¿HIELO O FUEGO?
Some say the world will end in fire
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Algunos dicen que el mundo terminará en fuego
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Some say the world will end in fire
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Algunos dicen que el mundo terminará en fuego
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Lea en Dimension26
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| Foto de Eduardo Grossman |
Siempre he pensado que la religión, cualquier religión, es la peor desgracia para los pueblos. En particular, para la rama femenina de los pueblos. Por eso cuando me encuentro con esas mujeres muy “devotas”, casi coincido con el pensamiento machista de que la mujer es idiota y no puede pensar. De no ser así…¿qué la inclina a adoptar un método de vida que la considera como una “cosa” y la sindica en general como la causa de todos los males?.
Tal vez sea la necesidad de pertenecer, de integrarse a un grupo social, lo que las obliga a considerar estas sandeces como parte natural de su comportamiento. Habría que avivarlas y contarles que la vida es una sola y que después no hay nada.
O no. Tal vez, entonces, fueran reaccionarias y no tuvieran límites. Misterios de la especie humana que yo no dilucidaré. En fin, que considerando la necesidad imperiosa de religión que tienen algunas personas, sugiero como opción esta
Religión no convencional propuesta hace unos años por el querible Federico.
No está del todo mal…

De la construcción de una casa Juan parece conocerlo todo… Te pone los caños, te arregla el techo, te hace la estructura de la escalera… Todo… Pero si tiene algo en lo que es prolijo mal, como dicen los chicos, es en poner las cerámicas. Derechitas, niveladas, con el pedacito de dibujo correspondiente en esos huecos malditos que te dan a elegir si liso, si no liso…
Esas virtudes me decidieron. Vamos a cambiar el piso del patio y lo vamos a bajar de nivel… sí… no quiero que el agua entre más por los pasillos cuando estas lluvias de Buenos Aires te inundan hasta el alma porque la maldita rejilla se tapó.
Juan ha pasado muchos días trabajando en casa… Yo no lo molesto…
La primera vez que escribí esto… no sabía la historia. El artículo comenzaba
…
***
Primero fueron los chinos…luego Leonardo, y luego otro italiano de nombre Fausto, que lo mostró rectangular.
Sin embargo, parece que ellos no lo probaron nunca. Dicen que don Sebastián sí, con animales claro…era físico, no doble de riesgo.
Parece que las experiencias de este Sebastián Le Normand fueron lo suficientemente buenas como para que su connacional Jean Pierre Blanchard, un volador de globos, lo probara personalmente (en realidad apurado por la circunstancia de que su globo se venía en banda…) y salvara su vida (aunque se hizo pelota las dos piernas). Sí, adivinó, se trata del paracaídas.
Entre tantas dudas sobre quien lo inventó y quién fue el primero que se tiró con él, surge el dato indiscutido: el primer salto de exhibición fue el 27 de Octubre de 1797, cuando André Jacques Garnerin saltó desde su globo sobre París. Su señora esposa de él, Geneviève Labrosse, fue la primera mujer que saltó en paracaídas, en 1798 y su sobrina Elisa saltó 40 veces entre 1815 y 1836. Como para que no dijeran que se había caído sin querer…
Entre entonces y ahora mucha agua ha corrido bajo los puentes…Con inventos varios para mejorarlo, con algunos fracasos trágicos, el paracaidismo hoy está al alcance de cualquiera…De cualquiera con las suficientes agallas como para subirse al avión y no arrugar cuando llega el momento de tirarse.
Ale ha tenido su bautismo “paracaidil” hoy. Salió bien, por suerte todo bien, aunque yo me tensione pensando cosas feas.
Admirable el chico.
paracaidismo Blanchard Le Normand Geneviève Labrosse
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***

En la India del siglo VI existía cierto juego, el chaturanga, del que se cree que se usaba para representar una batalla y de esa manera idear estrategias en el campo. Por eso su nombre, que en sánscrito significa juego de cuatro partes, señalando las cuatro partes en las que se dividía el ejército en el juego.
Tal vez Tutankamón (1300 aC) ya lo conociera porque en su tumba se halló un tablero cuadriculado y piezas con significativa semejanza al ajedrez que conocemos.
Lo que sí parece seguro es que del chaturanga derivó el shatranj,

variante del chaturanga jugada principalmente en Persia alrededor del 600. La Alferza, predecesora de la Reina; el Elefante, predecesor del Alfil moderno, («al pil» en persa, «el elefante»); la Torre o Carro de Guerra; el Caballo; el Rey, que define el final del juego y los peones, soldados o infantería, son las identificaciones más claras con nuestro actual ajedrez. La expresión shâh mâta proviene de la situación de acoso al Rey, el Sha de Persia, y significa EL REY NO TIENE ESCAPATORIA (nuestro actual jaque mate).
La historia de cada pieza se cuenta en un estudio interesante, casi psicológico, de sus movimientos.
Resulta que aún siendo el Rey lo más importante del juego, su pequeña movilidad se explicaba porque el Rey era un gobernante sabio y no un guerrero. En una guerra librada por generales, el juego terminaba cuando el Rey era capturado por el enemigo. Para contrarrestar tamaña debilidad de movimiento, de sólo un escaque por vez, en el siglo XVI se inventó el enroque.
La Reina tiene la historia más interesante de todas las piezas de ajedrez. En primer lugar, esta figura representaba a un hombre, el consejero del rey llamado “Firzan”. Se podía mover un campo en diagonal y servía para la seguridad del rey. Para cuando el ajedrez ingresó a Europa, los españoles, que no conocían el significado de ”Firzan”, la asimilaron a una Reina, por estar de pie junto al rey y la dotaron de todos sus movimientos actuales haciéndola la pieza más poderosa del tablero.
La Torre era conocida ya en el chaturanga, pero no como tal, sino como un carro de guerra llamado “Rukh”. En el año 1527 Vida, obispo de Albay, publicó un poema que relataba una partida de ajedrez entre Apolo y Mercurio donde las torres eran fortificaciones en la espalda de un elefante. A partir de allí, el carro se identificó con una torre.
El Obispo era representado como un asistente armado sentado en el lomo de un elefante y por lo tanto los árabes llamaron a esta figura “al-fil”, que significa “elefante”. Sin embargo, en el centro de Europa no se conocían los elefantes y entonces los obispos fueron interpretados de manera diferente por las distintas naciones. Es por eso que el obispo es un “Läufer” (corredor) en Alemania, un “fou” (loco) en Francia y un “Alfiere” (estandarte) en Italia. El movimento de esta pieza cambió en el siglo XV, de poder saltar sólo un campo en diagonal terminó pudiendo moverse en diagonal todo lo que se quisiera.
El Caballero cambió muy poco a través de la historia. En el chaturanga ya tenía su salto especial y los indios lo representaban como un guerrero a caballo con un escudo y una espada.
El Peón tuvo el papel de un soldado desde el comienzo, pero en la Edad Media los monjes trataron de representar a los peones como ciudadanos. Así, el primer peón (por encima de la torre izquierda) era un trabajador agrícola, el segundo un herrero, el tercero, un tejedor, el cuarto un hombre de negocios, el quinto un médico, el sexto un posadero, el séptimo un policía y el octavo un jugador. También en el siglo XV, esta pieza cambió su movimento permitiéndosele un primer avance doble.
Fascinante juego es el AJEDREZ que inspira versos como el de Borges
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
y religiosidad como la de Pérez Reverté
chaturanga shatranj ajedrez Borges Pérez Reverté

Nathan Brutsky
Después de tantos años sin vernos, nos encontramos y fue como si el tiempo no hubiera transcurrido…
Podríamos usar eso de “decíamos ayer”…copiando a don Miguel de Unamuno en 1936, cuando reinició sus clases tras las “vacaciones” que le había impuesto Primo de Rivera. No hay problema en copiar…don Miguel lo copió a su vez de Don Luis de León, un fraile letrado del siglo XVI que debió soportar cinco años en un calabozo de la Inquisición por preferir la tora hebrea contra la católica Vulgata para traducir el Cantar de los Cantares al castellano.
Pero el tiempo sí transcurrió, y fue bueno que así sucediera, porque la premura de la juventud no nos había permitido ahondar en cada una.
Charlábamos igual que 25 años atrás…pero ahora escuchábamos, y las piezas de esos recuerdos mezclados comenzaron a encajar, a tener sentido.
Emperifolladas para el evento…pero desnudándonos desde adentro, ese ayer que fuimos nos ayudó a entender, a soportar, a disfrutar de ese hoy que éramos.
Fue bueno, fue hermoso.
Hoy sigue repitiéndose el ritual a más de 15 años de esa primera vez.
Mónica Forte
¿Nathan Brutsky habrá hecho esta pintura para nosotras?
NB nació en Kiev, Ucrania en 1963.
Comenzó a mostrar su interés por el arte y a pintar a la edad de 10 años. Sus últimas obras se relacionan directamente con la música y el baile, pero a través de su vida la temática ha sido muy variada.
El movimiento, expresividad y color son la característica con la que ha creado un estilo único e inconfundible.
Luis de León Unamuno Nathan Brutsky como decíamos ayer
Cuando una cosa lleva a la otra…

John nació de padre jardinero, y llegó con el pan bajo el brazo, porque luego de su nacimiento, papá fue nombrado capataz de los jardines reales de Windsor.
Su futuro era la horticultura…pero por esas cosas del destino, John terminó siendo un experto en taxidermia y sus habilidades lo llevaron a ser el primer conservador del museo de la Zoological Society of London en 1827.
¡Qué mejor lugar para estar en contacto con los mejores naturalistas de Inglaterra! ¡Qué oportunidad para ser el primero en ver las nuevas colecciones de aves que llegaban a la Sociedad!.
Por eso, cuando en 1830 llegó al museo una colección de aves del Himalaya no descritas con anterioridad, John publicó el libro A Century of Birds from the Himalayas cuyas ilustraciones eran litografías de su mujer, Elizabeth.
Cuando Charles Darwin presentó los especímenes de aves y mamíferos recogidos durante su viaje en el Beagle a la Geological Society of London, las aves fueron entregadas a John quien informó que las aves de las Islas Galápagos que Darwin pensaba que eran mirlos, picogordos y pinzones, eran en realidad “una serie de pinzones tan particulares como para formar un grupo enteramente nuevo, que contendría 12 especies”. La historia llegó a los periódicos. En marzo Charles y John se encontraron de nuevo, descubriendo que el “chochín de Galápagos” de Darwin era en realidad otra especie de pinzón y que sus “mockingbirds” recogidos en cada isla eran en realidad especies separadas y no variaciones, con parientes en la Sudamérica continental.
Posteriormente, John informó que el pequeño ñandú del sur que había sido salvado de la cena de Navidad era una especie nueva, con un territorio que se superponía parcialmente con el de los ñandúes del norte.
328 de las especies eran nuevas para la ciencia y fueron bautizadas por Gould . En 1844, John descubre al DIAMANTE DE GOULD, que bautiza en honor a su esposa fallecida

En realidad los tres primeros Diamantes de Gould capturados en el año 1833 por una expedición francesa, eran de cabeza roja. Originalmente, la nueva especie encontrada recibió el nombre de Poephila Mirabilis refiriéndose al comportamiento observado y a su belleza, Poe del griego hierba, phila amante de y Mirabilis del latín maravilloso. John Gould capturó varios pájaros similares al Poephila Mirabilis pero de cabeza negra y creyendo que era una nueva especie le dio el nombre de Amadiva Gouldiae, en honor a su esposa. Más tarde se dieron cuenta de que se trataba de una única especie, y sin embargo hoy en día, ese pequeño diamante, sigue siendo conocido como Lady Gould.
Una cosa trae la otra…para mí.
En una reciente visita a Viedma, capital de Río Negro, encuentro en la casa de unos amigos…al diamante de Gould, en una pieza cercana a la calentita cocina.
Nunca había visto uno y ahí … ¡¡¡ había varios !!!
Argentina tiene esas sorpresas … y esos talentosos criadores.
Gould diamante Viedma Darwin FitzRoy Elizabeth Australia

IMAN MALEKI
¿QUÉ ES LO QUE HACE MUY INTERESANTE UNA LECTURA?
¿QUÉ ASPECTO MÁGICO DE LO DESCONOCIDO POR NOSOTROS HACE QUE NOS AISLEMOS DE LO QUE NOS RODEA PARA LEER LA OPINIÓN DE OTROS SOBRE UN TEMA?
BUENAS PREGUNTAS QUE DEBEN MANTENER INSOMNES A EDITORES Y EDUCADORES…
CREO QUE LA RESPUESTA NO ES TAN DIFÍCIL. DEBE SER ALGO BELLO, EN ALGÚN SENTIDO ACORDE A LA ESPIRITUALIDAD DEL PÚBLICO ELEGIDO. TAMBIÉN DEBE PRESENTARSE COMO AL ALCANCE DEL INTELECTO TÍPICO Y SÓLO OCASIONALMENTE, COMO UN PEQUEÑO DESAFÍO DE RAZONAMIENTO PARA AQUELLOS QUE QUIEREN PROBARSE.
UNA PINTURA NO PARECE EL EJEMPLO TÍPICO DE UNA LECTURA O DE UNA PRUEBA INTELECTUAL…Y SIN EMBARGO LO ES.
DESPUÉS DEL IMPACTO VISUAL Y DE SURGIR LA EMPATÍA CON EL AUTOR COMIENZA LA “LECTURA”, LA DISECCIÓN, EL EXAMEN PORMENORIZADO, LA OPINIÓN.
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EN EL MISMO SENTIDO, LA MATEMÁTICA, TIENE UN IMPACTO VISUAL, UNA EMPATÍA CON EL DERROTERO ESPIRITUAL QUE LLEVÓ A SU FORMULACIÓN Y LUEGO…LA “LECTURA”… Por ejemplo: El teorema Chino del Resto
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Lo mágico es su antigüedad y su prosapia china.
La empatía surge de nuestros recuerdos de la escuela primaria cuando nos encontramos por primera vez con los primos (con los números primos) y aprendimos que sólo pueden dividirse por sí mismos o por 1.
La disección: hablar de congruencias es darle un apellido a un número de acuerdo a lo que le quede, su resto, después de ser dividido por otro número (el módulo de la congruencia). Así los números pares son equivalentes al 0 módulo 2.
LO QUE DICE EL TEOREMA ES QUE SI SE LE BUSCA “RESTOS” A UN NÚMERO ENTERO RESPECTO DE SU DIVISIÓN POR 2 O POR 3 O POR OTROS NÚMEROS QUE SEAN PRIMOS ENTRE SÍ LO TENDREMOS “APELLIDADO” POR ESOS RESTOS…PERO ADEMÁS…A MODO DE “ADN” DE LOS NÚMEROS…SI DOS NÚMEROS CUALESQUIERA TIENEN EL MISMO APELLIDO —-> SON EL MISMO NÚMERO.
ALGUNAS VERSIONES DEL TEOREMA CHINO DEL RESTO fueron también conocidas por el matemático y astrónomo indio Brahmagupta (598 – 660), y aparecen en el LIBER ABACI de LEONARDO DE PISA (FIBONACCI) (1202). ESTE “LIBRO DEL ÁBACO” O “LIBRO DEL CÁLCULO” ES EL PRIMER LUGAR EN DONDE LOS NÚMEROS ARÁBIGOS, LOS NORMALES QUE TODOS USAMOS HOY EN DÍA, SON PRESENTADOS A OCCIDENTE.
OPINIÓN: ES ÚTIL Y DE UNA HERMOSA SIMPLEZA. TIENE IMPORTANTES APLICACIONES EN CRIPTOGRAFÍA, EN ESPECIAL PARA REDUCIR OPERACIONES CON NÚMEROS ENORMES MEDIANTE EL PASO A CONGRUENCIAS (EL ADN DE LOS NÚMEROS).
IMAN MALEKI teorema chino del resto fibonacci Liber Abaci congruencias adn

Era portero del prostíbulo porque no sabía leer.
El dueño modernizó el negocio y le pidió que escribiera un informe sobre las ventajas o desventajas del cambio.
“Señor, yo no sé escribir”.
“Pues entonces no se adecúa a mis cambios”, dijo el dueño.”Tendré que despedirlo”.
El portero decidió invertir la indemnización en herramientas.
Como no había ferretería viajó 2 días en mula.
De regreso un vecino le pidió un martillo prestado y al día siguiente, que se lo venda.
Le pagaré los días de ida y vuelta y una ganancia.
Varios vecinos le pidieron lo mismo. Ninguno disponía de 4 días para ir de compras.
Todos estaban conformes y le compraban.
Las comunidades cercanas también.
Un día le pidió al tornero que fabricara la cabeza de los martillos.
Y luego tenazas, pinzas, clavos y tornillos.
Lo organizó bien y ganó mucho dinero.
Tanto que se le ocurrió donar una escuela al pueblo.
El intendente le pidió que firmara el libro de actas.
“No sé escribir”, dijo.
El intendente atónito le preguntó:
“¿Es millonario y no sabe escribir?” “¿Qué hubiera sido si supiera leer?”
“Portero del prostíbulo”, contestó.
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********entre a la blogosfera para valorar este blog**********
Las grandes traiciones son consumadas a menudo por individuos pequeños y muestran el abismo que separa la realidad de la apariencia. Sin embargo pueden abrir el camino a la esperanza de construir algo más sólido, si se sacan las conclusiones correctas a las que conducen el reconocimiento de los errores propios y la envergadura de las fuerzas ajenas.

Cuando se está de limpieza a veces se encuentran perlas…
Terminada una materia, los libros y apuntes respectivos se guardan…con todo e historias de los meses en que se los usó…y en el reacomodamiento y descarte de los años siguientes, al revisar aparecen cosas.
Yo encontré plata y con la lógica del caso me dispuse a gastarla ipso facto…no fuera cosa que se me volviera a perder. Como me faltaban algunas cortinas, me fui derechito a mi cortinero amigo y le encargué lo que necesitaba dejándole el glorioso billete encontrado como parte de pago.
Al día siguiente, me fui temprano a la facultad dejando de guardia a mi inefable papito a cargo. En aquélla época no había celular y las comunicaciones no eran tan fáciles…porque entonces hubiera habido medios para preguntar…
Cuando regresé por la noche papá me dijo que un señor había tocado el timbre y cuando él lo atendió le dijo que la seña por las cortinas era nula porque el billete que yo le había dejado correspondía a moneda sin curso legal…hacía como 3 años que no tenía curso legal.
Ah, dije yo, puede ser, tenía el mismo color y yo estaba apurada por gastarlo…jajaja. ¿Y vos que le respondiste, papá?…
¡¡¡QUE SI VOS SE LO HABÍAS DADO ERA PORQUE ESTABA BIEN !!!
¡¡¡Y CERRÉ LA PUERTA !!!
HOY SE CUMPLEN 100 AÑOS DE TU NACIMIENTO PAPÁ, Y TODAVÍA ME RECONFORTA TODA LA CONFIANZA QUE TENÍAS EN MÍ.
TE QUIERO
PD: A MI CORTINERO QUERIDO, QUE ESTE AÑO TAMBIÉN SE FUE, LE DÍ EL BILLETE VERDADERO AL OTRO DíA Y CON UNA SONRISA ME DIJO:
CON LA CONFIANZA QUE ÉL TE TIENE…¿QUIÉN NO CONFIARÍA EN VOS?.
Póngase cómodo, tómese su tiempo y deje los impulsos de lado. El siguiente fragmento lo hará meditar, si se decide a leerlo, sobre un tema que motiva mucha gritería y puño crispado cuando lo que se necesita es reflexión.
En momentos en los que el Congreso Nacional debate sobre la despenalización —o no— del aborto, analicemos la opinión del fallecido científico Carl Sagan, uno de los que más sesudamente ha analizado el tema.
La cuestión quedó zanjada hace años. El poder judicial optó por el término medio. Uno pensaría que la polémica había concluido, pero sigue habiendo concentraciones masivas, bombas e intimidación, muertes de trabajadores de clínicas abortistas, detenciones, intensas campañas, drama legislativo, audiencias del Congreso, decisiones del Tribunal Supremo, grandes partidos políticos que casi se definen sobre la materia y eclesiásticos que amenazan con la perdición a los políticos. Los adversarios se lanzan acusaciones de hipocresía y asesinato. Se invocan por igual el espíritu de la Constitución y la voluntad de Dios. Se recurre a argumentos dudosos como si fueran certidumbres. Los bandos en liza apelan a la ciencia para fortalecer sus posiciones. Se dividen las familias, maridos y mujeres deciden no hablar del asunto, viejos amigos dejan de hablarse. Los políticos examinan los últimos sondeos para descubrir qué les dicta la conciencia. Entre tanto grito, resulta difícil que los adversarios se escuchen.
Las opiniones se polarizan. Las mentes se cierran.
¿Es ilícito interrumpir un embarazo? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca? ¿Cómo decidir? Escribimos este artículo para entender mejor cuáles son las posturas enfrentadas y para ver si conseguimos hallar una posición que satisfaga ambas. ¿No existe término medio? Hay que sopesar los argumentos de uno y otro bando para determinar su consistencia y plantear supuestos prácticos, puramente hipotéticos en más de un caso. Si pareciera que algunos de estos supuestos van demasiado lejos, solicitamos del lector que tenga paciencia, pues estamos tratando de forzar las diversas posturas hasta su punto de ruptura a fin de advertir sus debilidades y fallos.
Cuando se reflexiona sobre ello, casi todo el mundo reconoce que no hay una respuesta tajante. Vemos que muchos partidarios de posturas divergentes experimentan cierta inquietud o incomodidad cuando se dualiza lo que hay detrás de los argumentos enfrentados (en parte por eso se rehúyen tales confrontaciones). La cuestión afecta con seguridad a interrogantes más hondos: ¿cuáles son nuestras responsabilidades mutuas?, ¿debemos permitir que el Estado intervenga en los aspectos más íntimos y personales de nuestra vida? ¿Dónde están los límites de la libertad? ¿Qué significa ser humano?
Respecto de los múltiples puntos de vista, existe la extendida opinión, sobre todo en los medios de comunicación que rara vez tienen el tiempo o la inclinación debidos para establecer distinciones sutiles de que sólo existen dos, “pro elección” y “pro vida”. Así es como se autodenominan los dos bandos contendientes y así los llamaremos aquí. En la caracterización más simple, un partidario de la elección sostendrá que la decisión de interrumpir un embarazo sólo corresponde a la mujer y que el Estado no tiene derecho a intervenir, en tanto que un antiabortista mantendrá que el embrión o feto está vivo desde el momento de la concepción, que está vida nos impone la obligación moral de preservarla y que el aborto equivale a un asesinato.
Ambas denominaciones (pro elección y pro vida) se eligieron pensando en influir sobre quienes aún no se habían decidido: pocos desearán ser incluidos entre los adversarios de la libertad de elección o los enemigos de la vida. La libertad y la vida son, desde luego, dos de nuestros valores más apreciados, y aquí parecen hallarse en un conflicto fundamental.
Consideraremos sucesivamente estas dos posiciones absolutistas.
Un bebé recién nacido es con seguridad el mismo ser que justo antes de nacer. Existen pruebas sólidas de que un feto ya bien desarrollado reacciona a los sonidos, incluyendo la música, pero en especial a la voz de su madre. Puede chuparse el pulgar o sobresaltarse. De vez en cuando genera ondas cerebrales de adultos. Hay quienes afirman recordar su nacimiento o incluso el entorno uterino. Quizá se piense dentro del útero. Resulta difícil sostener que en el momento del parto sobreviene abruptamente una transformación hacia la personalidad plena. ¿Por qué, pues, debería considerarse asesinato matar un bebé el día después de nacer pero no el día antes?
En términos prácticos, esto es poco importante. Menos del 1% de los abortos registrados en Estados Unidos tienen lugar en los tres últimos meses del embarazo (y tras una investigación más atenta se descubre que la mayoría corresponden a abortos naturales o errores de cálculos), sin embargo, los abortos realizados durante el tercer trimestre proporcionan una prueba de los límites del punto de vista “pro elección”. ¿Abarca el “derecho innato de una mujer a controlar su propio cuerpo” el de matar un feto casi completamente desarrollado y que, a todos los fines, resulta idéntico a un recién nacido?
Creemos que muchos de quienes defienden la libertad reproductiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el comienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto…? ¿No cabe deducir que el Estado puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, predominantemente varones y opulentos, decidiendo que mujeres que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las víctimas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la independencia y la sexualidad de las mujeres.
¿Con qué derecho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de reproducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que es justo que se prohiba el asesinato y que se imponga una pena a quien lo comete. Muy débil sería la defensa del asesino si alegara que se trataba de algo entre su víctima y él, y que eso no concernía a los poderes públicos. ¿No es deber del Estado impedir que se elimine un feto si ese acto constituye de hecho el asesinato de un ser humano? Se supone que una de las funciones del Estado es proteger al débil frente al fuerte.
Si no nos oponemos al aborto en alguna etapa del embarazo, ¿no existe el peligro de considerar a toda una categoría de seres humanos indigna de nuestra protección y respeto? ¿No es ésa una de las características del sexismo, el racismo, el nacionalismo y el fanatismo? ¿Acaso quienes se dedican a combatir tales injusticias no deberían evitar escrupulosamente que se cometa otra?
Hoy por hoy no existe el derecho a la vida en ninguna sociedad de la Tierra, ni ha existido en el pasado (con unas pocas excepciones, como los jainistas de la India): criamos animales de granja para su sacrificio, destruimos bosques, contaminamos ríos y lagos hasta que ningún pez puede vivir en ellos, matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por su piel y ballenas para hacer abono, atrapamos delfines que se debaten faltos de aire en las grandes redes para atunes, matamos cachorros de foca a palos, y cada día provocamos la extinción de una especie. Todas esas bestias y plantas son seres vivos como nosotros. Lo que (supuestamente) está protegido no es la vida en sí, sino la vida humana.
Aun con esa protección, el homicidio ocasional es un hecho corriente en las ciudades y libramos guerras “convencionales” con un costo tan elevado que por lo general preferimos no pensar demasiado en ello. (Significativamente, suelen justificarse las matanzas en masa organizadas por los estados redefiniendo como subhumanos a nuestros adversarios de raza, nacionalidad, religión, e ideología). Esa protección, ese derecho a la vida, no reza para los 40.000 niños menores de 5 años que mueren cada día en el planeta por causa de inanición, deshidratación, enfermedades y negligencias que habrían podido evitarse.
La mayoría de quienes defienden el “derecho a la vida” no se refieren a cualquier tipo de vida, sino, especial y singularmente, a la vida humana. También ellos, como los partidarios de la elección, deben decidir qué distingue a un ser humano de otros animales y en qué momento de la gestación emergen esas cualidades específicamente humanas, sean cuales fueren.
Pese a las numerosas afirmaciones en contra, la vida no comienza en el momento de la concepción; es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de la Tierra, hace 4.600 millones de años.
Tampoco la vida humana comienza en la concepción, sino que es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada espermatozoide y cada óvulo humano están vivos. Es obvio que no son seres humanos, pero lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado.
En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos, Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la donación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?
De una eyaculación humana media surgen centenares de millones de espermatozoides (agitando la cola y a una velocidad de 12 cm por hora). Un hombre joven y sano puede producir en una o dos semanas espermatozoides suficientes para doblar la población humana de la tierra. ¿Significa esto que la masturbación es un asesinato en masa? ¿Qué decir, entonces, de las poluciones nocturnas o del simple acto sexual? ¿Muere alguien cuando cada mes se expulsa el óvulo no fecundado? ¿Deberíamos llorar todos esos abortos espontáneos? Muchos animales inferiores pueden desarrollarse en laboratorio a partir de una sola célula corporal. Las células humanas pueden ser objeto de clonación. (La cepa más famosa quizá sea la He La, bautizada así por Helen Lane, su donante.) a la luz de tal tecnología, ¿sería un crimen en masa la destrucción de células potencialmente clonables? ¿Y el derramamiento de una gota de sangre?
Todos los espermatozoides y óvulos son mitades genéticas de seres humanos potenciales.
¿Es preciso hacer esfuerzos heroicos por salvar y preservar a todos y cada uno, en razón de ese “potencial”? Existe desde luego, una diferencia entre suprimir una vida y no salvarla. También es muy distinta la probabilidad de supervivencia de un espermatozoide de la de un óvulo fecundado. Sin embargo, el absurdo de un cuerpo de ínclitos conservadores de semen nos lleva a preguntarnos si es el simple “potencial” que tiene un óvulo fecundado de convertirse en un bebé convierte realmente su destrucción en un asesinato.
A los enemigos del aborto les preocupa que, una vez autorizado el inmediato a la concepción, ninguna argumentación lo impida en cualquier momento subsiguiente del embarazo. Temen que un día resulte admisible matar a un feto que sea, inequívocamente, un ser humano. Tanto los partidarios de la elección como los de la vida (al menos algunos) se ven empujados a posiciones tajantes por su temor compartido a esa pendiente resbaladiza.
Otra pendiente resbaladiza es aquella a la que llegan los antiabortistas dispuestos a hacer una excepción en el caso angustioso de un embarazo fruto de la violación del incesto.
Ahora bien, ¿por qué debería depender el derecho a la vida de circunstancias de la concepción?
¿Puede el Estado decidir la vida para la prole de una unión legítima y la muerte para la concebida por la fuerza o la coerción, cuando en ambos casos se trata de la vida de un niño? ¿Cómo puede ser esto justo? Por otra parte, ¿por qué no hacer extensiva a cualquier otro feto la excepción que se aplica a éstos?
A tal motivo se debe en parte el que algunos antiabortistas adopten la postura, considerada indignante por muchas otras personas, de oponerse al aborto en cualquier circunstancia (excepto, quizá, cuando corre peligro la vida de la madre).
En todo el mundo, la causa más frecuente de aborto es, con mucho, el control de la natalidad. ¿No deberían, entonces, los adversarios del aborto distribuir anticonceptivos y enseñar su uso a los escolares?
Ése sería un medio eficaz de reducir los abortos. Por el contrario, Estados Unidos se halla muy por detrás de otras naciones en el desarrollo de métodos seguros y eficaces de control de la natalidad y, en muchos casos, la oposición a tales investigaciones (y a la educación sexual) ha procedido de las mismas personas que se oponen al aborto.
La búsqueda de un criterio éticamente sólido y no ambiguo acerca de si el aborto es admisible en algún momento tienen profundas raíces históricas. Con frecuencia, y sobre todo en la tradición cristiana, esta búsqueda estuvo ligada a la cuestión del instante en que el alma penetra en el cuerpo, materia no demasiado susceptible de investigación científica y tema polémico incluso entre teólogos eruditos. Se ha afirmado que la infusión del alma tenía lugar en el semen antes de la concepción, durante ésta, en el momento en que la madre percibe por vez primera los movimientos del feto en su seno y el nacimiento mismo o incluso más tarde.
Cada religión tiene su doctrina.
Entre los cazadores-recolectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y también era corriente en la Grecia y la Roma antiguas.
Por el contrario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de derechos. Tanto en el antiguo Testamento como en el Nuevo, (que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas, con respecto a la indumentaria, dieta y palabras) no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en ese sentido (Éxodo 21:22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta accidentalmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa.
Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no “parece” humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya “formado”, aproximadamente hacia el final del primer trimestre.
Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado.
Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum.
En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.
Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que “el feto se movía”. Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e incluso en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una infracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque dependía por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la repugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (ya hasta en muchas publicaciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abortivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico.
Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embarazo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasando de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión.
Una de las más significativas fue la profesión médica. Hasta mediados del siglo XIX la medicina constituía una actividad sin reconocimiento oficial y sin supervisión.
Cualquiera podía colocar un cartel a la puerta de su casa y autotitularse médico. Con el auge de una nueva elite médica de formación universitaria, ansiosa de incrementar el rango y la influencia de los facultativos, se constituyó la asociación Médica Americana. Durante su primera década la AMA empezó a presionar para que el aborto sólo pudiera ser efectuado por quienes poseyesen título facultativo. Los nuevos conocimientos en embriología, afirmaban los médicos, habían revelado que el feto era humano incluso antes de que la madre sintiese su presencia.
El asalto de la profesión médica contra el aborto no se debió a una inquietud por la salud de la mujer, sino, según se decía, por el bienestar del feto. Había que ser médico para saber cuándo resultaba moralmente justificable un aborto, porque la cuestión dependía de hechos científicos y médicos que sólo los facultativos comprendían. Al mismo tiempo, las mujeres quedaban excluidas de las facultades de medicina, donde habrían podido adquirir conocimientos tan arcanos.
Tal como se desarrollaban las cosas, las mujeres nada tenían que decir acerca de la interrupción de sus propios embarazos. También correspondía a los médicos determinar si la gestación planteaba un riesgo para la mujer y quedaba enteramente a su discreción decidir qué era arriesgado y qué no lo era.
Para la mujer rica, podía tratarse de un peligro para su tranquilidad emocional o incluso para su estilo de vida. La mujer pobre se veía a menudo obligada a recurrir al aborto clandestino.
Así fue la ley hasta la década de los sesenta de este siglo, cuando una coalición de individuos y organizaciones, entre las que figuraba la AMA, trató de abolirla y restablecer los valores más tradicionales que se encarnarían en el caso Roe contra Wade.
Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé (nuestro más próximo pariente biológico, con el que compartimos el 99,6% de genes activos) cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el debate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace humano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintivamente humanas?
Reconocemos que la fijación de un momento exacto tiene que pasar por alto las diferencias individuales. Por este motivo, si hay que trazar una línea, se debe proceder con cautela, es decir, pecar más por exceso que por defecto. Hay personas que se oponen al establecimiento de un límite numérico, y compartimos su inquietud, pero si tiene que existir una ley sobre esta materia, que represente un compromiso útil entre las dos posiciones extremas, hay que determinar, al menos aproximadamente, un período de transición hacia la personalidad.
Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fecundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase. La unión trascendental de espermatozoide y óvulo suele tener lugar en una de las dos trompas de Falopio. Una célula se convierte en dos, dos se convierten en cuatro, etcétera (una aritmética exponencial de base 2). Hacia el décimo día el óvulo fecundado se ha trocado en una especie de esfera hueca que se encamina hacia otro reino, el útero. A su paso destruye tejidos, absorbe sangre de los vasos capilares, se baña en la sangre materna, de la que extrae oxígeno y nutrientes, y se fija como una especie de parásito a la pared del útero.
Hacia la tercera semana, para cuando se produce la primera falta, el embrión en formación tiene dos milímetros de longitud y desarrolla varias partes del cuerpo.
Sólo en esta etapa comienza a depender de una placenta rudimentaria. Recuerda algo a un gusano segmentado.
Hacia el final de la cuarta semana ya mide unos cinco milímetros.
Es reconocible ahora como vertebrado, su corazón en forma de tubo comienza a latir, se advierte algo parecido a los arcos branquiales de un pez o un anfibio, y una cola pronunciada. Parece más bien una lagartija acuática o un renacuajo. Este es el final del primer mes de gestación.
Hacia la quinta semana, cabe distinguir las grandes divisiones del cerebro. Se evidencia lo que más tarde serán los ojos y aparecen unos pequeños brotes que luego se transformarán en brazos y piernas.
Hacia la sexta semana el embrión mide 13 milímetros. Los ojos permanecen todavía a los lados de la cabeza, como en la mayor parte de los animales, y la cara reptiliana posee unas hendiduras unidas que más tarde darán lugar a la boca y la nariz.
Hacia el final de la séptima semana la cola casi ha desaparecido y se advierten ya caracteres sexuales (aunque ambos sexos parecen femeninos). La cara es de mamífero, pero un tanto porcina.
Hacia el final de la octava semana la cara semeja la de un primate, si bien aún no es del todo humana.
En sus elementos esenciales ya están presentes la mayoría de las partes del cuerpo. La anatomía del cerebro inferior está bien desarrollada. El feto revela respuestas reflejas a estímulos sutiles.
Hacia la décima semana la cara tiene ya un aspecto inconfundiblemente humano. Comienza a ser posible distinguir niños de niñas. Las uñas y las grandes estructuras óseas no resultan evidentes hasta el tercer mes.
Hacia el cuarto mes se puede diferenciar la cara de un feto de la de otro. En el quinto mes la madre suele sentir sus movimientos. Los bronquiolos pulmonares no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes y los alvéolos aún más tarde.
¿Cuándo accede, pues, un feto a la personalidad, habida cuenta de que sólo una persona puede ser asesinada? ¿Cuándo la cara se torna claramente humana, cerca del final del primer trimestre? ¿Cuándo reacciona ante estímulos, también al final del primer trimestre? ¿Cuándo se torna lo bastante activo para que la madre lo sienta, hacia la mitad del segundo trimestre? ¿Cuándo los pulmones alcanzan un grado de desarrollo suficiente para que el feto pueda respirar por sí mismo, llegado el caso, el aire exterior?
Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los animales reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones. Los reflejos, el movimiento y la respiración no son lo que nos hace humanos.
Otros animales nos superan en velocidad, fuerza, resistencia, a la hora de trepar, excavar o camuflarse, en vista, olfato, oído, o en el dominio del aire o del agua. Nuestra única gran ventaja es el pensamiento. Somos capaces de reflexionar, de imaginar acontecimientos que todavía no han sucedido, de concebir cosas. Así fue como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición, y nos hace ser lo que somos.
El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la “materia gris” replegada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100.000 millones de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus conexiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pensamiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo.
Mediante la colocación de electrodos inofensivos en la cabeza de un individuo, los científicos pueden medir la actividad eléctrica emanada de la red de neuronas cerebrales.
Diferentes tipos de acción mental revelan distintas clases de ondas cerebrales, pero las pautas regulares típicas del cerebro humano de un adulto no aparecen en el feto hasta cerca de la trigésima semana del embarazo, hacia el comienzo del tercer trimestre. Hasta entonces, los fetos, por vivos y activos que parezcan, carecen de la necesaria arquitectura cerebral. Todavía no pueden pensar.
Aceptar que se puede matar cualquier criatura viva, en especial una que más tarde tal vez se convierta en un bebé, es problemático y doloroso, pero hemos rechazado los extremos “siempre” y “nunca”, y eso nos coloca, querámoslo o no, en la pendiente resbaladiza. Si tenemos que optar por un criterio de desarrollo, aquí es donde hay que trazar la raya: cuando se hace posible un mínimo asomo de pensamiento característicamente humano.
Se trata, en realidad, de una definición muy conservadora, rara vez se encuentran en un feto ondas cerebrales regulares. Serían útiles nuevas investigaciones (también comienzan tardíamente las ondas cerebrales bien definidas durante la gestación de fetos babuinos y ovejas). Si pretendemos que el criterio sea todavía más estricto para tomar en consideración el desarrollo cerebral precoz de algún feto, podemos trazar la raya a los seis meses. Ahí es en donde la trazó el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1973, aunque por razones completamente diferentes.
Su decisión en el caso Roe contra Wade modificó la legislación estadounidense sobre el aborto, que lo permite a petición de la mujer sin limitaciones durante el primer trimestre y, con ciertas restricciones encaminadas a proteger su salud, en el segundo trimestre y autoriza a los estados a prohibir el aborto en el tercer trimestre, excepto cuando exista una seria amenaza para la vida o la salud de la mujer. En la decisión de Webster de 1989, el Tribunal Supremo se negó explícitamente a revocar la sentencia del caso Roe contra Wade, pero de hecho invitó a las 50 legislaturas estatales a que decidiesen por su cuenta.
¿Cuál fue el razonamiento en el caso Roe contra Wade? No reconocía peso legal a lo que suceda con los niños una vez nacidos o con la familia. El tribunal determinó, en cambio, que el derecho de una mujer a la libertad de reproducción se halla protegido por la garantía constitucional de su intimidad. Ahora bien, ese derecho no es omnímodo. Hay que sopesar la garantía de intimidad de la mujer y el derecho a la vida del feto, y cuando el tribunal consideró la cuestión otorgó prioridad a la intimidad en el primer trimestre y a la vida en el tercero. La transición no se estableció según las consideraciones tratadas hasta ahora en este capítulo: cuándo sucede la “infusión del alma” o en qué momento reviste el feto suficientes rasgos humanos para ser protegido por la legislación contra el asesinato. El criterio adoptado fue, por el contrario, si el feto podía vivir fuera de la madre. Esto es lo que se denomina “viabilidad “, y depende en parte de la capacidad de respirar. Sencillamente, los pulmones no están desarrollados y el feto no puede respirar (por muy perfeccionado que fuese el pulmón artificial de que se le dotase) hasta cerca de la vigésimo cuarta semana, hacia el comienzo del sexto mes. Es por esto por lo que la legislación estadounidense permite a los estados prohibir los abortos en el tercer trimestre.
Se trata de un criterio muy pragmático.
Según la argumentación, si en una cierta etapa de la gestación pudiese ser viable el feto fuera del útero, entonces su derecho a la vida se impondría al derecho de la mujer a la intimidad. Ahora bien, ¿qué significa “viable”? Incluso un recién nacido a término no es viable sin cuidado y cariño considerables. Hace tan solo unas décadas, antes de las incubadoras, la viabilidad de los bebés nacidos en el séptimo mes era improbable. ¿Hubiera sido admisible entonces abortar en el séptimo mes?
¿Se tornaron de repente inmorales los abortos en el séptimo mes tras la invención de las incubadoras? ¿Qué sucederá si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permita a un útero artificial mantener un feto vivo incluso antes del sexto mes, proporcionándole oxígeno y nutrientes a través de la sangre (como hace la madre a través de la placenta)? Reconocemos que es improbable que vaya a existir esa tecnología a corto plazo o que llegue a estar al alcance de gran número de personas, pero ¿sería entonces inmoral abortar antes del sexto mes cuando antes no lo era? Una moralidad que depende de la tecnología y cambia con ésta es una moralidad frágil y, para algunos, inaceptable.
Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano.
Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida.
“Miles de Millones” (Fragmento)
Carl Sagan
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Nada es tan letal como la desidia o la mala política.
Ni las bombas hacen tanto daño…

Las imágenes de Hiroshima después de la bomba son tan horribles que no merecen volver a mostrarse aquí. En cambio, sí es pertinente las que corresponden a la actualidad de esta ciudad. Las que muestran que a pesar del horror y la radiactividad, la voluntad y el interés, humano, político hacen posible el resurgir.
En cambio, la política argentina ha pasado de lograr nacionalizar teléfonos, luz, gas, de tener un flota mercante de bandera ARGENTINA que transportaba casi toda la producción nacional exportable, de la creación de Aerolíneas Argentinas y del aeropuerto Pistarini de Ezeiza, de la creación (Decreto N° 10.936) de la Comisión Nacional de Energía Atómica, de haber industrializado masivamente el país con la siderurgia, los astilleros, la fabricación de tanques, autos, de haber conseguido el sufragio femenino y la igualdad jurídica entre hombres y mujeres… a esto

villa 31 Retiro

orillas del Riachuelo


Nada es tan letal como la desidia o la mala política.
Ni las bombas hacen tanto daño…
A los 4 años: “¡Mi mamá puede hacer cualquier cosa!”
A los 8 años: “¡Mi mamá sabe mucho! ¡Muchísimo!”
A los 12 años: “Mi mamá realmente no lo sabe todo….”
A los 14 años: “Naturalmente, mi madre no tiene ni idea sobre esto”
A los 16 años: “¿Mi madre? ¡Pero qué sabrá ella!”
A los 18 años: “¿Esa vieja? ¡Pero si se crió con los dinosaurios!”
A los 25 años: “Bueno, puede que mamá sepa algo del tema…”
A los 35 años: “Antes de decidir, me gustaría saber la opinión de mamá.”
A los 45 años: “Seguro que mi madre me puede orientar”
A los 55 años: “Qué hubiera hecho mi madre en mi lugar?”
A los 65 años: “¡Ojalá pudiera hablar de esto con mi mamá!”
J.B.A. ha escrito, no hace tanto tiempo, las siguientes reflexiones
Los medios de protección que la Constitución nos proporciona, son la Libertad y los privilegios y recompensas conciliables con la libertad.
Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir.
Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación.
Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental.
En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso les mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición.
El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria?
La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo.
ESCRIBE BIEN, NO? QUIZÁS LO CONOZCA…
Juan Bautista Alberdi (Figarillo)
Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina
Marzo de 1855
Como si fuera hoy …
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La Derecha andaba nerviosa, tensa… temblaba. La necesidad de hacerlo la acuciaba y no podía reparar en nada más. Tenía que calmarse…integrarse a la Sociedad. Después de todo… ¡siempre había dado buenos frutos!
Cuando notó su presencia, notó también al opuesto, ¿al enemigo?.
Al que ocupaba el otro hemisferio en esa guerra fría por la supremacía, por el Poder.
Sin embargo, en algún momento, juntó esfuerzos con la Izquierda y manufacturaron esas maravillas que encandilaron al resto. Democráticamente, censaron a sus adeptos, obligados adeptos, y midieron sus fuerzas… Se subieron ambas y comenzaron a hacer todo eso que el mundo puede ver, si quiere.
Y parecían unidas… hasta que la Derecha saltó otra vez, cediendo a su necesidad de inmediatez.
Cortar y pegar…cortar y pegar…
Se abrazó al Mouse, su moderno amigo…y la Izquierda sólo miró para acompañar esporádicamente.
MIF
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Derecha+e+Izquierda
contaminación mercurio greenpeace enfermedad de minamata bajo consumo led incandescentes
HI
DESTRUCCIÓN DE UNA INDUSTRIA NACIONAL
Hace exactamente tres años, el 12 de junio de 2008, el Congreso Nacional aprobó la ley 26.473 que estableció a partir del 31 de mayo de 2011, la prohibición de “la importación y comercialización de lámparas incandescentes de uso residencial general en todo el territorio de la República Argentina”.
Dispuso asimismo mecanismos para que las empresas pudieran contar con facilidades al momento de importar insumos para la producción de las lámparas de bajo consumo. Esto surgió a instancias de una campaña de Greenpeace que reclamaba esta medida como un primer paso hacia una política de Eficiencia Energética que redujeran las emisiones de gases de Efecto Invernadero que provocan el Cambio Climático.
Está claro que el pedido requería, específicamente, borrar del mapa argentino las bombitas incandescentes e instaurar el monopolio de las bombitas de bajo consumo (BC), dado que las facilidades se contemplaron sólo para importaciones relacionadas con las BC. Esto hace meditar un poco. Dado que las BC son caras y desventajosas en cuanto a calidad de iluminación ¿por qué circunscribirse a ellas y no extender los beneficios de importación a las lámparas de LED?
No hay respuesta oficial a esta pregunta pese a que, como se muestra en la Figura 1, la potencia consumida para obtener un mismo flujo luminoso siempre es menor en los LEDes que en las incandescentes y que en las BC.

Figura 1 Consumo Comparado
UNA RARA AGRUPACIÓN ECOLÓGICA

Esquema de funcionamiento
Figura 2 La denominación fósforo se refiere a sustancia fluorescente o fosforescente, no al elemento fósforo (P).
EL FUNCIONAMIENTO DE LAS LÁMPARAS DE BAJO CONSUMO
El funcionamiento básico de una lámpara fluorescente, en una forma muy simplificada y esquematizada en la Figura 2, es como sigue. Los filamentos de la lámpara, al calentarse por el pasaje de la corriente eléctrica, desprenden electrones que, junto con un pico de autoinducción, ionizan los gases que llenan el tubo; se forma así un plasma que conduce la electricidad dentro del gas. Este plasma excita los átomos del vapor de mercurio que, como consecuencia, emiten luz visible y ultravioleta (UV). El revestimiento interior (fósforos4) de la lámpara tiene la función de filtrar y convertir la luz ultravioleta en visible. La coloración de la luz emitida por la lámpara depende del material de ese recubrimiento interno. El material del tubo, vidrio común, contribuye a reducir la luz UV que pudiera escapar fuera de la luminaria. Existen varias características del funcionamiento de estos objetos5, temas de naturaleza más técnica, que generaban desventajas importantes a la hora de su utilización como productores de luz para todo propósito. La mayoría de ellos, fueron siendo mejorados por la tecnología y no merecen mayores comentarios, por ejemplo:
Sin embargo, hay cosas fundamentales sin solucionar. Este tipo de luz, que es difusa, no es aconsejable para la lectura (lo que incluye las tareas o trabajos escolares) u otro tipo de trabajos “finos” debido a que impide una apropiada fijación de la vista sobre el objeto. El efecto difuso de la luz fluorescente hace que los contornos de elementos mínimos o “finos” tiendan a desaparecer impidiendo su enfoque adecuado. Esto genera fatiga visual, malestar y un rendimiento deficiente en la labor emprendida.
LA RADIACIÓN ULTRAVIOLETA Y EL VENENITO MERCURIAL
Los elementos condenatorios de este tipo de lámparas surgen fundamentalmente de lo que irradian estando sanas y en lo que expulsan al medio ambiente cuando no lo están.
Cuando están sanas y funcionando, las lámparas BC producen radiación UV que es teóricamente absorbida por el recubrimiento interno de fósforos que la re-emiten como luz visible. De la calidad de la lámpara depende entonces que la radiación UV no llegue al medio ambiente. En lámparas de muy buena calidad, con doble recubrimiento, esta barrera funciona bien, pero a costa de disminuir la eficiencia en lúmenes por watt en alrededor de un 10%. Los efectos nocivos de este tipo de radiación son altamente conocidos: cáncer de piel (carcinoma de células basales, carcinoma de células escamosas y melanoma), trastornos oculares (cataratas, ceguera de la nieve), foto-envejecimiento, arrugas, supresión del sistema inmunológico (por alteración de la distribución y la actividad inmunológica de los glóbulos blancos).6
Finalmente, en el caso ineludible, de que la lámpara se rompa o se agote, tenemos el problema del venenoso mercurio.
Los países que no se preocupan por la contaminación ambiental suelen sufrir importantes daños económicos y de salud de su población. Un ejemplo muy conocido es el de la enfermedad de Minamata, originada en 1956 en la ciudad del mismo nombre en Japón, que consiste en un síndrome neurológico grave y permanente causado por envenenamiento por mercurio. Los síntomas incluyen ataxia, alteración sensorial en manos y pies, deterioro de los sentidos de la vista y el oído, debilidad y, en casos extremos, parálisis y muerte. En 1968, el gobierno japonés anunció oficialmente que la causa de la enfermedad era la ingestión de pescado y de marisco contaminado de mercurio provocado por los vertidos de la empresa petroquímica Chisso. Las indemnizaciones y el seguimiento médico de esas víctimas y las posteriores, sigue erogando ingentes sumas de dinero hasta hoy.
Si bien el contenido de mercurio de las BC es de unos 5mg, es bueno recordar que las muy estudiadas y ya prohibidas pilas alcalinas de botón con unos 10.5 mg de Hg llegaban a contaminar 60.000 litros de agua. No es poca cosa, si se considera multiplicar ese volumen por los millones de lámparas que suelen usarse en superpoblaciones como la de Buenos Aires, que no ha dispuesto aún, un sistema de recolección de esa basura tóxica. Al salir con la basura común va a contaminar cuanto relleno sanitario de disposición de residuos haya y yendo más allá, cuanto acuífero entre en contacto con ella. Una excelente organización como Salud sin Daño,7 hace acertadas observaciones sobre el tema de la contaminación con mercurio en el sector de Salud: Si se descarta entre los residuos comunes, el mercurio tarde o temprano llega al medio ambiente donde los organismos que viven en ríos, lagos o en el suelo húmedo pueden transformarlo en el altamente tóxico mercurio orgánico. Este tipo de mercurio, que daña el sistema nervioso a niveles extraordinariamente bajos, persiste y se acumula en animales, peces y en el medio ambiente global.
El sistema nervioso es muy sensible a todas las formas de mercurio. El metilmercurio y los vapores de mercurio metálico son más nocivos que otros compuestos ya que en estas formas, más mercurio llega al cerebro. La exposición a altos niveles de mercurio metálico, inorgánico, u orgánico puede dañar permanentemente el cerebro, los riñones y al feto en desarrollo. Los efectos sobre el funcionamiento del cerebro pueden manifestarse como irritabilidad, timidez, temblores, cambios en los problemas de visión o audición, y la memoria. La exposición a corto plazo a altos niveles de vapores de mercurio metálico causa efectos que incluyen daño a los pulmones, náuseas, vómitos, diarrea, aumento de la presión arterial o del ritmo cardíaco, erupciones en la piel e irritación ocular. Como el mercurio y la mayor parte de sus compuestos son extremadamente tóxicos deben ser manejados con cuidado. En casos de derrames de mercurio (como el de algunos termómetros o tubos fluorescentes) los procedimientos específicos de limpieza se enfocan en evitar la exposición a las sustancias tóxicas. En esencia, se recomienda tratar de juntar las gotas pequeñas sobre superficies duras, combinándolas en un grupo más grande para facilitar la extracción mediante el uso de un gotero, o empujando en un recipiente desechable. Las aspiradoras y escobas NO deben ser utilizadas debido a que causan una mayor dispersión del mercurio. Posteriormente, el polvo de azufre, polvo de zinc, o algún otro elemento que forme fácilmente una amalgama (aleación) con mercurio (por ejemplo, cobre o bismuto finamente dividido) a temperaturas ordinarias se rocía sobre el área para luego proceder a su recolección y eliminación. La limpieza de superficies porosas y prendas de vestir no es nunca eficaz para eliminar todos los rastros de mercurio por lo que es aconsejable descartar este tipo de elementos cuando han estado expuestos a un derrame de mercurio. El mercurio puede ser inhalado y absorbido a través de la piel y las mucosas, por lo que los contenedores de mercurio deben estar bien sellados para evitar derrames y evaporación. Las formas más tóxicas de mercurio son sus compuestos orgánicos, tales como dimetilmercurio y el metilmercurio. Sin embargo, los compuestos inorgánicos, como el cinabrio son también altamente tóxicos por ingestión o inhalación del polvo.
En Estados Unidos se exige que cuando una lámpara de bajo consumo se rompe en una casa, se debe avisar a la oficina de emergencias del municipio que envía una compañía de expertos en remoción y limpieza de los residuos. Mientras esa limpieza se realiza la casa debe ser evacuada. Luego, los expertos pasan la factura por el riesgoso trabajo científico de eliminar el mercurio del ambiente, que no baja de los 1000 dólares. Una información más extensa puede encontrarse en las páginas de la Agencia de Protección Ambiental norteamericana sobre contaminación con mercurio.8
A partir de la muerte del humorista gráfico y escritor argentino Roberto Fontanarrosa ocurrida el 19 de julio de 2007, apareció una propuesta, difundida por una cadena de correo electrónico, de cambiar la fecha. Este cambio llevaría el Día del Amigo en Argentina al 19 de julio, aniversario de la muerte del famoso humorista. La justificación del cambio que consta en dicho mensaje considera que el motivo de festejarlo el 20 es una “historia ajena” y que celebrarlo el 19 sería un homenajear a un personaje que “hizo pasar momentos felices, emocionar, reír y reflexionar” a muchas personas.
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But, Fontarrosa festejaba los 20 de julio, no una historia ajena, sino una vieja propuesta de un ARGENTINO, con todas las letras como Enrique Ernesto Febbraro (1924), profesor de psicología, filosofía, historia, músico y odontólogo, socio fundador del Rotary Club del barrio de San Cristóbal y del barrio de Once (Buenos Aires).
El 20 de julio de 1969 mientras miraba por tevé la llegada del hombre a la Luna, se prometió a sí mismo que ese sería para siempre el Día del Amigo.
Antes de que la Apolo 11 regresara a la Tierra, desde su consultorio de Lomas de Zamora, donde vivía entonces, envió mil cartas a cien países y, a vuelta de correo con 700 respuestas, había quedado fundado el Día del Amigo.
Cuando Neil Armstrong pisó la Luna y dio “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, consideró que había madurado su idea de dedicarle un día al amigo.. “Escuché que el alunizaje del módulo era un gesto de amistad, desde la humanidad hacía el universo. ¡Ya está, es el día elegido!, dije. Hoy se celebra en unos cien países y esta en la agenda del corazón de los argentinos”.
Febbraro enviudó dos veces de mujeres que empezaron siendo sus amigas y le dejaron lo que él llama su tesoro: dos hijos y cuatro nietos.
El profesor señala que “entre un hombre y una mujer siempre subyace el deseo, pero si se lo supera, la amistad prospera. El matrimonio –aunque es una institución que une intereses diversos— siempre llega al minuto donde surge la amistad”.
En conversación con el director de Prensa Rotaria, Néstor C. Sarandria, el Dr. Febbraro, enfatizaba : “Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. Él me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Sólo el que te ama te ayuda a crecer”.
Su tarea se llevaba a cabo con un lema: “Un pueblo de amigos es una Nación imbatible”, a la vez que destacaban que sería una celebración ética, sin fines de lucro ni de fomento al consumo. Visitó organismos nacionales, gubernamentales, municipales, políticos, religiosos, personas notables y amigos para que adoptaran la idea y luego la difundieran en sus áreas de influencia.
Poco a poco fue logrando su cometido, primero fue el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que con su decreto Nº 235/79 autorizó la celebración y le dio un marco legal. Luego se fueron sumando distintas entidades y extendiéndose por toda la Argentina y por algunos países de América Latina. Para el Dr. Febraro, el día del alunizaje se amplió el horizonte, conquista ésta de la humanidad toda, con la consiguiente posibilidad de estrechar nuevos lazos de amistad.
Su iniciativa tuvo éxito, ya que cada 20 de julio, en muchos países, los amigos esperan reunirse y dedican un día a la Amistad. Pero es importante recordar que la Amistad es vivida cotidianamente, durante los 365 días del año.
Dicha cotidianeidad es expresada claramente por Cunninghan: “Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y esperan a oír la contestación “.
El Dr. Enrique Ernesto Febbraro fue candidato dos veces al premio Nobel de la Paz.

Hierogamus - Juan Andralis 1953

Gioconda-diseño de Juan Andralis

Ese saxo de Deric Dyer…
What have I got to do to make you love me
What have I got to do to make you care
What do I do when lightning strikes me
And I wake to find that you’re not there
What do I do to make you want me
What have I got to do to be heard
What do I say when it’s all over
And sorry seems to be the hardest word
It’s sad, so sad
It’s a sad, sad situation
And it’s getting more and more absurd
It’s sad, so sad
Why can’t we talk it over
Oh it seems to me
That sorry seems to be the hardest word
What do I do to make you love me
What have I got to do to be heard
What do I do when lightning strikes me
What have I got to do
What have I got to do
When sorry seems to be the hardest word
You are so beautiful to me
You are so beautiful to me
Can’t you see
Your everything I hoped for
Your everything I need
You are so beautiful to me
Such joy and happiness you bring
Such joy and happiness you bring
Like a dream
A guiding light that shines in the night
Heavens gift to me
You are so beautiful to me
Es verdad, pues: reprimamos
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