La Iglesia Católica: enemiga pública de niños, mujeres y jóvenes.

La Iglesia Católica: enemiga pública de niños, mujeres y jóvenes.

por Liliana Mizrahi

La Iglesia Católica proclama defender la vida, y en los hechos de la realidad, la ataca.  Habla sí, de defender el “nonato”, defenderlo hasta el límite de la muerte de la propia madre, sin importarle que otros hijos de esa madre queden huérfanos. Me refiero al caso de Ana María Acevedo.

A la Iglesia no le interesa la realidad, ni la verdad, le interesa el dogma.

No le interesa aportar nada útil para la salud, y la educación reproductiva de jóvenes, mujeres y varones.

No le interesa hacer prevención y disminuir los riesgos de muerte real

que corren las mujeres que necesitan interrumpir sus embarazos accidentales, y problemáticos.

Y si lo hacen, si interrumpen su embarazo, es en el peligro de la clandestinidad y sin recursos sanitarios.

La Iglesia Católica, se encarga activamente de formar y capacitar  personas preparadas “bioéticamente” para enfrentar, con la violencia propia de la autoridad patriarcal, y el desdén de la misoginia, la dramática realidad de las mujeres más vulnerables.

La Iglesia Católica dice defender la vida. Mentira. No cuida a los niños que nacieron, crecieron y están a su cuidado. Los abusa y viola salvajemente, durante años. La Iglesia cómplice, cobija a sus frailes pedófilos, que continúan libres por la vida, e impunes, en tanto no cumplen sus condenas. Grassi, por ejemplo.

Los niños violados, son niños asesinados.

La Iglesia Católica se opone a que los jóvenes aprendan y se formen en vínculos con médicos/as, enfermeras/os, consejeros/as psicológicos, abogados. Se trata de aprender, ayudar y acompañar a los/las jóvenes.

La Iglesia no hace prevención, ni educa. Sólo prohibe, criminaliza y condena.

La iglesia Católica lee la realidad humana actual, a su dogmático antojo: prepara profesionales para que defiendan la continuidad de la penalización, criminalización y culpabilización de la interrupción del embarazo. Refuerza e impone sus prohibiciones, incrementa la culpa, el miedo y la exclusión. La conducta religiosa es oscura, parece una acción de guerra contra los pobres.

El estado real actual de la ética católica, en instituciones religiosas y colegios, lleva el nombre de “culpa y vergüenza

La Iglesia Católica no ama los niños. Jesús los amaba.

A esta inmensa y mundial corporación religiosa no le importan los niños, saben que los pueden usar como juguetes sexuales, sin castigo. Lo sabemos a través de miles de niños, (en todo el mundo), abusados sexualmente, y violados por sacerdotes. Los mismos sacerdotes que dicen defender la vida (del nonato), asesinan niños violándolos. La muerte no es sólo biológica.

La Iglesia Católica es, y ha sido, cómplice de guerras, dictaduras, genocidios, matanzas, negociados, mentiras y fraudes.

A la Iglesia no le importan los niños, ni los adolescentes, ni las mujeres.   No abre sus puertas ni extiende su mano, para prepararlos para una sexualidad responsable. Los abandonan, literalmente. Los condenan y los judicializan. Infectan sus cabezas con mentiras acerca de los profilácticos y dicen a los jóvenes que no sirven para protegerse del SIDA. No les permite su uso y pretenden domesticarlos.

Los exponen al peligro y los enferman. Esto es violencia contra la vida de los jóvenes.

A la Iglesia no le importa el nonato, le importa “el poder”, la dominación, el control sobre las cabezas y conductas de los otros, sobre el cuerpo de las mujeres y su capacidad reproductora, sobre el cuerpo de los niños y jóvenes.

La defensa de la vida comienza a hacerse ya, ahora, con los que ya nacieron y viven, y crecen.

La Iglesia Católica es enemiga de la educación. No nos da su mano, ni nos acompaña o señala el camino. Niega, escinde, deja de lado el duradero daño emocional causado por tanta culpa y tanto miedo.

La Iglesia Católica debería acercarse a la experiencia del ser humano y a la ciencia.

Y desde ahí, dedicarse al estudio de los conflictos y complejos inducidos por tantas prohibiciones y castigos.

Los llamados “pecados” del catolicismo arruinan tantas cabezas.

El mundo ha cambiado y la Iglesia no. El mundo ha cambiado y supone una actitud crítica. Han cambiado los géneros, las especies y los moldes, pero la Iglesia no cambia.

No podemos seguir pensando en categorías estáticas, la Iglesia Católica declina.

La Iglesia Católica no ama, ni a las mujeres, ni a los niños ni a los jóvenes.

Liliana Mizrahi

3 de enero 2011

lmizrahi@pachami.com

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, , Eduardo dijo

La felicito por la claridad , sencillez y profundidad de su exposición.
Usted lucha por la fundación de una moral basada en la razón y en la compasión.

, , manuel dijo

He canalizado mis opiniones sobre una nueva iglesia escribiendo un libro llamado “Pedro II, ultimo papa y primer pontifice de la iglesia”. Me interesa mucho escuchar opiniones y compartir ideas al respecto. Pueden ver mi libro en http://pedro2.com.ar


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