Libros poéticos

Salmos

Los salmos son oraciones poéticas o cantos con que el pueblo de Israel expresaba a Dios sus sentimientos, ideas y peticiones. En ellos los salmistas hacen de la historia del pueblo y de su propia historia una oración. Los salmos formaban parte de toda la liturgia judía, siendo parte esencial de la vida religiosa del pueblo.

Jesús oraba con los salmos, como se ve en los evangelios. Los apóstoles transmitieron a los primeros cristianos su cariño especial por los salmos. Las primeras comunidades cristianas descubrieron la presencia oculta de Cristo en varios de ellos. Por eso, además de dar al texto su sentido original, damos una interpretación cristiana a los salmos:

  • Recordamos la alianza del Sinaí y pensamos en la alianza nueva y eterna instituida por Cristo.
  • Exaltamos la Ley y consideramos la ley de amor que nos dio Jesús y cómo nos enseñó a vivir con libertad el espíritu de la Ley.
  • Valoramos la intervención de Dios en la historia de Israel y su presencia en el templo, y afirmamos nuestra fe en Cristo, presente en la comunidad, y en los sacramentos.
  • Adoramos a Dios como rey del universo y proclamamos a Jesús, que hizo presente el reino de Dios en la tierra.

Salmos

Con el tiempo, los salmos se convirtieron en cánticos de la iglesia y pasaron a ser parte de la celebración eucarística y Liturgia de las Horas. Al orar con ellos, nos unimos a la alabanza incesante de los cristianos y de la comunidad judía.

El cantar de los cantares

Este es un canto en el que dos enamorados se buscan, se encuentran, se anhelan, sufren por la ausencia y gozan la posesión mutua total, en una trama donde la voz de la mujer se escucha el doble de veces que la del varón.

Aunque el Cantar no habla para nada de Dios, los judíos lo leían en la celebración del matrimonio, por ser inspirado por Él. Su sentido radico en expresar el amor de una pareja, pues todo amor proviene de Dios y es reflejo de su amor apasionado y bello. Sin este canto, la revelación contenida en la Biblia estaría incompleta, pues el resto de sus libros enfatiza el amor entre Dios y nosotros, y el amor entre nosotros, como hermanos, hijos del mismo Padre.

El cantar de los cantares

Lamentaciones

El libro de las Lamentaciones expresa el drama de los israelitas al perder su templo, su ciudad, sus hogares y su libertad.

La ciudad es comparada con una joven o una madre fecunda que sufre el agravio de su maternidad y el dolor de su viudez. Jerusalén era sede de las promesas de Dios, de su presencia y justicia, y el pueblo se pregunta ¿les había fallado el Señor? ¿eran los extranjeros más fuertes que Dios? ¿Ya no había esperanza?

En su reflexión, el pueblo reconoce que su pecado causó la caída de Jerusalén y que sólo le queda presentar la dolorosa realidad a Dios y confiar en su misericordia, que perdona al pecador y purifica a su pueblo.

Los católicos leemos este libro en la liturgia de Semana Santa. Con ellos manifestamos nuestro dolor y nos apoyamos en la espera de la llegada del día del Señor, en que vencerá el pecado y la muerte.