Calderón
Es verdad, pues: reprimamos
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Es verdad, pues: reprimamos
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La Nochevieja, cuando el año se retira a su lecho de muerte, y la vida, después de haber pasado por sus noches más largas, comienza a soltarse de las garras de la muerte invernal; durante ese lapso entre las fiestas de Navidad y de Epifanía en el que se supone que los duendes y los espectros se han marchado, el Caballero Verde hizo su aparición no anunciada en la corte del rey Arturo. Entró a caballo directamente en el salón principal, y era un hombre de estatura gigantesca; su armadura y su caballo, su rostro y sus armas eran verdes, y lo que empuñaba no era una espada sino una arcaica hacha de combate. Lanzó un desafío a los Caballeros de la Tabla Redonda, que estaban reunidos allí, intimándolos a trabarse en combate con él o quedar deshonrados ante los ojos del mundo.
Pero los términos del desafío eran muy extraños. El caballero que se atreviese a presentarse y convertirse en el paladín de la honra de la corte del rey Arturo debía tomar el hacha de la fantasma y tratar de decapitarla de un solo golpe. A trueque de ello, el mismo paladín debería presentarse en la “Capilla Verde” y enfrentar nuevamente al retador, pero esta vez sería él, y no el Caballero Verde, quien presentara el cuello al golpe del hacha.
El vestiglo(1) formuló sus condiciones, y todo el círculo de la Tabla Redonda permaneció sentado, transido de asombro. A este asombro sucedió una desazón general, porque ninguno de los caballeros se había levantado para aceptarlo. Entonces, el propio rey Arturo se levantó para salvar el honor de la corte, pero su sobrino, sir Gawain, se interpuso rápidamente. El joven se adelantó hasta quedar enfrente del preternatural visitante y se comprometió a cumplir las estipulaciones.
El Caballero Verde desmontó, entregó a sir Gawain su hacha, inclinó y desnudó el cuello, y esperó. Gawain empuñó y sopesó la poderosa arma, y entonces, finalmente, de un solo poderoso tajo, cercenó la cabeza, que cayó al suelo, rodó un poco y se detuvo. Pero el Caballero Verde procedió como si nada hubiera acontecido. Deteniéndose calmosamente, tomó otra vez la cabeza, aferrándola por sus cabellos sueltos y, recuperando otra vez el hacha de las dóciles manos de su rival, montó con agilidad su gran caballo verde. La cabeza, que chorreaba sangre, movió lentamente los labios, y se escuchó otra vez la voz, que conminaba a Gawain a no dejar de presentarse el próximo año en la capilla. Luego el decapitado vestiglo se puso la cabeza bajo un brazo y se marchó.
Cuando el año se acercaba otra vez a su término, poco después de la víspera de Todos los Santos, sir Gawain estaba pronto para encaminarse a la desconocida Capilla Verde. Montó su corcel en medio de las lamentaciones de la corte, porque nadie esperaba que regresase. No obstante ello, el joven caballero estaba, por su parte, bastante alegre: “¿Qué he de temer?”, preguntaba. “¿Qué otra cosa puede acontecerle al hombre fuera de afrontar su destino?” Y así diciendo, picó su caballo y se marchó.
Gawain cabalgó solo. Se encaminó hacia el norte, a través del yermo y del invierno. Ninguna de las personas que encontró en la desolada campiña le pudo mostrar el camino ni decirle nada sobre la capilla. Nunca la habían visto ni sentido hablar de ella. Se vio obligado a seguir su propia voz interior. La aventura fue larga y el frío cada vez más severo, de suerte que Gawain pronto se encontró en un gran aprieto y cabalgando irremediablemente descarriado.
La Nochebuena, cuando estaba perdido en un bosque sombrío, rogó a Cristo y a la Virgen que le mostraran algún cobijo donde pudiera celebrar el nacimiento de su Salvador. Entonces llegó inesperadamente a un poderoso castillo, en lo profundo del yermo, donde le dieron la bienvenida con muy hospitalaria recepción. El castellano, hombre de descomunal estatura y semblante siniestro, se mostró muy solícito por hacer que se sintiera cómodo; y su esposa, mujer de deslumbrador encanto, como también una imponente dueña que residía con ellos en el castillo, parecían deleitarse por igual en tratar como huésped a un tan nombrado caballero. Su acuciante afán por conocer el camino a la Capilla Verde quedó resuelto, porque le dijeron que el lugar se encontraba muy cerca, en un valle angosto y perdido, al que se podía llegar con facilidad. Si se ponía en marcha la mañana de Año Nuevo, podría llegar a tiempo para la cita; entretanto, le instaron, debía permanecer en el castillo, Y así pues se quedó, y lo hicieron objeto de grandes honores y lo agasajaron gratamente.
Tres días antes de la mañana en la que debía partir Gawain, su huésped salió de mañana para una partida de caza. Ambos habían acordado amigablemente la noche anterior, mientras bebían juntos frente al hogar, en que cualquier pieza que cobrara el cazador durante su jornada correspondería al visitante, y, a cambio de ello, el castellano recibiría el botín que Gawain obtuviera quedándose tranquilamente en casa. El pacto había sido bastante divertido, y ambos se rieron mucho.
La salida del cazador a la mañana siguiente fue bulliciosa: aullaban los perros, piafaban los caballos; resonaban las trompas de caza y gritaban los numerosos acompañantes. Luego, cuando el castillo, despoblado de sus moradores, quedó tranquilo, Gawain volvió a dormirse. Pero pronto lo despertó suavemente el advertir que alguien estaba sentado en el borde de su cama. Era la esposa de su alojador. Cuando el castillo quedó vacío, la hermosa mujer había entrado a hurtadillas en la cámara y se había instalado en la cama de Gawain, dentro de las cortinas.
Le hablaba con voz baja, amable, rica y hermosa, y Gawain se sintió irresistiblemente atraído. Pero al ser, como era, un cumplido caballero, se sentía también inamoviblemente ligado por el deber para con su huésped. Con un dominio casi sobrehumano de sus impulsos, resistió lo irresistible, y la magnífica mujer tuvo que contentarse con el otorgamiento de un beso desvaído.
El señor del castillo retornó al atardecer, y sus hombres venían abrumados bajo el peso de las piezas que había cobrado. Las colocaron en filas en el piso del gran salón, y el huésped las presentó a Gawain, el cual en cumplimiento del pacto devolvió al descomunal cazador el beso que había recibido. Y entonces ambos, nuevamente, rieron de todo corazón. ¡Qué mezquino botín, si se lo comparaba con las presas capturadas en ese día!
A la mañana siguiente, el señor del castillo volvió a salir, y otra vez la castellana pasó detrás de las cortinas. Estuvo más apremiante que el día anterior, y el autodominio de Gawain se hizo más precario. Pero el caballero era hábil; no sólo resistió los apremios de su insistente huésped, sino que también la confortó y la apaciguó, de manera que ella, aunque rechazada, no se sintió humillada; y esta vez dio dos besos a Gawain antes de despedirse.
El castellano regresó un poco tarde ese día. Había matado un robusto oso, que presentó al caballero. Y cuando, a cambio, recibió los dos rápidos besitos en la mejilla, los hombres se rieron otra vez de todo corazón.
La tercera y última mañana antes de la partida de Gawain, las cosas transcurrieron con un poco menos de cortesanía detrás de las cortinas del lecho. La mujer insistió con una desesperación que hizo parecer absurdamente arbitraria la sostenida caballerosidad del convidado. La situación se tornó más aguda por el hecho de que el joven y gallardo Gawain tenía considerable reputación como amante. “Dime por lo menos”, imploró la mujer, “que estás enamorado de otra dama y que le has jurado serle fiel”. Pero el joven respondió que no existía en su vida ninguna tal señora de sus pensamientos.
Entonces la mujer pareció buscar alguna prenda, algo que, de alguna manera, aunque fuera intangible, lo hiciera suyo; y se quitó del dedo una pesada sortija, que le instó a aceptar.
Pero él se resistió nuevamente, porque un anillo es un símbolo de la personalidad, y ofrecer un anillo significa la entrega del propio ser. Dar el anillo que se lleva es conferir un poder, la autoridad para hablar o actuar en nombre del que lo entrega. Así, un rey entrega su anillo al funcionario autorizado para dar órdenes y sellar las leyes en lugar de él, y una dama entregará su anillo al caballero que es su caballero. Aceptar un presente tal implica fidelidad, alguna clase de vínculo; y sir Gawain, de acuerdo con su carácter de caballero de la Tabla Redonda del rey Arturo, era muy estricto consigo mismo en lo referente a cualquier relación que lo comprometiera.
Como se ve, el joven venía siendo sometido durante esas últimas horas de su vida a una prueba muy delicada y significativa. Al alba del día siguiente tenía que enfrentarse con el Caballero Verde y resignarse a la pérdida de su cabeza. Entretanto, disponía de un día, un día en el momento del prematuro y radiante ocaso de su juventud. Y si su juvenil cuerpo hubiera podido crear una respuesta viviente a su propio y ahora furiosamente exacerbado deseo de vivir, no hubiera suscitado nada más deseable que esa hermosa y apremiante mujer que se había presentado ante él. Por última vez, el hechizo del mundo estaba delante de él, brindando a sus labios un gusto final, comparativamente breve pero suntuoso, de la vida que demasiado pronto habría de perder. A pesar de ello, el caballero – ese experto amador de nobles y hermosas damiselas, de ninguna manera insensible a sus encantos y demandas – estaba rechazando la dádiva, esa copa de placer llena hasta el borde.
Las razones aducidas y reales de sir Gawain para su acto antinatural eran su obligación caballeresca para con su huésped ausente, y si queremos apreciar el simbolismo de este predicamento, tenemos que tratar de comprenderlas de la misma manera que él. Se lo tentaba a que renunciase, a cambio de un momento de indulgencia consigo mismo, a su dedicación de toda la vida a la perfección de la caballería. Si cedía, su falta no sería la licencia carnal (podemos creer que no la habría rehuido) sino la falta de sinceridad y la infidelidad, y eso hubiera significado la desintegración de la consistencia de todo su ser. Porque sir Gawain era un iniciado, uno de los principales iniciados, en el círculo sagrado de la Tabla Redonda, dedicado solemne y seriamente a la vida modelo del ideal caballeresco. El haber sucumbido a la atracción de una aventura de amor episódica a costa de la coherencia de su carrera hubiera significado traicionar no sólo a su huésped sino a sí mismo. Su vida estaba destinada a terminar pronto; que continuara, pues, hasta el final. Que no se derrumbara en una hora transitoria de azar lujurioso.
Pero la frustrada mujer tenía en juego ahora un problema antagónico de honor, y no había que negarle por completo su requerimiento de que por lo menos se hiciera alguna concesión a su solicitación no encubierta. Gawain no quería aceptar su persona. Gawain no quería aceptar su anillo. ¿No habría, entonces, por ventura, algo menos comprometedor que él quisiera dignarse a recibir de ella, alguna bagatela, algo que ni llegara a ser un presente, una nadería, pero que de todos modos fuera una partícula de su existencia, que pudiera constituir un vínculo secreto entre ellos? Al bajar los ojos, su vista se posó sobre un angosto ceñidor verde, un trocito de cinta, que llevaba en torno de su cintura. Las temblorosas manos la desataron, y ofreciéndosela con instancia al renuente héroe que se encontraba en el lecho, le susurró como si las paredes pudieran oírlos: “Por favor, tomadlo. Es una nadería, pero posee un poder milagroso”. Gawain no había permitido aún a la tentadora que cerrase la mano. “Quienquiera llevare este trozo de cinta sobre su persona”, le dijo, “no puede recibir daño alguno”.
Esta fue una estocada elocuente. La resistencia de Gawain, durante un momento, aflojó algo, y la persistente mujer comenzó a apretar sus dedos para que los cerrase. Renunciando a conquistarlo, había recurrido a un soborno, una apelación a cualquier partícula diminuta de temor que pudiera subsistir aún en el corazón de este valerosísimo mancebo que había viajado desde tan lejos para enfrentar la muerte cara a cara. Poco habría, o quizá nada, en contra de los intereses de su alojador si aceptara tan oportuno talismán. La mujer argüía con un aire de amorosa preocupación, ansiosa por la seguridad del joven: con provisión, exenta de egoísmo, maternal, sin tratar ya de forzar su voluntad por medio de la seducción. Y Gawain fue tomado desprevenido por esta estrategia. Sus dedos comenzaron a cerrarse por sí mismos sobre el frágil cíngulo verde. Luego, de pronto, lo asió y lo recibió, y la mujer, en el ardor de su gratitud y satisfacción, lo besó con entusiasmo tres veces. El joven caballero cabalgaría con mayor confianza la mañana siguiente para llevar a cabo su empresa, un poco menos franco y esplendoroso, menos consciente de su valor, menos recto de lo que hubiera sido de no haber sustraído al huésped una cosilla en la ceremonia de su diario trueque, pero de todos modos sería un jinete extraordinariamente heroico.
El cazador regresó aún más tarde que el día anterior, y sólo pudo exhibir como botín un zorro, flaco y maloliente. Su morral se había ido vaciando día a día, en tanto que el del invitado, dentro de las murallas del castillo, se había ido ensanchando cada vez más. En el momento del intercambio, el huésped, encogiéndose de hombros como para excusarse, presentó su mezquina ofrenda, y el invitado, con apenas una huella de incomodidad, sus tres besos. El trozo de cinta verde no apareció, y la mujer, que había permanecido de pie, vigilando con ansiedad, se esponjó con una mirada de agradecida alegría.
La mañana siguiente, un escudero guió a sir Gawain hasta el valle descarriado, y cuando le señaló el camino hacia la Capilla Verde, le instó con ahínco a que se volviera. Jamás nadie, dijo, había regresado después de entrar en esa capilla. “Por eso, noble señor Gawain, dejad en paz a ese hombre. Idos en otra dirección, y os prometo guardaros el secreto”. Pero el joven caballero no tenía miedo, y con la cinta verde ceñida, confiaba en sobrevivir donde los otros habían perecido.
Siguió solo adelante, y a su debido momento llegó a una bóveda sombría, hundida en el suelo, estropeada por el tiempo y recubierta de musgo, un lugar ominoso para una cita, desolado y silente. Tiró de las riendas de su caballo y se puso a escuchar; y no llevaba mucho tiempo haciéndolo, cuando un ruido que parecía el de una piedra de amolar, como si alguien estuviera afilando un hacha, llegó a través del aire invernal desde la ladera boscosa, del otro lado del torrente. Gawain pronunció en alta voz su nombre y anunció su llegada. Una voz le respondió que aguardara, y volvió a escucharse el horripilante ruido del hacha afilándose. El ruido cesó abruptamente, y en un instante el corpulento Caballero Verde salió de una cueva y se lo vio descender por la ladera.
El saludo fue breve, y como en un encuentro de negocios. Gawain fue conducido al lugar de la ejecución. Imitando a su modelo del año anterior, se mantuvo inmóvil con el cuello inclinado y dispuesto, pero en el momento en que el otro blandió el hacha, instintivamente “encogió un poco los hombros”. Podría decirse que éste fue un segundo síntoma del rasgo que lo había impulsado a aceptar el trozo de cinta, y es interesante notar que, aunque ahora estaba protegido por el talismán, no pudo aceptar plenamente el mandoble inminente.
El Caballero Verde, al verlo titubear, detuvo el golpe y echó en cara a Gawain su cobardía. El joven protestó. El no tenía la suerte, expresó, de poder recoger su cabeza una vez que cayera cercenada. Pese a ello, se puso otra vez en posición, con la promesa de que ahora no temblaría.
El Caballera Verde levantó otra vez el hacha. El imponente verdugo ya había comenzado a descargar el golpe, cuando al advertir que esta vez el caballero no flaqueaba, se interrumpió otra vez deteniendo el impulso de sus dos brazos y comentó con aprobación: “Así me gusta que seáis. Esta vez sí daré el tajo. Pero primero quitaos esa capucha que el Rey Arturo os dio, para que yo pueda dar en vuestro cuello de la manera exactamente debida”.
Gawain se exasperó: “Golpead fuerte de una vez, o de lo contrario pensaré que no os atrevéis a dar el golpe”.
Tomó el hacha por tercera vez, lo alzó todo lo que le permitían los brazos y lo dejó caer; pero fue de tal manera que casi erró, pues sólo arañó la piel con el filo, haciendo en el cuello una delgada raspadura que sangraba ligeramente.
Gawain, cuando sintió eso, saltó a un lado, asió las armas y se preparó para el combate. “¡Os reto!”, exclamó, “¡lo convenido fue un golpe, y nada más!”
El Caballero Verde sonreía, apoyado tranquilamente en su hacha. “No os exaltéis”, dijo, “habéis recibido el golpe que merecíais. No haré nada más para dañaros. Por dos veces me contuve. Estos golpes fueron inocuos porque por dos veces guardasteis la fe que me habíais prometido y me devolvisteis los besos que habíais recibido de mi esposa. Pero la tercera vez faltasteis, y por eso os marqué con mi hacha. El ceñidor verde que lleváis me pertenece; mi mujer lo hizo para mí. Fui yo quien la envié a vos con sus caricias, sus besos y la verde tentación. Yo sabía todo lo que habría de pasar. Y entre todos los caballeros del mundo sir Gawain es como una perla entre guisantes. Fallasteis un poco cuando fuisteis sometido a prueba por tercera vez, pero no por concupiscencia o autocondescendencia, sino porque amabais vuestra vida y os sentíais desdichado de abandonarla”.
Sir Gawain enrojeció de vergüenza: “¡Malditos seáis ambos, el Temor y el Deseo! Sois los destructores del valor viril y del heroísmo.” Se sacó el cíngulo(2) y lo alargó para devolverlo, pero el Caballero Verde se negó a recibirlo. Confortó al joven héroe, encareciéndole que conservara la cinta verde como un presente, y luego lo invitó a compartir otra vez la hospitalidad de su castillo.
Gawain rehusó acompañarlo, pero consintió en guardar el ceñidor, que ató con un nudo oculto debajo de su brazo. Debería servirle siempre de recordatorio de cómo había fallado. Y así volvió indemne a la Tabla Redonda de la corte del rey Arturo, donde contó su aventura.
Los caballeros hicieron poca cuenta de su falla, pero mucha del heroísmo de su victoria. Y en memoria del extraordinario suceso, decidieron unánimemente llevar siempre, a partir de entonces, un trozo de cinta verde.
Heinrich Zimmer
El Rey y su Cadáver
Cuentos psicológicos sobre la conquista del mal.
Compilación de Joseph Campbell
(1) vestiglo.
1. m. Monstruo fantástico horrible.
(2) cíngulo.
(Del lat. cingŭlum, de cingĕre, ceñir).
1. m. Cordón o cinta de seda o de lino, con una borla en cada extremo, que sirve para ceñirse el sacerdote el alba.
Estábamos 10 o 12 personas en el interior de la sucursal bancaria de la esquina, cuando entró un tipo fuera de sí blandiendo una pistola.
Tras ordenar que nos sentáramos en el suelo, con la espalda apoyada en la pared y las manos sobre las rodillas, exigió la combinación de la caja fuerte. Supe de súbito que aquel atracador era yo. Lo supe de un modo intuitivo, claro, no racional, pero sin lugar a dudas de ninguna de clase. Lo malo es que el resto de los clientes debieron de notarlo también, lo digo por la forma en que comenzaron a mirarme.
Se me ocurrió, para disimular, interpelar con dureza al atracador, que me respondió con un tiro en el pie derecho. La bala atravesó el zapato, rompió los huesos que halló a su paso y salió por la suela, incrustándose en el suelo. No me dolió, pero me incomodó ver el agujero, del que comenzó a salir perezosamente una sangre más negra que roja.
El tiro, lejos de disipar mi convicción de que yo era el que empuñaba la pistola, me afianzó en ello, igual que al resto de las víctimas, por lo que volví a encararme con el atracador, esta vez llamándole hijo de perra. La respuesta fue un nuevo disparo, en el otro pie. A ver si de este modo, me dije, he logrado desviar la atención de mí.
Pero eché una ojeada a mi alrededor y comprobé, por el modo en que continuaban mirándome, que no. ¿Qué hacer? Sentía una vergüenza enorme. Pensaba en mi familia, en mis amigos; también, absurdamente, en los críticos literarios. Entonces me abrí teatralmente la camisa y pedí a gritos al atracador que me matara, suponiendo que mi muerte disiparía todas las sospechas. El tipo se volvió hacia mí, me pegó un tiro en el pecho y me morí.
No supe qué dijeron al día siguiente los periódicos, ni los críticos. Pero di por bien empleado el sacrificio si sirvió para que nadie se diera cuenta de que yo era él.
Juan José Millás
Viernes 11 de marzo
ElPais.com

Millás
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EL SUEÑO J.L.BORGES

Vicente Gallego
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http://blogsdelagente.com/morgana/2010/08/21/prd-american-physical-society/
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La vi aquella primavera en Campino, con el conde de Capra —el que lleva bigote—, entre la tercera carrera y la cuarta, bebiendo Campari junto a las pistas del hipódromo, con las montañas a lo lejos y, más allá de las montañas, una masa de nubes que en América hubieran significado una tormenta para la hora de cenar capaz de derribar árboles, pero que allí terminaría por quedarse en nada. Volví a verla en el Tennerhof de Kitzbühel, donde un francés cantaba canciones de vaqueros ante un público que incluía a la reina de Holanda; pero nunca la vi en las montañas, y no creo que esquiara; iba allí, al igual que tantos otros, para estar con la gente y participar en la animación. Más tarde la vi en el Lido, y de nuevo en Venecia algo después, una mañana en que yo iba en góndola a la estación y ella estaba sentada en la terraza de los Gritti, tomando café. La vi en la representación de la Pasión de Erl; no exactamente en la representación, sino en el mesón del pueblo, donde se suele comer aprovechando el intermedio, y la vi en la plaza de Siena con motivo del Palio, y aquel otoño en Treviso, cuando cogía el avión para Londres. Exagero, pero todo esto podría ser verdad. Era una de esas personas que vagabundean incansablemente, y luego, noche tras noche, se van a la cama para soñar con bocadillos de beicon, lechuga y tomate. Aunque procedía de una pequeña ciudad industrial del norte donde se fabricaban cucharas de palo, uno de esos lugares solitarios de donde surge, paradójicamente, la sociedad internacional, eso no tuvo nada que ver con su vida errante. Su padre era el gerente de la fábrica, que pertenecía a la familia Tonkin: grandes propietarios, dueños de regiones enteras, por lo que la tramitación de su divorcio fue seguida con gran interés por los periódicos sensacionalistas; el joven Marchand Tonkin pasó un mes allí para adquirir práctica en los negocios, y se enamoró de Anne. Ella era una chica normal, dulce y modesta, por naturaleza —cualidades que nunca perdió—, y se casaron al cabo de un año. Aunque eran inmensamente ricos, Tonkin no amaban la ostentación, y la joven pareja vivió discretamente en un pequeño pueblo desde donde Marchand se trasladaba todos los días a Nueva York para trabajar en el despacho familiar. Tuvieron un hijo y vivieron una vida feliz y sin historia hasta una húmeda mañana del séptimo año de su matrimonio. Marchand tenía una reunión en Nueva York y debía tomar el tren a primera hora de la mañana. Pensaba desayunar en la ciudad. Eran alrededor de las siete cuando se despidió de su mujer. Anne no se había vestido, y estaba echada en la cama cuando lo oyó pelearse con el motor del coche que solía usar para ir a la estación. Después oyó cómo se abría la puerta principal y la voz de su marido que la llamaba mientras subía la escalera. El coche no se ponía en marcha, ¿le importaría llevarlo a la estación en el Buick? No le daba tiempo a vestirse, de manera que Anne se echó una chaqueta por encima de los hombros y lo llevó a la estación. De medio cuerpo para arriba estaba correctamente vestida, pero de la chaqueta para abajo el camisón seguía siendo transparente. Marchand le dio un beso de despedida y le recomendó que se vistiera en seguida; Anne abandonó la estación, pero en el cruce de Alewives Lane y Hill Street se quedó sin gasolina. Como se hallaba delante de la casa de los Bearden, pensó que podrían proporcionarle un poco de gasolina, o, al menos, prestarle un abrigo. Tocó el claxon una y otra vez hasta darse cuenta de que los Bearden estaban de vacaciones en Nassau. Todo lo que podía hacer era esperar en el coche, prácticamente desnuda, a que alguna compasiva ama de casa pasara por allí y se ofreciera a ayudarla. Mary Pym fue la primera, y aunque Anne la saludó con la mano, pareció no darse cuenta. Después pasó Julia Weed, que llevaba a Francis al tren a toda velocidad, pero que iba demasiado de prisa para fijarse en nada. A continuación cruzó por allí Jack Burden, el libertino del pueblo, y sin que nadie lo llamara, pareció sentirse magnéticamente atraído hacia el automóvil. Se detuvo y preguntó si podía ayudar en algo. Anne se trasladó a su coche —¿qué otra cosa podría haber hecho?—, pensaba en lady Godiva y en santa Águeda. Lo peor de todo fue que no acababa de despertarse: de cruzar la distancia entre las sombras del sueño y la luz del día. Y era un día sin luz, sombrío y opresivo, como el ambiente de una pesadilla.

Se cumple este año el 110 aniversario de la colonia Yaddo para artistas. En 1900 el matrimonio formado por Spencer y Katrina Trask después de perder en una semana a sus 4 hijos pequeños, decidió dedicar la residencia que tenían en Saratoga Springs, (estado de Nueva York) a apoyar desinteresadamente a artistas de diferentes disciplinas. La leyenda dice que la tierra sobre la que está construida la casa que da cuerpo a Yaddo emana inspiración creativa. Se cree que en esos terrenos había entre 1830 y 1840 una taberna donde iban a cenar muchos escritores, entre ellos Edgar Allan Poe que parece que terminó allí The Ravern. El nombre “Yaddo” es una invención de una de las hijas pequeñas de los fundadores que buscaba una palabra que rimara con “Shadow”.

Me irrita mi falta de volumen físico y me irrita sentir esta preocupación. No hay muchas pruebas de ello en las fotografías que poseo, pero temo que me tomen por un viejo contramaestre, por un amable empleado de ferretería que sabe dónde están los clavos de todos los tamaños, por un secretario de fábrica de escopetas, por un vigilante de pequeño museo con uniforme raído que susurra: “Es hermoso, ¿verdad?”. Me veo en Berlín Occidental, maestro de ceremonias en la boda de Iole: bang-bang, una llama dinámica, brillante. A falta de volumen, uno tiene ánimo. Patino, saco la nieve y creo ver en un árbol desconocido un rastro de verdor y luz. Me parece que es lo que buscaba. Pero al acostarme a dormir la siesta, en el extremo oscuro o misterioso de las cosas imagino que estrecho entre mis brazos a un amante indigno.
Una mujer sin país
Relatos
John Cheever
Morganita necesita ayuda…
http://blogsdelagente.com/morgana/2010/01/06/este-problema-me-persigue-desde-pequena/

Supe enseguida que era un sueño porque encontré una vaca bebiendo agua del fregadero. Lo confirmé al asomarme por la ventana: había cuatro lunas. Tomé las llaves del auto. Zavala me había hecho la vida imposible primero en la universidad y luego en la oficina. Era mi oportunidad. Me desquitaría aunque fuera durante un sueño. Llegué a su casa y toqué la puerta. Me abrió él. Antes de que pudiera decir algo, me le fui encima y cerré mis manos en su garganta. Fue un placer indescriptible mirar sus ojos desorbitados. Pude incluso patearlo.
Al regresar a casa, encontré abierta la ventana de mi dormitorio. Me asomé: Raquel, mi esposa, estaba en la cama con cuatro hombres. Mi primer impulso fue gritar, pero las palabras no sonaban y Raquel siguió revolcándose con el cuarteto. En ese instante desperté. Estaba sudando. Consulté el reloj: ya eran más de las ocho. Me di un baño y entonces fui a la cocina. Después de servirme un plato con huevos, Raquel dijo: “Te tengo una noticia terrible: acaban de decir en el noticiario que tu amigo Zavala amaneció muerto; su esposa asegura que mientras dormía comenzó a forcejear con el aire y que luego se agarró la garganta como si se estuviera asfixiando”. Se me atoró el huevo en el cogote del puro susto. Miré a Raquel: a pesar de que se esforzaba por ocultarla, una sonrisa amplia le atravesaba el rostro.
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G.B.SHAW
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a algunos les alcanzará con eso…pero para los que necesitan saber más…lo que sigue
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George Bernard Shaw nació en Dublín, Irlanda, el 26 de julio de 1856 y falleció en Ayot St. Lawrence, Hertfordshire el 2 de noviembre de 1950. Este irlandés se ganó el premio Nobel de Literatura en 1925 y además el Oscar en 1938.
Shaw nació en Dublín, en una familia pobre y protestante. Se educó en el Wesley College en Dublín, y emigró a Londres en 1870, para comenzar su carrera literaria.
Allí, escribió cinco novelas que fueron rechazadas por los editores. Comenzó a escribir una columna de crítica musical en el periódico Star. Mientras tanto, comenzó a involucrarse en la política, y sirvió como concejal en el distrito de St. Pancras a partir de 1897. Fue un socialista notable, destacado miembro de la Sociedad Fabiana, que buscaba la transformación de la sociedad a través de métodos no revolucionarios. El trabajo periodístico ejercido durante sus primeros años, comprendía desde la crítica literaria y artística hasta colaboraciones sobre temas musicales que firmó, entre 1888 y 1890, con el seudónimo de Corno di Bassetto.
Shaw se volvió vegetariano cuando tenía veinticinco años, después de una lectura de H. F. Lester. En 1901, rememorando la experiencia, dijo “Fui caníbal durante veinticinco años. Por el resto de tiempo, he sido vegetariano”. Como convencido vegetariano, fue un firme anti-viviseccionista y antagonista de deportes crueles por el resto de su vida. La creencia en la inmoralidad de comer animales fue una de las causas más cercanas a su corazón y es un tópico frecuente en sus obras y prefacios. Su posición, mantenida sucintamente, fue “Un hombre de mi intensidad espiritual no come cadáveres”.
En 1895, Shaw se convirtió en el crítico teatral del periódico Saturday Review, lo cual fue el primer paso hacia la carrera de dramaturgo.
En 1898, Shaw se casó con Charlotte Payne-Townshend.
Candida, su primera obra exitosa, se estrenó ese mismo año. Le siguieron The Devil’s Disciple (1897), Arms and the Man (1898), Mrs. Warren’s Profession (1898), Captain Brassbound’s Conversion (1900), Man and Superman (1903), Caesar and Cleopatra (1901), Major Barbara (1905), Androcles and the Lion (1912), y Pigmalión (1913), por la que en 1938 obtuvo el Óscar al mejor guión adaptado.
Después de la Primera Guerra Mundial produjo varias obras, incluyendo Heartbreak House (1919) y Saint Joan (1923). Una de las características de las obras de teatro de Shaw es la larga introducción que las acompaña. En estos ensayos introductorios, Shaw daba su opinión —normalmente controvertida— sobre los temas que eran tratados en la obra. Algunos de estos ensayos son inclusive más extensos que la obra misma.
La turbulencia política en Irlanda no le fue indiferente. Acerca del levantamiento de Pascua, Shaw abogó en contra de la ejecución de los líderes rebeldes, argumentando que todos los hogares que se destruyeron podían ser siempre reconstruidos. Shaw fue amigo personal del líder Michael Collins, a quien invitó a cenar a su casa cuando Collins negociaba el tratado anglo-irlandés con David Lloyd George en Londres.
Shaw se preocupó por las inconsistencias en la escritura de la lengua inglesa, a tal grado de que en su testamento destinó una parte de sus bienes a la creación de un nuevo alfabeto fonético para el inglés. Tal proyecto nunca pudo comenzar, pues los bienes monetarios que Shaw dejó no eran suficientes. Sin embargo, las regalías obtenidas por los derechos de Pigmalión y My Fair Lady (obra musical basada en la obra de Shaw) fueron significativas.
Los herederos desarrollaron entonces el denominado alfabeto Shaviano.
Shaw tuvo una larga amistad con el escritor británico Gilbert Keith Chesterton y con el compositor Sir Edward Elgar. Shaw es la única persona que ha ganado un Premio Nobel y también un Óscar (en la categoría de mejor guión, por Pigmalión, en 1938).
Desde 1906 hasta su muerte en 1950, Shaw vivió en Shaw’s Corner, en el poblado de Ayot St. Lawrence, Hertfordshire. La casa se encuentra abierta al público visitante. El Teatro Shaw en Londres se abrió nuevamente en 1971, en su honor.
Escribió un poco como verán…un poco de todo. Los enlaces llevan a la Wiki para que uds. abran la puerta al mundo que se les antoje. Hay más de una muy atractiva. Cincuenta o cien años no son nada en lo que se refiere a la sociedad.
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Pocos saben que es un cuento navideño…
pero sí…lo es.
Tchaikovsky hizo este hermoso ballet basándose en el cuento de E.T.A. Hoffmann,
“El Cascanueces y el Rey de los Ratones”.
La familia de Clara celebra la Nochebuena con una gran fiesta para sus invitados. Clara y su hermano Fritz esperan con impaciencia que el excéntrico Tío Drosselmeyer llegue con su regalo especial. Éste resulta ser un gran castillo de juguete automático, con soldados que se mueven y cisnes que nadan en su foso. Además, trae para Clara un regalo especial, un cascanueces, y además le cuenta la historia de cómo el Cascanueces llegó a ser Rey de los Muñecos.
La Historia Del Cascanueces
En un Reino muy lejano, había un Rey y una Reina que tenían una preciosa hija, la Princesa Perlipat. Para celebrar el cumpleaños del Rey, la Reina preparó una tarta especial de queso azul, el favorito del Rey. Sin embargo, el olor del queso atrajo a todos los ratones, que se comieron la tarta. El Rey se encolerizó y ordenó a su inventor Drosselmeyer que capturase a todos los ratones. Drosselmeyer y su sobrino Hans consiguieron atrapar a todos excepto a la Reina de los Ratones y a su único hijo.
Como venganza, la Reina de los Ratones hechizó a la Princesa Perlipat hasta volverla insoportablemente fea. Entonces el Rey ordenó a Drosselmayer que buscase una cura. Drosselmayer averiguó que la Nuez Krakatooth podría invertir el hechizo, siempre que fuese abierta con los dientes de un hombre joven que no llevase botas. El Rey llamó a todos los príncipes y nobles, prometiendo que el que lograra abrir la nuez se casaría con Perlipat. Sin embargo, la nuez era tan dura que todos los hombres se rompieron los dientes intentándolo.
Entonces intervino el sobrino de Drosselmeyer, Hans, que consiguió abrir la nuez y curar a Perlipat. La Reina de los Ratones, furiosa, le lanza un hechizo para convertirlo en un Cascanueces, Príncipe de los Muñecos. Después, una columna cae sobre ella y muere, convirtiéndose su hijo en el Rey de los Ratones. Drosselmeyer es expulsado del Reino por “intentar hacer pasar un Cascanueces por yerno”.
La Venganza del Rey de los Ratones
Clara se queda triste por el final de la historia, pero el Tío Drosselmeyer la consuela diciéndole que el hechizo puede romperse. Esa noche, cuando todo el mundo se ha ido a dormir, Clara baja a la salita para bailar con el Cascanueces. De repente llega el Rey de los Ratones, que quiere vengarse del Cascanueces por haber herido su cola al caer la columna que mató a su madre. Todos los muñecos de la sala cobran vida y pelean contra el ejército de los ratones. La batalla termina cuando Clara lanza una zapatilla al Rey de los Ratones, que termina herido y sale huyendo. Clara tropieza y se golpea la cabeza contra el reloj, quedando inconsciente. A la mañana siguiente, le cuenta a su madre lo ocurrido, pero ella le manda descansar y olvidarse de cuentos de hadas.
La noche siguiente, el Rey de los Ratones vuelve, enfadado con Clara. Entonces pelean el Cascanueces con el Rey de los Ratones, mientras el resto de juguetes pelean contra los ratones. El general Pantaloon, un viejo muñeco, resulta herido y han de revivirlo en el País de los Muñecos. Entonces Clara encoge hasta tener el tamaño de una muñeca, gracias a la magia de Drosselmeyer.
El País de los Muñecos
Clara sigue a los juguetes hasta el País de los Muñecos, que resulta ser el castillo de Drosselmeyer. Allí, Clara baila con el Cascanueces y él le pide que se quede y sea Princesa, pero ella responde que tiene que volver a casa y crecer. Entonces los muñecos empiezan a volverse juguetes inanimados y aparece el Rey de los Ratones, herido y buscando una última venganza. Cuando se abalanza sobre Clara, termina cayendo al foso del castillo.
De Vuelta a Casa
Clara despierta y nada parece haber ocurrido, salvo que su familia ha encontrado un ratón muerto cerca del castillo de juguete. Ella corre al taller del Tío Drosselmeyer y llorando le pide saber si es cierto todo lo que ella vivió. De repente aparece un chico joven llevando un reloj, y ella enmudece. Drosselmeyer lo presenta como su ayudante Hans, pero ella ha reconocido en él al Cascanueces.
| Es un hombre que está solo pero no espera. Se nota que no espera. Tiene una mueca en los labios que intenta o pretende ser una sonrisa, pero no lo es. Con las manos entrelazadas sobre la mesa, mira cantar a la chica de vestido largo azul. Todo el restaurante la mira, y también lo mira a él. Pero no parece que por una secreta historia de amor. En el “Jardín Iguazú” la fauna de esa noche, 24 de diciembre, es por lo menos llamativa. Los chinos están en la larga mesa del fondo, contra las verjas, y desde allí llega un suave murmullo como de palomas. Su extraña lengua entremezcla vocablos del guaraní y del castellano, particularmente en los más chicos, que llaman la atención por su comportamiento serio, casi adulto. El patio es grande, como para cincuenta mesas o algo más. Casi todas están ocupadas por una legión de rostros peculiares que parlotean como pájaros de hablar diverso: las chicas que parecen alemanas, o austríacas, comen tan discretas como rubias; los dos franceses de camiseta y shorts que parecen gemelos, o pareja gay, tragan como si ésa fuese la última cena antes de subir al patíbulo; una barra de cordobeses grita cerca de los chinos y suelta procacidades cada tanto, pidiéndole a la chica del vestido largo azul que cante temas cuarteteros onda Mona Jiménez. El hombre que está solo ha terminado de comer. Antes de las once de la noche ya se ha pasado dos veces una blanca servilleta de papel por los labios y ha bebido un par de copas de sidra helada con que la casa invita a los comensales. Chun Li, el patrón que vigila que nada escape a su control, ha dispuesto que la sidra se incluya en el precio del tenedor libre chino-argentino: veinte pesos, o dólares, por persona y con toda otra bebida aparte. Mientras María Paula, la mesera que nos toca, nos sirve la sidra e informa sobre la mesa de comidas, calculo que hay más de cien personas en el local: un negocio redondo sobre todo porque hay gente como esos cuatro europeos de nacionalidad indefinible que ya van por la octava botella del mejor tinto nacional, o ese grupo de estudiantes norteamericanos con camisetas de NYU y otras universidades que desde las ocho de la noche están bebiendo cerveza con un apasionamiento como el de la Quinta Flota cada vez que ataca un país árabe. La chica canta ahora boleros de Luis Miguel y es difícil decidir si es mejor mirarle las piernas bellísimas que asoman por el tajo del vestido largo azul, o seguir la conducta tan extraña de Solari, como hemos bautizado al hombre de la mueca en la boca que parece sonrisa pero no es sonrisa. Su comportamiento es por completo educado, o quizás habría que decir medido. Como una representación de lo discreto, no es tristeza lo que define su estado. Es más bien un transcurrir a contramano de todos, el cual, finalmente, resulta patético.
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Imposible no mirarlo. Es casi agresiva su desolación. Preside una mesa vacía con restos de pavo y un trozo de pan dulce a medio comer. Ha pedido ahora una botella de vino blanco que beberá solo, quizás como lo ha hecho toda su vida, y lo bebe parsimonioso y lento como haciéndolo durar hasta las doce, cuando la chica del vestido largo azul anuncia que es la hora del gran brindis y los besos y los buenos deseos, y estallan las mesas de los argentinos, los cordobeses y unos rionegrinos de más allá, y también un grupo de brasileños que se lanzan a bailar como siempre hacen los brasileños para que todo el mundo los quiera, y de modo más contenido los europeos, y con asiática frialdad los chinos: todos se besan, se abrazan, se saludan, nos besamos, brindamos de mesa a mesa, alzamos copas, algunos le hacen guiños a la chica del vestido largo azul que canta algo de Caetano. Chun-Li vigila la caja y que todo esté en orden, y luego de cinco minutos yo advierto, y creo que todos advertimos, que el hombre solo sigue solo, impertérrito, alzando su copa apenas hasta la altura de sus labios y como para brindar con nadie. De una mesa vecina un matrimonio mayor se le acerca para brindar con él, acaso conmovidos por su desamparo; cambian saludos y otra mujer, de unos cuarenta años y a la que imagino solterona, va y le zampa un beso y un abrazo como diciéndole oiga, che, no joda, venga a divertirse un rato que aquí estoy yo y la noche es propicia. Pero el hombre, tras devolver, gentil y educado, los saludos, retorna a su mesa, a su soberbia, a su patética soledad sin esperanzas. Hacia la una de la madrugada y después de tangos, cumbias y hasta chacareras a pedido, la chica del vestido largo azul se toma un respiro con sus músicos, algunos turistas se retiran a descansar, y con Daniel, que ha mantenido sus cámaras colgadas del cuello como un médico de terapia intensiva su estetoscopio, decidimos que es hora de ir a dormir pues mañana será un día de trabajo. Pagamos a María Paula y saludamos a Chun-Li y los suyos. Yo le doy un beso fraternal a María Paula, que no ha dejado de bailar cumbias desde que terminó la cena, y antes de salir miro por última vez al hombre solo y le pregunto a María Paula qué onda con el que sigue allí, sentado, con su mueca que pretende ser sonrisa pero no lo es y que intenta ser agradable sin lograrlo. —¿Ése? —dice con desprecio María Paula—. Es un gendarme retirado que torturó y mató a un montón de gente. Hace años era el hombre más temido de la frontera; ahora es sólo eso que ves: menos que un pobre infeliz, una mierdita. Y me da un beso y otro a Daniel, y sigue bailando. Nos vamos al hotel, pensando en el día siguiente. Y sin mirar atrás. Giardinelli, Mempo. «Un cuento de Navidad». Brecha Nº 684 (Montevideo), 8 de enero de 1998: contratapa. Ahora en Cuentos Completos. Buenos Aires: Seix Barral, 1999. 389-392. |


¿A quién quieres tener contigo en estas fiestas…?

El Alcázar de Segovia
PALABRAS DE MOHAMED
En el Sahara, en un campamento de refugiados, un niño sordomudo llamado Mohamed, vivía en la pobreza. Su profesora le enseñaba a escribir, pero a él le costaba mucho debido a su invalidez. Cuando llegaba a casa salía al corral a dar de comer al camello y pasaba las horas con él. El camello al comer movía la boca y él creía que le estaba hablando. Todo lo que creía que decía el camello lo escribía y así se convirtió en uno de los mejores poetas de su país.
Jorge Gómez Rodríguez
Asociación Juvenil el Torreón
Segovia

Catedral de Segovia
EL ABETO DE NAVIDAD
En un lejano bosquecillo, tiempo ha, nació un abeto llamado Chris; con él, un pino, de nombre Rito. Se hicieron muy amigos; lo pasaban estupendamente. Un día, Rito despertó con unas pequeñas protuberancias. Un viejo pino, explicó que aquello eran piñas.
Rito presumía orgulloso de ellas, y Chris admiraba desconcertado tales adornos.
Acudieron al bosque unos niños a jugar, pero estalló una tormenta, y salieron corriendo, olvidándose sus juguetes. Chris los recogió y se los colgó cual piñas.
Volvieron los niños por sus juguetes, mas no quisieron quitárselos. Trajeron nuevos adornos, y extendieron la tradición de los Abetos de Navidad.
Marta Romero Bermejo
Asociación Juvenil el Torreón
Segovia

بارا اِنتيندير اِل كوراسون ج لا مينتي دي اُنا بيرسونا, نو تي فيخيس اِن لو كي ا اِجو نو تي فيخيس اِن لو كي ا لوغرادو سينو اِن لو كي اسبيرا ا اسير.
Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho, no te fijes en lo que ha logrado, sino en lo que aspira a hacer.
Khalil Gibrán
Poeta Libanés



Clavel Azul (flor nacional de El Líbano)
EL OJO
Un día dijo el Ojo:
-Más allá de estos valles veo una montaña envuelta en azul velo de niebla. ¿No es hermosa?
Luego, la Mano habló, y dijo:
-Pero; ¿dónde está esa montaña? No la oigo…
-En vano trato de sentirla o tocarla; no encuentro ninguna montaña.
-No hay ninguna montaña por aquí; no la huelo.
Luego, el Ojo se volvió hacia el otro lado, y los demás sentidos empezaron a murmurar de la extraña alucinación del Ojo. Y decían entre sí: ” ¡Algo debe de andar mal en el Ojo!”
************************************************************ A pesar de todo, me trae cada día A pesar de todo, de todas las cosas, A pesar de todo me llueven luceros, Un sueño me acuna, y yo me acomodo A pesar de todo, la vida que es dura, A pesar de todo irás adelante. A pesar de todo, dejándola abierta, No hay mejor motivo, si encuentras el modo, A pesar de todo estoy aquí puesta, A pesar de todo me besa tu risa, A pesar de todo, el pan y la casa, A pesar de todo la vida perdona! María Elena Walsh (que es exactamente lo que los jeroglíficos anuncian, como todos se dieron cuenta desde el principio.) YAPA: Mercedes Mercedes Sosa cigarra
De acuerdo a su personalidad y a como le funcione el equipo, elija…
Espero que el caballo se canse Efraín Wachs (91), Lorenzo Escobar (95), Manuel Rajas (95) y Andrés Costilla (93) disputarán mañana una prueba inédita de 4×100 metros en la Plaza Independencia de Tucumán. “Cuando era joven no corría como ahora. Hacía una vida más sedentaria por eso ahora intento recuperar el tiempo perdido”. Lo que no ha perdido el gran Efraín Wachs a sus 91 años es la fuerza para conseguir los objetivos que se propone. Luego de brillar en el Mundial de Atletismo de veteranos de Lathi, Finlandia, este rosarino radicado en Tucumán se trazó como meta armar una posta con otros tres integrantes de más de 90. Mañana, a las 9, cuando inicie el recorrido por la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, Efraín verá su sueño hecho realidad. ¿Cómo se juntó Wachs con Lorenzo Escobar (95 años), Manuel Rajas (95 años) y Andrés Costilla (93 años), los otros integrantes de la posta? En diálogo con Clarín.com, Efraín lo cuenta: “Ahora son mis amigos. Pero no los conocía desde antes. Sucede que hace dos o tres años puse un aviso en el diario pidiendo que la gente mayor de 70 años viniera a entrenar y de a poco se fueron sumando”. No conformes con los 100 metros que recorrerán cada uno en esa inédita posta, los cuatro abrirán la segunda competencia de la jornada, en la que Efraín asegura que participarán 100 personas (veteranos en su mayoría) en homenaje al mutualismo, y luego, a las 18, repetirán la posta de 4 x 100 metros, “de manera oficial, con cronómetro y controlados”. manierismo Jacopo Bassano Silvia Sánchez Efraín Wachs Lorenzo Escobar Manuel Rajas Andrés Costilla Juan pedalea tranquilo. Este relato participa en el 3º concurso de relatos cortos. Las bases aquí: Bases Para votar el relato desde el 29 de Octubre, aquí: 3º concurso Yo no puedo hacerlo así… INFIERNO. CANTO I A mitad del camino de la vida, ¡Cuán dura cosa es decir cuál era Es tan amarga casi cual la muerte; Yo no sé repetir cómo entré en ella Mas cuando hube llegado al pie de un monte, hacia lo alto miré, y vi que su cima Entonces se calmó aquel miedo un poco, Y como quien con aliento anhelante, tal mi ánimo, huyendo todavía, Repuesto un poco el cuerpo fatigado, Y vi, casi al principio de la cuesta, y de delante no se me apartaba, Entonces comenzaba un nuevo día, sus bellezas movió por vez primera; la hora del día y la dulce estación; Me pareció que contra mí venía, Y una loba que todo el apetito Tantos pesares ésta me produjo, Y como aquel que alegre se hace rico tal la bestia me hacía sin dar tregua, Mientras que yo bajaba por la cuesta, Cuando vi a aquel en ese gran desierto Me dijo: «Hombre no soy, mas hombre fui, Nací sub julio César, aunque tarde, Poeta fui, y canté de aquel justo ¿Por qué retornas a tan grande pena, « ¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente Oh luz y honor de todos los poetas, Eres tú mi modelo y mi maestro; Mira la bestia por la cual me he vuelto: «Es menester que sigas otra ruta pues esta bestia, que gritar te hace, y es su instinto tan cruel y tan malvado, Con muchos animales se amanceba, Éste no comerá tierra ni peltre, Ha de salvar a aquella humilde Italia Éste la arrojará de pueblo en pueblo, Por lo que, por tu bien, pienso y decido donde oirás el aullar desesperado, y podrás ver a aquellas que contenta y si ascender deseas junto a éstas, que aquel Emperador que arriba reina, En toda parte impera y allí rige; Yo contesté: «Poeta, te requiero que me lleves allí donde me has dicho, Entonces se echó a andar, y yo tras él. Divina Comedia Wakeman Las puertas del Infierno Auguste Rodin Contiene 180 figuras cuyas dimensiones fluctúan entre los 15 cm y más de un 1 m. *********************************************************
Ninguno ha de quererte Habrá otros nidos de oro, Vuelve mi palomita, Bien sabes que yo, siempre Vuelve palomita, Vuelve palomita, Yo sólo reconozco Vuelve, que ya no puedo MARIANO MELGAR Ingresa a estudiar en el convento de San Francisco, en donde se prepara en Artes y Humanidades. A la edad de 17 años ingresa al seminario conciliar de San Jerónimo. Por su inteligencia obtuvo una beca para estudiar Teología, al mismo tiempo que se le encarga la cátedra de Latinidad y Retórica. Recibe el apoyo de Francisco Javier de Luna Pizarro y Francisco de Paula Gonzáles Vigil, sacerdotes liberales; decide perfeccionar su educación, recibiendo influencia de las lecturas de Virgilio. Melgar abandona los hábitos y antes de cumplir veinte años, en 1811, viaja a Lima enviado por sus padres, en donde vive en un ambiente revolucionario. Es aquí donde compone su Oda a la Libertad ofrecida a Baquiano y Carrillo y continuará escribiendo a la patria. Al regresar a Arequipa siente el rechazo de Silvia y su sensibilidad de poeta se ve herida escribiendo sonetos en donde revela una inclinación prerromántica. Cuatro años después Silvia se casa con Miguel de Amat.
(1) Por fin, libre y seguro (2) Oíd: cese ya el llanto; (3)Oid, patriotas sabios, (4) Oye, mundo ilustrado, (5) Despotismo severo, (6) Compatriotas queridos, (7) Días ha que a la Iberia (8) Casi hasta el firmamento (9) Pisóle en la cabeza
(10) Vieron más los mortales: (11) Sonó en toda la esfera (12) ¿Pero quien ejercita (13) Ya todo se previene (14) Sobre este monte inmenso (15) “Siempre seré oprimido,” 16) “Triunfe allá la ignorancia” (17) “Huyamos,” grita, “huyamos” (18) “¿Qué haceis? ¡Qué! ¿No miraste (19) Así dijo el patricio (20) ¿Pero clamó con esto (21) La Discordia a los hombres fue turbando (22) Mas ¡qué! la Paz risueña (23) Volvió al Congreso luego, (24) En tanto que asistían (25)Yo lo vi: en la del medio (26) Ya Febo se apartaba, (27) ¡Eco posible! “¡Viva!” (28) Los sabios se alentaron, (29) Por el volcán terrible (30) ¡Oh sabios magistrados! (31) Compatriotas amados (32) No tal: fue nuestro anhelo (33) Así será; y gozosos
Berenice era la esposa del rey de Egipto, Ptolomeo III, Evergetes (El Bienhechor), de la dinastía Ptolemaica. Cuando Ptolomeo subió al trono, su primera misión consistió en ir a Siria para luchar contra el rey Seleuco II y vengar el asesinato de su hermana y de su sobrino (que era el heredero al trono de esta región de Asia). En su desconsuelo, un día fue al templo de Afrodita y allí juró ante la diosa que sacrificaría para ella su hermosa cabellera (que era la admiración de todos cuantos la conocían), en el caso en que Evergetes regresara vivo y vencedor. Así fue, y ese mismo día, el día de su regreso, Berenice cumplió su promesa. Pero ante ellos llegó el astrónomo Conón de Samos para calmarlos. Su ciencia era muy venerada; había escrito siete libros sobre astronomía y todo el mundo conocía su gran amistad con el famoso Arquímedes de Siracusa. Conón mostró a los reyes una agrupación de estrellas, y les contó que esa agrupación acababa de aparecer en el firmamento y que sin duda se trataba de la cabellera de Berenice, que había sido transportada allí por la diosa Afrodita, a quien se le había ofrecido. Después, el sabio Conón dibujó una larga melena de estrellas en el globo celeste del Museo de Alejandría. Galaxia NGC 4565, descubierta por Herschel en 1785, en la constelación Coma Berenices (Berenice’s Hair)
Ebnaiat La desdicha es diversa. La desgracia cunde multiforme sobre la tierra. Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris, sus colores son tan variados como los de éste y también tan distintos y tan íntimamente unidos. ¡Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris! ¿Cómo es que de la belleza he derivado un tipo de fealdad; de la alianza y la paz, un símil del dolor? Pero así como en la ética el mal es una consecuencia del bien, así, en realidad, de la alegría nace la pena. O la memoria de la pasada beatitud es la angustia de hoy, o las agonías que son se originan en los éxtasis que pudieron haber sido. Mi nombre de pila es Egaeus; no mencionaré mi apellido. Sin embargo, no hay en mi país torres más venerables que mi melancólica y gris heredad. Nuestro linaje ha sido llamado raza de visionarios, y en muchos detalles sorprendentes, en el carácter de la mansión familiar en los frescos del salón principal, en las colgaduras de los dormitorios, en los relieves de algunos pilares de la sala de armas, pero especialmente en la galería de cuadros antiguos, en el estilo de la biblioteca y, por último, en la peculiarísima naturaleza de sus libros, hay elementos más que suficientes para justificar esta creencia. Los recuerdos de mis primeros años se relacionan con este aposento y con sus volúmenes, de los cuales no volveré a hablar. Allí murió mi madre. Allí nací yo. …
TO BE CONTINUED IN THE COMMENTS…
La financiación por la Yamahiriya Libia de Gaddafi es la razón política y ética de mi renuncia al galardón En respuesta a mis preguntas sobre la composición del jurado que me concedió el premio, la noticia de que el presidente del mismo era el gran novelista libio residente en Suiza, Ibrahim El Kuni, aumentó mi satisfacción. Admiro profundamente al autor dePolvo de oro: el insólito y conmovedor relato de la pasión amorosa de un beduino por un raro ejemplar de camello moteado, pasión a causa de la cual vende a su mujer al dueño del mismo y emprende la huida con él a desierto traviesa, hasta un final trágico que suspende al lector, como si la pareja fuera la de Romeo y Julieta, es en mi opinión una de las mejores novelas árabes contemporáneas. El libro, traducido al español y con un prólogo mío, apareció hace unos pocos años con el sello editorial de Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores.
Los restantes miembros del jurado, profesores de renombre en diversas universidades de Europa, Estados Unidos y Australia, mostraban también a las claras la solvencia e integridad moral del mismo. Las razones por las que me fue otorgado en su primera convocatoria eran asimismo estimables y las acogí con agradecimiento: la creatividad literaria y artística, mi nunca desmentida, atracción por la cultura árabe, la defensa de las causas justas. Como escribí al doctor Salah Fadl, “la honradez y valía de todos los miembros del jurado que me recompensó es la prueba indiscutible de la independencia que ha guiado su elección”. Soy en efecto uno de los raros novelistas europeos interesados por la cultura arabomusulmana -un interés que extiendo al ámbito turco e iranio- y he defendido en la medida de mis medios tanto la causa palestina de acuerdo a las resoluciones de Naciones Unidas, como la lucha por la democracia y la libertad de los pueblos árabes cruelmente privados de ellas. Esto me ha valido muchas enemistades y ataques por los “occidentalistas” a ultranza, que niegan contra toda evidencia demostrable el importante componente árabe (y judío) de la lengua y la cultura hispanas. Mi modesto conocimiento del árabe dialectal de Marruecos -ni mejor ni peor, pienso, que el del Arcipreste de Hita- me ha procurado una perspectiva preciosa para captar nuestra singular identidad, compleja y mutante como lo son todas las identidades culturales y humanas abiertas y ricas. Pero… Pues hay un pero. La dotación económica del premio -los 150.000 euros- procede de la Yamahiriya Libia Popular Democrática, creada en 1969 por el golpe militar de Gaddafi. Tras un breve debate interior entre aceptar el galardón o rehusarlo, por razones a la vez políticas y éticas, me decidí por la segunda opción. El brutal desequilibrio existente entre Europa y los países árabes no responde únicamente a razones de índole religiosa sino a causas sociales, políticas y culturales que debemos analizar cuidadosamente. No carguemos todas las culpas sobre nuestros hombros. Las suyas son tan graves como las nuestras. La corrupción de las élites gobernantes, las dictaduras que se perpetúan en el poder, la farsa electoral que se repite en la casi totalidad de los Estados de la Liga Árabe, no valen de muralla para impedir la expansión del islamismo: al revés, lo fomentan y lo convierten en alternativa viable. La democracia, asociada por muchos a los suculentos negocios de los países de Occidente con las petromonarquías del Golfo y a los magnates y emires que exhiben indecentemente su riqueza en Casablanca, El Cairo, Beirut o Marbella ha perdido la fuerza imantadora de antaño para las masas pobres y analfabetas, a las que se cierra también en la espita de la inmigración.
Como escribí al doctor Salah Fadl, “le ruego que comprenda los motivos que me aconsejan tomar esta resolución. No soy incondicional de ninguna causa y precisamente por respeto a los pueblos árabes y a su admirable cultura, he criticado siempre que he podido a las teocracias y dinastías republicanas que los gobiernan y mantienen en la pobreza y la ignorancia. El espectáculo de vacuidad e impotencia que ofrecieron durante la salvaje invasión israelí en Gaza me indignó, como indignó a toda persona decente. La dificultad de acceder al estatus de ciudadano es la causa principal de su frustración y de su refugio en una versión extremista del credo religioso. En conclusión: la coherencia conmigo mismo pesa más fuerte que todas las consideraciones de agradecimiento y afecto a personas de tanta integridad como la suya y la de los demás miembros del jurado”. Escribí este correo de un tirón y me sentí liberado al punto de un peso agobiante. Nunca he corrido tras los premios y si los he aceptado ha sido por cortesía hacia quienes me los concedieron. En este caso concreto era del todo imposible. Añadiré por fin que tanto Ibrahim El Kuni como el doctor Salah Fadl han comprendido mis razones y me han reiterado su valiosa estima y amistad.
Pilar Centeno Nació el 8 de diciembre de 1979 en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Desde temprana edad manifestó un interés particular por las actividades plásticas, en especial por el tratamiento de la figura humana: observa en la diversidad de miradas y expresiones corporales un detalle que remite a lo universal, un instante que revela la eternidad. Sus retratos tienen como propósito hablar de la subjetividad de un hombre que se constituye en la paradoja, desde sus soledades y multitudes. Se trata de una intervención, a través de la experimentación con la materia, que permite que el detalle se revele ante el todo y confirme, en la transitoriedad de lo cotidiano, esa inmaterialidad de la materia y esa humanidad del hombre solo. Actualmente reside en Buenos Aires.
El 13 de junio de 1970 encontré al hombre que me ha seguido toda la vida.
Sabía que acabaríamos teniendo un gato en casa. Tal como se sabe que si tu casa es demasiado grande al final llegará alguien a instalarse en ella, hay ciertas casas que no se conciben sin un gato. Durante algún tiempo espanté a diversos gatos que se acercaban a husmear, queriendo averiguar qué tipo de sitio era aquél. Durante todo el espantoso invierno de 1962, un viejo macho blanco y negro estuvo paseándose por el jardín y el tejado que cubría el porche trasero. Se sentaba sobre la nieve medio derretida del tejado; iba de aquí para allá sobre la tierra helada; cuando abríamos la puerta trasera apenas un instante, lo encontrábamos plantado delante, mirando hacia el cálido interior. Era francamente feo, con un parche blanco sobre un ojo, una oreja desgarrada y la boca siempre medio abierta con la mandíbula caída. Pero no era un gato callejero. Tenía un buen hogar en esa misma calle y nadie parecía entender por qué no se quedaba allí. Aquel invierno tuve ocasión de instruirme más sobre las asombrosas penalidades a las que se someten voluntariamente los ingleses. Las casas de ese barrio londinense son en su mayoría de protección oficial y, al cabo de sólo una semana de frío, las cañerías se habían helado y habían reventado, dejando cortado el suministro. Nada se hizo por remediar la situación. Las autoridades abrieron una boca de riego en una esquina y durante varias semanas mis vecinas se dirigían allí provistas de jarras y latas, recorriendo en zapatillas las aceras cubiertas de fango helado para coger agua. Calzaban zapatillas para que no se les enfriasen los pies. En ningún momento se retiró el fango ni el hielo de las aceras. Las mujeres abrían el grifo, que se estropeó unas cuantas veces, y comentaban que llevaban una semana, dos… y hasta tres, cuatro y cinco semanas sin más agua caliente que la que hervían en la cocina. Como es natural, no había ni que pensar en darse un baño caliente. Cuando les preguntabas por qué no se quejaban, dado que, al fin y al cabo, estaban pagando un alquiler y también pagaban por el suministro de agua fría y caliente, respondían que el ayuntamiento ya estaba al tanto de la situación de las cañerías pero no había hecho nada al respecto. El ayuntamiento había señalado que estaban atravesando una racha de frío; y ellas convenían en que era un diagnóstico acertado. Hablaban con voz lúgubre, pero se sentían plenamente realizadas, tal como se siente esta nación cuando sufre las consecuencias de un cataclismo que podría haberse evitado con suma facilidad. Un anciano, una mujer de mediana edad y un niño pequeño pasaron los días de aquel invierno en la tienda de la esquina. Allí las cámaras frigoríficas creaban un ambiente más gélido que el impuesto por los rigores de una temperatura inferior a los cero grados; la puerta estaba siempre abierta sobre la nieve acumulada en la calle. No había calefacción de ningún tipo. El anciano sufrió un ataque de pleuresía y estuvo hospitalizado un par de meses. Cada vez más debilitado, hubo de vender la tienda la primavera siguiente. El niño pasaba el día llorando de frío acurrucado sobre el suelo de cemento y recibía bofetones de su madre, quien, ataviada con un vestido de lana ligero, calcetines de hombre y un jersey fino, atendía desde detrás del mostrador comentando la horrible situación mientras las lágrimas y los mocos resbalaban por su rostro y los dedos se le cubrían de sabañones. Nuestro anciano vecino, que trabajaba de recadero en el mercado, resbaló en el hielo a la entrada de su casa, se lesionó la espalda y pasó varias semanas viviendo del subsidio de desempleo. En aquella casa con nueve o diez habitantes, incluidos dos niños, el único sistema para combatir el frío era una estufa con una sola resistencia eléctrica. Tres de ellos acabaron hospitalizados, uno con neumonía. Entretanto las tuberías seguían reventadas y envueltas en melladas estalactitas, las aceras continuaban siendo pistas de patinaje, y las autoridades persistían en no hacer nada. Como es lógico, en los barrios de clase media la nieve se retiraba de las calles en cuanto caía y las autoridades atendían a los enardecidos ciudadanos que reclamaban sus derechos y amenazaban con demandar al ayuntamiento. En nuestro barrio, la gente sufrió los efectos de las nevadas hasta la llegada de la primavera. Rodeados de seres humanos tan afectados por las inclemencias del invierno como los cavernícolas de hace diez mil años, las peculiaridades de un viejo gato que escogió un tejado helado para pasar la noche quedaron relegadas a un segundo plano. ……… continúa en los comentarios…
LA SENTENCIA Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.
Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperdaor lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido. Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron: ‑Cayó del cielo. Wei Cheng, que había despertado, lo miró con perplejidad y observó: ‑Que raro, yo soñé que mataba a un dragón así. Wu Ch’eng‑en (c. 1505‑c. 1580). Editorial Casariego.Antiguos retratos chinos ************************************** ***************************************** Los mostradores del cinc pasan por las cloacas, En los odres de las sábanas hinchadas El rostro obtuso de los techos Poeta, lo que te preocupa Mira como se llenan los vasos En alguna parte un poeta piensa. En cada aposento Un mazo de cartas flota en el aire En el ángulo oblicuo de los techos Porque aquí se cuestiona la Vida El Verbo brota del sueño El vaso y el vientre chocan: El areópago ardiente de los poetas La vida pasa por el pensamiento Noche Todo camino puede andar Ensucien sus manos como siempre y en el mar naufragó En un momento vas a ver Las almas repudian todo encierro sube al taxi, nena Guarda el hilo, nena Aunque me fuercen yo nunca voy a decir ¡No! nunca la abandones III *************no se pierda Los magnetómetros de Mario en http://blogsdelagente.com/morgana/posts EL MAESTRO EXCÉNTRICO He aquí un notable problema de edades que estoy seguro divertirá a los jóvenes y abrirá, al mismo tiempo, una nueva línea de razonamiento a algunos sabiondos que han hecho del cálculo estadístico su especialidad. La lucha empezó a caldearse entonces entre las familias Jones y Brown, por lo que al cuarto día las dos chicas aparecieron acompañadas de su hermana mayor, de modo que ese día compitieron las edades combinadas de las tres chicas contra las de los muchachos.Por supuesto que ellas ganaron esta vez, ya que sus edades en conjunto duplicaban a las de los dos muchachos. ESTE ES UNO DE LOS TANTOS FAMOSOS ACERTIJOS DE SAM LOYD, PUBLICADO HACE MUUUUUUCHO TIEMPO POR MARTIN GARDNER…PIENSEN UN POCO Y SI NO LES SALE …MÁS ABAJO ESTÁ LA RESPUESTA… Respuesta Al día siguiente la niña más pequeña tendría 639 días, y la nueva recluta 1.915 días, totalizando 2.544 días, lo que duplicaría la edad del primer chico quien, con un día más, tendría 1.277. Al día siguiente el chico, de 1.278 días de edad, trae a su hermano mayor, que tiene 3834 días, de modo que sus edades combinadas suman 5.112 días, justo el doble de la edad de las chicas, que en ese momento tendrían 640 y 1.916, es decir, 2.566 días. Llegamos a los 7.670 días de la siguiente manera. La joven ha llegado a su vigésimo primer cumpleaños, por lo que 21 veces 365 de 7.665, más 4 días por cuatro años bisiestos y 1 día extra que es el de su vigésimo primer cumpleaños. Franz Kafka Salto Capioví (Misiones) DEDICADO A ISABEL Y AL HERMOSO PUEBLO DE CAPIOVÍ (¡¡¡ vamos MISIONES !!!!) La evolución de la lengua castellana observada en los últimos años, debida sobre todo a las aportaciones realizadas por los jóvenes, ha impulsado a la Real Academia de la Lengua a realizar una paulatina reforma de la ortografía española. El objetivo será unificar el español como lengua universal de los hispanohablantes. La reforma hará más simple el castellano, pondrá fin a los problemas de otros países y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua. *Primera etapa: **Segunda Etapa: No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre “echo” y “hecho”. ***Tersera etapa ****Cuarta etapa Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo. Berbigrasia:
*****Kinta etapa Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aser rreforma klabe para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de “Serbante y Kebedo.” Así, de algún modo, la humanidad descubrió a las hadas y a las brujas. Se supo también que las hadas se habían separado de las brujas mudándose primeras a la tierra de la fantasía. Y no sólo eso…A muchas de ellas les crecieron alas y así aparecieron en numerosos cuentos. A las que no se les dio por esa coquetería se las llamó NINFAS… y fueron muchísimas más… ¿Cómo debería él amarte? o ¿cómo puede juzgarte sabia ¿No has arrebatado a Diana de su carro? ¿No has arrancado a las Náyades de la inundación, Los griegos antiguos les pusieron nombre a las ninfas de los árboles: Hamadríades En El banquete de los eruditos Ateneo menciona a ocho hamadríades, hijas de Óxilo y una doncella llamada Hamadría: Náyades en el baño, de Giorgio de Chirico. Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: Esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos. El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse. Jules Florencio Cortázar nació en la embajada de Argentina en Bruselas el 26 de Neptuno, que estará subvencionado, Mas todo su furor aquí no basta; adornada con lindas bandoleras, Leopoldo García-Alas y Ureña «Clarín» fue un célebre escritor español, nacido el 25 de abril de 1852 en Zamora y fallecido el 13 de junio de 1901 en Oviedo. Parece ser que la pesadilla de todos los amigos y conocidos de Clarín era su letra ininteligible. Por ello recibía bastante a menudo críticas constructivas, alguna mofa o alguna queja, por ejemplo la de Benito Pérez Galdós. En una carta dirigida a Clarín le dice, «¡Cuán más hermoso recibir un papel lleno de garabatos y prepararse a los goces puros de la adivinación! Ir conquistando sílaba a sílaba el reino misterioso de su escritura caldea». (*)Práxedes Mateo Sagasta y Escolar (Torrecilla en Cameros, 21 de julio de 1825 – Madrid 5 de enero de 1903) fue un ingeniero de caminos y político español, miembro del Partido Liberal, de matiz progresista, siete veces Presidente del Gobierno en el período comprendido entre 1870 y 1902 y famoso por sus dotes retóricas. Escribir es humano
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http://blogsdelagente.com/morgana/2009/11/14/neuroteologia-regalo-cumpleanos-abelito
la loca esperanza, la loca poesía.
me brota la vida, me crecen las rosas.
invento un idioma diciendo te quiero.
mi almohada de luna, a pesar de todo…
también es milagro, también aventura.
La fe en el camino será tu constante!
verás que se cuela el sol por tu puerta.
de sentirte vivo… A pesar de todo!
los pájaros sueltos, la luna de fiesta.
y el duende, y el angel del vino y la brisa.
los chicos que crecen jugando en la plaza…
A pesar de todo y de todas las cosas…
Walsh jeroglíficos a pesar de todo
♥ ♥ ♥ Pendejadas♥ ♥ ♥

Jacopo Bassano (1517-1592)
Retrato de un Cardenal
(Manierismo)
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para que llegue al puerto
de las aguas quietas,
donde el mar silba
su saliva de labios secos y agonías
Espero que las tempestades
se estrujen
con la fuerza de los años
y los truenos se retiren;
y los ruidos se ensordezcan.
Que este cuerpo
esté presente
para beber del sol
En paz.
ODA PARA LA VEJEZ
Silvia Angélica Sánchez
GENERAL ROCA,
RIO NEGRO – PATAGONIA,
Argentina
o bien…
Nota de Clarín del día de ayer, por Horacio Ortelli“Caminar es salud, correr es vivir”
es el lema de Efraín.
Pero Efraín no se queda ahí. Ya trabaja, en colaboración con el PAMI, para lograr que más personas se vuelquen a la actividad deportiva. “Les dije que en un año vamos a tener cien Efraínes más y eso los motiva mucho”, revela. Así es Efraín Wachs, un buen espejo para todos. Reencuentro (3er. Concurso de Relatos Cortos)
“Reencuentro”

Las tres sombras sin vida lo cuidan, lo protegen de los grandes peligros, esos que traen los vivos y que lo han dejado sin sus hermanas.
Esta parte del recorrido será húmeda y silenciosa. Propicia para recordar el aspecto de las dos. No ha olvidado la rubia cabellera de Sissy y la postura peleadora de Leonarda.
Ellas lo esperan, tal vez. O quizás sea tarde y sus infancias se hayan ido. Ya se verá…
Finde tranqui, mucho discurso y pocas nueces…
en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta había extraviado.
esta salvaje selva, áspera y fuerte
que me vuelve el temor al pensamiento!
mas por tratar del bien que allí encontré,
de otras cosas diré que me ocurrieron.
pues tan dormido me hallaba en el punto
que abandoné la senda verdadera.
allí donde aquel valle terminaba
que el corazón habíame aterrado,
ya vestían los rayos del planeta
que lleva recto por cualquier camino.
que en el lago del alma había entrado
la noche que pasé con tanta angustia.
ya salido del piélago a la orilla,
se vuelve y mira al agua peligrosa,
se volvió por mirar de nuevo el sitio
que a los que viven traspasar no deja.
seguí el camino por la yerma loma,
siempre afirmando el pie de más abajo.
una onza ligera y muy veloz,
que de una piel con pintas se cubría;
mas de tal modo me cortaba el paso,
que muchas veces quise dar la vuelta.
y el sol se alzaba al par que las estrellas
que junto a él el gran amor divino
así es que no auguraba nada malo
de aquella fiera de la piel manchada
mas no tal que terror no produjese
la imagen de un león que luego vi.
con la cabeza erguida y hambre fiera,
y hasta temerle parecia el aire.
parecía cargar en su flaqueza,
que ha hecho vivir a muchos en desgracia.
con el pavor que verla me causaba
que perdí la esperanza de la cumbre.
y llega luego un tiempo en que se arruina,
y en todo pensamiento sufre y llora:
pues, viniendo hacia mí muy lentamente,
me empujaba hacia allí donde el sol calla.
se me mostró delante de los ojos
alguien que, en su silencio, creí mudo.
«Apiádate de mi ‑yo le grité‑,
seas quien seas, sombra a hombre vivo.»
y a mis padres dio cuna Lombardía
pues Mantua fue la patria de los dos.
y viví en Roma bajo el buen Augusto:
tiempos de falsos dioses mentirosos.
hijo de Anquises que vino de Troya,
cuando Ilión la soberbia fue abrasada.
y no subes al monte deleitoso
que es principio y razón de toda dicha?»
de quien mana tal río de elocuencia?
‑respondí yo con frente avergonzada‑.
válgame el gran amor y el gran trabajo
que me han hecho estudiar tu gran volumen.
el único eres tú de quien tomé
el bello estilo que me ha dado honra.
sabio famoso, de ella ponme a salvo,
pues hace que me tiemblen pulso y venas.»
‑me repuso después que vio mi llanto‑,
si quieres irte del lugar salvaje;
no deja a nadie andar por su camino,
mas tanto se lo impide que los mata;
que nunca sacia su ansia codiciosa
y después de comer más hambre aún tiene.
y serán muchos más hasta que venga
el Lebrel que la hará morir con duelo.
sino virtud, amor, sabiduría,
y su cuna estará entre Fieltro y Fieltro.
por quien murió Camila, la doncella,
Turno, Euríalo y Niso con heridas.
hasta que dé con ella en el abismo,
del que la hizo salir el Envidioso.
que vengas tras de mí, y seré tu guía,
y he de llevarte por lugar eterno,
verás, dolientes, las antiguas sombras,
gritando todas la segunda muerte;
el fuego, pues confían en llegar
a bienaventuras cualquier día;
más digna que la mía allí hay un alma:
te dejaré con ella cuando marche;
puesto que yo a sus leyes fui rebelde,
no quiere que por mí a su reino subas.
allí está su ciudad y su alto trono.
iCuán feliz es quien él allí destina!»
por aquel Dios que tú no conociste,
para huir de éste o de otro mal más grande,
y pueda ver la puerta de San Pedro
y aquellos infelices de que me hablas.»
Dante Alighieri
Traducción de Luis Martínez de Merlo (Cátedra, Madrid)
Alighieri
Infierno
Rodin ![]()
Mide 6 m de alto, 4 de ancho y 1 de profundidad. ODA A LA LIBERTAD, mi libertad civil bien entendida.

como yo te he querido,
te engañas si pretendes
hallar amor más fino.
pero no como el mío,
por quien vertió tu pecho
sus primeros gemidos.
vuelve a tu nido.
en tu amor embebido,
jamás toqué tus plumas,
ni ajé tu albor divino;
si otro puede tocarlas
y disipar su brillo,
salva tu mejor prenda
ven al seguro asilo. 
vuelve a tu nido.
Aquí otro pajarillo:
No palomita mía,
Nadie toca este sitio.
Tuyo es mi pecho entero,
Tuyo es este albedrío;
Y por ti sola clamo
Con amantes suspiros.
Vuelve a tu dulce nido.
Tus bellos coloridos,
Yo sólo sabré darles
Su aprecio merecido,
Yo sólo así merezco
Gozar de tu cariño;
Y tú sólo en mí puedes
Gozar días tranquilos.
Vivir sin tus cariños,
Vuelve mi palomita,
Vuelve a tu dulce nido.
(1790-1815)
Enseña Gramática y Latinidad cuando surge en él el amor por Silvia, es decir Maria Santos Corrales, quien tenía entonces trece años (él era casi 7 años mayor).
Durante un tiempo convive con los agricultores en el valle de Majes y tomará contacto con la lírica quechua y mestiza, con el antiguo Arañil, que luego él transformará en Yaraví ofreciendo así la primera manifestación.
Durante la rebelión de Pumacahua, Melgar se alista en las filas revolucionarias, cae prisionero en Humachiri, y es condenado a muerte en la mañana del 15 de marzo de 1815.
Mariano Melgar es fusilado por orden de Miguel de Amat cuando apenas tiene 25 años de edad.
ODA A LA LIBERTAD
Puedo cantar. Se rompió el duro freno,
Descubriré mi seno,
Y con lenguaje puro
Mostraré la verdad que en él se anida,
Mi libertad civil bien entendida.
Levantad esos rostros abatidos,
Indios que con espanto,
Esclavos oprimidos,
Del cielo y de la tierra sin consuelo,
Cautivos habeis sido en vuestro suelo.
Cuyas luces nos daban el tormento
De mirar al Talento
Lleno siempre de agravios,
Cuando debiera ser dictador justo
Apoyo y esplendor del trono augusto.
Que viste con escándalo a este mundo,
En tesoros fecundo,
A tí sacrificado;
Que recogiendo el oro americano,
Te burlaste del precio y del tirano.
Horribles siglos, noche tenebrosa,
Huid. La india llorosa,
El sabio despreciado, el orbe entero,
Sepan que espiró el mal; y que hemos dado
El primer paso al bien tan suspirado.
Oid: también amigos europeos,
Que en opuestos deseos
Nos visteis divididos,
Oid. Acaba ya la antigua guerra;
Amor, más que tesoros, da esta tierra.
Del Empíreo bajó, de luz rodeada,
La Libertad amada,
A extinguir la miseria
Que en nuestro patrio suelo desdichado
Por tres siglos había dominado.
Levantádose había el despotismo,
Y los pies del coloso en el abismo
Tenía su cimiento.
¿Pero de qué ha servido?
De hacer con su caída mayor ruido.
La Santa Libertad: se ha desplomado:
Se extremeció la tierra; y espantado
Volvió a ver su fiereza
Todo hombre; pero ved que ya no es nada
Su estatua inmensa en polvo disipada.
El cetro que arrancado al rey había
La Libertad, lo dio a la nación mía,
“Acabad vuestros males:
Resistid al tirano.”
Dijo la Diosa con acento humano.
Voz tan dulce: los polos retumbaron:
El eco derramaron
Sobre la tierra entera;
Y la América toda en el momento
Saltó llena de gozo y de contento.
Este poder? ¿En donde se comienza
A formar la obra inmensa
Del remedio a que incita
Esta voz celestial? Así decía,
Y empezó mi país desde aquel día.
Para el día inmortal; más del averno
El enemigo eterno
Del hombre, el Error, viene
Arrastrando consigo hacia la tierra
La Discordia feroz, la cruda Guerra
Que a la ciudad domina, se ha sentado:
Sobre ella ha vomitado
Un humo denso y negro.
A todos dejó ciegos la negrura:
¡Cuánto horror presentó su noche oscura!
Pensó el indio infeliz dentro del pecho
Bajo su pobre techo
De su triste familia circuido,
Lloró sobre sus hijos su quebranto,
Y la esposa bebió su amargo llanto.
Dijo el sabio sentado en su retiro,
“Si olvidado me miro,
“Si falta vigilancia
“Sobre la ilustración, ¿por qué me muevo?
“Así fue siempre, no es defecto nuevo”
Tímido y aterrado el europeo,
“Jurar mi ruina veo
“O diestros elijamos
“A quienes con justicia y con prudencia
“Muden en favor nuestro la sentencia”
“Que pacíficos somos, generosos,
“Amantes y obsequiosos?
“Decid: ¿donde observasteis
“El furor que temeis? Equivocados
“De nuestro amor huis precipitados”
Y su voz escuchó la Providencia
Su invisible presencia
Disipió el negro vicio;
Y cuando el pueblo unido reclamaba,
Ella los electores señalaba.
El temor, la aflicción, la desconfianza?
Cobró nueva esperanza,
Nuevo aliento funesto
El Error; y su empeño redoblando
Volvió el indio a su pena,
El sabio hollado a su misantropía;
Y el de Iberia creía
que la grave cadena
De las manos del noble americano
Pasaría a ligar su fuerte mano.
Mandó que no salieran del congreso:
Votó por la ciudad, y a su regreso
En publicar se empeña
Que nada se recele, que ha extirpado
La cruel discordia de su pueblo amado.
Pues se dejó sentir su breve ausencia:
Con su afable presencia
Apagó pronto el fuego.
¿Cómo han de pensar todos igualmente,
Ni dónde un mal cesó tan prontamente?
La Paz y la Virtud al cuerpo, sabio,
Al triunfo o a su agravio
Suspensas atendían,
Pisando cada una en su montaña,
Minerva, la India, y la orgullosa España.
Minerva se paró; a su diestro lado
Manco estuvo, rodeado
de indios que su remedio
esperaban; y allí con el hispano
esperó Iberia en la siniestra mano,
Cansado de aguardar, hacia el poniente
Más suena de repente
La voz que se deseaba:
“El indio, el sabio de la unión amante,
“Os han de gobernar, en adelante”
“¡Viva, si, la elección que nos conserva”
Manco, Iberia, Minerva
Con voz dulce y activa
Clamaron: y los Incas sepultados
Saltaron de su tumba alborozados.
Quedó el hispano en la ciudad seguro;
Y los que “país oscuro”
A mi suelo llamaron,
Mirándole en prodigios tan fecundo,
“Ahora sí es,” dijeron, “nuevo mundo.”
Se sumergió el Error avergonzado,
De la mortal Discordia acompañado.
¡Oh, día el más plausible!
¡Oh Arequipa! ¡Teatro afortunado
De una acción en que tanto se ha logrado!
Jamás cantar sabré vuestros loores,
Pero ¿qué más honores?
¿Qué himnos más bellos más proporcionados
Que el general placer con que mil veces
Se felicita el pueblo por sus jueces?
Que en Ultramar la luz primera visteis;
¿Esto es lo que temisteis?
¿Pensasteis ¡qué engañados!
Que un pueblo Americano
Sería vengativo, cruel, tirano?
Este sólo; que al justo magistrado,
Ya por sí penetrado
De amor al patrio suelo
Le urgiesen a ser fiel en cada punto
Deudos, padre, hijo, esposa, todo junto.
Diremos: “Es mi Patria el globo entero:
Hermano soy del Indio y del Ibero;
Y los hombres famosos
Que nos rigen, son padres generales
Que harán triunfar a todos de sus males” BERENICE

Si la casualidad es la más empeñosa jugada del destino,
Combatió largamente y obtuvo muchas victorias, pero en su ausencia, su esposa Berenice languidecía y estaba llena de temores por la vida de su esposo.
Pero por la noche alguien llegó hasta el templo y robó la cabellera. Se rumoreó que lo hizo un sacerdote del templo de Serapis, dios egipcio, indignado por el hecho de que la reina hiciera un sacrificio a una deidad griega. La desesperación de Berenice y el furor de Ptolomeo ante el hecho del hurto fueron grandes. ![]()

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La tercera Berenice de hoy, y quizás la más conocida, es un cuento de Edgar Allan Poe, que empieza aquí, en traducciòn de Julio Cortázar, y sigue en los comentarios (que Morganita me perdone).
Berenice
Edgar Allan Poe
Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem, curas meas aliquantulum fore levatas
Por qué no pude aceptar
No era poca guita ¿verdad? ¿O sí? ¿Cuánto vale su convicción escritor amigo?
Que pena que no dure para siempre
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…
Oración de un desocupado

Hijo


CLASE MAGISTRAL
NO TE TOMES A TÍ MISM@ TAN EN SERIO…NADIE MÁS LO HACE…
HOY CUMPLO UN AÑO EN EL BLOG….!!!!!! ¿PARA QUÉ ADULAR?
ESPECIALMENTE LOS GATOS

Me mudé a una casa en pleno territorio gatuno. Es un barrio de casas viejas con angostos jardines tapiados. Por nuestras ventanas traseras se divisan una docena de tapias en una dirección y otra docena de tapias en dirección contraria, de todos los tamaños y alturas. Árboles, hierba, arbustos. Hay un pequeño teatro con tejados a distintas alturas. Aquí los gatos están en su elemento. Siempre se les ve sobre las tapias, los tejados y en los jardines, llevando una complicada existencia secreta, como las vidas de los chavales de barrio, regidas por unas normas particulares e inimaginables que los adultos nunca aciertan a descubrir.
DORIS LESSING![]()
LA SENTENCIA


En toda perspectiva completa hay un plano donde hacen su vida las cosas deseadasARTAUD

la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana
nos revela una mujer desnuda.
en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican.
contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos
la vida es una pitanza profunda.
nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca,
el vientre está bien.
en los mostradores de la tierra
la vida está vacía,
la cabeza está lejos.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande,
el mundo está atestado.
el mundo tiembla,
la vida engendra algo
que asciende hacia los techos.
alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos
y de las pipas de la tarde.
de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos
de los sueños mal construidos.
y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos
de la asamblea áerea.
como una flor o como un vaso
lleno de formas y de humos.
la vida es clara
en los cráneos vitrificados.
se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.
del poeta melenudo.
Por Antonin Artaud
Oeuvres complètes (tome I)
Intérprete: Pescado Rabioso
Todo puede andar…
Con esta sangre alrededor
no sé que puedo yo mirar
la sangre ríe idiota
como esta canción
¿ante qué?
Relojes se pudren en sus mentes ya
una balsa que nunca zarpó
mar aquí, mar allá
que ya es la hora de volver
pero trayendo a casa todo aquél
fulgor
¿y para quién?
las cruces dejaron de llover
los hombres te miran
te quieren tomar
ojo el ramo, nena
las flores se caen, tienes que parar
Ví las sonrisas muriendo en el
carrousell
Vi tantos monos, nidos, platos de
café
platos de café, ah
guarden bien tus manos
esta libertad
ya no poses, nena
todo eso es en vano
como no dormir
que todo tiempo por pasado fue mejor
mañana es mejor
Aquellas sombras del camino azul
¿dónde están?
yo las comparo con cipreses que ví
sólo en sueños
y las muñecas tan sangrantes
están de llorar
y te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar
y te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar
¡No! puentes amarillos
Mira el pájaro, se muere en su jaula
¡No! nunca la abandones
Puentes amarillos, se muere en su jaula
Mira el pájaro, puentes amarillos
Hoy te amo ya
y ya es mañana
Mañana
Mañana
Mañana almafuerte
Los acertijos de Samuel y la captación juvenil

Parece que un maestro ingenioso o excéntrico -ya que de ambos casos puede tratarse-, deseoso de reunir cierto número de alumnos mayores en una clase que estaba formando, ofreció dar un premio cada día al bando de muchachos o de muchachas cuyas edades sumaran más.
Bien, el primer día sólo asistieron un muchacho y una chica, y como la edad del muchacho duplicaba la de la chica, el premio fue para él. Al día siguiente, la chica llevó a su hermana al colegio. Se descubrió que sus edades combinadas eran el doble que la del muchacho, de modo que ambas chicas compartieron el premio. Cuando la escuela se abrió al día siguiente, sin embargo, el muchacho había reclutado a uno de sus hermanos. Se descubrió que las edades combinadas de ambos duplicaban las edades de las dos chicas, así que los muchachos se llevaron ese día todos los honores y dividieron el premio. 

La batalla continuó hasta que la clase se colmó, pero no es necesario que nuestro problema vaya más allá. Deseamos saber la edad de aquel primer muchacho, sabiendo que la última chica se unió a la clase el día de su vigésimo (21) primer cumpleaños.
Es un acertijo simple pero hermoso, que requiere más ingenio que conocimientos matemáticos, y fácilmente descifrable por medio de métodos típicos de todos los acertijos. 



La primera niña tenía sólo 638 días de edad, y el muchacho el doble, es decir, 1.276 días.
Los que supusieron que la edad del chico era 3 años y 1/2 pasaron por alto el hecho de aumentar la edad de los alumnos día a día.
Opciones
una pequeña fábula
“Ay”, dijo el ratón, “el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer”.
“Sólamente tienes que cambiar tu dirección”, dijo el gato, y se lo comió.
(Praga, 1883 – 1924)
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Emos triunfao Kapiobi !!!!

Será una enmienda en etapas que entrarán en vigor pausadamente, para evitar confusiones.
Supresión de las diferencias entre c, q y k.
Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante pues, se eskribirá:
kasa, keso, Kijote…
Simplifikación de los sonidos de la c y z
Esto korresponde a la necesidad de igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos ke convierten todas estas letras en un úniko fonema “s”. Kon lo kual sobrarán la c y la z:
“El sapato de Sesilia es asul”.
Desapareserá la doble c y será reemplasada por la x:
“Tuve un axidente en la Avenida Oxidental”.
Grasias a esta modifikasión, los españoles no tendrán desventajas ortográfikas frente a otros pueblos, por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
se funden la b kon la v
Ya ke no existe diferensia alguna entre el sonido de la b y la v, a partir del segundo año, desapareserá la v.
Y beremos kómo bastará kon la b para ke bibamos felises y kontentos.
Pasa lo mismo kon la elle y la y
Todo se eskribirá kon y:
“Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar”.
Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.
Supresión kompleta de la hache
La hache, kuya presensia es fantasma, kedará suprimida por kompleto:
Así, ablaremos de abas o alkool.
Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.Konsistencia de la doble r
A partir del terser año de esta implantasión, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r:
“Rroberto me rregaló una rradio”.
Fusión de g y j
Para ebitar otros problemas ortográfikos, se fusionan la g y la j, para ke así, jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. Aora todo ba kon jota:
“El jeneral jestionó la jerensia”.
No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará ke ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rrápido rritmo.
Supresión de tildes o asentos
Orrible kalamidad del kasteyano, en jeneral, son las tildes o asentos.
Esta sankadiya kotidiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el inglés, ke a triunfado universalmente sin tildes.
“Komo komo komo komo!”Simplifikasion de konsonantes st, ps o pt
Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana.
Kon el kambio anterior diremos ke etas propuetas okasionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.
Proibision de consonantes finales
Seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano.
Asi, se dira: “¿ke ora es en tu relo?”, “As un ueko en la pare” y “La mita de los aorros son de agusti”.
Entre eyas, se suprimiran las eses de los plurales, de manera ke diremos “la mujere” o “lo ombre”.
eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo
El uso a impueto ke no se diga ya “bailado” sino “bailao”, no “erbido” sino “erbio” y no “benido” sino “benio”.
Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo ya no manda, al fin y al kabo.
Supresion de la interbokalika y de artikulo
Dede el kinto año kedaran suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia.
Adema y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo.
Sera poko enrredao en prinsipio y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma resultan ma fasile.
Nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe.
Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ispanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa.

Cuídame las Hamadríades…por favor
En el Universo existe una realidad paralela a la nuestra que los ojos humanos no pueden ver…pero que está. Seres fantásticos la pueblan en una multiplicidad increíble y los públicos antiguos solían ser receptivos a sus mensajes.
Soneto a la ciencia
[Poema: Texto completo] Edgar Allan Poe
¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres!
que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.
¿Por qué devoras así el corazón del poeta,
buitre, cuyas alas son obtusas realidades?
aquel a quien no dejas en su vagar
buscar un tesoro en los enjoyados cielos,
aunque se elevara con intrépida ala?
¿Ni expulsado a las Hamadríades del bosque
para buscar abrigo en alguna feliz estrella?
al Elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño de verano bajo el tamarindo?
o Adríades. Sí, parecido a las Dríades, pero relacionadas con un único árbol de tal modo que mueren si éste se corta. Por esta razón, las dríades y los dioses castigaban a los mortales que dañaban a los árboles.
Edgar Allan Poe no se contenta con las Hamadríades…trae también a las NÁYADES, ninfas del agua dulce
La cucharada estrecha

La cucharada estrecha
agosto de 1914.Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, comparable a Jorge Luis Borges, Antón Chéjov o Edgar Allan Poe. Vivió buena parte de su vida en París, ciudad en la que se estableció en 1951, en la que ambientó algunas de sus obras, y donde finalmente murió el 12 de febrero de 1984. En 1981 se le otorgó la ciudadanía francesa.CLARÍN…A LA CONCHA DE VENUS…!!!

Nacimiento de Venus
A la concha de Venus amarrado
y al recio galopar de los tritones,
por formar comités para elecciones
cual César, cruza el mar alborotado.
en redes de cristal tiende traiciones,
y del agua salobre cien montones
arroja sobre el nauta atribulado.
toca por fin las playas españolas
débil barquilla en forma de canasta
y brota al punto el inmortal Sagasta(*)
cual Venus de la espuma de las olas.

Comentar es divino
Votar no tiene precio
Playa de la Concha-Donostia (http://www.flickr.com)
Apenas desembarcado en el planeta Faros, me llevaron los farenses a conocer el ambiente físico, fitogeográfico, zoogeográfico, político-económico y nocturno de su ciudad capital que ellos llaman 956.
Los farenses son lo que aquí denominaríamos insectos; tienen altísimas patas de araña (suponiendo una araña verde, con pelos rígidos y excrecencias brillantes de donde nace un
sonido continuado, semejante al de una flauta y que, musicalmente conducido, constituye su lenguaje); de sus ojos, manera de vestirse, sistemas políticos y procederes eróticos hablaré alguna otra vez.
Creo que me querían mucho; les expliqué, mediante gestos universales, mi deseo de aprender su historia y costumbres; fui acogido con innegable simpatía. Estuve tres semanas en 956; me bastó para descubrir que los farenses eran cultos, amaban las puestas de sol y los problemas de ingenio. Me faltaba conocer su religión, para lo cual solicité datos con los pocos vocablos que poseía pronunciándolos a través de un silbato de hueso que fabriqué diestramente.
Me explicaron que profesaban el monoteísmo, que el sacerdocio no estaba aún del todo desprestigiado y que la ley moral les mandaba ser pasablemente buenos. El problema actual parecía consistir en Illi. Descubrí que Illi era un farense con pretensiones de acendrar la fe en los sistemas vasculares («corazones» no sería morfológicamente exacto) y que estaba en camino de conseguirlo.
Me llevaron a un banquete que los distinguidos de 956 le ofrecieron a Illi. Encontré al heresiarca en lo alto de la pirámide (mesa, en Faros) comiendo y predicando. Lo escuchaban con atención, parecían adorarlo, mientras Illi hablaba y hablaba. Yo no conseguía entender sino pocas palabras. A través de ellas me formé una alta idea de Illi. Repentinamente creí estar viviendo un anacronismo, haber retrocedido a las épocas terrestres en que se gestaban las religiones definitivas. Me acordé del Rabbi Jesús. También el Rabbi Jesús hablaba, comía y hablaba, mientras los demás lo escuchaban con atención y parecían adorarlo.

Pensé: ¿Y si éste fuera también Jesús? No es novedad la hipótesis de que bien podría el Hijo de Dios pasearse por los planetas convirtiendo a los universales. ¿Por qué iba a dedicarse con exclusividad a la Tierra? Ya no estamos en la era geocéntrica; concedámosle el derecho a cumplir su dura misión en todas partes. Illi seguía adoctrinando a los comensales. Más y más me pareció que aquel farense podía ser Jesús. «Qué tremenda tarea», pensé. «Y monótona, además. Lo que falta saber es si los seres reaccionan igualmente en todos lados.
¿Lo crucificarían en Marte, en Júpiter, en Plutón..?»

Hombre de la Tierra, sentí nacerme una vergüenza retrospectiva. El Calvario era un estigma coterráneo, pero también una definición. Probablemente habíamos sido los únicos capaces de una villanía semejante
¡Clavar en un madero al hijo de Dios..! Los farenses, para mi completa confusión, aumentaban las muestras de su cariño; prosternados (no intentaré describir el aspecto que tenían) adoraban al maestro. De pronto, me pareció que Illi levantaba todas las patas a la vez (y las patas de un farense son diecisiete).
Se crispó en el aire y cayó de
golpe sobre la punta de la pirámide (la mesa). Instantáneamente quedó negro y callado; pregunté, y me dijeron que estaba muerto.
Parece que le habían puesto veneno en la comida.
De La Simetría Interplanetaria
Julio Cortázar
El Cristo de San Juan de la Cruz (1951)
Dalí


Sábado 14 de marzo
Buenos Aires, la temperatura máxima fue de 33,1° y llovió varias veces. A las 10 de la noche apenas teníamos 20°. Una jornada normal en Baires. ¿Normal ?
Pancho entra con mi hijo a las 23.30. No les damos mucha bola porque estos adolescentes entran y salen tantas veces…Estamos terminando de cenar y nos alborotan…”Ma, me parece que acaban de chorear en la otra cuadra…” suelta Bru en su lenguaje teen (no se le entiende nada)
Pancho es más chico y está más movilizado…”Sí…eran dos tipos que salieron rajando de la panadería o de al lado…no sé”…
“Se subieron a un coche y se vinieron de contramano para acá…Y le pegaron un tiro a alguien…Nos guardamos justo…”
Notablemente…no les brotó una sola de las palabras güasas de las que suelen usar. El evento los sacudió y los emancipó de la boludez crónica imperante. El resto de nosotros, la family en amable cena, quedó duro.
Y esto es normal…pasa todos los días. Y estoy en una buena zona, en la capital de la República. Civilización y barbarie. ¿Cómo lo protejo?…
¿hago una manifestación? ¿Tengo que esperar que el tiro llegue a nosotros?
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), no obstante, mantiene un alerta que abarca la zona del Río de la Plata, el sur de Santa Cruz, sudoeste de Buenos Aires y Tierra del Fuego.
“Continúan registrándose vientos intensos del sudoeste con ráfagas sobre Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz. se prevé que sobre el resto del área de cobertura se incremente la velocidad del viento, estimándose que la intensidad de los mismos alcance valores de hasta 70 km/h con ráfagas entre 70 y 100 km/h. Esta situación continuará por lo menos hasta la mañana del domingo 15 de marzo”, advierte el último parte, emitido a las 20:30.
El Servicio Sociológico Nacional, mantiene un alerta que abarca tu zona de interés, tu vida, las vidas de lo que vos querés. Mientras tanto, se preveé que se incremente la voracidad fiscal y el indecente desinterés por la vida digna de los habitantes de la nación. Esta situación continuará…y nuestra vida tranquila ya no existe. Hasta su voz ha muerto…
Para poder dormir leo…
LA LLUVIA
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Jorge Luis Borges
En la tranquilidad de otra ¿era geológica?
Un lindo tío mío…médico de los mejores anque Director del Hospital de Tisiología en mi infancia…le decía siempre a sus hijos y a sus sobrinos…
“Hablar bien no cuesta un carajo y da un beneficio de la san puta…!!”
(Angelito Dixit)
Siempre me acuerdo de esta frase que he sabido poner en práctica en incontables ocasiones…En aras de (locución prepositiva que significa en honor o en interés de) su difusión hago este pequeño aporte…
En español existen los participios activos como derivados verbales.
El participio activo del verbo atacar, es atacante,
el de sufrir, es sufriente,
el de cantar, es cantante,
el de existir, existente.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad
para ejercer la acción que expresa un verbo, se agrega al final de su raíz la terminación ‘ente’.
Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente,
¡¡¡NO PRESIDENTA!!!, independiente del sexo (poco o mucho) que tenga.
Se dice estudiante, no estudianta.
Se dice adolescente, no adolescenta. 

Se dice paciente, no pacienta.
CONCLUSIÓN: Cuando se refieren a la PRESIDENTE llamándola presidenta (ella misma lo hace) puede ser que estemos ante la concreción de un ataque subliminal (por debajo del umbral de conciencia de ingreso de información) hacia la persona a la que no se le reconoce capacidad para ejercer la acción que expresa el verbo.
OJO CHE…NO JODAN!!!
presidenta ente participio activo
DESAFÍO…FASE CERO

Don Adrián Paenza tiene la culpa…
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Entre muchas otras cosas, tiene la culpa de que en Argentina se haya masificado el conocimiento del basquet, de los Chicago Bulls, de Michael Jordan…
Tiene la culpa de que muchos asustados por las matemáticas ahora te escuchen 2 minutos seguidos cuando se les plantea un problema…

No es poca cosa.
Pero además, tiene la culpa de que Don Diego Golombek, por muchísimos méritos propios, ahora sea reconocido en todas partes.
Puede ser que a muchos les resulte más entendible (y digerible) leer:
(*) Nada más fácil: cocinar 100g de azúcar y un poco de vainilla en una cacerolita a fuego fuerte hasta que el azúcar tome una coloración oscura. Agregar 100g de almendras previamente tostadas en el horno y mezclar bien. >>
O conocer audiovisualmente la Tabla Periódica de los Alimentos y enterarse el por qué, las hojas de aluminio que compramos en el súper tienen una cara opaca…
Pero no se puede negar el encanto del siguiente desafío:
jajaja ¿ se enganchó no? Bueno no sufra ahí va la solución…
<<
Ganó ocho Premios Goya incluyendo premios a la mejor película y el mejor director, y Nicole Kidman fue candidata a la mejor actriz.
Grace Stewart (Nicole Kidman) es una joven madre católica, quien vive con sus dos pequeños hijos en una casa de campo remota. Los niños, Anne y Nicholas, tienen una extraña enfermedad que incluye fotofobia (pudiendo ser, quizá, porfiria eritropoyética), por lo que sus vidas están estructuradas alrededor de una serie de reglas complejas diseñadas para protegerles de cualquier exposición a la luz del sol.
La llegada de tres sirvientes a la casa (una niñera, un jardinero y una joven muda) coincide con un número de eventos extraños, y Grace comienza a temer que no estén solos. Anne comienza a hacer dibujos de cuatro personas: un hombre, una mujer, un niño llamado Victor y una anciana, sobre los cuales había escrito el número de veces que los habia visto poniendo sobre la anciana el numero 14 .
Un día, comienza a oírse un piano, el cual estaba siendo tocado en una habitación cerrada y vacía. Cada vez que Grace entraba en la habitación y dejaba la puerta abierta, esta se cerraba, pero cuando trata de descubrir por qué, la puerta se cierra bruscamente, golpeándola y arrojándola contra el suelo. Grace trata atrapar a los “intrusos” con una escopeta, pero no logra encontrarlos. Mientras tanto, regaña a su hija por sus comentarios sobre fantasmas que, según ella, vivían en la casa. Cuando finalmente Grace se convence de que hay una presencia más allá de sus hijos y los sirvientes en la casa, sale de la misma, en medio de la niebla, a buscar al sacerdote para conseguir que la bendiga. Mientras tanto, los sirvientes, liderados por Bertha Mills, claramente planean hacer algo. El jardinero cubre con hojas secas tres tumbas, y, más tarde, la Sra. Mills escucha religiosamente las peleas de Anne con su madre por sus opiniones diferentes.
En el bosque que rodea su casa, Grace se pierde en medio de la niebla, pero milagrosamente descubre a su esposo Charles regresando a su hogar. Sin embargo, Charles se ve distante, solo, y permanece recostado la mayor parte del tiempo.
Anne, mientras tanto, preparaba su comunión, la cual se llevaría a cabo en pocos días. Grace, que le estaba haciendo el vestido, debía probárselo de tanto en tanto para ver si el trabajo avanzaba bien. Un día, mientras Charles descansa en su habitación y Grace está con Anne en otra sala probándole el vestido, la madre debe salir y la niña se queda sola. Cuando Grace vuelve, ve a su hija con la cara de una anciana, por lo que comienza a atacarla y a decir “¡Tú no eres mi hija!”. Sin embargo, pronto descubre que había atacado a su hija, y que la visión de la anciana sólo había sido una especie de alucinación. Anne se niega a estar con su madre, aunque Grace jura haber visto a la anciana. La Sra. Mills, por su parte, le dice a Anne que ella también había visto a los “intrusos”, pero que no se lo decía a su madre porque Grace no estaba lista para aceptar la verdad.
Charles se sorprende al oír lo que le cuenta Anne sobre lo que su madre le había hecho. Al otro día, le dice a su esposa que debía regresar a la guerra, por lo que se va, desapareciendo por completo. Después de la partida de Charles, Anne continúa viendo cosas, incluyendo a la familia completa de Victor y a la anciana. Grace se quiebra con la Sra. Mills, quien le dice que “a veces el mundo de los muertos se mezcla con el de los vivos”. Las dos mujeres también encuentran y examinan un “libro de los muertos”, el cual muestra fotografías tomadas en el siglo XIX a cuerpos sin vida, ubicados como si les estuviesen tomando un retrato.
Una mañana, Grace se despierta tras oír gritos de sus hijos: todas las cortinas de su casa, que los protegían de la luz del sol, habían sido quitadas. Cuando los sirvientes se niegan a ayudar a Grace a buscarlas, ésta se da cuenta de que ellos estaban involucrados en el asunto. Escondiendo a sus hijos de la luz, despide a los sirvientes de su casa.
Esa noche, Anne y Nicholas escapan de su casa para buscar a su padre, y encuentran las tumbas semiocultas. Al mismo tiempo, Grace va a las habitaciones de los sirvientes, en donde encuentra una fotografía del “libro de los muertos” para ver, horrorizada, que las personas de la foto eran los tres sirvientes. Mientras tanto, los niños descubren que las tumbas pertenecían a la señora Mills, al jardinero, señor Tuttle y a Lydia, los tres sirvientes. Estos aparecen y comienzan a perseguir a los niños, quienes entran a la casa y se protegen tras su madre, quien dispara contra los sirvientes con una escopeta. Los niños suben a su habitación y se esconden, pero son hallados por una extraña anciana. En la puerta de la casa, los sirvientes siguen hablando con Grace, diciéndole que tenían que aprender a vivir juntos. Pronto comienza a entender a qué se referían. En su habitación, Anne y Nicholas descubren que la anciana era una médium, quien estaba en una sesión espiritista con los padres de Victor. Es en ese momento cuando descubren la verdad: la anciana no era un espíritu que había fallecido y rondaba por la casa; los espíritus eran Anne, Nicholas y su madre. Grace pierde la calma y comienza a atacar a los visitantes. La secuencia se corta constantemente entre la visión de Grace y el de la familia de Victor.
La verdad queda clara finalmente tanto para Grace como para el público: ella comienza a llorar con sus hijos y recuerda qué había pasado antes de la llegada de los sirvientes: sola y enloquecida por la ausencia de su marido y superada por la situación de sus hijos, los había ahogado con una almohada y, luego, dándose cuenta de lo que había hecho, se había suicidado. Cuando se había despertado, había supuesto que Dios le había concedido a ella y a su familia un milagro. Grace y los niños se dan cuenta de que Charles también estaba muerto, pero no estaban atemorizados por este hecho. En ese momento, aparece la Sra. Mills, quien le dice a Grace que debían aprender a convivir, y que en ocasiones ni siquiera notarían la presencia de gente viva en su casa. Fuera de la misma, se muestra a la familia de Victor, empacando y yéndose del lugar. Grace termina diciendo junto a sus hijos que “nadie los haría dejar la casa”.
A mi ídolo René
BREVE HISTORIA DE LOS NAIPES
En China se jugaba con un tipo de naipe que derivó del papel moneda y de las fichas del dominó. En Persia se originó el Ganjifa, o Gânjaphâ, un tipo de juego de cartas que se hizo popular en la India bajo el emperador Mughal en el siglo XVI. Siendo en India, jugado el “Dasavatara Ganjifa”, juego que está formado por una baraja con diez palos basados en los diez avatares o reencarnaciones del dios Visnú: pescado, tortuga, jabalí, león, enano, hacha, arco y flecha, rayo, caracola y caballo. La mayoría de los naipes indios son redondos, de diferentes tamaños y están hechos con cartón lacado, cartón piedra y en ocasiones marfil. Igualmente en Japón, se juega los juegos de cartas Karuta, siendo sus dos barajas más populares el Hanafuda y el Uta-garuta.
Las primeras menciones del juego de cartas en Europa datan de los siglos XIII y XIV, y se postula que desde el Lejano Oriente fueron introducidas en Europa por los Cruzados, aunque por otra parte, también se dice que las cartas de la baraja serían una adaptación de las piezas de ajedrez.

Historia del panteón de naipes
DEUDA EXTERNA
Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea (08/02/2002).
Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea,el Cacique Guaicaípuro Cuatemoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo:

“Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.
Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de firgurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y Perjuicios.
Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan ‘MARSHALL-TESUMA”, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:
¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años,tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.
Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeo las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica…”
Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc dio su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabía que estaba exponiendo
una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor
suficiente para hacer el reclamo ante los tribunales Internacionales.
El texto anterior es una obra de ficción, pero su contenido es tan aceradamente cierto, la crítica a los europeos tan absolutamente justificada y la redacción tan ingeniosa, que merece ser leído y difundido.
El cacique Guaicaipuro existió hace poco menos de quinientos años, aunque su nombre real no incluía el ahora añadido Cuatemoc.
El autor del relato es Luis Britto García, que lo publicó el 6 de octubre de 2003, con motivo del Día de la Resistencia indígena (12 de 0ctubre), bajo el título de “Guaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa”.

El autor: Luis Britto García (Caracas, 1940).
Escritor venezolano. Su obra de ficción, formalmente experimental, elabora una crítica de la situación política y social de su país (Rajatabla, 1970; Abrapalabra, 1980; La orgía imaginaria, 1983). También se ha dedicado al ensayo, entre cuyos títulos cabe citar El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad (1991). Premio Casa de las Américas en 1970 y premio nacional de literatura en 1980.
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Mis otros posts estarán contentos de ser visitados por Ud. querido lector
http://blogsdelagente.com/magos
http://blogsdelagente.com/la-sociedad-de-los-poetas-vivos/2008/11/18/el-pez-dorado
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