Libros históricos o profetas anteriores

Libros históricos o profetas anteriores

1. Josué

El libro de Josué recibe su nombre del héroe israelita que continuó la misión de Moisés y organizó al pueblo para la conquista de la tierra prometida. Al principio del libro, Josué promete a los israelitas que conquistarán la tierra de Canaán y se apoderarían del territorio si eran fieles a la alianza. Ellos respondieron con entusiasmo: “Igual que obedecimos en todo a Moisés, te obedeceremos a ti”. Bajo su guía, tomaron posesión de la tierra, se establecieron con sus familias y sus ganados, y trataron de seguir su alianza con Dios.

El mensaje profundo detrás de este libro es que Dios cuidó a los israelitas todo el tiempo que obedecieron los mandamientos. Dios es nuestra esperanza más segura en los problemas y altibajos de la vida y de la historia.

Josué ora a Dios para que el sol se pare 

2. Jueces

El libro de los jueces narra las dificultades que enfrentaron las tribus de Israel para vivir en fidelidad a Dios y en paz con los pueblos extranjeros. Nos muestra cómo Dios es atento a sus oraciones y les envía hombres y mujeres extraordinarios para ayudarlos y apoyarlos. A estos líderes famosos, como Sansón, se les llama jueces. No son jueces responsables de dictar sentencias en la corte, sino líderes elegidos por Dios para dirigir a los israelitas en tiempos de crisis religiosas y políticas.

 Jueces

3. Libros 1 y 2 de Samuel

Los dos libros de Samuel relatan el fin de la etapa de Israel como federación de tribus y el principio de la monarquía acompañada de profetas. Ante las amenazas de los otros pueblos, los israelitas deseaban un gobierno que los fortaleciera políticamente y los ayudara a seguir fieles a la alianza de Dios. Vieron la solución en la monarquía, donde el rey sería un representante del Señor y cuidaría de los intereses de Dios y del pueblo.

El primer libro se centra en Samuel, que era sacerdote, juez y profeta. El pueblo le pidió a Samuel que se comunicara con Dios para tener un rey que se hiciera cargo de la nación. Samuel hizo esto, y Dios le comunicó que el rey sería Saúl

El segundo libro se centra en David, segundo rey. Fue militar y gobernador poderoso, al mismo tiempo que pecador frágil dispuesto a la conversión. Más tarde, llegó a ser símbolo del rey ideal y del Mesías. Su reinado se convirtió en signo y promesa de que un día Dios establecería un reino de vida, santidad y gracia, de justicia, amor y paz.

Samuel unge a David

4. Libros 1 y 2 de Reyes

El comienzo del libro 1 de Reyes narra la gloria del rey Salomón, quien acumuló riquezas, construyó un bello templo y engrandeció Jerusalén. Al morir él, el reino se dividió en dos. El reino del Norte se llamó Israel, y el del Sur recibió el nombre de Judá. Ambos reinos fueron gobernados por una serie de reyes débiles y pecadores. Su falta de competencia y rectitud tuvo consecuencias desastrosas: los dos reinos cayeron en manos de extranjeros (Israel cayó ante Asiria y Judá ante Babilonia).

Estos libros continúan la historia de los libros de Samuel. En esta época aparecen los grandes profetas de Israel y de Judá, como Elías y Eliseo. Ambos, en lugar de atender con intereses personales al poder, se opusieron con fuerza a las decisiones y acciones de los reyes cuando eran injustas.

En las terribles crisis que enfrentaron los reinos de Judá e Israel, aprenderemos con el pueblo elegido una gran verdad: sólo en Dios hay esperanza. Todo pasa, lo único que permanece es la promesa de Dios.

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