con sus lagrimas y había disipado las tinieblas a su alrededor, pero a lo lejos, ellas continuaban existiendo y ello le impedía ver su mundo a la distancia a pesar de haberse alejado más y más.
De pronto alzó la mano realizando un rápido movimiento con el que rasgó la oscuridad. Y brotó una gran chispa, que continuó el giro de su mano, logrando disipar las tinieblas.
Pudo entonces ver el maravilloso mundo alumbrado por ella, la llamó Xaleshen (el Sol).
flor de aljaba (fucsia)

flor del ñire (calafate) 


http://blogs.clarin.com/mdossantos/2009/4/6/chalten
Para vos y tus lectores.