Donde habita el olvido
La forma mas sensata de empezar esta nueva etapa del blog seria contando una historia que recorra los tantas veces transitados caminos del alcohol.
Fue en septiembre, había salido con un amigo que evitaba hace seis años y esa noche, sentado en el bar, recordé porque.
Diego es un perdedor nato, hasta ahí no se diferencia en nada de mis amigos, su problema es que cree que ese es el destino común de los hombres.
Cree que ninguna mujer da bola, que hay materias imposibles de aprobar, que los colectivos salen con todos los asientos ocupados y que los cines ponen los horarios de modo que nadie pueda asistir a la función.
Sentado en el bar me azoto la tormenta de su pesimismo y decidi hacer tierra en las buenas playas del alcohol.
Yo: Cuánto que tarda esta cerveza ¿ No?
El: Si. Siempre tardan mucho. Si tienen una moza para quince mesas.
Yo: no, si hay tres mozas.
El: si, pero entre las tres no haces una.
Yo: bueno. Mira como mira esa.
El: no da bola. Si esta buenisima.
Yo: ¿Qué sabes? Esta mirando para aca.
El: es porque estamos cerca de la puerta. Debe estar esperando a un macho.
Yo: siempre tan pum para arriba vos, eh
Moza: aca esta su cerveza.
Yo: me traes dos whiskys dobles.
El: espera, espera. Yo no tomo whisky.
Yo: si, ya se. Me pedi los dos para mi.
Los recibidos en la facultad de medicina de la calle aseguran que lo que te mata, es la mezcla. Yo les puedo asegurar que tome solo whisky, incluso siempre de la misma marca. Asi que no se si será la mezcla del whisky con el hielo o que, pero al quinto vaso tenia lo que los diplomáticos llaman un pedo que no veía. Lo exprese de este modo:
Yo: tengo un pedo que no veo.
El: ja, y tambien, te tomaste seis vasos.
Yo: solo te estaba haciendo un comenario de la situacion. La causa es mas bien obvia. ¡como mira esa mina!
El: si. La verdad es que mira mucho.
Yo: viste. Esta interesada en alguno de los dos.
El: nah, debe ser una prostituta.
Yo: basta! Me tenes los huevos al plato con tu pesimismo. Me voy a levantarla.
El: ¿si? Te recomiendo una frase para entrar en charla: hay efectivo.
Yo: recorda esa frase. Porque por ella es por lo que no vas a estar invitado a nuestra boda.
Y me levante, camine hacia ella y le dije: hola. Ella me sonrio, creo que me dijo hola y después me desperte en mi casa con la mayor resaca del mundo y ningun recuerdo de lo que paso.
Lo mas extraño de todo, es que cuando me desperté, me arrastre hasta la computadora y alguien desconocido me había agregado al Messenger. La acepte, y enseguida se conecto una tal karina que me dijo: hola…. ¿llegaste bien?
- 9 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Que lindo relato, pensé que terminarian internados con un coma alcoholico, o fastidiando a la pobre piba.
Fantastico final.
Yo debo de haber bebido de más por que no recuerdo como llegué hasta este blog, pero me gustó lo que lei
besos