Despenalizaciòn

El que es libre es libre. No hay nada que hacer.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1167080&pid=7180443&toi=6269

Es cierto, Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.

Right, but


una vez que dejamos que todos sean libres de consumir estamos relajando los requisitos para vivir en comunidad. Todos los derechos deberìan ser pasibles de ser defendidos en tanto y en cuanto eso le haga bien a la sociedad a la que se pertenezca.

Me gusta hacer la comparaciòn con el suicidio.

Años atrás, las leyes castigaban el suicidio. La pena recaía sobre los herederos del suicida, a quienes se les privaba de la herencia de éste. En otras oportunidades, la pena recaía sobre el propio cadáver del suicida: se lo colgaba de una horca, se lo dejaba sin sepultura, se le amputaban miembros, etc.

En el Proyecto Tejedor (1866, presidencia de Mitre), se castigaba al suicida, con la privación de los derechos civiles y la nulidad de sus disposiciones testamentarias; la tentativa de suicidio se penaba con reclusión de 1 a 3 años, bajo vigilancia en un establecimiento de seguridad.

Sin embargo, estas disposiciones fueron suprimidas del proyecto cuando las provincias lo adoptaron y así desaparecieron definitivamente de nuestra legislación. A partir de ese momento el suicidio y la tentativa de suicidio fueron hechos impunes.

La impunidad del suicidio en la legislación mundial fue un logro del siglo XVIII, durante el cual cobraron auge las ideas humanistas y se estableció la diferencia entre el Derecho y otras disciplinas, tales como la moral y la religión.

En la actualidad, el suicidio (tentado o consumado) no constituye delito, de modo que no hay pena para el suicida ni para sus sucesores. En cambio, es punible aquel que con su conducta ha instigado o ayudado a otro a suicidarse. Tal es el caso contemplado en el art. 83 de nuestro Código Penal.


Art. 83: “Será reprimido con prisión de 1 a 4 años, el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo si el suicidio se hubiese tentado o consumado“.



Y entonces me pregunto si todos los consumidores “sociales” y los defensores de la liberalizaciòn del consumo de estupefacientes no estàn ayudando a los posibles adictos a suicidarse.


Sin ser un perito en derecho y sin mezclar demasiado los tantos, cualquiera se da cuenta de que hay graves problemas sociales que se volveràn peores con este fallo de la corte. Porque el mensaje que transciende (y aunque la Corte Suprema peque de una inocencia asesina) es bien claro.

DRÓGUESE … ESTÁ TODO BIEN… SUICÌDESE, NO PASA NADA.


ESA ES LA REALIDAD, A NADIE LE IMPORTA NADA.

LA HIPOCRESÍA DE DEFENDER ESE “DERECHO” EN REALIDAD ESCONDE UNA DESPREOCUPACIÒN DE LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE RIESGO.


¡¿SEGUIREMOS SIENDO TONTOS, MIENTRAS LOS NARCOS SE HACEN RICOS?!

¿A QUIÉN LE CONVIENE ESTA SITUACIÓN?