ESTA HISTORIA ES NUESTRA. CUANDO UNO NO QUIERE, DOS NO PELEAN
“Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. Él me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Sólo el que te ama te ayuda a crecer“.
A partir de la muerte del humorista gráfico y escritor argentino Roberto Fontanarrosa ocurrida el 19 de julio de 2007, apareció una propuesta, difundida por una cadena de correo electrónico, de cambiar la fecha. Este cambio llevaría el Día del Amigo en Argentina al 19 de julio, aniversario de la muerte del famoso humorista. La justificación del cambio que consta en dicho mensaje considera que el motivo de festejarlo el 20 es una “historia ajena” y que celebrarlo el 19 sería un homenajear a un personaje que “hizo pasar momentos felices, emocionar, reír y reflexionar” a muchas personas.
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But, Fontarrosa festejaba los 20 de julio, no una historia ajena, sino una vieja propuesta de un ARGENTINO, con todas las letras como Enrique Ernesto Febbraro (1924), profesor de psicología, filosofía, historia, músico y odontólogo, socio fundador del Rotary Club del barrio de San Cristóbal y del barrio de Once (Buenos Aires).
El 20 de julio de 1969 mientras miraba por tevé la llegada del hombre a la Luna, se prometió a sí mismo que ese sería para siempre el Día del Amigo.
Antes de que la Apolo 11 regresara a la Tierra, desde su consultorio de Lomas de Zamora, donde vivía entonces, envió mil cartas a cien países y, a vuelta de correo con 700 respuestas, había quedado fundado el Día del Amigo.
Cuando Neil Armstrong pisó la Luna y dio “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, consideró que había madurado su idea de dedicarle un día al amigo.. “Escuché que el alunizaje del módulo era un gesto de amistad, desde la humanidad hacía el universo. ¡Ya está, es el día elegido!, dije. Hoy se celebra en unos cien países y esta en la agenda del corazón de los argentinos”.
Febbraro enviudó dos veces de mujeres que empezaron siendo sus amigas y le dejaron lo que él llama su tesoro: dos hijos y cuatro nietos.
El profesor señala que “entre un hombre y una mujer siempre subyace el deseo, pero si se lo supera, la amistad prospera. El matrimonio –aunque es una institución que une intereses diversos— siempre llega al minuto donde surge la amistad”.
En conversación con el director de Prensa Rotaria, Néstor C. Sarandria, el Dr. Febbraro, enfatizaba : “Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. Él me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Sólo el que te ama te ayuda a crecer”.
Su tarea se llevaba a cabo con un lema: “Un pueblo de amigos es una Nación imbatible”, a la vez que destacaban que sería una celebración ética, sin fines de lucro ni de fomento al consumo. Visitó organismos nacionales, gubernamentales, municipales, políticos, religiosos, personas notables y amigos para que adoptaran la idea y luego la difundieran en sus áreas de influencia.
Poco a poco fue logrando su cometido, primero fue el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que con su decreto Nº 235/79 autorizó la celebración y le dio un marco legal. Luego se fueron sumando distintas entidades y extendiéndose por toda la Argentina y por algunos países de América Latina. Para el Dr. Febraro, el día del alunizaje se amplió el horizonte, conquista ésta de la humanidad toda, con la consiguiente posibilidad de estrechar nuevos lazos de amistad.
Su iniciativa tuvo éxito, ya que cada 20 de julio, en muchos países, los amigos esperan reunirse y dedican un día a la Amistad. Pero es importante recordar que la Amistad es vivida cotidianamente, durante los 365 días del año.
Dicha cotidianeidad es expresada claramente por Cunninghan: “Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y esperan a oír la contestación “.
El Dr. Enrique Ernesto Febbraro fue candidato dos veces al premio Nobel de la Paz.
