28 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente
Beijing 2008
http://www.youtube.com/watch?v=d_M23M6xyYg
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ESPEJISMO
La veo barrer de espaldas a mí
y su movimiento
es el de mecer a un niño.
Acuna la tierra
que se junta en el piso
lejos de su lugar
sobre los fríos mosaicos
de la civilización.
Partículas de polvo
desintegradas
molestas
de sí mismas.
Desterradas.
Raúl Artola
Raúl Artola nació en Las Flores, Provincia de Buenos Aires en 1947 y reside en Viedma desde 1975. Es periodista. Ha publicado “Antes que Nada” (1987), “Aguas de Socorro” (1985). Tiene inéditos dos volúmenes de poesía y un libro de cuentos titulado “Nadie entra ni sale de este pueblo”.
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Inferior y Fata Morgana

Un espejismo es una ilusión óptica motivada por la diferente velocidad de propagación que lleva el rayo de luz en cada medio de propagación.
Esa diferencia de velocidad se mide con un índice de refracción, que es solamente eso, una medida relativa de qué tan rápido corre la luz en un medio distinto del aire. Pero ese distinto índice de refracción es lo que curva el rayo de luz.

Entre otras cosas, la velocidad de la luz en una capa de aire (su índice de refracción en esa capa) depende de la temperatura que tenga esa capa.
Un rayo luminoso, al pasar de una capa de aire a otra a distinta temperatura, sufre una desviación. Cuando ese rayo llega al ojo de un observador, éste lo ve venir no de su frente, sino del punto desde donde ha sido desviado. A mayor temperatura, le cuesta más avanzar y se tuerce hacia el lado más frío.
Por lo tanto en lugares como los desiertos tropicales, con el suelo tórrido mucho más caliente que el aire la curva de la luz es la de una tacita y llega al ojo del observador, que ve en el suelo (espejismo inferior) una imagen poco neta del objeto. Ahora bien, como otros rayos de la misma procedencia llegan también directamente al ojo del observador, éste tiene la impresión de ver a la vez el objeto (por ejemplo, una palmera en un desierto) y, al pie del mismo, una segunda imagen invertida, como si esta palmera se reflejara en una superficie líquida inexistente. Por eso, en las horas más calurosas del verano, la imagen del cielo parece venirnos del asfalto de la carretera que está muy caliente, y entonces nos parece mojada.
Es excepcional que la trayectoria de los rayos luminosos sea convexa hacia arriba (espejismo superior); de producirse, un barco, una montaña, etc., parecen flotar en la atmósfera. A esto se lo llama efecto Fata Morgana

El nombre Fata Morgana viene del italiano fata Morgana (es decir: hada Morgana), en referencia a la hermanastra del Rey Arturo (Morgan le Fay) que, según la leyenda, era un hada cambiante.
Es un espejismo o ilusión óptica que se debe a una inversión de temperatura. Objetos que se encuentran en el horizonte como, por ejemplo, islas, acantilados, barcos o témpanos de hielo, adquieren una apariencia alargada y elevada, similar a “castillos de cuentos de hadas”.
La fatamorgana más célebre se produce en la costa sur de Sicilia, en el Estrecho de Messina.
Con el tiempo en calma, la separación regular entre el aire caliente y el aire frío (más denso) cerca de la superficie terrestre puede actuar como una lente refractante, produciendo una imagen invertida, sobre la que la imagen distante parece flotar. Los efectos Fata Morgana suelen ser visibles por la mañana, después de una noche fría. Es un efecto habitual en valles de alta montaña, donde el efecto se ve acentuado por la curvatura del suelo del valle, que cancela la curvatura de la Tierra. También se suele ver por la mañana en mares árticos, con el mar muy en calma, y es habitual en superficies heladas de la Antártida.
Los efectos Fata Morgana son espejismos superiores, diferentes de los espejismos inferiores, que son más habituales y crean la ilusión de lagos de agua distantes en el desierto o en carreteras con el asfalto muy caliente.
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21 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente
Ayer recibí un comentario intrigante (el 80) de
http://blogsdelagente.com/monicaiforte/2008/8/13/johana-los-angeles-escobar-auxilio-/2
que transmití muy nerviosa a Missing Childrens y a Juan Carr (ya me dio acuse de recibo, es un Divino!!).
Recemos (mirá vos la atea!!) porque sea la punta de la madeja.
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19 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente
Si este relato no fuera cierto de todos modos está cerca de la realidad que los noticieros han mostrado en las últimas semanas. El mail que transcribo me llegó ayer y dice así:
Amigos, me ocurrió personalmente un episodio muy significativo. Estando en un kiosco acá, en San Telmo, entró un muchacho con una mano enguantada sosteniendo una tarjeta de teléfono y la otra sin guante. Le hice una seña disimulada a la vendedora para que no agarrara la tarjeta pues yo ya estaba en conocimiento del tema. Ella se negó y el muchacho se fue haciendo una escena medio histérica de que no atendían bien a la gente que les daba la posibilidad de ganar dinero y no sé cuántas cosas más y se fue jugando al indignado. Mi actitud y la decisión de pasarles la información tienen este por qué.
PASÓ EN VICENTE LÓPEZ EL SÁBADO PASADO.
El Sábado pasado buscaba un teléfono público y encontré uno justo al frente DEL ESTACIONAMIENTO DE UNICENTER. Me estacioné unos metros más atrás, me bajé del auto y cuando estaba hablando llegó un hombre sin una pierna y con muletaS.
Me preguntó si podía ayudarlo a marcar un número y me ofreció la tarjeta para la llamada y un papel en donde estaba anotado el teléfono. Con mucho gusto lo ayudé y tomé el papel. Cuando empecé a marcar, sentí que me desvanecía, como si me fuera a desmayar.
Mi reacción fue inmediata, no era algo normal, así es que salí corriendo y me metí en mi auto. Mareado y desorientado logré encenderlo y manejar unas pocas cuadras alejándome de ahí. Estacioné y… no recuerdo más.
Más tarde desperté, aún en el coche. Seguía mareado y la cabeza me explotaba. Logré manejar hasta mi casa e ir a un hospital. Una vez en el hospital y luego de los exámenes de sangre se confirmaron las sospechas. Es la droga que está de moda:
‘BURUNDANGA’ o ‘ESCOPOLAMINA’
‘Tuviste suerte’ – me dijo el doctor – lo tuyo no fue una intoxicación, sino sólo una reacción. Mejor no quiero imaginar lo que hubiera pasado si tus dedos absorbían más droga o te quedabas ahí unos 30 segundos más’. Con una dosis más fuerte, una persona puede quedar hasta 8 días ‘desconectada’ de este mundo. Jamás se me ocurrió que pudiera pasarme a mí.
¡¡Y todo pasa tan rápido!!.
No les escribo para asustarles, sino para que estén alerta, no se dejen sorprender! Ojalá que esto no le pase a ninguno de ustedes y espero que alerten a todos los que conocen. EL MÉDICO DEL HOSPITAL COMENTÓ QUE YA ERAN VARIOS LOS CASOS COMO ÉSTE…. Y QUE DE LOS CADÁVERES ENCONTRADOS SIN ÓRGANOS… EN TODOS SE HAN ENCONTRADO RASTROS DE ESTA DROGA EN LOS DEDOS. ¡ESTÁN TRAFICANDO ÓRGANOS!!!!
T E N G A N M U C H O C U I D A D O
Cuidados a tener en cuenta
*No acepte ponerse cremas en la calle a modo de demostración.
*No acepte inhalación de perfumes de parte de vendedores ambulantes o que no estén en puestos, puede ser en un cigarrillo o por contacto con una tela impregnada con la sustancia tóxica.
*En elevadas dosis de la droga, la misma puede causar náuseas, vómitos, depresiones severas, estados paranoicos y aún la muerte.
Adriana Kopacz Subsecretaría de Coordinación e Innovación Ministerio de Justicia y Derechos Humanos,
Sarmiento 329, 3º piso contrafrente 4328-3015 int 2376,
Cuidado, perfumes peligrosos.
Para tener en cuenta….Por Caballito, sobre todo en la cuadra del Village, siempre hay unos muchachos ofreciendo perfumes. Esto está pasando…Hoy…
A una amiga la durmieron en el baño de Cinemark Cine Planet y le robaron. No recuerda nada, sólo recuerda que una señora le dio a probar perfume…
También yo fui abordado ayer en la tarde cerca de las 3:30 PM en el estacionamiento por dos hombres que me preguntaron cual era el tipo de perfume que yo usaba.
Luego, me preguntaron si me gustaría probar un tipo de perfume sensacional que ellos estaban vendiendo a un precio de oferta. Probablemente yo habría aceptado, sino hubiese recibido este mail, algunas semanas atrás, avisándome sobre el golpe del perfume. Los hombres permanecieron entre los autos estacionados, imagino que esperando que alguien más apareciera. Paré a una señora que iba en dirección a ellos y la previne de que en los centros comerciales o estacionamientos había gente que se acercaba para ofrecerte OLER EL PERFUME que estaban vendiendo pero que en realidad NO es perfume, ¡¡ ES ÉTER !! Cuando lo hueles te desmayas y aprovechan para robarte todo lo que llevas de valor y sólo Dios sabe qué más.
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15 Agosto 2008 | Por monicaiforte | Claves: alemana, poesía | # Enlace permanente

The Lute Player
Conrad Kiesel, pintor alemán (1846-1921)
Este fragmento pertenece a la traducción castellana de una famosísima obra, ¿cuál es?
“¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.
Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.
Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir. “
Fragmento de la obra musicalizada por otro alemán famoso. Espero que me digan a quién me estoy refiriendo
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En respuesta a la imputación que Aníbal FERNANDEZ le hiciera al Presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina como ‘ENFERMO MENTAL COMPROBADO, que me persigue’, Claudio IZAGUIRRE responde:
1) Por circular el Ministro del Interior prohibió a la Policía Federal Argentina realizar tareas de prevención de drogas.
2) Por circular el Ministro del Interior prohibió a las fuerzas de seguridad a su cargo, participar de los ‘CURSOS DE ACTUALIZACIÓN EN LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO’ que dicta la SEDRONAR a todas las policías del país y otros organismos de seguridad.
3) Durante sus 4 años de gestión se instalaron tres cárteles en Capital Federal, los que se han distribuido las zonas de venta de drogas, en partes equitativas
4) Hay más de 500 bocas de expendio de drogas solamente en Capital Federal.
5) No se ha radarizado el norte de la República. La Fuerza Aérea tiene prohibido el control del espacio aéreo de Argentina.
6) El aumento de oferta de sustancias prohibidas, nos puso en los niveles más altos de consumo de drogas. Naciones Unidas informó que Argentina es el primer consumidor de cocaína en escuelas secundarias de toda Latinoamérica.
7) La SEDRONAR tiene presupuesto CERO, para realizar campañas preventivas sostenidas en el tiempo en medios nacionales de comunicación.
Fue el principal impulsor del proyecto de ley de reforma del Código de Procedimientos en Materia Penal. Este proyecto pretendía DESPENALIZAR LA VENTA MINORISTA DE DROGAS y BAJAR LAS PENAS A LOS NARCOTRAFICANTES. Cuando fue rechazada por el Congreso Nacional, Aníbal Fernández dijo: ‘en dos años la sociedad estará preparada para aceptar esta reforma’.
9) Aunque Aníbal F se queja que la justicia gasta mucho dinero en encarcelar adictos, nosotros le informamos:
a) No hay un solo juez en la República que haya enviado a un penal a un adicto por su condición.
b) el 70% de los vendedores minoristas quedan en libertad desde tribunales porque se hacen pasar por adictos.
10) La posición 21 del Aeropuerto de EZEIZA (sector cargas) sigue sin scaners a pesar que lo denunciamos en 2005. No hay scaners para los pallet (plataformas de metal donde se apilan las mercaderías para exportación). Un avión de carga lleva hasta 130 pallets por viaje.
11) Permite Aníbal F la libre comercialización de publicaciones que enseñan como plantar y cultivar marihuana, además de distinto tipo de recetas para fabricar alimentos a base de marihuana; en franca contraposición a los artículos 12 y 28 de la ley 23.737
12) Hay 750 pasos clandestinos con Bolivia; hay 60 pasos clandestinos con Paraguay, desde donde INGRESA LA DROGA al territorio nacional.
13) Argentina es productora de cocaína; las ‘cocinas’ comercializan también el residuo de la droga bautizada como PACO.
14) Aníbal F. permite las fiestas electrónicas a sabiendas que son espacios donde se expenden DROGAS DE DISEÑO. En esos lugares se corta el AGUA CORRIENTE, no siendo plausibles de clausuras o cierre de los locales.
15) Aníbal F intentó echar a Marcelo SAIN, Jefe de la Policía Aeroportuaria, por realizar un procedimiento antidrogas que culminó en Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz.
En definitiva, la gestión de Aníbal Fernández tiene un débito de un muerto por día por consumo de PACO, 10 niños al día internados en hospitales de todo el país por consumo excesivo de sustancias, muerte de adolescentes como consecuencia de la oferta irrestricta de todo tipo de sustancias ilegales, jóvenes internados con severos trastornos cardíacos, producto del consumo de drogas de síntesis.
El aumento de la oferta de drogas, agregado al magro presupuesto en prevención y la exigua oferta de atención gratuita para adictos a nivel nacional, no nos deja otra apelativo para describir la actual situación nacional respecto de las drogas: estamos frente a un GENOCIDIO.
Seguramente lo premiarán con alguna embajada en Perú o Colombia por su desempeño ministerial. De esa manera los ciudadanos de Quilmes, que le dieron la espalda en las últimas elecciones, se olvidarán que existe.
Agradezco al Ministro del Interior Aníbal Fernández, que me defina como ENFERMO MENTAL COMPROBADO. Cuando se refieren a él, lo hacen con el apelativo de NARCOMINISTRO.
Claudio Izaguirre
Presidente Asociación Antidrogas de la República Argentina
Miembro de ONU DC
Delegado por Argentina ante la Drug Watch International
Entidad Afiliada a EURAD (Europa Contra las Drogas)
Estados Unidos 1312 Capital Federal – 4942-1789 y 155 132 8916
asociacionantidrogas@drwebsa.com.ar
www.asociacionantidroga.org.ar
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13 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente
Johana de los Angeles Escobar desapareció el miércoles 16 de julio pasado, cuando iba a tomar un colectivo en el barrio de Pompeya. El Gobierno porteño lanzó hoy una campaña para dar con el paradero de la menor, que asiste a las escuela normal 4 de Caballito.
Les pido por favor, hagan circular esta foto, es de una nena de mi grupo scout ‘Jesús de Nazaret’, desaparecio cuando iba a tomar el colectivo para ir al colegio, tiene 12 años, estamos todos desesperados, no hay noticias de ella, necesitamos que la foto circule para que no la puedan sacar del país o llevarla al interior, además tambien pedimos que recen para que aparezca. Gracias
Este mail ha sido confirmado ante missing children
 | | JOHANA DE LOS ANGELES ESCOBAR | | FALTA DESDE: | | 16 de Julio de 2008 | | | Edad en la foto: | 12 años | | Edad actual: | 12 años | | | FECHA DE NACIMIENTO: | | 17 de Noviembre de 1995 | | | LUGAR DE RESIDENCIA: | Ciudad Autónoma de Buenos Aires
| | SI TIENE ALGUNA INFORMACIÓN CONTÁCTENOS: | | Teléfono: 011 4797-9006 | | E-MAIL: info@missingchildren.org.ar | | |
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niña
perdida
argentina
Johana
los
Ángeles
Escobar
8 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente

Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero en las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños… Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad.
Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.
La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

C – - – O. Flor Nacional de …?
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actualidad
cultura
7 Agosto 2008 | Por monicaiforte | # Enlace permanente
François Rabelais fue un escritor, médico y humanista francés, que escribió alguna vez con el seudónimo de Alcofibras Nasier, anagrama de su nombre, debido a la censura de la Sorbona. Nacido en Chinon en 1494 y fallecido en Maudon en 1553, escribió esta obra para consolar a los enfermos en sus días de aflicción ya que estimaba el humor como algo curativo en sí mismo. Así, Gargantúa y Pantagruel se ha convertido en un clásico dentro de la literatura de humor, reflejando el humor como un valor burgués que revela el goce epicúreo de la vida.

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CAPITULO VI
DE COMO GARGANTÚA NACIÓ
DE UN MODO MUY EXTRAÑO
En tanto estaban en estos coloquios, Gargamelle comenzó a tener dolores. Entonces Grandgousier, que estaba tendido sobre la hierba, se levantó y, pensando que serían los dolores del parto, la consoló cariñosamente, diciéndole que se tumbara en el saucedal, que pronto se le pasarían. También a él le convenía mostrar buen ánimo ante la venida de su angelote; y si bien es cierto que ella sentiría algún dolor, el gozo que luego la invadiría le haría olvidar todas estas molestias, de suerte que no conservaría ni siquiera el recuerdo.
-Nuestro Salvador dice, según el Evangellio de San Juan, XVI: “La mujer, en los dolores del parto, está poseída de tristeza; mas una vez ha dado a luz no recuerda siquiera su angustia”.
-Bien dices -repuso Gargamelle-. Prefierro oir esas palabras del Evangelio y me siento mejor que cuando oigo contar la vida de Santa Margarita o cualquier otra beatería.
-¡Miedosa! -replicaba Grandgousier-. Datte prisa con éste, que en seguida haremos otro.
-¡Qué poco os cuesta a los hombres decirrlo! Bien, ¡pardiez!, seré fuerte, si ése es tu gusto, pero ¡plugiera a Dios que te lo hubieran cortado!
-¿El qué? -inquirió Grandgousler.
-¡No seas necio! Bien sabes a lo que me refiero.
-¿Te refieres a mi miembro? ¡Pardiez! Sii así lo quieres, manda traer un cuchillo.
-!NO lo permita Dios! Que El me perdone.. No lo he dicho de corazón, y te pido que no tomes en cuenta mis palabras. Pero si Dios no me echa una mano, presiento que hoy será un duro trance; y todo por culpa de tu miembro, para que te desahogaras a placer.
-¡Valor, valor! -repuso él-. No te inquiietes por lo demás y deja obrar a la naturaleza. Entretanto, voy a despachar unos cuantos tragos. Pero, por si acaso te sintieras mal, no me alejaré mucho; te bastará con gritar un poco y en seguida me tendrás a tu lado.
Al poco rato, Gargamelle empezó a suspirar, a lamentarse y a llorar. Al instante acudió de todos lados un buen número de matronas, las cuales, palpándole la vagina, dieron con algunos trozos de piel bastante maloliente, lo que les indujo a pensar que el niño estaba por llegar. Pero lo que en verdad ocurría era que, en razón al reblandecimiento del intestino recto -al que llamáis tripa cular- se le escapaba el fundamento a consecuencia de haber comido demasiados callos, como ya antes hemos dicho.
Acto seguido, una vieja malcarada de la reunión, que gozaba de gran reputación como curandera y que formaba parte de la comunidad desde que, sesenta anos antes, viniera de Brisepaille, cerca de Saint-Genou, le hizo un astringente tan tremebundo que las membranas de la vagina se contrajeron hasta el punto de que dificilmente habríais podido separarlas con los dientes…, cosa que da miedo pensar; otro tanto hizo el diablo en la misa de San Martín, pues luego de tomar por escrito los chismorreos de dos mujeres galas, estiró a fuerza de dientes su pergamino.
Esta dificultad hizo que se relajaran los cotiledones de la matriz, por los cuales saltó el niño, que penetrando por la vena cava y subiendo luego por el diafragma hasta los hombros, donde dicha vena se divide en dos, tomó el camino de la izquierda y salió por la oreja del mismo lado.
En cuanto hubo nacido, no exclamó como los otros niños: “Migas, migas!” sino que grito con fuerza: “¡A beber, a beber!”, como invitando a todo el mundo. Y tales fueron sus gritos, que se le oyó en todo el país de Beusse y de Bibarais.
Dudo que deis credito a tan extraño parto. Y si, en efecto, no lo creéis, no me importa. Mas un hombre de bien, un hombre sensato, debe creer siempre lo que le dicen y lo que ve escrito. ¿Atenta esto contra nuestra ley, nuestra fe, nuestra razón o contra la Sagrada Escritura? Por mi parte, nada hallo en la Santa Biblia que vaya en contra de ello. Pero si esa hubiera sido la voluntad de Dios ¿diríais acaso que no estaba en su poder al hacerlo? Por merced, no turbeis nunca vuestro entendimiento con tan vanos pensamientos, porque yo os digo que nada es imposible para Dios y, si El así lo quisiera, en lo sucesivo todas las mujeres parirían sus hijos por la oreja.
¿No fue Baco engendrado en el muslo de Júpiter?
¿No salió Croquemouche de la pantufla de su nodriza?
¿No nació Minerva de la cabeza y por la oreja de Júpiter, y Adonis por la corteza de un árbol de mirra?
¿No nacieron Cástor y Pólux de la cáscara de un huevo puesto y empollado por Leda?
Pero mucho más admirados y sorprendidos estaríais si os expusiera ahora aquel capítulo de Plinio en que habla de partos raros y contra natura. Pero yo no soy un embustero tan ilustrado como él lo fue. Leed el libro VII de su Historia natural, capítulo III, y no me importunéis más con ello.
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En rigor de verdad, Gargantúa y Pantagruel, son un conjunto de cinco novelas escritas en el siglo XVI por Rabelais, en francés. Es la historia de dos gigantes, padre e hijo, y sus aventuras, escritas de forma satírica, entretenida y extravagante. Hay gran crudeza, y mucho humor escatológico, además de una buena dosis de violencia. Largas listas de insultos vulgares llenan varios capítulos.
Los libros son:
- Pantagruel, 1532; en francés: Les horribles et épouvantables faits et prouesses du très renommé Pantagruel Roi des Dipsodes, fils du Grand Géant Gargantúa;
- Gargantúa, 1534; título original: La vie très horrifique du grand Gargantua;
- El tercer libro, 1546; título original: Le Tiers Livre des faicts et dicts héroïques du noble Pantagruel, composés par M. François Rabelais, docteur en médecine.
- El cuarto libro, 1552; título original: Le Quart Livre. En 1548 ya habían sido publicados once capítulos de este Cuarto Libro; poco después de su aparición completo, en 1552, el 1.º de marzo de 1552, el libro fue censurado por los teólogos.
- El quinto libro, publicado póstumamente en 1564; título original Le Cinquiesme et dernier livre des faicts et dicts héroïques du bon Pantagruel. Su atribución a Rabelais es discutida.
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2 Agosto 2008 | Por monicaiforte | Claves: humpty dumpty, lewis carroll, literatura | # Enlace permanente
Volver a la infancia… Cuando mi vaso de tomar la leche tenía bombilla y soplando por ahí llenaba el café con leche de burbujas…Qué paz…Recuerdo el libro de Alicia, el de Mujercitas… pero no me acordaba del capítulo de Humpty Dumpty y hoy releyéndolo me pregunté ¿A quién me hace acordar?

HUMPTY DUMPTY
Sin embargo, lo único que le ocurrió al huevo es que se iba haciendo cada vez mayor y más y más humano: cuando Alicia llegó a unos metros de donde estaba pudo observar que tenía ojos, nariz y boca; y cuando se hubo acercado del todo vio claramente que se trataba nada menos que del mismo Humpty Dumpty. –¡No puede ser nadie más que él! –pensó Alicia. –¡Estoy tan segura como si llevara el nombre escrito por toda la cara!
Tan enorme era aquella cara, que con facilidad habría podido llevar su nombre escrito sobre ella un centenar de veces. Humpty Dumpty estaba sentado con las piernas cruzadas, como si fuera un turco, en lo alto de una pared… pero era tan estrecha que Alicia se asombró de que pudiese mantener el equilibrio sobre ella… y como los ojos los tenía fijos, mirando en la dirección contraria a Alicia, y como todo él estaba ahí sin hacerle el menor caso, pensó que, después de todo, no podía ser más que un pelele.
–¡Es la mismísima imagen de un huevo; –dijo Alicia en voz alta, de pie delante de él y con los brazos preparados para cogerlo en el aire, tan segura estaba de que se iba a caer de un momento a otro.
–¡No te fastidia…! –dijo Humpty Dumpty después de un largo silencio y cuidando de mirar hacia otro lado mientras hablaba; –¡qué lo llamen a uno un huevo…!, ¡es el colmo!
–Sólo dije, señor mío, que usted se parece a un huevo –explicó Alicia muy amablemente– y ya sabe usted que hay huevos que son muy bonitos –añadió esperando que la inconveniencia que habia dicho pudiera pasar incluso por un cumplido.
–¡Hay gente– sentenció Humpty Dumpty mirando hacia otro lado, como de costumbre –que no tiene más sentido que una criatura!
Alicia no supo qué contestar a ésto: no se parecía en absoluto a una conversación, pensó, pues no le estaba diciendo nada a ella; de hecho, este último comentario iba evidentemente dirigido a un árbol… así que quedándose donde estaba, recitó suavemente para sí:
Tronaba Humpty Dumpty
desde su alto muro;
mas cayóse un día,
¡y sufrió un gran apuro!
Todos los caballos del Rey,
todos los hombres del Rey,
¡ya nunca más pudieron
a Humpty Dumpty sobre su alto muro
tronando ponerle otra ver!
–Esa última estrofa es demasiado larga para la rima –añadió, casi en voz alta, olvidándose de que Humpty Dumpty podía oírla.
–No te quedes ahi charloteando contigo misma –recriminó Humpty Dumpty, mirándola por primera vez– dime más bien tu nombre y profesión.
–Mi nombre es Alicia, pero…
–¡Vaya nombre más estúpido! –interrumpió Humpty Dumpty con impaciencía. –¿Qué es lo que quiere decir?
–¿Es que acaso un nombre tiene que significar necesariamente algo? –preguntó Alicia, nada convencida.
–¡Pues claro que sí! –replicó Humpty Dumpty soltando una risotada: –El mío significa la forma que tengo… y una forma bien hermosa que se es. Pero con ese nombre que tienes, ¡podrías tener prácticamente cualquier forma!
–¿Por qué está usted sentado aquí fuera tan solo? –dijo Alicia que no quería meterse en discusiones.
–¡Hombre! Pues por que no hay nadie que esté conmigo –exclamó Humpty Dumpty. –¿Te creiste acaso que no iba a saber responder a eso? Pregunta otra cosa.
–¿No cree usted que estaría más seguro aqui abajo, con los pies sobre la tierra? –continuó Alicia, no por inventar otra adivinanza sino simplemente porque estaba de verdad preocupada por la extraña criatura. –¡Ese muro es tan estrecho!
–¡Pero qué adivinanzas tan tremendamente fáciles que me estás proponiendo! –gruñó Humpty Dumpty.
–¡Pues claro que no lo creo! Has de saber que si alguna vez me llegara a caer… lo que no podría en modo alguno suceder… pero caso de que ocurriese… –y al llegar a este punto frunció la boca en un gesto tan solemne y fatuo que Alicia casi no podía contener la risa. –Pues suponiendo que yo llegara a caer –continuó– el Rey me ha prometido…, ¡ah! ¡Puedes palidecer si te pasma! ¡a que no esperabas que fuera a decir una cosa así, eh? Pues el Rey me ha prometido…, por su propia boca…, que…, que…
–Que enviará a todos sus caballos y a todos sus hombres –interrumpió Alicia, muy poco oportuna.
–¡Vaya! ¡No me faltaba más que esto! –gritó Humpty Dumpty súbitamente muy enfadado. –¡Has estado escuchando tras las puertas…, escondida detrás de los árboles…, por las chimeneas…, o no lo podrias haber sabido!
–¡Desde luego que no! –protestó Alicia, con suavidad. –Es que está escrito en un libro.
–¡Ah, bueno! Es muy posible que estas cosas estén escritas en algún libro –concedió Humpty Dumpty, ya bastante sosegado. –Eso es lo que se llama una Historia de Inglaterra, más bien. Ahora, ¡mírame bien! Contempla a quien ha hablado con un Rey: yo mismo. Bien pudiera ocurrir que nunca vieras a otro como yo; y para que veas que a pesar de eso no se me ha subido a la cabeza, ¡te permito que me estreches la mano!
Y en efecto, se inclinó hacia adelante (y por poco no se cae del muro al hacerlo) y le ofreció a Alicia su mano, mientras la boca se le ensanchaba en una amplia sonrisa que le recorría la cara de oreja a oreja. Alicia le tomó la mano, pero observándolo todo con mucho cuidado: –Si sonriera un poco más pudiera ocurrir que los lados de la boca acabasen uniéndose por detrás –pensó– y entonces, ¡qué no le sucedería a la cabeza! ¡Mucho me temo que se le desprendería!
–Pues sí señor, todos sus caballos y todos sus hombres –continuó impertérrito Humpty Dumpty –me recogerían en un periquete y me volverían aquí de nuevo, ¡así no más! Pero…, esta conversación está discurriendo con excesiva rapidez: volvamos a lo penúltimo que dijimos.
–Me temo que ya no recuerdo exactamente de qué se trataba –señaló Alicia, muy cortésmente.
–En ese caso, cortemos por lo sano y a empezar de nuevo –zanjó la cuestión Humpty Dumpty– y ahora me toca a mí escoger el tema… (–Habla como si se tratase de un juego– pensó Alicia)… así que he aquí una pregunta para ti: ¿qué edad me dijiste que tenías?
Alicia hizo un pequeno cálculo y contestó: –Siete años y seis meses.
–¡Te equivocaste! –exclamó Humpty Dumpty, muy ufano. –¡Nunca me dijiste nada semejante!
–Pensé que lo que usted quería preguntarme era más bien «¿qué edad tiene?» –explicó Alicia.
–Si hubiera querido decir eso, lo habría dicho, ¡ea! –replicó Humpty Dumpty.
Alicia no quiso ponerse a discutir de nuevo, de forma que no respondió nada.
–Siete años y seis meses… –repetía Humpty Dumpty, cavilando. –Una edad bien incómoda. Si quisieras seguir mi consejo te diría «deja de crecer a los siete»…, pero ya es demasiado tarde.
–Nunca se me ha ocurrido pedir consejos sobre la manera de crecer –respondió Alicia, indignada.
–¿Demasiado orgullosa, eh? –se interesó el otro.
Alicia se sintió aún más ofendida por esta insinuación.
–Quiero decir –replicó– que una no puede evitar el ir haciéndose más vieja.
–Puede que una no pueda –le respondió Humpty Dumpty –pero dos, ya podrán. Con los auxilios necesarios podrías haberte quedado para siempre en los siete años.
–¡Qué hermoso cinturón tiene usted! –observo Alicia súbitamente (pues pensó que ya habían hablado más que suficientemente del tema de la edad; y además, si de verdad iban a turnarse escogiendo temas, ahora le tocaba a ella). –Digo más bien… –se corrigió pensándolo mejor– qué hermosa corbata, eso es lo que quise decir…no, un cinturón, me parece… ¡Ay, mil perdones: no sé lo que estoy diciendo! –añadió muy apurada al ver que a Humpty Dumpty le estaba dando un ataque irremediable de indignación, y empezó a desear que nunca hubiese escogido ese tema. –¡Si solamente supiera –concluyó para sí misma– cual es su cuello y cuál su cintura!
Evidentemente, Humpty Dumpty estaba enfadadísimo, aunque no dijo nada durante un minuto o dos. Pero cuando volvió a abrir la boca fue para lanzar un bronco gruiñido.
–¡Es… el colmo… del fastidio –pudo decir al fin– esto de que la gente no sepa distinguir una corbata de un cinturón!
–Sé que revela una gran ignorancia por mi parte –confesó Alicia con un tono de voz tan humilde que Humpty Dumpty se apiadó.
Es una corbata, niña; y bien bonita que es, como tu bien has dicho. Es un regalo del Rey y de la Reina. ¿Qué te parece eso?
–¿De veras? –dijo Alicia encantada de ver que había escogido después de todo un buen tema.
–Me la dieron –continuó diciendo Humpty Dumpty con mucha prosopopeya, cruzando un pierna sobre la otra y luego ambas manos por encima de una rodilla– me la dieron… como regalo de incumpleaños.
–¿Perdón? –le preguntó Alicia con un aire muy intrigado.
–No estoy ofendido –le aseguró Humpty Dumpty.
–Quiero decir que, ¿qué es un regalo de incumpleaños?
–Pues un regalo que se hace en un día que no es de cumpleanos, naturalmente.
Alicia se quedó considerando la idea un poco, pero al fin dijo: –Prefiero los regalos de cumpleanos.
–¡No sabes lo que estás diciendo! –gritó Humpty Dumpty–. –A ver: ¿cuántos días tiene el año?
–Trescientos sesenta y cinco –respondió Alicia.
–¿Y cuántos días de cumpleaños tienes tú?
–Uno.
–Bueno, pues si le restas uno a esos trescientos sesenta y cinco días, ¿cuántos te quedan?
–Trescientos sesenta y cuatro, naturalmente.
Humpty Dumpty no parecía estar muy convencido de este cálculo. –Me gustaría ver eso por escrito –dijo.
Alicia no pudo menos de sonreir mientras sacaba su cuaderno de notas y escribia en él la operación aritmética en cuestión:
365
-1
—–
364
Humpty Dumpty tomó el cuaderno y lo consideró con atención. –Sí, me parece que está bien… –empezó a decir.
–Pero, ¡si lo está leyendo al revés! –interrumpió Alicia.
–¡Anda! Pues es verdad, ¿quién lo habría dicho? –admitió Humpty Dumpty con jovial ligereza mientras Alicia le daba la vuelta al cuaderno. –Ya decía yo que me parecía que tenía un aspecto algo rarillo. Pero en fin, como estaba diciendo, me parece que está bien hecha la resta… aunque, por supuesto no he tenido tiempo de examinarla debidamente… pero, en todo caso, lo que demuestra es que hay trescientos sesenta y cuatro días para recibir regalos de incumpleaños…
–Desde luego –asintió Alicia.
–¡Y sólo uno para regalos de cumpleaños! Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!
–No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria» –observó Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
–Pues claro que no…, y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».
–Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado» –objetó Alicia.
Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.
Alicia se quedó demasiado desconcertada con todo esto para decir nada; de forma que tras un minuto Humpty Dumpty empezó a hablar de nuevo: –Algunas palabras tienen su genio… particularmente los verbos…, son los más creídos…, con los adjetivos se puede hacer lo que se quiera, pero no con los verbos…, sin embargo, ¡yo me las arreglo para tenerselas tiesas a todos ellos! ¡Impenetrabilidad! Eso es lo que yo siempre digo.
–¿Querría decirme, por favor –rogó Alicia– qué es lo que quiere decir eso?
–Ahora sí que estás hablando como una niña sensata –aprobó Humpty Dumpty, muy orondo. –Por «impenetrabilidad» quiero decir que ya basta de hablar de este tema y que más te valdría que me dijeras de una vez qué es lo que vas a hacer ahora pues supongo que no vas a estar ahí parada para el resto de tu vida.
–¡Pues no es poco significado para una sola palabra! –comentó pensativamente Alicia.
Cuando hago que una palabra trabaje tanto como esa explicó Humpty Dumpty– siempre le doy una paga extraordinaria.
–¡Oh! Dijo Alicia. Estaba demasiado desconcertada con todo esto como para hacer otro comentario.
–¡Ah, deberías de verlas cuando vienen a mi alrededor los sábados por la noche! –continuó Humpty Dumpty.
–A por su paga, ya sabes…
(Alicia no se atrevió a preguntarle con qué las pagaba, de forma que menos podría decíroslo yo a vosotros.)
–Parece usted muy ducho en esto de explicar lo que quieren decir las palabras, señor mío –dijo Alicia– así que, ¿querría ser tan amable de explícarme el significado del poema titulado «Galimatazo»?
–A ver, oigámoslo –aceptó Humpty Dumpty– soy capaz de explicar el significado de cuantos poemas se hayan inventado y también el de otros muchos que aún no se han inventado.
Esta declaración parecía ciertamente prometedora, de forma que Alicia recitó la primera estrofa:
Brillaba, brumeando negro, el sol,
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
–Con eso basta para empezar– interrumpió Humpty Dumpty– que ya tenemos ahí un buen montón de palabras difíciles: eso de que «brumeaba negro el sol» quiere decir que eran ya las cuatro de la tarde…, porque es cuando se encienden las brasas para asar la cena.
–Eso me parece muy bien –aprobó Alicia– pero, ¿y lo de los «agilisco- sos»?
–Bueno, verás: «agiliscosos» quiere decir «ágil y viscoso», ¿comprendes? es como si se tratara de un sobretodo…, son dos significados que envuelven a la misma palabra.
–Ahora lo comprendo –asintió Alicia, pensativamente. –Y, ¿qué son los «limazones»?
-Bueno, los «limazones» son un poco como los tejones…, pero también se parecen un poco a los lagartos…, y también tienen un poco el aspecto de un sacacorchos…
–Han de ser unas criaturas de apariencia muy curiosa.
–Eso sí, desde luego –concedió Humpty Dumpty– también hay que señalar que suelen hacer sus madrigueras bajo los relojes de sol…, y también que se alimentan de queso.
Y, ¿qué es «giroscar» y «banerrar»?
–Pues «giroscar» es dar vueltas y más vueltas, como un giroscopio; y «banerrar» es andar haciendo agujeros como un barreno.
–Y la «vápara», ¿será el césped que siempre hay alrededor de los relojes de sol, supongo? –dijo Alicia, sorprendida de su propio ingenio.
–¡Pues claro que sí! Como sabes, se llama «vápara» porque el césped ese va para adelante en una dirección y va para atrás en la otra.
–Y va para cada lado un buen trecho también –añadió Alicia.
–Exactamente, así es. Bueno, los «borogobios» son una especie de pájaros desaliñados con las plumas erizadas por todas partes…, una especie de estropajo viviente. Y en cuanto a que se «fruncian mimosos», también puede decirse que estaban «fruncimosos», ya ves, otra palabra con sobretodo.
–¿Y el «momio» ese que «murgiflaba rantas»? –preguntó Alicia. –Me parece que le estoy ocasionando muchas molestias con tanta pregunta.
–Bueno, las «rantas» son una especie de cerdo verde; pero respecto a los «momios» no estoy seguro de lo que son: me parece que la palabra viene de «monseñor con insomnio», en fin, un verdadero momio.
–Y entonces, ¿qué quiere decir eso de que «murgiflaban»?
–Bueno, «murgiflar» es algo así como un aullar y un silbar a la vez, con una especie de estornudo en medio; quizás llegues a oír como lo hacen alguna vez en aquella floresta…, y cuando te haya tocado oírlo por fin, te bastará ciertamente con esa vez. ¿Quién te ha estado recitando esas cosas tan dificiles?
–Lo he leído en un libro –explicó Alicia. –Pero también me han recitado otros poemas mucho más fáciles que ese; creo que fue Tweedledee…, si no me equivoco.
–¡Ah! En cuanto a poemas –dijo Humpty Dumpty, extendiendo elocuentemente una de sus grandes manos– yo puedo recitar tan bien como cualquiera, si es que se trata de eso…
–¡Oh, no es necesario que se trate de eso! –se apresuró a atajarle Alicia, con la vana esperanza de impedir que empezara.
–El poema que voy a recitar –continuó sin hacerle el menor caso– fue escrito especialmente para entretenerte.
A Alicia le parecío que en tal caso no tenía más remedio que escuchar; de forma que se sentó y le dio unas «gracias» más bien resignadas.
En invierno,
cuando los campos están blancos,
canto esta canción en tu loor.
–Sólo que no la canto –añadió a modo de explicación.
–Ya veo que no –dijo Alicia.
–Si tu puedes ver si la estoy cantando o no, tienes más vista que la mayor parte de la gente –observó severamente Humpty Dumpty. Alicia se quedó callada.
En primavera,
cuando verdean los bosques,
me esforzaré por decirte lo que pienso
Muchísimas gracias –dijo Alicia.
En verano,
cuando los días son largos
a lo mejor llegues a comprenderla.
En otoño,
cuando las frondas lucen castañas,
tomarás pluma y papel para anotarla.
–Lo haré si aún me acuerdo de la letra después de tanto tiempo –prometió Alicia.
–No es necesario que hagas esos comentarios a cada cosa que digo –recriminó Humpty Dumpty– no tienen ningún sentido y me hacen perder el hilo…
Mandéles a los peces un recado:
«¡Qué lo hicieran ya de una vez!»
Los pequeños pescaditos de la mar
mandáronme una respuesta a la par.
Los pequeños pescaditos me decían:
«No podemos hacerlo, señor nuestro, porque…»
–Me temo que no estoy comprendiendo nada –interrumpió Alicia.
–Se hace más fácil más adelante –aseguró Humpty Dumpty.
Otra vez les mandé decir:
«¡Será mejor que obedezcáis!»
Los pescaditos se sonrieron solapados.
«Vaya genio tienes hoy», me contestaron.
Se lo dije una vez y se lo dije otra vez.
Pero nada, no atendían a ninguna de mis razones.
Tomé una caldera grande y nueva,
que era justo lo que necesitaba.
La llené de agua junto al pozo
y mi corazón latía de gozo.
Entonces, acercándoseme me dijo alguien:
«Ya están los pescaditos en la cama».
Le respondí con voz bien clara:
«¡Pues a despertarlos dicho sea!»
Se lo dije bien fuerte y alto;
fui y se lo grité al oído…
Humpty Dumpty elevó la voz hasta aullar casi y Alicia pensó con un ligero estremecimiento: –¡No habría querido ser ese mensajero por nada del mundo!
Pero, ¡qué tipo más vano y engolado!
Me dijo: «¡No hace falta hablar tan alto!»
¡Si que era necio el badulaque!
«Iré a despertarlos» dijo «siempre que…»
Con un sacacorchos que tomé del estante
fui a despertarlos yo mismo al instante.
Cuando me encontré con la puerta atrancada,
tiré y empujé, a patadas y a puñadas.
Pero al ver que la puerta estaba cerrada
intenté luego probar la aldaba…
A esto siguió una larga pausa.
–¿Eso es todo? –preguntó tímidamente Alicia.
–Eso es todo –dijo Humpty Dumpty. –¡Adiós!
Esto le pareció a Alicia un tanto brusco; pero después de una indirecta tan directa, concluyó que no sería de buena educación quedarse ahí por más tiempo. De forma que se puso en pie y le dio la mano: –¡Adiós y hasta que nos volvamos a ver! –le dijo de la manera más jovial que pudo.
–No creo que te reconozca ya más, ni aunque nos volvieramos a ver –replicó Humpty Dumpty con tono malhumorado, concediéndole un dedo para que se lo estrechara de despedida. –Eres tan exactamente igual a todos los demás…
–Por lo general, se distingue una por la cara –señaló Alicia pensativa.
–De eso es precisamente de lo que me quejo –rezongó Humpty Dumpty. –Tu cara es idéntica a la de los demás…, ahí, un par de ojos… (señalando su lugar en el aire con el pulgar), la nariz, en el medio, la boca debajo. Siempre igual. En cambio, si tuvieras los dos ojos del mísmo lado de la cara, por ejemplo…, o la boca en la frente…, eso sí que sería diferente.
–Eso no quedaría bien –objetó Alicia. Pero Humpty Dumpty sólo cerró los ojos y respondió: –Pruébalo antes de juzgar.
Alicia esperó un minuto para ver si iba a hablar de nuevo; pero como no volviera a abrir los ojos ni le prestara la menor atención, le dijo un nuevo «adiós» y no recibiendo ninguna contestación se marchó de ahí sin decir más; pero no pudo evitar el mascullar mientras se alejaba: –¡De todos los insoportables…! –y repitió esto en voz alta, pues le consolaba mucho poder pronunciar una palabra tan larga –¡de todos los insoportables que he conocido, éste es desde luego el peor! Y… –pero nunca pudo terminar la frase, porque en aquel momento algo que cayó pesadamente al suelo sacudió con su estrépito a todo el bosque.
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